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El número de refugiados en el mundo se redujo un 3% en 2025, hasta 41,6 millones, pero el 70% lleva años fuera de su país

Los desplazamientos forzados a otros países por guerras, hambrunas o crisis en el mundo se redujeron el año pasado por primera vez en una década, según revela el informe anual del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Acnur, presentado a nivel mundial este jueves. En conjunto, los datos muestran que el número de refugiados en el mundo se redujo un 3% en 2025, hasta situarse en 41,6 millones. La cifra incluye a 35,6 millones de personas en necesidad de protección internacional, así como 6 millones de refugiados palestinos bajo el mandato de la UNRWA.Según Acnur, a lo largo del año pasado fueron al menos 5,4 millones las personas que tuvieron que escapar de la violencia y la persecución huyendo a otros países, unos niveles calificados de «inaceptablemente altos» por Barham Salih, expresidente de Irak y desde enero nuevo alto comisionado de la ONU para los refugiados.  De ellos, más del 70% procedían además de los mismos seis países que en 2024: Afganistán, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Ucrania y Venezuela. Por otro lado, el informe sí que constata una aceleración de los retornos de los refugiados y desplazados internos. Así, 14,7 millones de personas desplazadas regresaron a sus lugares o países de origen (4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos), con aumentos especialmente significativos en Afganistán, Sudán y Siria. Los retornos de personas refugiadas a sus países de origen (4,4 millones) fueron los segundos más numerosos desde que comenzaron los registros hace seis décadas, aunque Acnur asegura que «muchos se produjeron bajo presión y en condiciones precarias en los países de retorno». Como dato positivo, Acnur resalta que cerca de 46.000 personas apátridas obtuvieron la ciudadanía en 24 países durante el último año. Sobre la población apátrida mundial, el informe recoge que a finales de 2025 los 1,8 millones de rohingyas representaban el 41% de la población mundial apátrida declarada. De estos 1,8 millones, aproximadamente 1,2 millones están acogidos como refugiados en Bangladesh, tras haber huido de la persecución en Myanmar.Los países que acogieron al mayor número de refugiados en 2025 fueron Colombia (2,8 millones, y principalmente venezolanos), Alemania (2,7 millones y mayoritariamente ucranianos), Turquía (2,4 millones, casi todos sirios), Uganda (1,9 millones, la mayoría de Sudán), Irán (1,7 millones, muchos afganos), Chad (1,5 millones, casi todos de Sudán) y Pakistán (1,3 millones, mayoritariamente afganos). Iniciativa para reducir a la mitad el exilio prolongadoAcnur denucnia que de los 41,6 millones de refugiados internacionales que todavía hay en el mundo, el 70% permanecen atrapados años en el exilio y muchos viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Su máximo representante, Salih instó este jueves a la comunidad internacional a respaldar una nueva iniciativa destinada a sacar a millones de personas de la situación de desplazamiento prolongado y, por tanto, de la dependencia de la ayuda humanitaria. «Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra»“Para demasiadas personas refugiadas, el desplazamiento comienza como una tabla de salvación, pero acaba prolongándose toda una vida”, afirmó Salih. “La ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro. Necesitamos un cambio de paradigma que abra nuevas oportunidades y devuelva la esperanza a quienes huyen de la guerra y la persecución”. Salih ha planteado reducir en más de la mitad durante la próxima década, de aquí a 2035, el número de personas refugiadas que viven en situaciones prolongadas de desplazamiento. La iniciativa, centrada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de la población refugiada, pasaría por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia. Acnur ha realizado un llamamiento a gobiernos, actores humanitarios y de desarrollo, sector privado y sociedad civil para intensificar los esfuerzos que permitan empoderar a las personas refugiadas, sin dejar de defender el asilo y la protección, más relevantes que nunca en 2026. El Alto comisionado detalló que su objetivo es que los ingresos obtenidos por los propios refugiados —excluida la ayuda humanitaria— alcancen al menos el umbral nacional de pobreza en los países donde residen. Acnur considera que el retorno voluntario debe ser la principal solución, por lo que ha clamado por la resolución de los grandes conflictos del mundo, que permitiría que millones de refugiados regresaran a sus hogares de forma segura y digna. Mientras tanto, la idea es ampliar inclusión de las personas refugiadas en los sistemas nacionales de educación, salud, servicios financieros y mercados laborales, de modo que puedan generar ingresos y contribuir a las economías locales y nacionales. Esto requiere una mayor inversión por parte de múltiples socios para apoyar a los países de acogida, que ya están sobrecargados. «No podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas»Por último, Salih subrayó la necesidad urgente de ampliar las soluciones en terceros países, mediante el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas. Según el informe, en 2025 las llegadas a través de programas de reasentamiento o patrocinio se redujeron más de un 50% respecto al año anterior, hasta las 81.800 personas. «El asilo y la protección salvan vidas y no están en cuestión, pero no podemos aceptar un futuro en el que millones de refugiados sigan atrapados durante años o décadas sin perspectivas reales de reconstruir sus vidas”, señaló Salih. “Contamos ahora con un objetivo ambicioso, alcanzable y cuantificable para impulsar la autosuficiencia y mejorar la vida de millones de personas», ha asegurado el alto comisionado. 2026, un año marcado por la guerra en Irán y LíbanoEl informe recoge la situación en el primer trimestre de 2026, cuando se dice que varios acontecimientos importantes afectan las tendencias mundiales de desplazamiento forzado. «Desde finales de febrero de 2026, la escalada de hostilidades en la República Islámica de Irán y el Líbano ya ha generado desplazamientos generalizados, víctimas civiles y daños a gran escala en viviendas e infraestructura civil», se lee. En conjunto, Acnur estima que hay 1 millón de desplazados internos en el Líbano  y 3,2 millones de desplazados temporales Irán a finales de marzo de 2026. 

