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Irán, un país de cultura milenaria y poesía, atravesado por la protesta contra un régimen opresor

En 1979, Shadi (que no da su apellido para proteger su identidad) vivía en Londres con su marido. Ambos iraníes, él ingeniero y ella artista, se habían mudado a la capital británica desde Shiraz para estudiar y decidieron quedarse. Él encontró un buen trabajo, … ella montó su propio estudio y tuvieron una hija. Con la niña recién nacida, Shadi viajó a Irán para que su familia pudiera conocerla. La revolución estalló y, en medio de la parálisis del país, la suspensión de vuelos y el colapso del estado, ella no pudo salir de Irán ni su marido logró entrar. Quedaron separados sin saber cuándo podrían volver a verse. Meses después, según relata Shadi,su marido se quitó la vida, vencido por la desesperación.
«Y yo me quedé atrapada en este país que antes amaba, en este infierno, y en este velo, que es lo que más odio porque es el símbolo de todo lo que nos duele aquí», explica. «Recuerdo mi pelo suelto en la universidad, lo recuerdo en Londres, paseando con mi esposo, y aquí solo puedo ver el mío, el de mi hija y el de mis dos nietas, dentro de las cuatro paredes de mi casa. Solo encerrada puedo ver mi cabello, mis brazos, mi cuerpo, a mí misma… aunque dentro poco queda, porque me han robado el alma».

Esta conversación, tan sentida como reveladora, tuvo lugar en un vuelo entre Shiraz e Isfahan en 2017, durante un viaje de esta periodista de dos semanas a Irán, como turista, en un momento en el que entrar al país era relativamente sencillo y las autoridades parecían abrirse, con cautela, a los visitantes extranjeros.

«Este velo es lo que más odio porque es el símbolo de lo que nos duele aquí»

La limitada infraestructura turística y el deseo de conocer el país más allá de los circuitos oficiales propiciaron el alojamiento en casas de familias locales, a través de una plataforma de hospitalidad entre particulares, compartiendo, así, techo y mesa con completos desconocidos.
Con algunas de esas familias el contacto se ha mantenido a lo largo de los años, hasta que la censura digital, los bloqueos intermitentes de internet y la creciente vigilancia impusieran una comunicación fragmentada, hecha de nombres ficticios, números alternativos y mensajes que desaparecen en cuanto son leídos.

Hospitalidad iraní, en la imagen de arriba. La periodista nos abre el álbum de su recorrido por Irán..

(ivannia Salazar)

Eran aquellos los tiempos del presidente Hasán Rouhaní, considerado un político «moderado» dentro del sistema político del país, especialmente en comparación con las corrientes más conservadoras. En Irán, sin embargo, todas las etiquetas son relativas. Nadie que compita por el poder cuestiona el sistema islámico ni la autoridad última del líder supremo, Alí Jamenei. Rouhaní pudo maniobrar en una coyuntura excepcional, marcada por el acuerdo nuclear y por un clima de distensión internacional que coincidió con la presidencia de Barack Obama en Estados Unidos. Aquella ventana de apertura, breve pero perceptible, se notaba también en la calle: en la curiosidad hacia el extranjero, en las conversaciones improvisadas, en la sensación de que quizá algo podía empezar a cambiar.

No al aperturismo

Ese margen se cerró con la retirada estadounidense del acuerdo, decidida bajo la presidencia de Donald Trump, y con el regreso de unas sanciones que reforzaron en Teherán la idea de que cualquier gesto de apertura tenía un alto coste interno. En un Oriente Próximo cada vez más inestable, Irán volvió a atrincherarse y Occidente a aislarlo. El resultado ha sido una fase más dura, en la que la represión se ha convertido, una vez más en su historia, en uno de los principales instrumentos de estabilidad del régimen.
Pero Irán no es un país resignado ni silencioso. Desde hace años, y con especial intensidad desde 2022, las protestas recorren sus calles pese a la represión, las detenciones masivas y las condenas ejemplarizantes. Mujeres jóvenes, estudiantes, trabajadores y familias enteras han salido a manifestarse en las grandes ciudades y también en zonas menos visibles, pagando un precio altísimo por hacerlo. El apagón informativo, los cortes de internet y la persecución no han logrado sofocar del todo un descontento que se expresa una y otra vez, incluso sabiendo que cada gesto de protesta puede tener consecuencias irreversibles.

