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La huella del 11s

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11/09/2026 a las 01:27h.

Cierras los ojos y solo se oye el rumor del agua. No llegan las conversaciones de los turistas que se asoman al monumento conmemorativo del 11S en Nueva York. Los sonidos de la ciudad -la sirena de la Policía, las obras que todavía siguen en la reconstrucción del World Trade Center- son un murmullo lejano.
Abres los ojos y ves el vacío. El memorial del 11S son dos hendiduras gigantescas sobre la planta de las Torres Gemelas, el escenario principal de un atentado terrorista que cambió el mundo, que nos golpeó a todos.
Fue un ataque a Occidente, simbolizado por las dos torres refulgentes que dominaban el ‘skyline’ de Nueva York, la capital cultural y económica del mundo. El emblema del capitalismo, de la libertad.
En la mañana del 11 de septiembre de 2001, hace ahora 25 años, un comando de terroristas islamistas secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos los estrellaron contra las Torres Gemelas y un tercero contra el Pentágono. El cuarto cayó en una zona rural de Pensilvania, después de que los pasajeros se enfrentaran a los terroristas. Es probable que su destino fuera el Capitolio o la Casa Blanca.

Las huellas de las dos torres son ahora dos fuentes hundidas en las que se precipita el agua. Esa caída es en sí misma el 11S. El derrumbe de los edificios. Los oficinistas que se lanzaron al vacío, desesperados, atrapados por el fuego.
Todo el mundo lo vio en directo. En España era la hora del telediario. El primer avión impactó en la Torre Norte a las 8.46 de la mañana en Nueva York, 14.46 en España, poco antes de que arrancara el informativo de las tres de la tarde. En el inicio de la emisión, todavía se creía que era un accidente. «Se ha estrellado una avioneta», creían algunos en Nueva York. A las 9.03, 15.03 en España, el segundo avión impactó contra la Torre Sur. No, no era un accidente. Nadie durmió la siesta. Poco después, ante la conmoción mundial, las torres cayeron. Primero la Sur, después la Norte. El World Trade Center era de inmediato una gigantesca fosa común.
Aquella mañana amaneció en Nueva York con un cielo sin nubes. «El cielo está azul como en el 11S», dicen todavía los neoyorquinos en los días que está más limpio. Pero los ataques oscurecieron la vida de miles de familias. Murieron 2.977 inocentes, que solo iban al trabajo o estaban de viaje. Entre ellos, cientos de bomberos, policías y personal de emergencia que fallecieron en los rescates. Y todavía más en el otro 11S, el de los efectos secundarios del derrumbe de las Torres Gemelas: la exposición a tóxicos y contaminantes se sigue cobrando vidas cada año. El hueco inmenso de las fuentes-mausoleo, al que ahora miramos, es el vacío que han dejado todos ellos.
Han pasado 25 años, pero la tragedia sigue viva. Está en los cánceres que se siguen detectando entre quienes trabajaron en la Zona Cero, en la falta de rendición de cuentas (todavía no se ha celebrado el juicio contra el autor intelectual), en los controles en los aeropuertos y hasta en los bolardos que se han convertido en parte de nuestro paisaje urbano, un recuerdo de la amenaza terrorista. Y en la memoria de todos los que lo vivieron. Esta es la historia del 11S, contada por la gente común que fueron sus protagonistas.

«Hicimos un buen trabajo con los muertos, pero un mal trabajo con los vivos»
Phil McArdle
bombero en la Zona Cero

Es difícil pasar por una estación de bomberos de Nueva York y que en los muros no haya un homenaje a sus caídos en el 11S. La tragedia se cebó con el personal de emergencias que acudió al rescate. Primero, a apagar los incendios en las Torres Gemelas y rescatar a los atrapados. Después, a encontrar supervivientes y restos entre la escombrera, una tarea que duró meses. En el 11S murieron 343 bomberos y se siguió cobrando todavía más vidas por enfermedades relacionadas con las tareas de rescate y reconstrucción.
«Conocía personalmente a unos 80 de los que murieron en los ataques», cuenta Phil McArdle, un bombero que sobrevivió de milagro aquel día. Llegó al World Trade Center con un compañero, justo cuando se desplomó la primera torre, la Sur. Su coche quedó sepultado en los escombros. Pero consiguieron salir entre una nube de polvo -«no podía ver más allá de mi mano»- y poner a resguardo a un fotógrafo del ‘Daily News’, herido en el derrumbe. «Eso probablemente nos salvó la vida», recuerda ahora a este periódico desde una estación de bomberos en Edgewater Park, en el Bronx, donde él se crio. «Porque íbamos a ir a la Torre Norte».

