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Cuba, como fruta madura

El interés de la Administración Trump de provocar un cambio de régimen en Cuba era manifiesto desde que el Comando Sur estadounidense comenzó a situar barcos en el Caribe. Las palabras de Trump el pasado viernes planteando una «toma amistosa de Cuba» aceleran la … dinámica.
La secuencia ha sido en realidad al revés de lo que tiempo atrás se pensaba. Se creía que para terminar con la dictadura venezolana convenía primero derribar el castrismo en La Habana, pues este sustentaba la arquitectura chavista; al final ha sido la arriesgada operación militar de EE.UU. en Caracas la que está precipitando la situación en torno a la isla, al privarla del petróleo venezolano. La secuencia seguida refuerza la imagen de Cuba como fruta madura que, extinguida la savia necesaria para sobrevivir, cae en el cesto estadounidense.

Gravitación natural

La teoría de la fruta madura, en relación a Cuba, es tan antigua como la propia Doctrina Monroe, de la que forma parte, si bien se expresó unos meses antes, el 28 de abril de 1823. El entonces secretario de Estado norteamericano, John Quincy Adams, responsable de ambas formulaciones, escribió al legado de EE.UU. en Madrid, Hugh Nelson, acerca del interés de Washington por la posesión de Cuba. Acababan de independizarse todos los territorios hispanos en América, salvo Cuba y Puerto Rico, y Adams consideraba «irrevocable» el fin del dominio español en el hemisferio occidental.

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Susana Gaviña

«Cuando se echa una mirada hacia el curso que tomarán probablemente los acontecimientos en los próximos cincuenta años», decía Adams, «casi es imposible resistir a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la Unión y el mantenimiento de su integridad». Admitía que EE.UU. no estaba aún en condiciones de tomar la isla, pero advertía que «hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física, y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno».
Así ocurrió, aunque no de forma tan natural, sino violenta: EE.UU. declaró la guerra a España en 1898 y, cortada la rama de su tronco, Cuba quedó a disposición de su gran vecino. Hubo ocupación militar hasta 1902 y luego la enmienda Platt amparó una suerte de protectorado sobre la isla hasta 1934; la injerencia política y económica estadounidense terminó con el triunfo de la revolución cubana en 1959.
A pesar de lo previsto en 1823, cuando al cabo de casi un siglo EE.UU. pudo anexionarse la isla ya no la necesitaba en términos de expansión territorial (el país ya se había agrandado, primero consolidando la compra de la Luisiana de 1803 y después, a mediados de siglo, arrebatándole a México la mitad de su superficie). Estados Unidos podía seguir el imperativo geopolítico de controlar la mayor de las Antillas por la vía de un dominio exterior, apropiándose únicamente del activo estratégico más importante de la isla: un enclave en la punta oriental (la bahía de Guantánamo) desde el que comandar la ruta marítima que conecta la costa este norteamericana y el Canal de Panamá.
La otra ruta importante a través del Caribe (la conexión entre Europa y el Canal) pasa al oeste de Puerto Rico, y allí Washington restableció su otra gran base militar caribeña. Las dudas estadounidenses sobre la viabilidad de Puerto Rico como país soberano y el temor a que quedara en manos de alguna potencia hostil hicieron que EE.UU. conservara su posesión, aunque sin interés en convertirlo en un estado de la Unión.

Zarandeo de Trump

La habilidad de Fidel Castro de situar a Cuba bajo el paraguas de la URSS fue una de las principales jugadas estratégicas de la Guerra Fría. Acabada esta completamente con la degradación de Rusia como superpotencia por su derrota (o no victoria) en Ucrania, Estados Unidos se apresta a poner de nuevo el cesto para atrapar la fruta en su gravitación hacia el suelo.
Trump está zarandeando con fuerza el árbol, mediante el bloqueo petrolero al que desde hace unas semanas está sometiendo a la isla, pero Cuba lleva mucho tiempo secando sus raíces: se encuentra en la peor crisis económica, energética y demográfica de su historia y su sistema político, responsable de todo ello, no muestra capacidad de regeneración.
Aunque Washington no tendría en principio prisa, pues no parece que ni Moscú ni Pekín vayan a moverse por auxiliar a Cuba frente a los embates estadounidenses, Trump sí tiene la urgencia de propiciar un cambio antes del fin de su mandato presidencial. La vía pasaría por una apertura económica que permita la llegada de capital y de empresarios de EE.UU. –se supone que sería algo propiciado especialmente desde el exilio cubano– y contribuya a una mejora económica, con ciertas libertades políticas, sin que Washington deba cargar con el costo de sostener la isla.

