Publicado: septiembre 8, 2026, 8:45 am
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Portugal vuelve este martes a poner a prueba la estabilidad de su Gobierno. El Parlamento debate esta tarde una moción de censura presentada por el partido Chega, la formación de derecha radical liderada por André Ventura, contra el Ejecutivo conservador de Luís Montenegro. … La iniciativa está condenada a fracasar en la votación, pero obliga al primer ministro a defender públicamente a uno de sus ministros más cuestionados, Luís Neves, titular de Administración Interna —equivalente a Interior— y epicentro de una sucesión de polémicas que ya son objeto de varias investigaciones.
Neves, que antes de entrar en el Gobierno dirigió durante ocho años la Policía Judicial portuguesa, compareció este martes por la mañana ante los diputados. El ministro volvió a dejar claro que no piensa marcharse. «¿Cuándo se va?», le preguntaron. «Cuando termine el Gobierno o cuando lo decida el primer ministro», respondió. El ministro aseguró estar «tranquilo» y tener la conciencia de haberse guiado siempre por criterios de legalidad. Negó además haber tomado decisión alguna destinada a enriquecerse, beneficiar a terceros o perjudicar al Estado.
El cerco en torno al ministro comenzó durante el verano y se ha ido estrechando con cada nueva revelación. La primera polémica gira en torno a las obras de una propiedad familiar en el Alentejo. La empresa que las realizó pertenece a un empresario que había obtenido contratos para ejecutar trabajos en instalaciones de la Policía Judicial durante la etapa en la que Neves dirigía el cuerpo.
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Virginia López
Procedimientos informales de la policía
Después apareció un episodio más difícil de explicar. Un remolque incautado en una operación contra una red dedicada a la producción de droga, acabó en instalaciones de la empresa del mismo empresario. Neves ha defendido que se trató de una decisión operativa y que este tipo de procedimientos «informales son habituales en la actividad policial».
La última controversia llegó con un coche incautado a un narcotraficante por la Policía Judicial que Neves continuó utilizando después de abandonar la dirección del cuerpo y convertirse en ministro. Neves sostiene que su utilización está legalmente autorizada, pero este asunto también está siendo investigado.
La última controversia de Neves llegó con un coche incautado a un narcotraficante por la Policía Judicial que Neves continuó utilizando después de abandonar la dirección del cuerpo y convertirse en ministro
A pesar de las polémicas, Montenegro mantiene hasta ahora su confianza en el ministro. Neves ha convertido además parte de su defensa en un enfrentamiento directo con Chega. Este martes recordó su trayectoria al frente de la Policía Judicial, donde, dijo, detuvo a «gánsteres y líderes de organizaciones criminales» y emitió órdenes de detención contra miembros de grupos de extrema derecha radical. También rechazó haber equiparado nunca inmigración y criminalidad.
Ventura, que ha llegado a apodar a Neves el ‘sheriff’, acusa al Ejecutivo de falta de autoridad y considera que el ministro ya no reúne condiciones para continuar en el cargo. El presidente de Chega abre este martes un debate parlamentario en el que la gran incógnita no es en el resultado de la votación, sino cómo defenderá Montenegro a su ministro y responderá al líder de la oposición.
Moción de censura abocada al fracaso
Las matemáticas parlamentarias dejan poco espacio para el suspense. Para derribar al Ejecutivo, una moción de censura necesita la mayoría absoluta de los diputados, al menos 116 votos. Chega cuenta con apenas 60. El Partido Socialista ha decidido abstenerse, una posición que basta por sí sola para impedir que prospere la iniciativa. Los socialistas justifican su decisión por la voluntad de evitar una nueva crisis política, aunque advierten de que la abstención «no exime al Gobierno de sus responsabilidades ante los problemas de los portugueses».
Para derribar al Ejecutivo, una moción de censura necesita la mayoría absoluta de los diputados, al menos 116 votos. Chega cuenta con apenas 60
El PSD de Montenegro acusa, por su parte, a Ventura de utilizar la moción para mantenerse en el centro de la agenda política. Su secretario general, Hugo Soares, la describió como una iniciativa que «ha caído de Marte a trompicones» y acusó a Chega de alimentar la inestabilidad. Desde Livre hablan de «folclore» político y el Partido Comunista acusa a Ventura de «malabarismos».
Es la tercera moción de censura a la que se enfrenta Montenegro. Las dos anteriores, presentadas por Chega y el Partido Comunista, fracasaron a comienzos de 2025, en plena polémica por los negocios familiares del primer ministro. Aquella crisis terminó, sin embargo, provocando elecciones anticipadas después de que el propio Montenegro presentara una moción de confianza que perdió en el Parlamento.
Las urnas acabaron reforzando al conservador: su coalición volvió a ganar las elecciones, Chega desplazó al Partido Socialista como principal fuerza de la oposición y los socialistas cayeron al tercer lugar. Aun así, esta vez Ventura sigue sin tener votos suficientes para derribar a Montenegro, aunque sí ha vuelto a conseguir colocar al Gobierno conservador al centro del escrutinio político.
