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Las adicciones en las familias empresarias

En el transcurso de mi vida profesional no he encontrado familia empresaria perfecta, eso no existe. Vinimos a este mundo a ser mejores personas y debemos enfrentar con altura cada reto que nos da la vida.

Por Gonzalo Gómez Betancourt

Esta semana tengo la intención de tratar el tema de las adicciones en las familias empresarias, como uno de los mayores problemas que enfrentan en sus vidas, que va más allá de sus habilidades como empresarios, y que sin embargo, su respuesta inmediata suele ser la de ocultar. Cualquier situación que pueda colocar en riesgo uno de su más preciados activos que es la reputación, es manejado con la frase “los trapos sucios se lavan en casa”. No obstante, esta forma de actuar suele poner en riesgo mucho más, como su unidad familiar.

Quiero contar algunos ejemplos de adicciones con los que he tenido que lidiar a lo largo de mi vida profesional con este tipo de familias, las cuales me pusieron en situaciones difíciles debido a que en ese momento no tenía experiencia suficiente para tratar con este tipo de problemas. Las más comunes de todas las adicciones son las del “Alcohol” y las “Drogas”; puedo decir sin ningún reparo que esto lo he vivido en más del 30% de las familias con las que he trabajado a lo largo y ancho de toda Latinoamérica, al final parece que el nivel de riqueza, si no se maneja bien, termina generando dificultades de este estilo.

Recuerdo el caso emblemático de una CEO de segunda generación con una adicción al alcohol compleja, tanto que cuando perdía el conocimiento en la oficina, al otro día no sabía que había hecho… …incluso tomaba decisiones de inversión en esos momentos, lo cual puso a la firma en un estado de dificultad mayor. Este problema ya lo había sufrido su padre y fundador de la firma, lo que generó rupturas y separaciones en su generación, y ahora el problema parecía repetirse. La dificultad se acrecentaba porque ella no reconocía su adicción y además no había nadie en la familia con el liderazgo familiar suficiente de frenar este tema. Su empresa estuvo al borde de la quiebra hasta que se tomó la decisión de hacerle una intervención, afortunadamente ella lo aceptó, fue sustituida y entró en un lugar de rehabilitación. Al día de hoy es un tema que ya está superado.

La anterior adicción suele ser la más representativa, sin embargo, quiero comentar igualmente, lo que enfrentamos en otra organización familiar porque su CEO, hermano mayor de segunda generación tenía una adicción a los videojuegos, suena algo imposible de creer en una persona adulta y con ese nivel de responsabilidades, pero por alguna razón se le veía entrar a trabajar desde muy temprano hasta altas horas de la noche y en algunas veces ocasiones pasaba de largo hasta el día siguiente; sin embargo, la organización se quejaba de que él no los atendía nunca, no tenía tiempo para resolver los problemas, un día por razones del destino una de las empleadas hizo el comentario de que el jefe lo único que hacía era jugar videojuegos, y la decisión familiar fue hacer una intervención. En este caso la persona no aceptó el problema y terminó perdiendo su trabajo, y a su familia, tiempo después lo aceptó y busco ayuda en el exterior, pero ya el daño estaba hecho.

La tercera adicción, también común en las siguientes generaciones, es la de los juegos de azar. He tenido varias experiencias con diferentes formas de actuar y consecuencias diferentes, pero lo que ha sido común es la facilidad del acceso al crédito que tienen personas jóvenes de familias reconocidas y el deseo de hacer plata rápido. En una ocasión un miembro de familia que abrió su cuenta en Estados Unidos, solicitó una tarjeta de crédito con un cupo de USD 50.000 y lo gastó en un día en un casino en Las Vegas. Para cubrir ese crédito sin que lo supieran sus padres, se endeudó con un prestamista, lo que puso su vida en riesgo y la de toda su familia. Afortunadamente se realizó una intervención, que aceptó y pudo reparar el daño causado.

Un cuarto caso que ocasionó mucho dolor, fue la adición al sexo de un fundador, quien desafortunadamente tuvo innumerables problemas con las empleadas de su firma, denuncia tras denuncia por acoso sexual, hizo que su familia se rompiera y se terminara destruyendo el patrimonio familiar. En este caso no se pudo hacer nada, había demasiado dolor, y además nadie reconoció este tema como una adicción. Lo peor de todo es que la siguiente generación también tenía la misma tendencia que su padre.

El órgano de gobierno con el que hemos podido trabajar estos temas de familia, ha sido el Consejo de Familia, donde diferentes líderes de ramas familiares establecen un camino a seguir, y en la mayoría de los anteriores casos, se inicia con una intervención, que es “un proceso cuidadosamente planificado que pueden llevar a cabo familiares y amigos, bajo la guía de un experto, buscando informar al ser querido sobre las consecuencias que han tenido sus actos hacia terceros y hacia él mismo, se le propone un tratamiento y de no seguirlo, también se le informa la manera como cada individuo actuará si no lo hace”.

Hoy en día se sabe mucho sobre como enfrentar las adicciones, quien cuenta con mayor experiencia es la comunidad de “AA” Alcohólicos Anónimos, con un proceso probado de 12 pasos. Básicamente las adicciones se tratan de manera similar: “Intervención, examen de consciencia, aceptación, fuerza de voluntad, entrega a un propósito superior, compañerismo de personas en la misma situación, plan de tratamiento, perseverancia, amor familiar, reconocimiento, reparación, y ayuda a otros en la misma situación. Sin embargo, es imperativo que se entienda que las empresas no son un lugar de terapia, existen lugares especializados donde las personas pueden seguir su tratamiento”, mi gran preocupación es que a veces las familias, le permiten a las personas adictas seguir en cargos de alta responsabilidad y no recuerdan, que precisamente su falta de voluntad y el poder que les da el cargo, los hacen caer en temas impropios que afectan a más personas. Eso no significa que la persona no tenga ayudas familiares ante sus problemas, pero hay que regularlos en el seno del Consejo de Familia, desde donde debemos estar alerta debido a que afecta a hombres y mujeres de cualquier edad.

Ph.D – CEO Legacy and Management Consulting Group.

 

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