Publicado: mayo 12, 2026, 6:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/boletin-the-war-room-plan-alemania-crear-20260513012431-nt.html
Le damos la bienvenida a The War Room.
Imagine que estamos en 2029. Estados Unidos destina más de un billón de dólares a defensa, una cifra muy superior a la de cualquier otro país. El presupuesto de defensa de China sigue creciendo a un ritmo … constante, reduciendo la brecha. La caída de los precios del petróleo y una economía disfuncional han obligado a Rusia a recortar su propio gasto, lo que la ha dejado fuera del podio. Y así, el tercer país que más gasta en defensa del mundo es… Alemania. El presupuesto de defensa del país, de 150 000 millones de euros (175 000 millones de dólares), deja muy atrás al Reino Unido y Francia.
Se trata de algo perfectamente plausible. La semana pasada, Tom Nuttall, nuestro corresponsal en Berlín, y yo entrevistamos al general Carsten Breuer (en la foto de arriba), inspector general de la Bundeswehr, es decir, el jefe de la defensa de Alemania. El motivo fue la publicación de la primera estrategia militar de la historia de Alemania. «Rusia está creando las condiciones para una guerra contra la OTAN», sostiene. Estados Unidos está dando un paso atrás. Su solución es sencilla. «La Bundeswehr se convertirá así en el ejército convencional más fuerte de Europa».
El general Breuer me causó una buena impresión. Respondió a nuestras preguntas con claridad y seguridad. ¿Temían otros países europeos el rearmamento masivo de Alemania? Respondió que no. «En ninguna de mis conversaciones he oído a nadie decir que desconfía de lo que está haciendo Alemania». ¿Estaba cambiando realmente la política de compras alemana?, le preguntamos. Argumentó que sí, señalando que el año pasado se adquirieron municiones merodeadoras, o drones suicidas, a la «velocidad de rayo», en el plazo de diez meses.
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Quizá el mayor reto para el general Breuer sea la mano de obra. Necesita encontrar 75 000 soldados adicionales para sus fuerzas regulares y crear una reserva de 200 000 efectivos. Alemania ha aprobado una ley que obliga a los hombres que cumplen 18 años a rellenar un cuestionario sobre su disposición a alistarse. Las encuestas muestran que las personas de la cohorte que estarían sujetas al servicio militar obligatorio son las menos entusiastas con la idea, lo cual va en la misma línea de las tendencias europeas generales. Una encuesta de Gallup realizada en 45 países en 2024 reveló bajos niveles de entusiasmo por alistarse en caso de guerra, pero cuatro de los cinco países menos entusiastas se encontraban en Europa, uno de ellos, Alemania.
Esta semana también publicamos una serie de artículos sobre cómo la tecnología ha revolucionado la industria de la defensa. Analizamos las llamadas «neo-primes» — posibles nuevos contratistas de referencia— en Estados Unidos, como SpaceX, Palantir y Anduril, y cómo las nuevas reformas del Pentágono podrían impulsar su auge. Examinamos el panorama de la tecnología de defensa en Europa, donde la fragmentación de los mercados nacionales dificulta mucho más que una empresa como Anduril pueda expandirse. También analizamos el espectacular éxito de Ucrania, donde nuevos modelos de vehículos terrestres no tripulados (UGV, por sus siglas en inglés) están pasando del tablero de dibujo a la línea de producción en tan solo seis meses. Publicamos asimismo un editorial en el que se elogiaba, algo poco habitual, al Pentágono de Pete Hegseth y se instaba a los europeos a hacer más por conectar su propia base industrial de defensa con la de Ucrania.