Irán no es un país resignado ni silencioso: a pesar del alto precio que se paga por salir a la calle, hay numerosas movilizaciones

Irán es también el heredero de una civilización milenaria que existía mucho antes de la República Islámica. Este es territorio de Persépolis, de columnas que aún se alzan en el desierto como testimonio de un imperio antiguo, de jardines diseñados para crear sombra y agua en medio de la aridez, de una arquitectura pensada para la contemplación. Esa memoria sigue viva en los gestos cotidianos: en la amabilidad, en la insistencia casi ritual por ofrecer té, fruta o dulces, en la manera de compartir la mesa y la conversación como un acto de hospitalidad.
Esa herencia cultural se percibe en la vida diaria. En parques y jardines, familias enteras extienden mantas para hacer pícnic mientras los niños recitan de memoria versos de grandes poetas persas. En Shiraz, ciudad de flores y de poetas, los naranjos en flor perfuman las avenidas y, al caer la tarde, se comparten helados tradicionales de rosa y azafrán, el faloodeh, orgullo local servido con zumo de lima. La belleza allí no es un decorado, es una forma de resistencia íntima.
La tumba de Hafez no es un lugar solemne y silencioso, sino un espacio vivo. Jóvenes, ancianos y familias enteras se acercan a recitar versos de memoria o a abrir al azar su libro como quien busca orientación. La poesía no pertenece al pasado, forma parte de la conversación cotidiana.

Las restricciones severas que sufren ellas

Esa delicadeza convive con restricciones severas, especialmente para las mujeres. No pueden bailar ni montar en bicicleta en la vía pública, miden cada gesto fuera de casa y reciben advertencias constantes sobre cómo vestir o comportarse. Narges vive en Kashan, cerca del desierto. Dentro de su casa se declara atea, escucha a Shakira y viste leggings. «Aquí no hay protestas», explica. «Solo escuchamos lo que pasa en las grandes ciudades». Aun así, asegura que si las hubiera en su entorno, saldría. «Esta lucha es de todos, pero sobre todo de las mujeres, aunque arriesguemos la vida».
Para muchos fuera de sus fronteras, el nombre de Irán provoca una reacción casi instintiva de recelo, incluso de miedo, construida más desde el titular que desde la experiencia. Es un país asociado en el imaginario occidental a consignas políticas, amenazas nucleares y eslóganes repetidos en televisión, una palabra cargada de significados que rara vez incluyen a las personas que lo habitan. Ese rechazo nace del desconocimiento y de una geografía convertida en abstracción, donde el matiz desaparece y todo se simplifica. Al cruzar sus fronteras y escuchar historias como la de Shadi, se comprende hasta qué punto esa imagen ignora una realidad mucho más compleja, hecha de hospitalidad, sonrisas y vidas que transcurren lejos del ruido que acompaña a su nombre en los periódicos.

El día de la bicicleta

Ese miedo también existe dentro del país. Hace casi una década, Reza y Maryam vivían en Isfahan. Ella estaba embarazada. Temían que el bebé fuera niña, «porque en este país las mujeres sufren la peor parte de la opresión», pero también que fuera niño, «porque el servicio militar obligatorio destruye física y emocionalmente a los hombres». El bebé nació niña y la familia logró emigrar a Canadá. Su corazón, sin embargo, sigue en Irán. «Tener hijos, seguir apostando por la vida, es demostrar que aún hay esperanza», escribe Maryam. «Y si el régimen cae, volveríamos sin pensarlo». Entonces, añade, le regalarían a su hija una bicicleta nueva. «Porque sabemos que llegará el día en que pueda montarla en la calle, como lo hace aquí».
«He visto otras revoluciones, otras protestas… en algunas participé incluso con mi hija», dice en cambio Shadi. «Y el resultado es siempre el mismo: nos aplastan, nos callan, nos silencian». Cuando se le pregunta si cree que algo cambiará, responde sin rodeos: «No. Al menos no creo que sea algo que vayan a ver mis ojos».
Desde Kashan, Narges de muestra más optimista. «Lo vamos a ver», escribe. «Vamos a ser libres, mi hijo será testigo», y recuerda una excursión al desierto de Maranjab, donde durante unas horas ella y esta redactora pudieron quitarse el velo porque «la Guardia Revolucionaria no llega hasta allí». «Allí éramos como queremos ser siempre», explica. «Las muertes de nuestras hermanas y hermanos, como Mahsa Amini y tantas otras, no serán en vano», asevera.
Irán es un país atravesado por la protesta, por la represión y por la valentía cotidiana. Un lugar donde la belleza, el arte, la música y la alegría conviven con la violencia implacable del poder teocrático, y donde muchos hombres y mujeres imaginan la libertad como aquel día con Narges en el desierto, sin velo y sin miedo, con el pelo suelto bajo un cielo tan grande que ni siquiera ese Gran Hermano que es el ayatolá alcanza a vigilar.