«Las noches son terribles en Teherán»

«Ahora mismo no escucho nada, pero las noches son terribles y Teherán es muy grande, así que puede haber ataques en otros barrios y no los escuchamos en el centro», asegura una veterana periodista iraní, que desde el sábado resiste los bombardeos en … su casa de la capital, junto a sus padres. Teherán es una gran ciudad de diez millones de personas que, por segunda vez en apenas ocho meses, es bombardeada por aviones enemigos, que operan con total libertad ante una impotente defensa antiaérea. Los hongos de humo oscuro emergiendo de edificios apiñados se han convertido en parte del paisaje urbano.
«Esto es mucho más duro que en junio, los israelíes están locos y hay objetivos civiles, mucha destrucción y muertos, tiran contra todo«, lamenta la reportera antes de que comience a fallar la comunicación. Sus padres le cuentan que es también más duro que los bombardeos de Sadam Hussein en la larga guerra entre Irán e Irak de los años ochenta.

Después de golpear a la cúpula del régimen en los primeros instantes del sábado, cuando asesinaron al líder supremo, Alí Jamenei, y a decenas de altos cargos, los aviones israelíes, los que operan en la capital, han ido estirando la lista de objetivos. Los ataques han llegado a comisarías de Policía, hospitales, ministerios, medios de comunicación, universidades o el aeropuerto de Mehrabad. En una megaciudad como esta, tan densamente poblada, no hay separación entre áreas comerciales, gubernamentales, militares y residenciales y eso deja a los civiles en una situación de extrema vulnerabilidad. Hay cientos de muertos, según la Media Luna Roja, en una Teherán donde no hay refugios antiaéreos.

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Las calles de la capital se han vaciado y miles de personas han escapado a zonas rurales. Las personas consultadas cuando la línea de teléfono o el acceso a Internet han sido posibles hablan de «terror» por las explosiones y de unas calles bajo control de la Guardia Revolucionaria, que ha abandonado sus cuarteles, objetivo del enemigo, para desplegar puestos de control en las arterias principales.

Ataques de precisión

«El hospital Ghandi, las comisarías de Policía de Abbas Abad, en la plaza Niloufar, y la de Kordestan, la oficina de los basiyíes en la zona Oeste de la capital, el Ministerio de Inteligencia, la Policía de la Moral…», es la lista de lugares alcanzados que tiene en su cabeza una fotógrafa consultada en la capital, pero sabe que «son muchos más porque las explosiones no paran».
El Ejército israelí publica cada mañana la lista de objetivos alcanzados durante la noche y en el parte ofrecido el martes aseguraron haber alcanzado varios edificios gubernamentales, incluidos la oficina presidencial y la sede del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Según los militares israelíes, estos ataques buscan «degradar aún más la continuidad funcionalde los sistemas de mandoy control del régimen». Los israelíes hablan de «ataques de precisión», pero el impacto en las calles es enorme y los edificios vecinos se derrumban por los daños sufridos. En el reparto de tareas entre aliados, parece que Israel se centra en machacar la capital mientras que Estados Unidos se orienta a la destrucción de las lanzaderas de misiles escondidas en cuevas en las montañas del país.
Las agencias oficiales mostraron imágenes del Palacio de Golestán, uno de los edificios más antiguos de Teherán, que también ha sufrido daños importantes en su famosa sala de los espejos y en su jardín persa. Este palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO había sobrevivido desde 1404 a guerras, invasiones, revoluciones… pero no a las bombas israelíes.
Donald Trump y Benjamín Netanyahu esperan que los iraníes salgan a las calles y se hagan con el control del gobierno. En vídeos compartidos en redes sociales se pudo ver el fin de semana la alegría en algunos barrios tras el asesinato de Jamenei, con la gente gritando de alegría desde las ventanas. Los medios iraníes solo ofrecen imágenes de los partidarios del régimen, que salieron por millares para llorar a su líder. Las autoridades enviaron además mensajes a la población para pedir que acuda a las mezquitas por las tardes para romper el ayuno de ramadán y organizar después concentraciones de apoyo al sistema islámico.