Equipos de rescate transportan al padre Mychal Judge, capellán del Departamento de Bomberos de Nueva York.

(Reuters)

McArdle y su compañero, Jeff Borkowski, sobrevivieron la caída de la segunda torre agarrados a una columna de un edificio cercano. «Sentimos un gran ruido, una ola de calor, dificultades para respirar por la presión», cuenta este bombero retirado. «Después, un silencio mortal».
Los 19 bomberos de su estación en Maspeth fallecieron aquel día. Incluido el joven compañero que le sustituyó en su turno. Desde entonces, los que se salvaron viven con el luto y con la culpa. Y con estrés postraumático y con los efectos en la salud de su trabajo en la Zona Cero. «Yo he tenido cinco cánceres», dice. «Pero dicen que los irlandeses somos duros, que estamos acostumbrados al sufrimiento».
Más de 400 compañeros de McArdle han muerto «en el otro 11S», por su impacto en la salud, en medio de trabas de las autoridades a compensar esas pérdidas. «En el 11S hicimos un buen trabajo con los muertos, pero un mal trabajo con los vivos».
McArdle nunca va a la Zona Cero en los aniversarios. «Voy a mi estación de bomberos y a mi iglesia», dice. «Que cada uno haga lo que quiera. Pero yo no quiero estar ahí con los políticos diciéndome lo maravillosos que somos y luego nos joden cada vez que pueden».

«La relación entre EE.UU. y Arabia Saudí está basada en mentiras»
Terry Strada
viuda de víctima del 11S

«Sonó el teléfono y contesté. Tom estaba al otro lado de la línea. Me dijo que un avión se había estrellado contra su torre. Que había mucho humo. Yo escuchaba mucho ruido, conmoción, gritos. Él estaba muy agitado. Su voz era áspera. Me dijo que iba a salir por la escalera de incendios. Y colgó». Terry Strada cuenta cómo fue la última conversación con su marido, empleado de Cantor Fitzgerald. Hubo cientos de llamadas telefónicas similares aquella mañana.
Tom Strada trabajaba en el piso 104 de la Torre Norte, la primera en recibir el impacto. Su mujer, como el resto del mundo, vio el edificio desplomarse.
La pareja tenía tres hijos. El más pequeño solo contaba cuatro días de vida. La de los Strada fue una de las miles de familias destrozadas por la tragedia.

Terry y Tom Strada.

(Archivo personal)

Terry preside 9/11 Families United, una de las principales asociaciones de familiares de víctimas. En los últimos 25 años, se ha fajado para exigir a las autoridades transparencia y rendición de cuentas sobre quién estuvo detrás y quién apoyó la matanza en la que falleció su marido.
«Me uní a una demanda en 2002, con la creencia de que el reino de Arabia Saudí estuvo implicado en los ataques del 11 de septiembre», explica. Durante años de trabajo «hemos comprobado su apoyo a la red de terroristas, en lo financiero y en lo logístico». Ese caso tendrá un nuevo capítulo en tribunales el mes que viene, donde se trata una apelación para determinar si los demandantes pueden ir adelante con la exigencia de deposiciones y requerimientos documentales.
Eso ocurre, sin embargo, en un momento de refuerzo de las relaciones entre el actual Gobierno de EE.UU., bajo la Administración de Donald Trump, y Arabia Saudí. «Esa relación está basada en mentiras», acusa Strada.
Su compromiso con destapar la verdad tiene que ver con su necesidad de pasar de página con la muerte de su marido. «Si ganamos el caso, eso cerraría una herida muy dolorosa», afirma sobre su cruzada contra los saudíes. También le ayudaría que por fin se lograra identificar algún resto de su marido. Cerca de mil de los fallecidos no han sido identificados, con sus cuerpos desintegrados en los colapsos de las torres.
«Pero esto nunca acabará», reconoce. «El agujero en el corazón siempre va a estar ahí. Todavía le echo mucho de menos. Me ha sorprendido que se hace más y más difícil al hacerme mayor. Por todo lo que se ha perdido él. Cada graduación, la boda de mi hija, los dos nietos que no ha conocido. Se me saltan las lágrimas».