Los países grandes de la UE estudian cooperar en inteligencia sin España

El grupo de los cinco países europeos con más potencia militar está estudiando la posibilidad de constituirse en una comunidad de inteligencia para aumentar su autonomía estratégica sin depender de Estados Unidos como hasta ahora. Los ministros de Defensa de estos cinco países (Polonia, Francia, … Italia, Alemania y el Reino Unido) se han reunido recientemente en Polonia y han decidido analizar esta posibilidad de constituir una especie de versión europea del llamado grupo de los ‘Five Eyes’ o ‘cinco ojos’ que funciona entre cinco países anglosajones.
Los ministros de Defensa de estos países, los más activos en la expansión militar dentro de Europa y entre los que no está España, se reúnen frecuentemente desde hace dos años para intentar coordinar sus políticas y aunque uno de ellos, el Reino Unido, no forma parte de la UE, podrían acabar siendo el embrión de la futura Europa de la Defensa. Significativamente, en la reunión de la semana pasada en Cracovia ya participaron la Alta Representante para la política exterior europea, Kaja Kallas, y la secretaria general adjunta de la OTAN, Radmila Sekerinska. También intervino, en su caso por teleconferencia, el ministro de Defensa de Ucrania, Mykhailo Fedorov, lo que da una idea de la importancia de esta reunión.

El mecanismo conocido como ‘Five Eyes’ (FVEY) es una alianza para asuntos de inteligencia y espionaje integrada por Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos. Estos países que comparten idioma e historia colaboran estrechamente en el análisis de mensajes y comparten los datos interceptados y los datos de vigilancia para monitorear amenazas a escala mundial. El hecho de que la política de Estados Unidos hacia Europa se haya vuelto más imprevisible y que en la guerra de Ucrania la información estratégica se ha convertido en un asunto vital, ha llevado al ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, a plantear esta propuesta a sus colegas de los otros cuatro países.

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En principio, lo único que ha trascendido es que se trataría de crear un Centro Conjunto de Análisis de Amenazas en el que esos países podrían compartir sus datos o incluso ciertas infraestructuras espaciales. El papel del Reino Unido, que de algún modo estaría en los dos organismos, tendría que ser bien definido.
La idea se volverá a plantear en la próxima reunión del grupo de los cinco ministros de Defensa que está previsto que se celebre en Francia.

Desinterés de España

A pesar de su tamaño en la UE, España no ha mostrado hasta ahora ningún interés en formar parte de este grupo, en parte porque uno de los objetivos de estos países es precisamente el rearme y el uso lo más eficiente posible del aumento del gasto militar. Este G5 militar está sustituyendo a la Cooperación Reforzada Permanente en materia de defensa que se planteó en la UE en 2022, inicialmente para que se unieran los países más interesados en desarrollar una defensa europea complementaria con la OTAN, pero al final participan todos los países menos Malta, lo que lo convierte en un instrumento tan lento en la toma de decisiones como la propia UE.
Hasta ahora, el Gobierno de Pedro Sánchez se empeña en mantener una política disidente dentro de la OTAN y se niega a asumir el acuerdo de todos los aliados para alcanzar el 5% en materia de gastos de defensa. La ausencia de España del grupo de los países grandes que cooperan más estrechamiento en materia de defensa es consecuencia de esa política.