El secretario de Guerra de EE.UU. viaja a Guantánamo: «El futuro de Cuba depende del presidente Trump»

«Lo que suceda en el futuro de Cuba está en manos de Estados Unidos. Y esperamos muy pronto convertirnos en amigos del liderazgo de Cuba. Por ahora, vamos a ver lo que pasa», afirmó desde la Base Naval de Guantánamo, en la zona oriental … de Cuba, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth.
Vestido con ropa deportiva, Hegseth visitó la Base este miércoles con el objetivo, según el Departamento de Guerra, de encontrarse con militares desplegados en la instalación, antes de continuar hacia Tampa, Florida, donde visitará el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).

En su discurso ante los soldados norteamericanos, el jefe del Pentágono alertó igualmente a Cuba de que no compre armas que puedan suponer una amenaza contra Estados Unidos. «Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara procurarse o acceder a tipos de armas que pudieran alcanzar esta base o el territorio estadounidense». De otra forma, «estarían abriendo la puerta a una confrontación que (…) no pueden mantener», advirtió.

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José Daniel Ferrer

La visita de Hegseth se produce en momentos de máxima tensión entre Washington y La Habana. Recientemente, revelaciones de inteligencia sostuvieron que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares de ataque procedentes de Rusia e Irán y estaría evaluando escenarios para utilizarlos contra objetivos estadounidenses, incluida la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones militares y la ciudad de Key West, en Florida.
Trump ha amenazado con una acción militar y una «toma amistosa» de la Isla si fracasan las negociaciones con el régimen cubano. Mientras, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel y la élite castrista amenazan con «resistencia» y un «baño de sangre».
En Cuba se viven momentos de crisis extrema tras el recrudecimiento de las sanciones norteamericanas. Diariamente miles de cubanos protestan contra el régimen por las largas horas de cortes de electricidad y la miseria generalizada.
Esta constituye la segunda visita de Hegseth a la Base desde que asumiera la dirección del Pentágono, en enero de 2025. La Base Naval de Guantánamo es considerada una pieza relevante de la política migratoria de la Administración de Donald Trump.
Hace menos de dos semanas visitó la misma instalación del jefe del Comando Sur de EE.UU., general Francis L. Donovan, quien se reunió con altos mandos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en el perímetro de la base. Donovan sostuvo un encuentro con el general de cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, primer viceministro de las FAR y jefe del Estado Mayor General, y otros oficiales cubanos. El Comando Sur describió la conversación como un intercambio breve sobre asuntos de seguridad operativa.
El jefe del Pentágono señaló que Cuba «tiene que tomar decisiones sobre qué tipo de reformas quiere emprender. No es mi tarea tomar esa decisión por ellos».
La Base Naval de Guantánamo permanece bajo control y jurisdicción de Estados Unidos desde 1903 en virtud de acuerdos firmados con Cuba. No obstante, tras la instauración de la dictadura castrista en 1959, ha sido tema de constantes fricciones entre ambas naciones.

