El heredero de los Castro, 'El Cangrejo', se muestra dispuesto a negociar con Trump - Colombia
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El heredero de los Castro, 'El Cangrejo', se muestra dispuesto a negociar con Trump

Con camiseta Hugo Boss de 113 euros, deportivas Hermès cuyo precio oscila entre 960 y 1.465 euros, y un reloj de la marca Rolex de entre 7.000 y 13.130 euros. Así asistió a su primera entrevista con un medio estadounidense Raúl Guillermo Rodríguez Castro … , conocido como ‘El Cangrejo’ y considerado el nieto preferido del dictador cubano Raúl Castro.
«Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo (dificultades)», declaró al periódico ‘USA Today’ en una entrevista publicada este lunes. La frase ha causado indignación por exponer la amplia brecha entre una élite llena de privilegios y una mayoría de la población sumida en la pobreza extrema (el 89% según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos) y que sobrevive entre prolongados apagones y escasez de suministros básicos.

Rodríguez Castro es hijo del fallecido zar de Gaesa, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja y de Déborah Castro Espín. Durante años, apenas fue conocido por ser el jefe de la escolta personal de su abuelo, además de por su vida lujosa marcada por viajes en yates y aviones privados, privilegios inaccesibles para la mayoría de los cubanos.

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Camila Acosta

«Habla con entusiasmo del ritmo incesante de Nueva York, donde asistía a partidos de los Yankees desde asientos cerca del terreno de juego. También admira el romanticismo y la gastronomía de París (…). De Moscú destaca su opulencia», describe el medio.
Para demostrar su admiración por su abuelo y tío abuelo, muestra una cadena con un medallón de oro con las iniciales de Fidel y Raúl Castro Ruz: «Si hay algo en lo que yo creo, es en estos dos hombres». El Cangrejo asegura que sus lujos son financiados por «amigos adinerados y admiradores».

El heredero

‘USA Today’ aseguró que actualmente Rodríguez Castro ocupa la antigua oficina de su abuelo en el Palacio de Convenciones de La Habana, sede del Parlamento cubano, desde donde mueve los hilos del país desde la sombra. Pese a no ostentar cargos públicos, diariamente revisa informes clasificados del Ministerio del Interior, del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Ministerio de las Fuerzas Armadas, que luego comunica a su abuelo, de 95 años.

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«En las reuniones con altos funcionarios cubanos, todos le ceden la palabra. Cuando recorre un pasillo, quienes lo ven se ponen de pie. En un restaurante, su mesa es la única ocupada», detalle el medio.
Asimismo, actúa como enlace entre Gaesa, el conglomerado empresarial que controla sectores estratégicos de la economía cubana, y su abuelo. Por ese motivo, sus privilegios no solo están asociados a su apellido, sino también a una estructura militar-empresarial considerada como uno de los pilares del régimen cubano. Según las estimaciones, Gaesa posee un capital de más de 18.000 millones de dólares (15.760 millones de euros). Mientras tanto, el país ha estado sumido en una crisis cada vez más grave y los servicios básicos colapsan, el emporio no ha parado de construir hoteles de lujo.
Rodríguez Castro, según ‘USA Today’, «ayuda a supervisar Gaesa y participa en algunas de sus operaciones».

Interlocutor en Washington

Recientemente, El Cangrejo fue señalado como interlocutor entre La Habana y Washington en las negociaciones que tienen lugar en medio de las presiones de Estados Unidos para provocar un cambio político en la isla.
Rodríguez Castro, de 42 años, manifestó estar dispuesto a negociar con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: «Si me designan puedo negociar con cualquiera seleccionado por el Gobierno de Estados Unidos. Dada la oportunidad, claro que con Trump». Asimismo, destacó que su abuelo fue quien lo eligió para asumir ese papel.
La administración Trump ha impuesto sanciones contra decenas de empresas vinculadas al régimen, incluida Gaesa, así como contra altos funcionarios y sus familiares, entre ellos su tío, Alejandro Castro Espín, quien fuera una figura clave del deshielo con Obama. Sin embargo, ‘Raulito’, como lo llaman en las altas esferas, no ha sido sancionado hasta el momento.
El Cangrejo se esfuerza por mostrarse como el hombre capaz de promover los cambios en Cuba. Para ello afirma que, «bajo las condiciones adecuadas», el régimen «estaría dispuesto a liberar a personas consideradas presos políticos». Los prisioneros políticos han sido instrumentalizados durante décadas por la dictadura cubana a cambio de concesiones. Actualmente, más de 1.200 presos políticos permanecen tras las rejas.
En las últimas semanas, el régimen anunció un amplio paquete de medidas económicas y administrativas que representan una apertura de la isla al sector privado y la inversión extranjera. Según El Cangrejo, él utilizó su influencia para sacar adelante esas reformas.
Su visión para Cuba es alcanzar «tanta prosperidad que es difícil imaginarla». «Pronto», aseveró, «los cubanos podrán encontrar en Cuba todo aquello que buscan en otros países».
No obstante, el heredero del imperio castrista afirma que «nunca sacrificaría los principios de la Revolución Cubana de 1959 ni la soberanía del país», dejando claro que los cambios serán cosméticos, económicos y no políticos, y que la élite seguirá moviendo los hilos del país.

