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Hamás se oculta bajo un «gobierno tecnocrático» para colarse en el plan de Trump en Gaza

Hamás, el grupo radical palestino que hace tres años desencadenó la guerra con Israel en Gaza tras perpetrar la matanza del 7-O, anunciará su conversión en un «movimiento político tecnocrático», según adelanta el influyente diario saudí ‘Asharq al Awsat’, que ha tenido acceso a … la reunión del movimiento islamista en los últimos días. El plan de Hamás es vestirse de moderación para estar representado en el llamado Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG por sus siglas en inglés), el mecanismo aprobado por los países mediadores de la tregua para hacerse cargo en un primer momento del gobierno de la Franja.
Según el medio saudí, la estrategia del actual liderazgo de Hamás –que permanece en el anonimato dada la obstinada política israelí de eliminar a todos los que asumen la cabeza– es retrasar todo lo posible el compromiso de desarmarse y, antes, colarse en el instrumento de gobierno local de carácter técnico para la etapa de transición. Las reuniones del NCAG tuvieron lugar la semana pasada en Chipre, y concluyeron con «pasos positivos en la formación del gabinete».

En su estrategia de simulación, Hamás ha contemplado la situación extraordinaria que atraviesa la política israelí. El Estado hebreo tiene elecciones generales en octubre, en las que Netanyahu se juega su continuidad al frente del Gobierno. Israel no va a mover ninguna ficha del plan de Trump para Gaza hasta que se sepa quién gobernará finalmente. Eso quiere decir que Israel no retirará sus tropas de la franja de Gaza, como estipula el plan de Trump. Y, por su parte, Hamás no hará ningún movimiento en favor de entregar sus armas, que es su parte del acuerdo.

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Carlota Pérez

 El Plan Trump de 20 puntos fue lo suficientemente ambiguo como para permitir estas libertades. Se aprobó, además, antes de que la atención de Estados Unidos y del mundo se orientara hacia otro conflicto en la zona: la guerra con Irán, que se desató el 28 de febrero. No obstante, es mérito del proyecto de paz de la Casa Blanca que al menos los grandes combates y bombardeos hayan cesado en Gaza. Y que por fin haya podido entrar la ayuda humanitaria.
La tregua pactada dos años y medio después de la guerra –o más bien de la devastación de la Franja por aire y por tierra– no significa ausencia de choques a pequeña escala. El Ejército israelí sigue atacando objetivos de Hamás y del segundo grupo radical palestino aún activo, Yihad Islámica, con un goteo de bajas casi diario. Cuando se firmó el alto el fuego, las Fuerzas Armadas israelíes retrocedieron un poco y se quedaron ocupando el 53 por ciento del territorio de la Franja. En estos momentos afirman controlar el 60 por ciento. Netanyahu pidió al Ejército el mes pasado que aumentara el control hasta el 70% de Gaza.

Ismail al Thawabta, jefe de la oficina de prensa de Hamás, ofrece una rueda de prensa en el Hospital Al Aqsa en Deir al Balah.

(EFE)

En Gaza siguen malviviendo, en tiendas o bajo los escombros de los edificios, casi dos millones de palestinos. No es difícil imaginarlo porque el territorio de toda la Franja es de tan solo 365 kilómetros cuadrados. El municipio de Madrid tiene 604 kilómetros cuadrados. Hamás no manda en el 60 por ciento del territorio ocupado por el Ejército israelí, pero sigue haciéndolo en el restante, donde lleva a cabo ejecuciones de disidentes y de presuntos espías de Israel para imponer su autoridad.

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En este panorama, la posibilidad de que los tecnócratas del gobierno de transición pongan un pie en la Franja se antoja muy remota. Lo que no es óbice para que los representantes de los países mediadores –Qatar, Egipto y Turquía– sigan dándose cita aquí y allá para elaborar listas, ahora con las combinaciones que les aporten desde Hamás.