'Operación retorno' para evacuar a 30.000 alemanes de Oriente Próximo

El primero de los aviones aterrizó la pasada madrugada en el aeropuerto internacional de Fráncfort, procedente de Dubái. «Conseguimos de milagro cambiar el vuelo cuando apenas comenzaban los cierres del espacio aéreo, pero después el sistema colapsó y ni siquiera teníamos acceso a … las tarjetas de embarque. Sólo hemos podido salir de allí inscribiéndonos en la lista de la Embajada», confirma en conversación telefónica con ABC una pasajera de este primer transporte, un A380 fletado para recoger alemanes varados en Dubái tras el estallido de la guerra en Irán.
El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, coordina personalmente la red de vuelos chárter organizados también con los aeropuertos de Mascate, en Omán, y Riad, en Arabia Saudí. En ocasiones, dichos vuelos se llevarán a cabo en colaboración con la aerolínea israelí El Al, que aportará aviones de pasajeros con destino a Múnich. Pero estos vuelos están destinados solamente a devolver a su país a menores de edad, personas enfermas y mujeres embarazadas.

El resto de la operación retorno, que debe ocuparse de un número superior a las 30.000 personas, según la Asociación Alemana de Viajes (DRV), recaerá sobre los hombros de los turoperadores, empresas privadas a las que el Gobierno alemán considera responsables.

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«Estamos en ello, la operación de repatriación desde Oriente Próximo nos llevará unos días. Los primeros vuelos están siendo operados por aerolíneas asociadas que vuelan a medida que lo van permitiendo los cierres de los espacios aéreos», ha informado en la Feria Internacional de Turismo de Berlín (ITB) el consejero delegado (CEO) del mayor turoperador alemán, Tui, Sebastian Ebel. Entre estas aerolíneas asociadas figuran Emirates, Qatar Airways y Etihad. «Actualmente asumimos que podremos realizar los primeros vuelos con estas compañías hoy mismo, y también hay aviones propios de TuiFly disponibles. Todos ellos irán despegando en cuanto tengamos permiso para volar allí y recoger clientes lo antes posible», ha garantizado Ebel.

«Llevará unos días»

Para esta gran operación retorno, Tui ha facilitado una aplicación «que nos permite estar en contacto y lanzar alertas al cien por cien de las personas que están esperando su repatriación, para que durante la espera se mantengan informados en tiempo real y para que podamos optimizar la distribución en los vuelos», explica Ebel. Además, advierte de que «la rapidez con la que se podrá completar la recuperación depende de la situación de seguridad y no se puede predecir exactamente». «Llevará unos días», calcula.
La Asociación Alemana de Viajes (DRV), en estrecha coordinación con las autoridades, aconseja permanecer en el hotel hasta que se comunique la plaza disponible y «no buscar vuelos alternativos por su cuenta». «La seguridad, en esta situación, es prioritaria», justifica a ABC el portavoz de DRV, Thorsten Schäfer, quien recuerda que, mientras los espacios aéreos estén cerrados, «no hay posibilidad de ofrecer vuelos». Desde el punto de vista del sector, lo más importante es mantener a las personas en el lugar en contacto e informadas de forma fiable. »Se trata de tranquilizar a los huéspedes, proporcionar comunicación transparente y evitar que se desate el pánico», dice Anke Budde, presidenta de la Alianza de Empresas Independientes de Viajes.

La ONU denuncia la muerte de al menos 42 civiles en cuatro días en el conflicto entre Afganistán y Pakistán

Al menos 42 civiles han muerto y 104 han resultado heridos en Afganistán entre el 26 de febrero y el 2 de marzo en el conflicto entre este país y Pakistán, tal como ha informado la UNAMA, la misión de la ONU en Afganistán. « … Las bajas civiles incluyen las causadas por fuego indirecto en enfrentamientos transfronterizos, así como las causadas por ataques aéreos», ha declarado la UNAMA, tal como recoge Reuters. Asimismo, ha añadido que las cifras son «preliminares». Islamabad, por su parte, niega estas acusaciones.