Marines de EE.UU. desplegados en Afganistán en la guerra contra el terrorismo.

(Reuters)

Los ríos de todo el mundo transportaron unas 263.000 toneladas de microplásticos al océano en 2022

Los ríos de todo el mundo llevaron unas 263.000 toneladas de microplásticos a los océanos en 2022, un vertido procedente casi en su totalidad de países en desarrollo, según un estudio de Universidad de Pekín (China) publicado en la revista Science. Estas pequeñas partículas se han convertido en una forma de contaminación generalizada y persistente, con amenazas reconocidas para los ecosistemas, la calidad del agua y la salud humana.Cada año, decenas de millones de toneladas métricas de microplásticos ingresan al medio ambiente, y gran parte de ese material finalmente llega a los océanos. Los ríos son una vía principal para el transporte de estas partículas desde las regiones del interior hasta las aguas costeras. Sin embargo, las estimaciones de la contaminación varían ampliamente debido a la inconsistencia de los métodos de muestreo y al conocimiento limitado de cómo la lluvia y la escorrentía afectan su transporte.En este trabajo, los investigadores desarrollaron un nuevo marco para producir estimaciones más confiables y de alta resolución de las concentraciones y la exportación de microplásticos desde los ríos. Según los autores, su enfoque armoniza las diferencias en el tamaño de las partículas y los métodos de muestreo, al tiempo que utiliza el aprendizaje automático para tener en cuenta tanto la actividad humana como los procesos naturales. También rastrea cómo las precipitaciones pueden aumentar o diluir las concentraciones de microplásticos.El vertido de esas 263.000 toneladas que estimó el estudio presenta una gran disparidad espacial y está muy concentrado. El 96% procede de ríos de países en desarrollo, mientras que el sudeste y el este de Asia, a pesar de abarcar solo el 14% de la superficie terrestre mundial, aportan más de la mitad del total. Además, destaca que la aportación mundial está dominada por un pequeño número de grandes ríos, entre los que destaca el Yangtsé (China) como la mayor fuente individual.El uso de plástico, la mala gestión de los residuos y el desarrollo humano fueron los principales factores que determinaron las diferencias geográficas en las concentraciones de microplásticos, mientras que las condiciones meteorológicas y estacionales influyeron en las fluctuaciones a corto plazo. El estudio también advierte de que la fuente de contaminación podría intensificarse a medida que los fenómenos climáticos extremos se hacen más habituales.Los resultados muestran que los episodios de lluvias extremas pueden aumentar considerablemente el vertido a los ríos, al generar picos de contaminación de corta duración, pero muy concentrados en los ríos y los entornos marinos, especialmente en regiones con un elevado consumo de ese material y una gestión deficiente de los residuos.El estudio presenta un conjunto de datos diario a escala global sobre las concentraciones y los vertidos de microplásticos en los ríos y constata que estos vierten al océano una cantidad «mucho mayor de lo que sugieren la mayoría de las estimaciones anteriores», escriben los autores.

Zelenski anuncia que Ucrania recibirá apoyo en defensa aérea por parte de Canadá

Canadá brindará apoyo a Ucrania en defensa aérea, según ha anunciado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, junto a su homólogo Mark Carney durante una visita a Toronto.«Estamos agradecidos por su apoyo energético. También, en defensa aérea, conozco la decisión. Estoy totalmente … agradecido. No lo revelaré, es su decisión, pero es una decisión por nuestras vidas», dijo en una declaración a la prensa junto con el primer ministro de Canadá.