Publicado: julio 6, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/hamas-anuncia-disolucion-organo-gobierno-gaza-20260706120355-nt.html

Hamás, el grupo radical palestino que hace tres años desencadenó la guerra con Israel en Gaza tras perpetrar la matanza del 7-O, anunciará su conversión en un «movimiento político tecnocrático», según adelanta el influyente diario saudí ‘Asharq al Awsat’, que ha tenido acceso a la reunión del movimiento islamista en los últimos días. El plan de Hamás es vestirse de moderación para estar representado en el llamado Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG por sus siglas en inglés), el mecanismo aprobado por los países mediadores de la tregua para hacerse cargo en un primer momento del gobierno de la Franja.

Según el medio saudí, la estrategia del actual liderazgo de Hamás –que permanece en el anonimato dada la obstinada política israelí de eliminar a todos los que asumen la cabeza– es retrasar todo lo posible el compromiso de desarmarse y, antes, colarse en el instrumento de gobierno local de carácter técnico para la etapa de transición. Las reuniones del NCAG tuvieron lugar la semana pasada en Chipre, y concluyeron con «pasos positivos en la formación del gabinete».

En su estrategia de simulación, Hamás ha contemplado la situación extraordinaria que atraviesa la política israelí. El Estado hebreo tiene elecciones generales en octubre, en las que Netanyahu se juega su continuidad al frente del Gobierno. Israel no va a mover ninguna ficha del plan de Trump para Gaza hasta que se sepa quién gobernará finalmente. Eso quiere decir que Israel no retirará sus tropas de la franja de Gaza, como estipula el plan de Trump. Y, por su parte, Hamás no hará ningún movimiento en favor de entregar sus armas, que es su parte del acuerdo.

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  • Carlota Pérez

 El Plan Trump de 20 puntos fue lo suficientemente ambiguo como para permitir estas libertades. Se aprobó, además, antes de que la atención de Estados Unidos y del mundo se orientara hacia otro conflicto en la zona: la guerra con Irán, que se desató el 28 de febrero. No obstante, es mérito del proyecto de paz de la Casa Blanca que al menos los grandes combates y bombardeos hayan cesado en Gaza. Y que por fin haya podido entrar la ayuda humanitaria.

La tregua pactada dos años y medio después de la guerra –o más bien de la devastación de la Franja por aire y por tierra– no significa ausencia de choques a pequeña escala. El Ejército israelí sigue atacando objetivos de Hamás y del segundo grupo radical palestino aún activo, Yihad Islámica, con un goteo de bajas casi diario. Cuando se firmó el alto el fuego, las Fuerzas Armadas israelíes retrocedieron un poco y se quedaron ocupando el 53 por ciento del territorio de la Franja. En estos momentos afirman controlar el 60 por ciento. Netanyahu pidió al Ejército el mes pasado que aumentara el control hasta el 70% de Gaza.


Ismail al Thawabta, jefe de la oficina de prensa de Hamás, ofrece una rueda de prensa en el Hospital Al Aqsa en Deir al Balah.


(EFE)

En Gaza siguen malviviendo, en tiendas o bajo los escombros de los edificios, casi dos millones de palestinos. No es difícil imaginarlo porque el territorio de toda la Franja es de tan solo 365 kilómetros cuadrados. El municipio de Madrid tiene 604 kilómetros cuadrados. Hamás no manda en el 60 por ciento del territorio ocupado por el Ejército israelí, pero sigue haciéndolo en el restante, donde lleva a cabo ejecuciones de disidentes y de presuntos espías de Israel para imponer su autoridad.

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En este panorama, la posibilidad de que los tecnócratas del gobierno de transición pongan un pie en la Franja se antoja muy remota. Lo que no es óbice para que los representantes de los países mediadores –Qatar, Egipto y Turquía– sigan dándose cita aquí y allá para elaborar listas, ahora con las combinaciones que les aporten desde Hamás.

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