Trump reanuda los ataques a Irán y deja la tregua en suspenso

Estados Unidos lanzó este miércoles 10 de junio una nueva oleada de ataques contra objetivos en Irán por orden directa de Donald Trump, en una escalada que aleja aún más la posibilidad de una desescalada en el Golfo. Los bombardeos comenzaron a las … 17:15 hora de Washington, la 01:15 del jueves en Teherán, y alcanzaron múltiples objetivos militares iraníes, según confirmó el Mando Central estadounidense, que justificó la operación como respuesta a la «agresión continuada e injustificada» de Teherán.
La ofensiva llega apenas un día después de que EE.UU. atacara posiciones iraníes tras el derribo de un helicóptero Apache del Ejército estadounidense en las inmediaciones del estrecho de Ormuz. Trump responsabiliza directamente a Irán de aquel incidente y este miércoles dejó claro que no considera cerrada la respuesta militar. «Vamos a atacarles otra vez con dureza», afirmó el presidente en el Despacho Oval, donde también advirtió de que podrían producirse nuevos bombardeos en las próximas horas.

La Administración Trump sostiene que sigue abierta la vía diplomática, pero el tono de Washington es cada vez más beligerante. Trump reiteró que Irán no puede obtener armas nucleares y emplazó al régimen de los ayatolás a aceptar un acuerdo con EE.UU. antes de que la situación siga deteriorándose. Al inicio de la ofensiva, en febrero, Trump dijo que esta duraría apenas unos días, pero ya se adentra en su cuarto mes.

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David Alandete

El Pentágono reforzó por su parte el mensaje de que la guerra sigue abierta. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró en una visita a Guantánamo que los ataques de este miércoles serán «contundentes y claros» y advirtió de que podrían repetirse de nuevo si Teherán mantiene sus acciones contra intereses estadounidenses. «Si tienen que repetirse mañana por la noche, serán igual de contundentes», afirmó.
La crisis se extiende además más allá del campo militar. Estados Unidos informó este miércoles de que había disparado contra un petrolero que, según Washington, intentaba transportar crudo iraní vulnerando el bloqueo impuesto sobre los puertos de la República Islámica. Se trata ya del octavo buque mercante neutralizado desde el inicio de esta campaña marítima.
Mientras tanto, la embajada estadounidense en Irak ha vuelto a advertir a sus ciudadanos del riesgo de nuevos ataques y posibles cierres repentinos del espacio aéreo en la región. Es el punto más cercano a Irán, pues no hay relaciones diplomáticas con ese país. Desde el comienzo de la guerra a finales de febrero, el intercambio de ataques entre EE.UU., Israel e Irán ha convertido Oriente Próximo en uno de los principales focos de inestabilidad internacional y ha aumentado el temor a una guerra global de mayores dimensiones.
Al mismo tiempo, Israel mantiene su campaña militar contra posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano, una ofensiva que, según diversos medios estadounidenses, ha generado tensiones crecientes entre Benjamín Netanyahu y Trump. La Casa Blanca sigue respaldando el derecho de Israel a su defensa, pero observa con preocupación cualquier acción que pueda ampliar aún más un conflicto regional que Washington intenta contener mientras negocia con Teherán. Irán, por su parte, continúa demostrando capacidad para responder a los ataques estadounidenses e israelíes pese a meses de bombardeos, sanciones económicas y presión diplomática.
Para Trump, sin embargo, el frente más delicado puede encontrarse ya dentro de EE.UU. La prolongación de la crisis en Oriente Próximo coincide con un repunte de la inflación, impulsado en buena medida por el encarecimiento de la energía y la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, por donde transita una parte muy significativa del petróleo mundial. El aumento de los precios de la gasolina y del transporte amenaza con erosionar uno de los principales argumentos políticos del presidente, la fortaleza de la economía, justo cuando la Casa Blanca se prepara para unas elecciones parciales en las que el coste de la vida vuelve a convertirse en una de las mayores preocupaciones de los votantes.