Ahora, a sus cartas. Stan pregunta si Israel corre el riesgo de «extenderse en exceso» con guerras en tantos frentes. Le remito al excelente artículo de Anshel Pfeffer que aborda precisamente este punto. Las fuerzas de defensa de Israel (FDI) acaban de ampliar el tiempo de servicio de los reservistas, de las seis semanas del año pasado a nueve semanas en 2026. El impacto de todo esto en la economía es grave. Se necesitarían 40 000 reservistas adicionales para mantener una zona de seguridad en el sur del Líbano, según el periódico israelí Haaretz, con un coste de más de 6000 millones de dólares al año. «Los altos mandos de las FDI se quejan de tener que librar guerras sin una estrategia global», escribe Anshel. «Sin embargo, en público se han alineado con el conflicto de duración indefinida de [Benjamín] Netanyahu».
Alrededor del 76 % de los demócratas y el 51 % de independientes afirman que el presupuesto de defensa es demasiado elevado
Fox, un estadounidense que trabaja en Londres, plantea una pregunta intrigante: ¿podrían los demócratas aceptar los planes de Trump de aumentar el gasto en defensa y, si llegan al poder en 2028, utilizar el dinero extra para «reestructurar» la política exterior con nueva ayuda para Ucrania y más ayuda internacional, por ejemplo? Esto sería difícil de vender para los líderes demócratas. Alrededor del 76 % de los demócratas y el 51 % de los votantes independientes afirman que el presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares propuesto por Trump es demasiado elevado, según las últimas encuestas. Dicho esto, un futuro presidente demócrata se enfrentará al mismo dilema: las fuerzas armadas estadounidenses no pueden centrarse en América, Europa, Oriente Medio y Asia a la vez. Hay que decidir.
Gerry, profesor de Oregón, se pregunta si los UGV ucranianos podrían romper las fortificaciones rusas en un asalto. Los UGV están haciendo cosas extraordinarias: en algunas partes del frente, se encargan del 80 % de la logística, entregando suministros; en Pokrovsk y Myrnograd, dos ciudades asediadas del este, llevan a cabo el 90 % de esas operaciones; e incluso rescataron a un soldado ucraniano herido a más de 60 km del inicio del territorio controlado por Rusia. Ya pueden atacar posiciones rusas con explosivos y tienen la ventaja de poder transportar más carga que un cuadricóptero.
Algunos de los nuevos modelos pueden alcanzar los 45 km/h, una velocidad que no es mucho menor que la máxima de un carro de combate moderno. El Reino Unido ya está llevando a cabo experimentos para convertir sus antiguos vehículos de combate de infantería Warrior en plataformas teledirigidas destinadas a atravesar campos de minas. Todavía no he visto ningún UGV ucraniano enfrentarse a los denominados «dientes de dragón», obstáculos piramidales diseñados para detener a los tanques y demás vehículos blindados. El principal problema es la comunicación con los UGV en condiciones de interferencia intensa: al estar en tierra, las señales de radio que van y vienen son más propensas a ser bloqueadas por el terreno que en el caso de los drones aéreos. La clave, al igual que en una época anterior de guerra de armas combinadas, será integrar una amplia variedad de UGV con diferentes capacidades en un único asalto.
No se olvide de sintonizar mañana el próximo episodio de Inside Defence. Hablaré con Rachel Ellehuus, directora general del Royal United Services Institute, un think tank de defensa con sede en Londres. Anteriormente, fue representante del secretario de defensa estadounidense en Europa y asesora de la misión de Estados Unidos ante la OTAN. Quiero que me cuente cómo la guerra de Irán ha agravado la crisis transatlántica en el seno de la OTAN y qué podría significar esta evolución para la cumbre de la OTAN que se celebrará en Ankara en julio.
Por último, si vio el episodio de Insider de la semana pasada sobre la «relación especial» entre Estados Unidos y el Reino Unido, quizá se haya dado cuenta de que Zanny Minton Beddoes, nuestra editora, soltó una pequeña noticia. He tenido el privilegio de desempeñar el cargo de editor de defensa de The Economist durante casi ocho años. He cubierto la caída de Kabul, la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia y las guerras desencadenadas en Oriente Medio tras el 7 de octubre, entre otros acontecimientos trascendentales. Este verano me trasladaré a Washington D. C. para asumir el cargo de jefe de nuestra oficina en dicha ciudad.
