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El antiguo escaño de Starmer mide el pulso entre los laboristas de Burnham y el auge de los Verdes

El antiguo escaño parlamentario de Keir Starmer se convertirá este jueves en el escenario de la primera gran prueba electoral para el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham. Los electores de Holborn and St Pancras, en el centro de Londres, están llamados a las … urnas para elegir al sucesor del exjefe del Gobierno en una elección parcial en la que los laboristas se enfrentan al desafío de unos Verdes que aspiran a demostrar que su crecimiento puede traducirse en nuevos escaños en Westminster.
La votación, convocada después de que Starmer renunciara a su escaño el 1 de septiembre, se celebrará entre las siete de la mañana y las diez de la noche y el recuento tendrá lugar durante la noche. La candidata laborista es Sagal Abdi-Wali, líder del Ayuntamiento de Camden, mientras que los Verdes han elevado considerablemente las apuestas presentando a su propio líder nacional, Zack Polanski. En total concurren quince candidatos, entre ellos representantes de los conservadores, Reform UK y los liberaldemócratas.

Holborn and St Pancras ha estado representada por diputados laboristas desde que la circunscripción con ese nombre fue creada en 1983, aunque sus límites han cambiado desde entonces. En las elecciones generales de julio de 2024, Starmer consiguió allí 18.884 votos, el 48,9% del total, y una mayoría de 11.572 sufragios. El independiente Andrew Feinstein, que centró buena parte de su campaña en Gaza y en sus críticas a la política de Israel, quedó segundo con 7.312 votos, el 18,9%, mientras que los Verdes fueron terceros con 4.030, el 10,4%.

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Ivannia Salazar

Dos años después, sin embargo, el contexto político es muy distinto. El desgaste sufrido por los laboristas durante la etapa final de Starmer permitió a los Verdes ganar terreno entre sectores de la izquierda descontentos, especialmente por la respuesta del Gobierno a la guerra de Gaza. El partido ecologista avanzó con fuerza en las elecciones locales de mayo y ahora pretende demostrar que ese crecimiento puede trasladarse también a Westminster.
Burnham intenta recuperar precisamente a esos electores. Desde su llegada a Downing Street ha adoptado una posición más crítica hacia Israel y ha defendido una relación más estrecha con la Unión Europea, dos cuestiones especialmente sensibles para una parte del electorado progresista. La elección de este jueves será, por tanto, una primera oportunidad para medir si el cambio de liderazgo ha comenzado a modificar la relación de los laboristas con los votantes de izquierda que se alejaron del partido durante la etapa de Starmer.
Para Polanski, la apuesta es todavía más personal. El dirigente ecologista ha decidido presentarse él mismo por el escaño que ocupó Starmer, convirtiendo una elección parcial en un escaparate nacional para su liderazgo. Los Verdes parten de una base electoral muy inferior a la laborista en la circunscripción, pero el resultado permitirá medir hasta qué punto pueden amenazar al partido gobernante en zonas urbanas y progresistas que durante décadas han formado parte del corazón electoral del laborismo.

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La campaña llega, además, inmediatamente después de un polémico congreso de los Verdes. Los militantes aprobaron el pasado domingo, por 1.022 votos frente a 813, una moción que equipara el sionismo con el racismo y que ha pasado a formar parte de la política del partido. La decisión provocó críticas de organizaciones judías y abrió divisiones dentro de la propia formación. Cuatro de los cinco diputados Verdes se opusieron a la moción. Polanski, que es judío, no participó en la votación tras abandonar el congreso para hacer campaña electoral.
La cuestión de Gaza tiene un peso particular en esta elección. En 2024, Feinstein consiguió más de 7.000 votos presentándose como independiente y haciendo de su oposición a la actuación de Israel en Gaza uno de los ejes de su candidatura. Esta vez no concurre, por lo que una de las grandes incógnitas será dónde termina ese electorado. Polanski aspira a atraer una parte de esos votos.
Además de quién consiga finalmente el escaño, una de las cifras más observadas será el margen entre laboristas y Verdes. Una distancia amplia permitiría a los laboristas sostener que Burnham está comenzando a reagrupar una parte del voto progresista que se alejó durante la etapa de Starmer. Una reducción sustancial de la ventaja laborista, por el contrario, reforzaría la tesis de Polanski de que los Verdes pueden convertirse en un competidor relevante en territorios urbanos donde tradicionalmente ha dominado el laborismo.