Más de 175.000 millones de dólares cobrados en aranceles por EE.UU. podrían quedar expuestos a reembolso

Tras el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos contra los aranceles de Donald Trump, en Washington ya se discute una cifra que cambia el tablero: más de 175.000 millones de dólares en impuestos aduaneros cobrados podrían quedar expuestos a reembolsos. No es … solo un dato contable. En la Casa Blanca se interpreta como un pasivo potencial que amenaza una pieza central del relato económico del presidente: los aranceles como instrumento de presión y, al mismo tiempo, como una ‘caja’ para financiar prioridades sin pasar por el Congreso.
El detonante fue la sentencia del viernes, por 6-3, que concluyó que el presidente se excedió al invocar una ley de emergencia comercial para imponer gravámenes de alcance global. El alto tribunal devolvió el caso al Tribunal de Comercio Internacional para que determine los siguientes pasos. Ese movimiento procesal, más que el titular político, es lo que se lee en los pasillos como el pistoletazo de salida: el escenario de una avalancha de reclamaciones administrativas y litigios en busca de devoluciones.

El cálculo del dinero «en riesgo» lo puso sobre la mesa el Penn-Wharton Budget Model (PWBM) a petición de Reuters. Su estimación supera los 175.000 millones en recaudación sujeta a posibles reembolsos tras el varapalo judicial. La cifra no nace de un argumento partidista, sino de un modelo que cruza tipos arancelarios por producto y país con datos de importaciones: cuánto se importó, con qué gravamen, desde dónde y durante cuánto tiempo.

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Javier Ansorena

PWBM explicó que su herramienta, diseñada para previsiones de ingresos a largo plazo, utiliza datos del Censo sobre unas 11.000 categorías de productos basadas en códigos arancelarios y operaciones desde 233 países. Con ese cruce, concluyó que los aranceles amparados en la ley de emergencia estaban generando alrededor de 500 millones de dólares diarios. A partir de ahí, estimó 175.000 millones de dólares en ingresos acumulados hasta el jueves anterior al fallo, desde que Trump empezó a activar ese paraguas legal en febrero de 2025.
El esquema arancelario del segundo mandato mezcló un arancel base del 10% sobre la mayoría de importaciones dentro del paquete de «aranceles recíprocos» con tipos superiores para países con mayores desequilibrios comerciales. El suelo era común, pero la arquitectura estaba diseñada para escalar con rapidez según el país y, sobre todo, según el pulso político.

Según PWBM, los aranceles amparados en la ley de emergencia estaban generando alrededor de 500 millones de dólares diarios.

En el caso de la Unión Europea, el punto de partida era ese 10%, con un marco posterior que fijaba un 15% en sectores como automóviles, farmacéuticos y semiconductores, mientras se mantenían gravámenes sectoriales del 50% sobre acero y aluminio. China afrontó los tipos más elevados: arrancó en el 10%, subió al 20% y, en el tramo recíproco, alcanzó niveles mucho más altos tras sucesivas escaladas. Canadá y México quedaron sujetos a un 25% en el bloque vinculado a seguridad y tráfico de drogas, además de medidas sectoriales específicas. El sistema, en suma, era un mecanismo de presión adaptable: mismo arranque, distintas velocidades.

Incertidumbre fiscal

El problema político para Trump es que llevaba meses presentando los aranceles como palanca diplomática y como fuente de ingresos. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) situó la recaudación de todos los aranceles de Trump en torno a 300.000 millones de dólares anuales, en promedio, a lo largo de la próxima década. Ese marco convierte la sentencia en algo más que una derrota jurídica: si una porción sustancial de la recaudación queda expuesta a devoluciones, la narrativa del «arancel como caja» se vuelve frágil y entra en terreno de incertidumbre fiscal.
La Casa Blanca reaccionó con rapidez para evitar que el fallo se leyera como el final de la ofensiva. Trump sustituyó el viernes los aranceles basados en la ley de emergencias por un arancel global temporal del 10% durante 150 días, mientras impulsa investigaciones comerciales bajo otras leyes más consolidadas para sostener la presión sobre socios y rivales. El movimiento persigue dos objetivos a la vez: mantener la iniciativa política y evitar un agujero inmediato en la recaudación. El sábado Trump aumentó ese porcentaje al 15%.

Trump sustituyó el viernes los aranceles basados en la ley de emergencias por un arancel global temporal del 10%, que el sábado subió al 15%

Desde el Tesoro, Scott Bessent trató de proyectar calma. En enero afirmó que el Departamento puede cubrir devoluciones de aranceles. Y el viernes defendió que el cambio de instrumentos permitiría mantener ingresos arancelarios «prácticamente sin cambios» en 2026. Para sostener esa idea, la Administración apunta a los planes de endeudamiento del Tesoro, que contemplan saldos de caja elevados: 850.000 millones de dólares a finales de marzo y 900.000 millones a finales de junio.
El Tesoro viene informando de aumentos fuertes en ingresos aduaneros en los últimos meses, alrededor de 20.000 millones de dólares más al mes frente a periodos comparables previos a los nuevos gravámenes, y unos 27.700 millones de dólares de ingresos aduaneros totales en enero. Pero el golpe del Supremo introduce un factor nuevo: parte de ese salto puede convertirse en búmeran si el tribunal especializado abre el carril de los reembolsos y las empresas lo recorren.