«Este es un paquete de defensa aérea muy importante y es crucial; representa un gran déficit (de Ucrania) en la guerra», agregó, sin dar más detalles.

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Zelenski ha explicado que ambos dirigentes discutieron «en detalle las opciones para garantizar la resiliencia financiera de Ucrania este año y el próximo», y ha agradecido a Carney «su disposición a ayudar a asegurar la financiación necesaria para nuestras necesidades presupuestarias y para nuestros guerreros».
«También hablé sobre los ataques prácticamente constantes de misiles balísticos rusos y drones», ha añadido, asegurando que «Canadá está listo para unirse a nuestro programa europeo de defensa contra misiles balísticos FREYJA con sus tecnologías. Este es un paso necesario y oportuno. También habrá entregas adicionales de defensa».
Sobre otros asuntos, Zelenski ha comunicado que han discutido sobre «prometedores proyectos bilaterales en defensa y economía. En particular, nuestros equipos están trabajando actualmente en el Acuerdo de Drones. Esperamos llegar a un acuerdo pleno en un futuro cercano».

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«¡Gracias, Mark! Gracias al pueblo canadiense y a todo Canadá por su apoyo significativo», ha enfatizado el presidente ucraniano.

«Canadá siempre estará a vuestro lado»

Por su parte, el primer ministro canadiense ha asegurado a los ucranianos que «Canadá siempre estará a vuestro lado. Lo ha hecho tras firmar el pacto y mantener conversaciones directas con Zelenski en Calgary (Alberta).
«Hemos prestado apoyo a los sistemas energéticos y en otros ámbitos. Proporcionaremos más apoyo», afirmó el primer ministro.
Carney se comprometió a «aportar más apoyo» a Kiev. Recordó que Canadá ha aportado «26.000 millones» de dólares canadienses (unos 18.800 millones de dólares estadounidenses) en ayuda a Ucrania desde el comienzo del conflicto, incluida «ayuda militar desde defensa aérea hasta drones».
Ante los intensificados ataques con misiles balísticos de Moscú contra la capital ucraniana, Kiev ha advertido de su urgente necesidad en capacidad de defensa aérea.

Marruecos pide a España que devuelva a los migrantes supervivientes, incluidos los menores, y a los fallecidos en su paso a Ceuta