Publicado: octubre 8, 2026, 4:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/antiguo-escano-starmer-mide-pulso-laboristas-burnham-20261007094841-nt.html

El antiguo escaño parlamentario de Keir Starmer se convertirá este jueves en el escenario de la primera gran prueba electoral para el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham. Los electores de Holborn and St Pancras, en el centro de Londres, están llamados a las … urnas para elegir al sucesor del exjefe del Gobierno en una elección parcial en la que los laboristas se enfrentan al desafío de unos Verdes que aspiran a demostrar que su crecimiento puede traducirse en nuevos escaños en Westminster.

La votación, convocada después de que Starmer renunciara a su escaño el 1 de septiembre, se celebrará entre las siete de la mañana y las diez de la noche y el recuento tendrá lugar durante la noche. La candidata laborista es Sagal Abdi-Wali, líder del Ayuntamiento de Camden, mientras que los Verdes han elevado considerablemente las apuestas presentando a su propio líder nacional, Zack Polanski. En total concurren quince candidatos, entre ellos representantes de los conservadores, Reform UK y los liberaldemócratas.

Holborn and St Pancras ha estado representada por diputados laboristas desde que la circunscripción con ese nombre fue creada en 1983, aunque sus límites han cambiado desde entonces. En las elecciones generales de julio de 2024, Starmer consiguió allí 18.884 votos, el 48,9% del total, y una mayoría de 11.572 sufragios. El independiente Andrew Feinstein, que centró buena parte de su campaña en Gaza y en sus críticas a la política de Israel, quedó segundo con 7.312 votos, el 18,9%, mientras que los Verdes fueron terceros con 4.030, el 10,4%.

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Dos años después, sin embargo, el contexto político es muy distinto. El desgaste sufrido por los laboristas durante la etapa final de Starmer permitió a los Verdes ganar terreno entre sectores de la izquierda descontentos, especialmente por la respuesta del Gobierno a la guerra de Gaza. El partido ecologista avanzó con fuerza en las elecciones locales de mayo y ahora pretende demostrar que ese crecimiento puede trasladarse también a Westminster.

Burnham intenta recuperar precisamente a esos electores. Desde su llegada a Downing Street ha adoptado una posición más crítica hacia Israel y ha defendido una relación más estrecha con la Unión Europea, dos cuestiones especialmente sensibles para una parte del electorado progresista. La elección de este jueves será, por tanto, una primera oportunidad para medir si el cambio de liderazgo ha comenzado a modificar la relación de los laboristas con los votantes de izquierda que se alejaron del partido durante la etapa de Starmer.

Para Polanski, la apuesta es todavía más personal. El dirigente ecologista ha decidido presentarse él mismo por el escaño que ocupó Starmer, convirtiendo una elección parcial en un escaparate nacional para su liderazgo. Los Verdes parten de una base electoral muy inferior a la laborista en la circunscripción, pero el resultado permitirá medir hasta qué punto pueden amenazar al partido gobernante en zonas urbanas y progresistas que durante décadas han formado parte del corazón electoral del laborismo.

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La cuestión de Gaza tiene un peso particular en esta elección. En 2024, Feinstein consiguió más de 7.000 votos presentándose como independiente y haciendo de su oposición a la actuación de Israel en Gaza uno de los ejes de su candidatura. Esta vez no concurre, por lo que una de las grandes incógnitas será dónde termina ese electorado. Polanski aspira a atraer una parte de esos votos.

Además de quién consiga finalmente el escaño, una de las cifras más observadas será el margen entre laboristas y Verdes. Una distancia amplia permitiría a los laboristas sostener que Burnham está comenzando a reagrupar una parte del voto progresista que se alejó durante la etapa de Starmer. Una reducción sustancial de la ventaja laborista, por el contrario, reforzaría la tesis de Polanski de que los Verdes pueden convertirse en un competidor relevante en territorios urbanos donde tradicionalmente ha dominado el laborismo.

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