Keiko Sofía Fujimori busca por cuarta vez ser presidenta de Perú

La cuarta postulación sucesiva a la presidencia de Keiko Sofía Fujimori encuentra a la candidata, de 51 años, divorciada de su esposo, Mark Vitto, con su padre, el exdictador Alberto Fujimori, muerto y con una relación rota con su hermano menor, Kenji Gerardo. Aunque … este es hoy un ‘streamer’ con mucho éxito, casi va a la cárcel tras una investigación que hizo su propia hermana en 2018, y que desveló que, cuando era congresista, hizo un pacto con el expresidente Pedro Pablo Kuczynski para indultar a su padre.
Según Víctor Caballero, autor del libro ‘Señora K, la ofensiva final’, Keiko Sofía Fujimori «vive por y para la política». Dicha obra cuenta que «su vida está anclada en la política peruana; afina estrategias con su bancada y opera tras bambalinas, moviendo los hilos del poder con la vista puesta en reconfigurar el tablero político a su favor».

Es la primera vez que Keiko Sofía se presenta a la presidencia sin su padre. En el citado libro se revela que, en una especie de canto del cisne, el jefe del clan Fujimori se iba a postular a la presidencia en 2026 junto a su hija como vicepresidenta. Como su vida se acababa, su regalo era dejarla como jefa de Estado. Pero Fujimori padre murió en septiembre de 2024 y no pudo cumplir sus planes para ser presidente una vez más.

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Paola Ugaz

Los peruanos conocen a Keiko Sofía Fujimori desde que tenía 14 años, cuando su padre llegó por vez primera a la presidencia en 1990 tras derrotar al político y escritor Mario Vargas Llosa (1948-2025). A los 15 años, la revista ‘Caretas’ publicó una foto con uno de sus primeros novios y, a los pocos meses de la llegada al poder, su madre, Susana Higushi, denunció a las hermanas de su padre de traficar con la ropa donada desde Japón a Perú.
Llegó una turbulenta separación y denuncias de tortura de Higushi contra su marido. Tras el divorcio de sus padres, Keiko asumió el cargo de primera dama nada más cumplir 18 años. Tiene tres hermanos; Hiro Alberto, Sashi Marcela y Kenji Gerardo.
Se le escapó la presidencia en 2011, 2016 y 2021. Desde 2016, cuando perdió frente a Pedro Pablo Kuczynski, ostenta un poder innegable gracias a las bancadas que dirige en el Congreso. Ha estado en prisión durante 500 días y es investigada aún por el ‘Caso Cócteles’ al no haber declarado cómo obtuvo el dinero para la campaña de 2016.
La duda que quedará despejada este domingo para los peruanos es: ¿A la cuarta vez será la vencida para Keiko Sofía Fujimori? Veremos.

