Publicado: mayo 1, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/dana-erlich-20260430030059-nt.html
No es posible juntarles en una mesa, pero esta semana se sentaron ante el mismo foro, bajo iguales reglas para abordar un único asunto: la guerra que mantiene en vilo al mundo. Sin embargo, las similitudes que permitieron confrontar en espejo los relatos de los … embajadores de Irán en Madrid, Reza Fabib, y su homóloga de Israel en funciones, Dana Erlich, en el Club Siglo XXI bajo la moderación de Paloma Segrelles fueron precisamente la ventana que permitió asomarse a dos mundos con diferencias insalvables.
Participando en ambas mesas de debate, ABC fue testigo privilegiado de cómo Fabib y Erlich son capaces de abordar el mismo conflicto pero sin hablar de lo mismo. El primero, varón de casi 60 años, se refiere una y otra vez al orden global, el sistema internacional, la seguridad compartida y las relaciones basadas en normas. Utiliza el idioma persa o el inglés. Su discurso es doctrinal, despersonalizado, casi académico y muy poco interactivo. No apela a la emoción sino a las certezas estructurales, a la dignidad nacional, al equilibrio mundial e incluye la amenaza como palanca. «O la seguridad es para todos, o no será para nadie», advierte con un mensaje predefinido.
La segunda, mujer y más de diez años más joven que él, habla de trauma, miedo, de los atentados del 7 de octubre de 2023, el antisemitismo y el día a día de familias y niños. «En España, en 2026 nos obligan a escondernos», afirma, como parte de un relato vivencial que gira en torno a la supervivencia y la necesidad de eliminar a su amenaza. «Si Israel baja las armas, no habrá Israel», asegura. Su español es perfecto y su tono es cercano, emocional, sin formalismos, casi narrativo. Lo apoya con cambios de entonación, con gestualidad, devuelve preguntas al público y se dirige a él de tú a tú.
Noticia relacionada
-
Javier Ansorena
España aumenta la brecha
La crítica también la enfocan desde estrategias opuestas. El embajador iraní intenta evitar terrenos incómodos como el incumplimiento de los derechos humanos en su país con la negación o la dilución dentro del marco global de la guerra. La israelí, en cambio, confronta directamente en los temas más difíciles apelando fundamentalmente al antisemitismo y a la distorsión del relato. «Criticar a Israel no es antisemitismo, pero generalizar a los israelíes como nazis sí lo es», avisa.
«O la seguridad es para todos o no será para nadie»
Reza Fabib
Embajador de Irán en Madrid
Aumentando su brecha, aparece España. El embajador iraní, mucho más abierto en este punto, celebra la existencia de una buena interlocución con el Gobierno de Pedro Sánchez y asegura que, desde que estalló la guerra, no le ha pedido que cumpla los derechos humanos. La embajadora israelí, en cambio, no quiere desvelar si el Ejecutivo español le presiona en este punto ni detallar el nivel de interlocución que existe, pero sí considera que Moncloa debería revisar sus posiciones a la vista de que son celebradas por Irán y grupos terroristas que atacan a Israel.
El abismo entre sus enfoques fue evidente desde que empezaron sus intervenciones. Los dos fueron invitados a hacer una exposición de unos 20 minutos antes de someterse a las preguntas. Fabib, que compareció primero, se ajustó al guion y leyó una intervención escrita, como la inmensa mayoría –por no decir todos– los invitados al Club. Erlich, al día siguiente, marcó distancia y rehusó. Se limitó a hacer una brevísima exposición desde un punto de vista casi personal, sin papeles, para tener más tiempo para escuchar y responder preguntas.
«Si Israel baja las armas, no habrá Israel»
Dana Erlich
Encargada de negocios de Israel en Madrid
Son dos formas de entender la diplomacia pero también el mundo que compiten por ganar el relato ante la comunidad internacional. El iraní busca legitimidad anclado en el lenguaje de su régimen y desde una institucionalidad rígida, mientras la israelí apunta a la empatía con un relato de experiencias en primera persona que intenta combatir el grave problema de imagen que tiene su Gobierno. Solo coinciden en presentarse íntegramente como víctimas y en algo que imposibilita el diálogo: dibujar a su rival como un criminal fanático.
Quizás al escucharlo en directo, sin intermediarios, resulta más triste no vislumbrar un punto de partida compartido que permita construir una negociación de paz definitiva. Irán exige no ser sometido, e Israel que no se le obligue a vivir bajo su amenaza. Irán advierte que los ataques a su territorio tendrán consecuencias globales, e Israel responde que el mundo entero no puede permitirse ser chantajeado por un país.
Vasos no comunicantes
El Club Siglo XXI es una asociación político-cultural que no tiene ánimo de lucro y busca abrir la comunicación entre vasos no comunicantes. La idea de dar voz a los embajadores de Irán e Israel con solo 24 horas de diferencia fue de su vicepresidenta, Paloma Segrelles, y el valor de la iniciativa no fue tanto acercar posturas hoy irreconciliables sino permitir al público español comparar sus relatos en directo sin intermediarios ni distorsiones. La conclusión de este ciclo de coloquios es muy clara: no habrá paz en la región hasta que ambos, Israel e Irán, se sientan seguros. Y el problema es que cada uno percibe al otro como una amenaza existencial.
Es posible que los dos embajadores no sepan en qué escenario próximo trabajan en este momento sus gobiernos pero, aun con esa precaución, sus relatos se presentan como irreconciliables y retratan el diálogo como un imposible que no permite esperar una salida cercana al conflicto.