Tras el estallido de la crisis migratoria de Ceuta, el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, se ha convertido en la cara visible de Marruecos a la hora de explicar la posición de su Gobierno. Este sábado, Ouahbi ha pedido a España la repatriación a territorio marroquí tanto de los migrantes sobrevivientes como los cuerpos de los ahogados durante su intento del cruce del paso del Tarajal hacia la ciudad autónoma de Ceuta el pasado 30 de julio.En una entrevista a la cadena árabe Al Arabiya, Ouahbi solicita la firma de un acuerdo que devuelva tanto a los supervivientes como a los fallecidos y ha pedido, en términos generales, un enfoque integral para abordar la migración entre los dos países. «Hemos pedido los cuerpos. No nos han dado los cuerpos, así que seguimos hablando de los cuerpos», ha indicado.Asimismo, Ouahbi ha asegurado que, a día de hoy, España no ha informado a su país sobre el número de migrantes fallecidos. «No tenemos los historiales médicos ni tenemos acceso a la identificación de estos cuerpos. No se pueden entregar los cuerpos sin saber quiénes son estas personas», ha explicado.Ouahbi ha abogado así por «un acuerdo entre ambas partes» que incluya también a los migrantes vivos, entre los que se encuentran los cientos de menores marroquíes que siguen en la ciudad española. «No distinguimos entre muertos y vivos. Los queremos todos. ¿Por qué esta división? (…). Solo nos piden que aceptemos a los muertos. Es ilógico», ha argumentado. «Estamos dispuestos a enviar autobuses para que vuelvan a Marruecos», ha subrayado.El titular de Justicia ha subrayado además que Marruecos desconoce cuántos cuerpos de marroquíes hay en Ceuta porque las autoridades españolas no le han facilitado sus informes forenses. «Queremos sus expedientes para determinar si son marroquíes, de África subsahariana o de otros países árabes», precisó.Cuando se le ha preguntado por qué su país no ha creado un mecanismo para recoger muestras de ADN de las familias de los desaparecidos durante la última oleada migratoria, Ouahbi ha rechazado la propuesta y ha reiterado que corresponde a España entregar los archivos médicos y las fotos de los fallecidos. «Ellos (España) deben probar que son marroquíes», ha añadido.Ouahbi ha insistido en que Marruecos «no permitirá la entrada de ningún cadáver sin encontrar una solución global mediante un procedimiento y un marco acordado. Todo debe hacerse en el contexto de un acuerdo entre nosotros y los españoles», afirmó.El ministro ha reconocido que los Gobiernos de ambos países aún no han alcanzado un pacto sobre estas cuestiones pendientes, aunque ha exprseado su confianza en que se llegue a un entendimiento «pronto».Un total de 18 inmigrantes fueron enterrados este viernes en el cementerio musulmán de Ceuta, tres semanas después de la crisis fronteriza que dejó decenas de muertos y provocó la entrada de más de 72.000 personas en la ciudad autónoma desde Marruecos. Los fallecidos forman parte de las 82 víctimas halladas por España tras la llegada masiva de migrantes registrada a finales de julio en Ceuta.Las sepulturas fueron señaladas con números para facilitar la localización de los restos en caso de que posteriormente sean reclamados por sus familiares. Las autoridades continúan trabajando en la identificación de las víctimas, un proceso que avanza lentamente.Defensa de la gestión de la crisis por parte de MarruecosSobre la facilidad con la que decenas de miles de migrantes lograron entrar en Ceuta los días 30 y 31 de julio, Ouahbi ha explicado que la decisión de las fuerzas de seguridad marroquíes de no confrontar a los migrantes buscaba evitar víctimas.Describió la gestión de la crisis por parte de Marruecos como «inteligente», y recordó que la Constitución marroquí garantiza la libertad de circulación. «Hay migrantes que se preguntan: ‘¿Por qué nos impide Marruecos el paso si Ceuta es una ciudad marroquí?'», ha citado.

Zampolli, el delfín de Trump en Italia: «Quien no conocía a Epstein era un perdedor»

Hace algunos días, el diario conservador ‘Libero’ sacaba en portada una foto con Giuseppe Conte (ex ‘premier’ italiano) y Paolo Zampolli, el delfín de Trump en Italia. Al parecer, la reunión era un asunto de negocios inmobiliarios entre el líder del M5S y … el enviado especial para la ‘partnership globali’ de la Administración americana, hoy en manos del magnate.
«No estoy autorizado para hablar del presidente. Nada que tenga que ver con la Casa Blanca», responde al teléfono, de forma virulenta, en una conversación abrupta con ABC. «Te equivocas conmigo. Me ocupo de ‘business’, deportes, cooperación estratégica entre diferentes estados. Ya sabes», espeta el hijo del distribuidor de Hasbro (multinacional de juguetes), otrora agente de modelos y gestor de inmuebles. Viejo amigo de Epstein, Zampolli -además- fue quien presentó Melania a The Donald. Actualmente, este italoamericano nacido es Milán (1970) es su ‘alter ego’ en un país estratégico situado en el corazón de Europa. Perfecto para exportar no solo la ideología MAGA, sino también un precioso modelo de negocios basado, entre otras cosas, en la recalificación y reestructuración de viejos inmuebles. Una nueva América; una nueva Italia. El idilio continúa, pues.

«No sé qué hago aquí sin tener permiso del Departamento de Estado. No me dejan hablar con los periodistas. Te dije que me ocupo de deportes. Ahí te puedo hablar de Gianni Infantino, un amigo, también de Trump. No hay que crucificarlo ahora. ¿Vender el fútbol? Sí, el calcio es del pueblo, pero hay que seguir monetizándolo para invertir en las canteras. En Italia, por encima de todo. Lo hablé con Abodi, ministro italiano», subraya mientras recuerda su amor por España, donde pasaba sus veranos de pequeño.

