Ucrania y Francia han advertido este viernes de los efectos contraproducentes de un levantamiento parcial de las sanciones occidentales a Rusia. Un «debilitamiento» de las medidas de represalia económica «puede comportar que Moscú gane cerca de 10.000 millones de dólares. No nos ayudará … a lograr la paz», aseguró el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo.
El mandatario del país invadido viajó a París para recibir el apoyo de la segunda potencia de la Unión Europea en un momento en que la guerra ruso-ucraniana ha quedado relegada a un segundo plano debido al conflicto entre Israel y Estados Unidos contra Irán.
«Quiero subrayar que nada desviará nuestra mirada de Ucrania», dijo Macron en el salón del Jardín de Invierno del palacio presidencial. Además de concentrar los focos mediáticos, la guerra en Oriente Próximo ha repercutido en el precio del petróleo —el barril de Brent volvió a situarse este viernes por encima de los 100 dólares— y amenaza con desembocar en una crisis energética mundial.
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Raúl Masa y Enrique Serbeto
Por ese motivo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció el jueves una autorización para vender crudo ruso a los petroleros que lo comercializan. Una medida que durará hasta el 11 de abril, según el equivalente norteamericano del ministro de Finanzas.
«Reforzará la posición de Rusia»
Ese anuncio no gustó ni un pelo en Kiev ni en la mayoría de las capitales europeas. «Pienso que el levantamiento de las sanciones, aunque sea temporal, reforzará la posición de Rusia, que dispondrá de un financiamiento suplementario para financiar la guerra», declaró Zelenski. Esta «lógica marcial» rusa, según el presidente ucraniano, «contribuye a desestabilizar» Oriente Próximo. «Cuanto más dinero disponga Rusia, más drones fabricará», advirtió el dirigente de la exrepública soviética, quien consideró que la decisión tomada por Washington «no es demasiado lógica».
Macron se mostró más prudente a la hora de pronunciarse sobre el anuncio de la Administración de Donald Trump respecto al petróleo ruso. Al ser preguntado específicamente sobre esa cuestión, sostuvo que «se trata de una decisión excepcional y durante un periodo limitado». Esa medida, según el jefe del Estado de Francia, «no contradice a medio y largo plazo» las sanciones aplicadas por Washington a Moscú.
¿Un conflicto beneficioso para Rusia?
El levantamiento parcial de las represalias económicas se ha producido en un momento en que la UE se enfrenta a ciertas dificultades para aprobar su vigésimo paquete de sanciones a Moscú. Hungría, que también frena un préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev, aseguró que bloqueará esa medida mientras los ucranianos no permitan el funcionamiento del oleoducto Druzhba. La reunión entre Macron y Zelenski tuvo lugar pocos días antes del Consejo Europeo de la semana que viene en Bruselas.
Además de una relajación de las sanciones, el conflicto en Oriente Próximo también supone un desafío para Ucrania por cómo afecta la ayuda militar que recibe. «Desde un punto de vista pragmático, estamos preocupados ante la posibilidad de que se reduzcan nuestras defensas antiaéreas, dado que el número de misiles se repartirá en varias guerras», reconoció Zelenski en una entrevista publicada este viernes en el diario ‘Ouest-France’.
Ante el riesgo de perder una parte del apoyo armamentístico estadounidense, Kiev se presenta como un actor ineludible, sobre todo gracias a su ‘savoir-faire’ en la neutralización de drones iraníes. Zelenski ha precisado que han enviado a expertos ucranianos a Jordania y a otros dos países de la zona para que colaboren en esa tarea. Aunque la guerra en Irán amenaza a Moscú con perder a un actor clave en Oriente Próximo, ha resultado beneficiosa para los intereses rusos a corto plazo.