Las tensiones militares entre las naciones islámicas del sur de Asia continúan altas este martes. Así, Afganistán ha afirmado haberse hecho con otro puesto pakistaní en la región de Kandahar. También que los combates entre los aliados, ahora enemigos, «continúan».

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Carlota Pérez

El conflicto, el peor entre ambos países en años, se desató la semana pasada por lo que los gobernantes talibanes de Afganistán calificaron de ataques de represalia contra instalaciones pakistaníes en respuesta a los ataques de Pakistán contra militantes en Afganistán.
Islamabad ha lanzado misiles aire-tierra contra instalaciones militares talibanes durante la última semana, e incluso atacó directamente al gobierno talibán por primera vez.
Ambas partes han afirmado haber matado a decenas de soldados y haber causado graves daños a instalaciones militares desde el inicio de los combates.
En una sesión en el Parlamento este lunes, el presidente pakistaní, Asif Ali Zardari, ha reiterado que Islamabad no permitirá que el territorio de su vecindad se utilice para ataques en su contra.
La UNAMA, por su parte, ha pedido el cese de los combates y ha advertido que la violencia, que ha desplazado a unas 16.400 familias, ha empeorado la situación de la población afgana, que aún se recupera de los sucesivos terremotos de agosto y septiembre que causaron la muerte de más de 1.400 personas.
«Las restricciones a la circulación en la zona fronteriza debido al conflicto activo han reducido la capacidad de las agencias humanitarias y sus socios para brindar asistencia vital y de otro tipo en las zonas más afectadas», ha declarado.

Trump se enreda en la guerra de Irán entre contradicciones y cambios de rumbo

Donald Trump ha procedido a decapitar de golpe a la teocracia iraní, instalada en el poder desde 1979, sin explicar de forma clara y detallada al pueblo estadounidense los plazos y objetivos de la campaña, pese a haber hecho carrera política denunciando las guerras … interminables de Irak y Afganistán y prometiendo que EE.UU. no volverá a empantanarse en otra. Desde el inicio de las hostilidades el sábado, su Gobierno ha ofrecido versiones divergentes, a ratos contradictorias, sobre el alcance y la duración de la operación. Y, en paralelo, se ha hecho visible otra anomalía en esta presidencia, la escasez de preguntas directas al propio Trump, un mandatario que suele buscarlas y contestarlas en casi cualquier escenario, salvo este.
La escena era idónea para una de esas largas conversaciones del presidente con la prensa. Trump reunió este lunes a los corresponsales en la Sala Este de la Casa Blanca para una ceremonia de Medalla de Honor a militares estadounidenses, con el Ejército como escenario y el valor en combate como mensaje. Fue un acto de condecoraciones, algunas a título póstumo, y de reconocimientos por acciones de mando, protección de compañeros y resistencia bajo fuego en guerras pasadas.

Pero Trump habló sin preguntas y se limitó a fijar su marco operativo. Presentó un objetivo central, impedir que Irán reconstruya su programa nuclear, y justificó la guerra como una operación para neutralizar, al mismo tiempo, el crecimiento del programa de misiles. Enumeró cuatro objetivos operativos, destruir la capacidad de misiles y su producción, anular la capacidad naval, impedir que Irán obtenga un arma nuclear y cortar su capacidad de armar, financiar y dirigir milicias fuera de sus fronteras.

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Javier Ansorena

Como plazo, dijo que desde el principio la Casa Blanca proyectó «cuatro a cinco semanas» y lo dejó como cifra representativa de la duración prevista, aunque añadió que está dispuesto a prolongarlo «lo que haga falta».
A Trump se le veía algo cansado, a ratos con gesto preocupado. Su Gobierno había admitido la muerte de cuatro uniformados norteamericanos. Presentaba un raspón en el cuello, sumado a los moratones en las manos de hace meses. Su energía torrencial de meses pasados estaba ausente.
Tampoco el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, quiso comprometerse a un calendario tan concreto. Estaba en esa misma sala de la Casa Blanca y, horas antes, en el Pentágono, había dicho que EE.UU. está reforzando sus fuerzas en Oriente Próximo, con el envío de más tropas y cazas, a medida que se amplía la guerra en Irán. Caine afirmó que «este trabajo apenas comienza y continuará» y rechazó dar la cifra exacta del tamaño total de la fuerza.