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Entrevista | Vice primer ministro de Italia

Julio Ocampo

«He estado al corriente de lo sucedido, sí. Sesenta mil personas en Ceuta son demasiadas. Habrá que preguntar al presidente Sánchez, ¿Qué quiere hacer y construir con EE.UU.? Verás, Giorgia Meloni, el presidente Dan (Rumanía), antes Orbán… Han tenido -algunos también hoy- una relación cordial con el presidente. ¿Sánchez? Pregúntale a él. No sé qué pretende. Es importante ser amigo de USA», remarca desde un púlpito privilegiado, que a su vez le permite gozar de una cierta tutela en todas las arenas movedizas en las que se mueve. Siempre con una retórica, un relato aparentemente simple y exprés, aunque complejo. No es populista, es algo mucho más grande e importante que eso. Algo que trasciende la distopía para, como Trump, crear realidades paralelas donde lo que menos interesa es la verdad.
Lo resume así la periodista, filósofa y politóloga italiana Nadia Urbinati, desde hace muchos años al otro lado del Atlántico. «Trump ha desinflado el contenido del lenguaje con el uso-abuso de reiteraciones. Todo es vacío, sin análisis ni conexión. La palabra llega al lado emotivo directamente. Conecta con la tensión, las vísceras. Cambia de opinión constantemente. Usa cosas magnéticas que se pegan. Inmigración, tasas, tarifas… Términos simples que utiliza en varios contextos a la vez, haciendo así que tengan significados a la carta. Todo es impreciso y desordenado, pero es su orden. La reiteración de términos tiene eco, y éste los dota de vida autónoma. Y eso vale para cualquier contexto, lugar, persona… Sí, Trump unifica gente y territorios, porque ha comprendido que la victoria es la repetición del lenguaje. Está catalizando algo nuevo que aún desconocemos cómo se llama», aclama. Es, en definitiva, hipnocracia, la reiteración de lo absurdo para eclipsar el silencio y el sueño.

En el punto de mira

La pregunta es obvia en este contexto obtuso. ¿Quién es Paolo Zampolli? ¿Por qué lo ha elegido Trump para mover los hilos en Italia? Así lo resumía Report, histórico programa RAI dirigido por el hoy en entredicho Sigfrido Ranucci (el atentado sufrido por el reportero, al parecer, fue presuntamente un montaje para ganar popularidad). Emitido en primavera, esta transmisión -hoy sin credibilidad en Italia- hablaba de varios episodios oscuros. Entre otros: Zampolli aparece en los archivos Jeffrey Epstein, aunque sin pruebas inculpatorias. Además, fue embajador en la ONU para la isla Dominica, pequeño estado insular en el Caribe. Un cargo que lo podría haber comprado por dinero. La guinda final soltaba el cohete de la WATO, asociación para salvar los océanos, y de la que Report hablaba de una hipotética estafa millonaria -ubicada en paraísos fiscales- a la ONU.

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«No has entendido nada, querido. La WATO era un vehículo para los océanos, donde he creado el Goal 14 (Agenda 2030, titulado Vida bajo el agua). La formé para mi hijo. Jamás tuvo dinero en el banco, porque no operaba así… En fin. Han copiado el nombre. Han creado una cosa paralela. Mi WATO está ahí aún. No he cogido nada de pasta. La que tú mencionas es otra. Es como si copiamos el nombre, usándolo a tu antojo, de El Corte Inglés. No has entendido nada, insisto. Mucha gente irá a la cárcel», recalca con vehemencia.

