Irán activa a sus grupos aliados en la región para golpear a Estados Unidos e Israel
Miles de iraníes desafiaron a los bombardeos y tomaron este viernes las calles de las principales ciudades del país en solidaridad con Palestina. Dos semanas de duros ataques de Israel y Estados Unidos no pudieron con la tradicional marcha del último viernes de ramadán y … el régimen ofreció a sus enemigos una exhibición de apoyo y fuerza, acompañada en el campo de batalla por los ataques de Hizbolá y de las milicias chiíes de Irak, a la espera de la entrada en acción de los hutíes en Yemen.
Mientras el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, decía que los líderes de Irán se esconden «como ratas», el presidente Masud Pezeshkian; el máximo responsable de seguridad, Ali Lariyani; o el jefe del poder judicial, Gholam Hossein Mohseni Ejei, participaron en la manifestación en un claro gesto de desafío a Donald Trump.
Quien no estuvo presente en la marcha fue el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, lo que mantiene la incertidumbre sobre su estado de salud tras haber resultado herido en un bombardeo, según informaron medios estadounidenses.
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David Alandete
La única aparición del líder desde su nombramiento fue el jueves a través de un supuesto discurso suyo que leyeron los presentadores de los canales oficiales. Además de clamar venganza y apostar por mantener cerrado el estrecho de Ormuz, Jamenei agradeció su trabajo a «los combatientes del Frente de la Resistencia» y recordó que «consideramos a los miembros Frente de la Resistencia como nuestros mejores amigos».
Este frente o eje al que se refiere el líder fue el proyecto en el que trabajó durante muchos años Irán para tener grupos armados aliados en la región y lo forman Hizbolá, en el Líbano; varias milicias chiíes en Irak; Hamás, en Gaza, y los hutíes de Yemen.
Irán se prepara para una guerra de desgaste y, hasta el momento, solo los libaneses han entrado de lleno. La estrategia pasa por ir activando a estos grupos con el paso del tiempo para crear nuevos focos de tensión regional y global. Trump parece apurado por acabar una guerra para la que los iraníes llevan preparándose décadas.
Hizbolá y los Guardianes de la Revolución lanzaron el miércoles su primer ataque simultáneo de cohetes contra Israel. Aunque la milicia está muy debilitada por los golpes sufridos en 2024 y su lucha armada ha sido declarada ilegal por las autoridades de Beirut, los milicianos han demostrado que se han reorganizado, han obligado a un éxodo masivo de israelíes del norte del país y se preparan para frenar la entrada por tierra del enemigo.
En Irak, el movimiento es más lento y menos popular de lo esperado después de tantos años de apoyo iraní a los grupos chiíes. Varias milicias unidas bajo el nombre de Resistencia Islámica en Irak aseguraron haber llevado a cabo decenas de ataques con drones y cohetes contra lo que describieron como «bases de ocupación» en el país y en la región. Han reivindicado acciones contra campos petrolíferos en el sur del país, y contra intereses estadounidenses en Erbil, en el Kurdistán, donde se han registrado más de 100 ataques con drones.
Estas milicias se atribuyeron también el derribo del avión cisterna estadounidense KC-135, que costó la vida a sus seis tripulantes. Estados Unidos investiga lo sucedido, pero negó que el aparato hubiese sido alcanzado por fuego enemigo en el espacio aéreo iraquí.
La Organización Badr, una de las mayores milicias chiíes y el aliado más antiguo de Teherán en el Irak, aún no se ha implicado. Tampoco ha habido movimientos por parte del Gran Ayatolá Ali Sistani, máxima autoridad religiosa del chiismo, cuya fatua llamando a la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico en 2014 frenó el avance del califato en Irak.
La amenaza de los hutíes
Una de las sorpresas del discurso de Jamenei fue la referencia a los hutíes de Yemen, sobre quienes dijo que «también harán su parte». Unas horas después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, Abdul Malik al Houthi, líder supremo de los hutíes, calificó el ataque de «un acto flagrante, criminal y bárbaro contra el pueblo musulmán iraní». Además, expresó su «solidaridad total» con la república islámica, pero desde entonces guarda silencio y sus hombres no han disparado un solo misil.
Joe Biden, Donald Trump y Benjamin Netanyahu ya han bombardeado a los rebeldes yemeníes en los últimos años, pero conservan el control del norte y centro del país y la capacidad de amenazar con drones y misiles a los barcos comerciales en el estrecho de Bab el-Mandeb, vía marítima que conecta el Mediterráneo con el océano Índico a través del canal de Suez y el mar Rojo.
En declaraciones a ‘The New Yorker’, Ahmed Nagi, analista sénior sobre Yemen del International Crisis Group, señaló que Irán y sus aliados creen en una «escalada gradual», entendiendo que quizá no sea «sabio usar todas tus cartas al mismo tiempo».
Junto a Hizbolá, por su proximidad a Israel, los hutíes son la carta más importante de la república islámica debido a su capacidad de hacer globales las consecuencias del conflicto si atacan a cargueros desde sus costas, como ya hicieron en el pasado. La alternativa a Suez es bajar por el océano Índico y rodear el cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, lo que dispara los costes del transporte.