Hegseth: «Esto no es Irak»

Por su parte, en el mismo foro militar, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, insistió en que el conflicto no se convertirá en uno de los compromisos largos de otras guerras de EE.UU. en la región. Dijo «esto no es Irak» y «esto no es interminable». A la vez, evitó descartar de forma tajante un despliegue terrestre y se negó a detallar qué haría o dejaría de hacer EE.UU. sobre el terreno.
El secretario de Estado, Marco Rubio, tampoco aportó claridad cuando este lunes acudió al Capitolio para informar a los legisladores sobre la marcha de la guerra. Aseguró a la prensa que EE.UU. atacó a Irán porque «sabíamos que iba a producirse una acción israelí», dijo en referencia a la voluntad de su gran socio regional a emprender una operación militar contra la República Islámica. «Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses», añadió el jefe de la diplomacia de EE.UU.
«No íbamos a quedarnos sentados y absorber el golpe», explicó Rubio, que añadió otra razón novedosa a los ataques: eliminar la capacidad de misiles de Irán, porque serviría para proteger su programa nuclear. «Los objetivos de esta operación son destruir la capacidad de misiles balísticos y asegurarnos de que no pueden reconstruirla y que no pueden esconderse detrás de ellos para tener un programa nuclear», dijo.
En campaña, Trump prometió que no habría más guerras interminables como Irak y Afganistán. Fue su bandera política, repudiar que aquellos dos conflictos iniciados por George W. Bush y mantenidos por Barack Obama sin un cierre político claro durante las presidencias posteriores se convirtieran en un desgaste permanente para EE.UU., con más de 7.000 muertos entre sus soldados y un coste humano enorme para la población civil de ambos países.
La comparecencia del lunes fue la primera de la Administración Trump desde que EE.UU. e Israel atacaron Irán el sábado. El sábado y el domingo el presidente se manejó con vídeos grabados, difundidos en sus redes, y con mensajes largos por escrito. La prensa le esperó el domingo por la noche a su llegada a Mar-a-Lago, pero no hubo preguntas ni declaraciones. Entró en la residencia y, en un gesto de normalidad calculada, invitó a los reporteros a ver dos nuevas estatuas que ha instalado en la zona exterior, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson, antes de dar por cerrado el contacto y desaparecer tras las puertas de la mansión.
En junio del año pasado Trump anunció el final del programa nuclear iraní, destrozado en el ataque Martillo de Medianoche. Pero pronto quedó claro que Irán ambicionaba rearmarlo y que podía pasar del uranio enriquecido al 60% al 90% en cuestión de semanas, según las estimaciones manejadas por el Gobierno estadounidense.
Al anunciar el ataque, Trump fijó sus objetivos con una lista explícita. Dijo que EE.UU. iba a «destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles hasta el suelo», que quedaría «totalmente obliterada», que iba a «aniquilar su Marina», que se aseguraría de que las milicias aliadas de Teherán no pudieran seguir desestabilizando la región ni atacar a las fuerzas estadounidenses, y que no pudieran volver a usar artefactos explosivos para herir o matar a miles de personas, incluidos estadounidenses. Y remató con el núcleo del mensaje. «Nos aseguraremos de que Irán no obtenga un arma nuclear. Es un mensaje muy simple. Nunca tendrán un arma nuclear».

Llamada a deponer las armas

Pero, al mismo tiempo, Trump ha deslizado un objetivo político que va más allá de misiles y centrifugadoras. En otro mensaje de estas horas animó a los iraníes a tomar el poder, en una admisión de que la campaña incluye un componente de cambio de régimen, el mismo instaurado en 1979 bajo el lema de «Muerte a América». Llamó explícitamente a la Guardia Revolucionaria, al Ejército y a la policía iraníes a deponer las armas y «recibir inmunidad total» o enfrentarse a una «muerte segura». Convocó a «todos los patriotas iraníes que anhelan libertad» a «aprovechar este momento» y «recuperar su país». Dijo «América está con vosotros» y cerró con una frase que traslada el desenlace al interior de Irán. «El resto dependerá de vosotros, pero estaremos ahí para ayudar».
En un solo ataque contra el complejo del ayatolá Jamenei, Israel mató al líder supremo junto a alrededor de 40 altos cargos iraníes, según la versión difundida por el Ejército israelí. Fue sin duda una muestra demoledora de la supremacía militar norteamericana. Ya después, en paralelo, Trump ha intentado sostener dos mensajes a la vez. Por un lado, ofrece una salida individual al aparato de seguridad iraní, al pedir a la Guardia Revolucionaria, al Ejército y a la policía que depongan las armas a cambio de «inmunidad total», o se enfrenten a una «muerte segura». Por otro, abre la puerta a conversaciones al afirmar que ha aceptado hablar con el nuevo poder en Teherán, sin aclarar el marco ni el calendario de esas negociaciones.