Un ciudadano vestido de Batman se viraliza por sus reproches contra las redadas del ICE: «Cobardes, traidores»

«En el futuro, todos serán mundialmente famosos durante 15 minutos». Esta frase que pronunció Andy Warhol en los años 60 es hoy más profética que nunca. Aunque a un ciudadano anónimo vestido de Batman en Santa Clara, California, le han bastado solo tres. «Cobardes», « … traidores». El hombre ha increpado con un duro discurso a los miembros de su Ayuntamiento, a los que acusa de inacción ante las redadas masivas contra inmigrantes que han acontecido en diferentes ciudades de EE.UU. bajo orden de Donald Trump.
«La gente está muriendo en nuestras calles, cada día. Porque permitís que el Gobierno federal os pase por encima. Debéis poner en práctica cada política para evitar que cientos de hombres enmascarados vengan a nuestra ciudad a matar gente», manifiesta el varón disfrazado durante una sesión rutinaria del Consistorio de Santa Clara, en el que se «anima a la comunidad a participar en las reuniones públicas».

Tras más de una decena de intervenciones, medidas por un temporizador para que en ningún caso se excedan los tres minutos, ha llegado el turno de Batman, o al menos, su versión más reaccionaria y enfadada. «Estoy indignado con todos y cada uno de ustedes, con la excepción del concejal Park, por no haber hecho algo más». Con ese comienzo ya se podía vislumbrar un discurso combativo, que ha ido subiendo el tono por momentos.
«Estoy ante un consejo de cobardes. Y si no actúan, no solo son cobardes. Son traidores», ha espetado a sus conciudadanos, a quienes culpa de no hacer lo suficiente para oponerse a las deportaciones masivas que derivan de las polémicas intervenciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es expatriar a todos aquellos inmigrantes ilegales de EE.UU., tengan la edad que tengan.

Lo bajan del bus por no llevar el billete adecuado: un niño de 11 años recorre 6 kilómetros bajo la nieve para volver a casa

A mil metros de altitud, con temperaturas bajo cero y rodeado de nieve, un niño de 11 años ha tenido que recorrer seis kilómetros en los Dolomitas para volver a su casa al carecer del billete adecuado para viajar en autobús. El conductor del … vehículo lo obligó a bajarse porque no había pagado un suplemento impuesto en todos los trayectos por los Juegos Olímpicos de invierno, que comenzarán en los próximos días.
Los hechos ocurrieron el pasado martes y los ha confirmado Dolomiti Bus, la empresa responsable del trayecto entre las localidades de Vodo di Cadore a San Vito di Cadore, que ha emitido un comunicado y ha abierto una investigación interna para esclarecer lo ocurrido. La compañía se ha puesto en contacto con la familia del menor para disculparse y conocer todos los detalles, según detallan medios italianos.

El niño, según relata su abuela y abogada Chiara Balbinot, disponía de un bono de 10 billetes de 2,5 euros cada uno para viajar en autobús, y la familia había consultado si sería válido para la tarifa olímpica de 10 euros. «La respuesta había sido afirmativa. Por eso, no alcanzo a comprender lo ocurrido. Bastaba con validar cuatro boletos para alcanzar el precio requerido», ha señalado.

Sobre lo ocurrido, se ha pronunciado también la madre del pequeño, Sole Vatalaro, que ha interpuesto una querella contra la empresa de autobuses por abandono de menor. «No tenía móvil y ha llegado a casa con hipotermia, una temperatura de 35 grados y llorando. La carretera que une San Vito a Vodo la pueden transitar bicis y peatones y la hemos recorrido varias veces en verano, por lo que mi hijo la conocía. Sin embargo, ha llegado a casa pasadas las seis, una y media después de lo normal».