Publicado: julio 7, 2026, 4:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/heredero-castro-cangrejo-muestra-dispuesto-negociar-trump-20260707200242-nt.html

Con camiseta Hugo Boss de 113 euros, deportivas Hermès cuyo precio oscila entre 960 y 1.465 euros, y un reloj de la marca Rolex de entre 7.000 y 13.130 euros. Así asistió a su primera entrevista con un medio estadounidense Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como ‘El Cangrejo’ y considerado el nieto preferido del dictador cubano Raúl Castro.

«Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase trabajo (dificultades)», declaró al periódico ‘USA Today’ en una entrevista publicada este lunes. La frase ha causado indignación por exponer la amplia brecha entre una élite llena de privilegios y una mayoría de la población sumida en la pobreza extrema (el 89% según el Observatorio Cubano de Derechos Humanos) y que sobrevive entre prolongados apagones y escasez de suministros básicos.

Rodríguez Castro es hijo del fallecido zar de Gaesa, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja y de Déborah Castro Espín. Durante años, apenas fue conocido por ser el jefe de la escolta personal de su abuelo, además de por su vida lujosa marcada por viajes en yates y aviones privados, privilegios inaccesibles para la mayoría de los cubanos.

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  • Camila Acosta

«Habla con entusiasmo del ritmo incesante de Nueva York, donde asistía a partidos de los Yankees desde asientos cerca del terreno de juego. También admira el romanticismo y la gastronomía de París (…). De Moscú destaca su opulencia», describe el medio.

Para demostrar su admiración por su abuelo y tío abuelo, muestra una cadena con un medallón de oro con las iniciales de Fidel y Raúl Castro Ruz: «Si hay algo en lo que yo creo, es en estos dos hombres». El Cangrejo asegura que sus lujos son financiados por «amigos adinerados y admiradores».

El heredero

‘USA Today’ aseguró que actualmente Rodríguez Castro ocupa la antigua oficina de su abuelo en el Palacio de Convenciones de La Habana, sede del Parlamento cubano, desde donde mueve los hilos del país desde la sombra. Pese a no ostentar cargos públicos, diariamente revisa informes clasificados del Ministerio del Interior, del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Ministerio de las Fuerzas Armadas, que luego comunica a su abuelo, de 95 años.

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«En las reuniones con altos funcionarios cubanos, todos le ceden la palabra. Cuando recorre un pasillo, quienes lo ven se ponen de pie. En un restaurante, su mesa es la única ocupada», detalle el medio.

Asimismo, actúa como enlace entre Gaesa, el conglomerado empresarial que controla sectores estratégicos de la economía cubana, y su abuelo. Por ese motivo, sus privilegios no solo están asociados a su apellido, sino también a una estructura militar-empresarial considerada como uno de los pilares del régimen cubano. Según las estimaciones, Gaesa posee un capital de más de 18.000 millones de dólares (15.760 millones de euros). Mientras tanto, el país ha estado sumido en una crisis cada vez más grave y los servicios básicos colapsan, el emporio no ha parado de construir hoteles de lujo.

Rodríguez Castro, según ‘USA Today’, «ayuda a supervisar Gaesa y participa en algunas de sus operaciones».

Interlocutor en Washington

Recientemente, El Cangrejo fue señalado como interlocutor entre La Habana y Washington en las negociaciones que tienen lugar en medio de las presiones de Estados Unidos para provocar un cambio político en la isla.

Rodríguez Castro, de 42 años, manifestó estar dispuesto a negociar con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: «Si me designan puedo negociar con cualquiera seleccionado por el Gobierno de Estados Unidos. Dada la oportunidad, claro que con Trump». Asimismo, destacó que su abuelo fue quien lo eligió para asumir ese papel.

La administración Trump ha impuesto sanciones contra decenas de empresas vinculadas al régimen, incluida Gaesa, así como contra altos funcionarios y sus familiares, entre ellos su tío, Alejandro Castro Espín, quien fuera una figura clave del deshielo con Obama. Sin embargo, ‘Raulito’, como lo llaman en las altas esferas, no ha sido sancionado hasta el momento.

El Cangrejo se esfuerza por mostrarse como el hombre capaz de promover los cambios en Cuba. Para ello afirma que, «bajo las condiciones adecuadas», el régimen «estaría dispuesto a liberar a personas consideradas presos políticos». Los prisioneros políticos han sido instrumentalizados durante décadas por la dictadura cubana a cambio de concesiones. Actualmente, más de 1.200 presos políticos permanecen tras las rejas.

En las últimas semanas, el régimen anunció un amplio paquete de medidas económicas y administrativas que representan una apertura de la isla al sector privado y la inversión extranjera. Según El Cangrejo, él utilizó su influencia para sacar adelante esas reformas.

Su visión para Cuba es alcanzar «tanta prosperidad que es difícil imaginarla». «Pronto», aseveró, «los cubanos podrán encontrar en Cuba todo aquello que buscan en otros países».

No obstante, el heredero del imperio castrista afirma que «nunca sacrificaría los principios de la Revolución Cubana de 1959 ni la soberanía del país», dejando claro que los cambios serán cosméticos, económicos y no políticos, y que la élite seguirá moviendo los hilos del país.

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