«En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión»

Paolo Zampolli
Aliado de Trump en Italia

Veranos en Ibiza

No quiere despedirse Paolo Zampolli sin recordar los veranos en Ibiza con su abuela italiana hace lustros, tampoco su agenda America First, la misma del presidente. «Establezco y mejoro relaciones diplomáticas. Sabes que mi éxito es haber vendido veinte billones en veinte minutos a Uzbekistán. Lo resaltó el ‘Financial Times’. Ahora estoy en Italia. De momento, no me ha dicho nada de España. Por último, tengo que matizarte algo… Fui embajador -para la isla de Dominica- en las Naciones Unidas durante 18 años. No viví en Dominica. Lo de comprar ese cargo para blanquear, conoces a Ranucci y su farsa. Les he denunciado. Su método es un fracaso. Irá a la cárcel. En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión ¿Epstein? Lo conocí en New York, sí, pero si lees lo que publicó el ‘New York Times’… Sí, que fui un problema para él. Quien no lo conocía era un perdedor, pero jamás estuve en su isla. Muchos famosos sí estuvieron, pero yo no. Jamás tuvimos buena relación, y eso está escrito en los famosos ‘files’».

Argentina no se vende, pero el 5% de sus tierras son ya de propiedad extranjera

«La patria no se vende». Este ha sido el contundente reclamo que se ha hecho oír en las calles de Buenos Aires en las últimas semanas y ha logrado frenar en el Congreso la última batalla del presidente argentino, Javier Milei: la de la … extranjerización de las tierras. Ocurre que, en la actualidad, un porcentaje del territorio de país suramericano ya se encuentra en manos extranjeras. Pero todavía hay zonas muy codiciadas por intereses privados y empresas foráneas.
Según explica a ABC Florencia Gómez, abogada especialista en política ambiental y exdirectora del Registro Nacional de Tierras Rurales, «a partir de lo ocurrido en el Mundial con la bandera de las Malvinas, se instaló en Argentina el tema de la soberanía y la defensa de tierras». Esto, señala, ayudó a que se bloqueara la iniciativa del Gobierno en el Parlamento.

De acuerdo con la última información que revela la cantidad de tierra argentina adquirida por extranjeros, el porcentaje de territorio del país andino en manos foráneas es inferior al 15% que permite la actual ley. «Un 5% del país se encuentra extranjerizado», enfatiza la letrada.

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Pedro González Jalvo

En este sentido, Gómez indica que en los registros oficiales consta que en total hay más de trece millones de hectáreas dentro del país que fueron adquiridas por extranjeros. En la misma línea, Vasco Baigorri, miembro del Equipo Misiones de Pastoral Aborigen (EMiPA), cuenta a este medio que las tierras en manos extranjeras suelen encontrarse en sitios estratégicos: «Todas están en lugares preferenciales como fronteras, cuencas hídricas o minerales».
Si bien esos terrenos pertenecen a una infinidad de personas o empresas de origen no argentino, existen determinados privados que concentran una mayor cantidad de hectáreas. Expertos en el análisis del territorio dan cuenta de los cambios en las nacionalidades de los propietarios y alertan por la creciente presencia de capital árabe en los últimos años.

«Todas las tierras en manos extranjeras están en lugares preferenciales como fronteras, cuencas hídricas o minerales»

Vasco Baigorri
Equipo Misiones de Pastoral Aborigen

«En la última década se advierte un fuerte incremento de la compra de tierras por parte de capital árabe», señala en conversación con ABC la periodista Susana Lara, que lleva más de 30 años estudiando la distribución de tierras en la Patagonia. Y añade que «la presencia de Emiratos Árabes es la que más está creciendo». Sin ir más lejos, se estima que intereses privados y empresas de este origen se hicieron con más de 50.000 hectáreas en las provincias patagónicas de Río Negro y Chubut.

Los principales protetarios foráneos

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A la hora de ser consultados por este medio acerca de los extranjeros que poseen tierras en el país suramericano, los especialistas refieren casos de empresas de distintas nacionalidades. En principio, mencionan de manera casi inmediata a la firma Benetton que, según los registros oficiales, supera las 900.000 hectáreas. Lara ubica el territorio adquirido por el grupo italiano en 930.000 hectáreas. La empresa se concentra en la zona patagónica –específicamente, en las provincias de Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Neuquén- y administra sus terrenos la Compañía de Tierras del Sud Argentino. Parte de sus tierras son reclamadas por los mapuches.

