Publicado: junio 9, 2026, 2:00 pm
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Algo se cuece en Fráncfort del Meno. El Banco Central Europeo (BCE) congrega este jueves en su cuartel general a los miembros del Consejo de Gobierno para decidir si mantiene los tipos de interés por octava vez consecutiva o anuncia la primera subida desde septiembre de 2023, cuando situó el precio del dinero en el 4,5%, en máximos desde la creación del euro, para controlar la crisis de inflación que se agravó tras la invasión rusa de Ucrania.
El organismo se plantea actuar para hacer frente al impacto económico del conflicto en Oriente Próximo. El IPC de la Eurozona cerró mayo en el 3,2%, más de un punto por encima del objetivo del BCE a medio plazo, y la actividad económica se resintió ya en el primer trimestre, cuando el PIB se contrajo un 0,2% arrastrado por la caída de Irlanda, cuya actividad se ha desplomado más de un 12%, y de Francia, una de sus dos mayores economías junto a Alemania, que permanece estancada.
Perdedores: deudores y nuevos hipotecados
El aumento de los tipos afectan a los consumidores principalmente de dos maneras. Por un lado, aquellas personas que busquen financiación se encontrarán con que pedir prestado es más caro. Pero también lo sufrirán los hipotecados. La explicación está en el euríbor. El indicador, que sirve como referencia para revisar los préstamos a tipo variable se encuentra en estos momentos alrededor del 2,8%, su tasa más alta en veinte meses. Un euríbor más elevado encarece también la oferta de nuevos préstamos para vivienda.
El repunte acelerado del índice comenzó en marzo al calor del ataque de Israel y Estados Unidos a Irán. Desde entonces acumula un avance de seis décimas tras cerrar febrero en el 2,22%. Todos aquellos que revisen de forma anual su hipoteca con la cifra de mayo verán incrementada su cuota en más de 670 euros anuales, siendo de hasta 775 euros en aquellos casos que la revisión sea semestral. Dicha tendencia al alza también repercute sobre las nuevas contrataciones.
Los últimos datos publicados por el Banco de España (BdE) correspondientes a abril, recogen que la tasa media se elevó en el cuarto mes del ejercicio al 2,8%, su cota más alta desde febrero de 2025, cuando la institución liderada por Christine Lagarde todavía no había finalizado el proceso de recortes. Con respecto a diciembre, la tasa es dos décimas superior. En la misma línea, el tipo medio de los créditos en curso se mueve sobre el 3,8% y regresa así a niveles del pasado noviembre.
Por otro lado, los Gobiernos y las administraciones públicas también se verán afectados, puesto que con unos tipos más altos también les cuesta más financiarse en el mercado de deuda. Esto se refleja, por ejemplo, en las últimas subastas de Bonos y Letras del Tesoro en España, cuya rentabilidad empieza a aumentar de nuevo.
Ganadores: ahorradores
La otra cara de la moneda está en los ahorradores, que pueden beneficiarse de las mayores rentabilidades que ofrecen los productos financieros como consecuencia de unos tipos de interés más altos. En este sentido, la guerra por el ahorro viene abanderada por neobancos y entidades extranjeras, los primeros en posicionarse ante el previsible giro del BCE con depósitos que ofrecen más de un 3% TAE.
El conflicto en Irán ha acelerado las previsiones de los analistas, que no preveían que el banco central pisase el acelerador con los tipos hasta la segunda mitad del año. Esto ha impulsado ligeramente la remuneración media de los depósitos en España al 1,77% al término de abril, si bien todavía se mueve por debajo del 1,84% que daban de media en el mismo mes de 2025.
La potencial subida de los tipos de interés también ha avivado la demanda de productos que habían quedado relegados a un segundo plano en los últimos meses. El avance de Inverco -la patronal de los fondos de inversión- arroja que los productos de rentabilidad objetivo han encabezado las entradas de dinero con 476 millones, lo que supone más de un tercio de todas las suscripciones netas contabilizadas en mayo, pese a su tímido rendimiento (+0,37%). En el conjunto del año, las entradas de dinero en renta fija encabezan la clasificación con casi 4.300 millones y una rentabilidad acumulada del 0,4%.
En cualquier caso, lo más importante es que el BCE logre controlar el avance de precios para que no crezcan por encima del objetivo del 2%, meta que había conseguido en el arranque de 2026. El emisor revisó al alza la cifra de IPC para el conjunto del año en marzo. En concreto, su cálculo de inflación para este año se eleva siete décimas hasta el 2,6%, mientras que rebaja otras tres el de PIB hasta el 0,9%. Eso, en su escenario central, porque en el más severo -si la guerra se alarga y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado- la inflación se dispararía hasta el 4,4% y la economía prácticamente se estancaría al crecer solo un 0,4%.