Un ataque israelí impacta en la ciudad libanesa de Tiro.

(AFP)

La ambigüedad se extiende al terreno de guerra. La Administración insiste en que no hay tropas estadounidenses sobre el terreno en Irán, pero no descarta que las haya. En el Pentágono, Hegseth evitó comprometerse con un no rotundo y se negó a entrar en qué hará o dejará de hacer EE.UU. Caine dijo que EE.UU. puede «sostener la lucha» contra Irán, mientras confirmaba que se están reforzando fuerzas en Oriente Próximo con más aviones y más tropas.
Trump, por su parte, ha hablado de ampliar la presencia con más barcos, más soldados y más aviones en camino, y ha defendido que la operación está proyectada para durar «cuatro a cinco semanas», con capacidad de prolongarla. Todo esto ocurre bajo la sombra de una comparación que el propio Trump explotó en campaña, cuando prometió que no repetiría guerras interminables como Irak y Afganistán, y que ahora vuelve a aparecer cada vez que la Casa Blanca evita responder con precisión qué viene después.
En el Pentágono, Hegseth calificó de «estúpidas» las reglas de enfrentamiento destinadas a regir guerras y proteger civiles y describió los bombardeos como «retribución contra su ayatolá y su culto a la muerte». También dijo que están «muy lúcidos» sobre las políticas del pasado que arrastraron a EE.UU. a conflictos sin objetivos claros.

Netanyahu augura «muchos tratados de paz» con países árabes y musulmanes tras la ofensiva contra Irán

«Cuando se le da al … pueblo iraní la oportunidad de actuar para liberarse del yugo de la maquinaria del terror, se obtiene un futuro diferente», ha asegurado Netanyahu en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense Fox News.

Israel suscribió en 2020 los llamados Acuerdos de Abraham –una serie de compromisos para la normalización de relaciones con países árabes mediada por Estados Unidos bajo la primera Administración de Donald Trump– con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos, tras haberlo hecho previamente con otros países árabes como Jordania o Egipto. Sin embargo, Arabia Saudí se ha consagrado hasta la fecha como una gran ausencia, dadas las antagónicas posiciones que ambos mantienen con relación al conflicto palestino.

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Profesor iraní en Tel Aviv

Chapu Apaolaza

Tanto es así que, aunque a finales del pasado año 2025 el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, manifestó sus deseos de unirse a los referidos acuerdos, condicionó hacerlo a la creación de un Estado palestino, una premisa a la que el Ejecutivo israelí se ha opuesto tajantemente en reiteradas ocasiones.

«No es una guerra interminable»

En ese mismo espacio, Netanyahu ha calificado al ataque masivo lanzado durante las primeras horas de este sábado, 28 de marzo, contra los principales centros de poder en Teherán y otros puntos del país como una «acción rápida y decisiva» en aras de crear las «condiciones» necesarias para que el pueblo iraní «recupere el control de su destino». No obstante, ha precisado, el cambio de gobierno en Teherán «dependerá» de la propia población civil.
«Prácticamente el 95% de todos los problemas que se ven en Oriente Próximo han sido generados por Irán», ha aseverado el primer ministro israelí, añadiendo que la «red mundial de terrorismo que construyeron» se encuentra su génesis y es «orquestado» desde Irán.
«Creo que si llevamos a cabo lo que planeamos hacer, se crearán condiciones para la paz. Esto no es una guerra interminable, esto es, de hecho, algo que dará paso a una era de paz que ni siquiera hemos llegado a soñar», ha zanjado.