Según los registros oficiales, la firma Benetton supera las 900.000 hectáreas. Parte de sus tierras son reclamadas por los mapuches

Otra de las compañías extranjeras que posee grandes cantidades de tierra en Argentina es la suiza Estomonte, que alcanza incluso a superar las 400.000 hectáreas. El territorio adquirido por la firma se ubica en la provincia de San Juan, en la cordillera de Calingasta. Asimismo, la empresa de origen chileno Arauco se encuentra entre las compañías foráneas con mayor cantidad de tierras en Argentina, con un total 260.000 hectáreas de su propiedad. Si bien concentra sus territorios sobre todo en la provincia norteña de Misiones, también cuenta con hectáreas en otras provincias, como Misiones, Buenos Aires, Entre Ríos o Santa Fe.
Por otro lado, la firma Adecoagro, con domicilio legal en Luxembrugo, supera las 190.000 hectáreas y posee incluso una sede en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Le sigue en cantidad de tierras la empresa Nieves de Mendoza, del Grupo Walbrook, con capitales de Malasia y Reino Unido y que cuenta con 145.000 hectáreas en la provincia andina que lleva este nombre.

La pelea por el agua

Si bien la cantidad de hectáreas es un factor a tener en cuenta a la hora de definir cuáles son los principales dueños de tierras argentinas de origen extranjero, la extensión del territorio no es lo único que importa. «A veces no es solo la superficie lo que cuenta, sino también la ubicación y los bienes de la naturaleza que se ven afectados», aclara Susana Lara.
En esta línea, los expertos hacen especial foco en los accesos al agua. Por ejemplo, la periodista especializada en tierras cita el caso de Joe Lewis, un magnate de origen británico que cuenta con 12.000 hectáreas en la zona austral de Lago Escondido. Desde hace varias décadas, el empresario prohíbe el acceso al lago, pero además el pasado mes de julio se creó allí una reserva privada que es señalada por no cumplir con las normativas locales. «El tema de los cuerpos de agua está legislado y no se pueden comprar terrenos que limiten con ríos o lagos», reclama Florencia Gómez.

Patagonia árabe

Pese a que existen datos oficiales, la exdirectora del Registro Nacional de Tierras Rurales asegura que también «hay muchos casos de compra de tierras que no figuran en los registros». Es por ello que los especialistas reclaman que se lleve a cabo una nueva auditoría. En ocasiones, aseguran, para los extranjeros el modo de hacerse de tierras es a través de testaferros.
En este sentido, Lara hace referencia a una investigación que pone el foco en la compra de miles de hectáreas en zonas de cordilleras –en la región de la Patagonia- por parte de Emiratos Árabes a través del uso de intermediarios locales, como un modo de burlar la legislación local que limita la compra de tierras de extranjeros en zonas limítrofes. «En muchos casos, los dueños técnicamente son argentinos, pero los capitales son extranjeros», detalla.

«En muchos casos, los dueños técnicamente son argentinos, pero los capitales son extranjeros»

Susana Lara
Periodista

El interés del mundo árabe por la Patagonia argentina quedó evidenciado en marzo de este año cuando el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, realizó un misterioso viaje a esta región.

Terreno para las Big Data

Habida cuenta de que los registros oficiales señalan que solo un 5% del territorio argentino se encuentra en manos extranjeras, y que la actual legislación permite hasta un 15%, Florencia Gómez cree que la razón que hay detrás del intento del Gobierno de extender aún más este límite es que «se está preparando el terreno para que se instalen aquí las Big Data y atraer inversiones de negocios vinculados a la inteligencia artificial».
Para ello, explica, se necesitan tres condiciones: «Energía, acceso al agua y una normativa laxa». Pero aclara que «no se trata de paraísos fiscales, sino de guaridas ambientales» –en referencia a sitios donde están permitidos abusos medioambientales sin fiscalización-.
No obstante, la abogada no cree que este propósito se concrete. «Ya ha despertado mucho rechazo en la sociedad. Quisieron promocionar la venta de tierras como defensa de la propiedad privada y eso es vender gato por liebre».