La OTAN prepara en Rota su defensa ante Putin

Si Putin atacase hoy el flanco oriental y se activase el artículo 5, unos 12.000 hombres de la Allied Reaction Force (ARF) de la OTAN se podrían en movimiento de inmediato. Así empezaría la guerra. Desde la Base Naval de Rota, en … Cádiz, zarparía parte de su capacidad naval y eso es lo que se está practicando este fin de semana, con la participación de cuatro buques de guerra turcos, entre los que destaca el portaaviones Anadolu, y dos españoles: el buque de asalto anfibio Castilla, buque de mando del Cuartel General Marítico de alta Disponibilidad, con espacio para más de cien vehículos de combate, y la fragata Cristóbal Colón.
El tiempo no acompaña y los fuertes vientos han dificultado la llegada de los aliados turcos. El general Ingo Gerhartz, comandante del Mando de Fuerzas Conjuntas de Brunssum, llega sin embargo con puntualidad a supervisar personalmente el inicio de las operaciones desde Alemania, a bordo de un Airbus 400M.

Desde que tenía cinco años de edad, quiso ser piloto, pero no imaginó que un día estaría al mando de Steadfast Dart 2026, el mayor ejercicio de la OTAN en 2026 y en un escenario de alta tensión geoestratégica. El general Gerhartz convierte sin embargo en su discurso esa tensión en «una oportunidad para que los europeos nos unamos más y nos reforcemos». «No estamos enviando un mensaje contra nadie con estas maniobras; estamos enviando un mensaje a los 360º de que la OTAN está preparada y de que nosotros, los europeos, estamos unidos», insiste.

Reaccionar a cualquier amenaza

«Estamos demostrando que la caja de herramientas de la ARF contiene todas las capacidades necesarias para reaccionar ante cualquier amenaza», explica Gerhartz a bordo del Castilla, donde ha sido recibido por el Vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig, comandante del Mando Componente Marítimo de las Fuerzas de Reacción de la OTAN. Se saludan sin protocolo militar, con un firme apretón de mano, en la pista de aterrizaje. Sobre las maniobras planea la sobra de la ausencia de Estados Unidos, cuyo gobierno lleva tiempo insinuando la retirada de capacidades estacionadas en Europa para atender el Pacífico.
En esta edición, participan Italia, Grecia, Alemania, República Checa, Lituania, Bulgaria, Reino Unido y Turquía, además de España. Pero, a efectos militares, no ha cambiado nada en la relación con los estadounidenses. Desde luego no en Rota, donde «llevamos desde los años cincuenta colaborando muy estrechamente y el trabajo conjunto sigue siendo muy bueno», según Pérez Puig. «No me cabe duda de que Estados Unidos permanecerá en la OTAN y seguirá defendiendo Europa», zanja el General Gerhartz, que insiste a pesar de ello en que «la unidad europea es muy importante: si permanecemos unidos, reforzaremos la parte europea de la OTAN. Si cada nación en Europa incrementa su gasto en defensa, que es exactamente lo que tenemos que hacer, seremos fuertes».
Mientras en Alemania una escalada bélica es la primera preocupación de la opinión pública, en España parece prevalecer una mentalidad algo más relajada. No en vano, el gobierno español es el único europeo en negarse a aumentar el gasto en defensa hasta el mismo porcentaje que el resto de los socios. «Nosotros estamos siempre preparados y adiestrados para cualquier situación, nuestra única mentalidad es estar constantemente listos para lo que pueda pasar», responde al respecto el teniente Pedrero, de Infantería Marina. Pérez Puig también reconoce que el nivel de alerta no le permite, por ejemplo, tomar vacaciones. Y que, además de los 198 tripulantes del Castilla, opera con la plantilla de Estado Mayor en modo de crisis, otras 180 personas.
A punto de partir rumbo a Kiel, asegura que «estamos preparados para afrontar cualquier situación de sabotaje», como los numerosos ataques registrados en el Báltico por parte de barcos de la flota fantasma rusa. «Las zonas por las que navegaremos, sin embargo, no son de máxima tensión», tranquiliza.
El hospital a bordo, con ocho camas, tres plazas de aislamiento y medios para la aeroevacuación, también ejercitará en el Báltico, según explica la teniente coronel María José Corrales. Fue una de las primeras 27 mujeres en entrar en las Fuerzas Armadas españolas, en 1988. Y, aunque entró en la reserva en enero, sigue operativa en estas maniobras, que integran fuerzas terrestres, aéreas, espaciales, cibernéticas, marítimas y de operaciones especiales.