Publicado: octubre 8, 2026, 6:00 am
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Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch junto el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen hicieron historia en abril tras completar la primera misión espacial tripulada del programa Artemis, en la que realizaron un sobrevuelo alrededor de la Luna para validar los sistemas de soporte vital y las tecnologías de navegación para preparar los futuros alunizajes de Artemis III.
Tras finalizar Artemis II, estos cuatro tripulantes compartieron sus impresiones después de completar una misión histórica de diez días, destacando la buena relación que forjaron durante el viaje, la importancia del trabajo en equipo y la emoción de contemplar la Tierra y el satélite desde una perspectiva que muy pocas personas han podido experimentar. Ahora, seis meses después de la misión, la NASA ha compartido lo que vieron, observaron y documentaron los astronautas alrededor de la Luna.
Gracias a esta información, las observaciones de Artemis II se suman a la base sobre la que los científicos construirán un aprendizaje para explorar el espacio profundo y el sistema solar. Además, la agencia espacial estadounidense señala en su blog oficial que «estas experiencias sientan las bases para futuras misiones Artemis, en las que los astronautas asumirán roles científicos cada vez más complejos y realizarán investigaciones científicas directamente en la superficie lunar». Por lo tanto, con esta investigación científica, los científicos de la NASA contribuirán a definir la ciencia en futuras misiones Artemis.
1.- Impactos en la Luna
Como parte de la misión, los científicos lunares pidieron a la tripulación de Artemis II que observara pequeños destellos producidos por fragmentos rocosos que impactaban contra la Luna y, aun así, la NASA revela que «algunos científicos se asombraron cuando los astronautas informaron haber visto cinco tenues destellos de luz a 74.000 kilómetros de distancia» que terminaron siendo avistamientos.
Cabe mencionar que las observaciones de los impactos se produjeron durante una pérdida de comunicaciones planificada mientras la tripulación de Artemis II se encontraba en la cara oculta de la Luna, teniendo en cuenta que los astronautas captaron las estrellas más tenues. Por lo tanto, a partir del brillo de los destellos, los científicos estimaron que las rocas que impactaban no medían más de unos pocos centímetros de ancho.
Ante esta observación, los trabajos de la NASA ayudarán a comprender con qué frecuencia ocurren estos pequeños impactos, lo cual es esencial para evaluar los riesgos a largo plazo para los futuros hábitats e infraestructuras lunares.
2.- La Luna tiene sutiles tonalidades de colores
La tripulación vio sutiles tonalidades de gris, negro, marrón, beige, blanco, verde y azul en la superficie lunar, lo que ha ayudado a los científicos a reconstruir cómo evolucionó la Luna a lo largo del tiempo.
Pero, ¿qué significa cada color? Los tonos azules indican rocas volcánicas ricas en titanio, los marrones reflejan distintos niveles de hierro y los verdes señalan la formación de vidrio durante erupciones volcánicas o impactos de asteroides.
En conjunto, estos datos ayudan a los científicos a comprender cómo los humanos perciben el color en la Luna, especialmente cómo el tono, el brillo, el contraste y la textura aparente cambian con los ángulos de visión.
3.- Observando a la Luna con el máximo detalle
El ‘terminador’ es el límite cambiante entre el día y la noche en cualquier superficie planetaria, por lo que ofreció a la tripulación algunas de las vistas más reveladoras de la Luna.
El equipo científico pidió a los astronautas que estudiaran las características a lo largo de este límite, en parte porque la iluminación allí se asemeja mucho a las condiciones del Polo Sur Lunar, donde el Sol se sitúa cerca del horizonte e ilumina el terreno como una linterna sobre una mesa. Por ende, con una iluminación ideal para observar la topografía, la tripulación de Artemis II pudo apreciar con gran detalle los tamaños, las formas y las texturas de las características de la superficie.
Según la NASA, estas observaciones servirán de base para futuras misiones Artemis, en particular para elegir las cámaras adecuadas, decidir cómo apuntarlas y determinar el nivel de detalle necesario para la captura.
4.- El eclipse proporcionó una gran cantidad de información
Desde la nave Orión, la tripulación de Artemis II pudo contemplar cómo la Luna ocultaba el Sol durante 54 minutos. Este largo periodo de oscuridad permitió a los astronautas observar fenómenos que normalmente quedan ocultos por el brillo del Sol, detectar destellos provocados por impactos y planetas como Marte y Saturno, e incluso contemplar la tenue luz zodiacal. Además, el eclipse ofreció una oportunidad excepcional para estudiar la corona solar, la capa más externa y tenue de la atmósfera del Sol.
Por otro lado, observar directamente los cambios en la forma y estructura de la corona permitió recopilar información sobre una región fundamental para comprender el clima espacial, ya que la actividad del Sol puede afectar tanto a los sistemas electrónicos de las naves espaciales como a la seguridad de los astronautas durante futuras misiones.
5.- La imagen de la Tierra reveló distintas capas de sistemas naturales
La imagen de la Tierra tomada desde unos 9.600 kilómetros de distancia capturó «intrincadas» capas de sistemas naturales que interactúan entre sí y con el espacio que rodea la Tierra.
La NASA explica que la escena estaba iluminada por la luz de la Luna cuando se tomó la imagen el segundo día de la misión y, tras la transmisión de la imagen, los científicos analizaron cada detalle. para descubrir sistemas meteorológicos activos, auroras en ambos polos, distintas capas atmosféricas, una enorme columna de polvo sahariano que se desplazaba hacia el oeste e incluso un cono brillante de partículas de polvo interplanetario, llamado ‘luz zodiacal’, que se extendía desde el borde inferior de la Tierra.