Roberto Sánchez hereda el legado y el sombrero de Castillo para conquistar a los más humildes de Perú

Roberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años y psicólogo de profesión, se convirtió en el candidato sorpresa de la elección al pasar a la segunda vuelta usando el sombrero del expresidente Pedro Castillo (2021-26) y anunciando el indulto y su liberación en caso … de que ganara.
Durante la primera vuelta, ataviado con el sombrero, Sánchez no dio entrevistas a los medios de Lima y recorrió las zonas más pobres al sur del país. El sombrero que usaba Pedro Castillo y que hoy lleva Sánchez de modo simbólico se hace con paja de palma en Bambamarca en Cajamarca y tarda en tejerse de 15 a 30 días. Es una prenda que se usa para protegerse del calor y se ha convertido en un símbolo de identidad de los nacidos en Cajamarca.

Como parte de su campaña, Sánchez ha hecho que se postulen al Congreso el hermano de Pedro Castillo, José Mercedes, y su cuñada, Yénifer Paredes. Sánchez es congresista y fue ministro de Comercio Exterior durante el año que duró el gobierno de Castillo.

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Javier Ansorena

Muchos peruanos han visto por primera vez en televisión a Sánchez en el único debate que ha mantenido con Keiko Sofía Fujimori. Uno de los momentos más tensos fue cuando él le dijo que sí respetaba a su madre, a su padre y hermano. Ella le replicó: «Qué pena y qué poco hombre es usted».
«La señora Keiko dice que sabe lo que es una familia independiente, que sale adelante. Yo le recuerdo que sí sé lo que significa salir adelante con la familia, respetando a mi padre, a mi madre, a mi esposa y a mi hermano», dijo Sánchez.
El psicólogo acudió al debate acompañado de sus padres, su esposa y sus dos hijas, menores de edad, mientras que Keiko Sofía Fujimori fue con su abogada penalista, Giuliana Loza, y su equipo técnico.
En su último mensaje a los electores, Sánchez destacó que «nos encontramos en una encrucijada histórica para el Perú, nuestras familias viven en abandono del Estado… la señora Fujimori gobierna desde el Congreso desde hace más de diez años, es la hora de parar y recuperar la patria. Este 7 de junio vamos a recuperar la patria».

«Nos encontramos en una encrucijada histórica para el Perú, nuestras familias viven en abandono del Estado… la señora Fujimori gobierna desde el Congreso desde hace más de diez años«

La Fiscalía ha pedido que vaya a juicio oral la investigación contra Castillo por presuntamente falsear información de los estados financieros del partido Juntos por el Perú en 2019 y 2020. El juez Adolfo Farfán, del Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima, ha dado por concluida la etapa intermedia del proceso y autorizado el paso al juicio oral. La Fiscalía pide cinco años y cuatro meses de cárcel y su inhabilitación política. La defensa de Sánchez va a apelar la medida y, si gana la presidencia, obtendría inmunidad y no podrá ser juzgado mientras ocupe el cargo, que dura cinco años.

«Debemos pensar a largo plazo y mantener puentes con la sociedad rusa»

Cuando Mark Galeotti decidió abrir ‘Homo criminalis. Cómo el crimen organiza el mundo’ con la figura de Monipodio, el célebre jefe de ladrones sevillanos que aparece en ‘Rinconete y Cortadillo’, de Cervantes, lo hizo porque veía en aquel personaje una de las mejores demostraciones de … que el crimen organizado no es un fenómeno moderno. En el relato cervantino, los dos pícaros llegan a Sevilla creyendo que el delito consiste únicamente en pequeños robos, hasta que descubren una organización perfectamente estructurada que controla el submundo de la ciudad mediante códigos internos, reparto de territorios y castigos ejemplares. «Pensé que era un ejemplo particularmente bueno», explica el historiador británico en conversación con ABC. «Cualquier lector moderno que haya visto ‘El padrino’ o ‘Los Soprano’ entendería inmediatamente esos paralelismos».
Galeotti, historiador británico especializado en seguridad internacional y delincuencia organizada, y que lleva décadas estudiando la relación entre poder político, las mafias y las estructuras clandestinas, sostiene que el crimen organizado no es algo nuevo, sino que «a medida que las sociedades se organizan, sus criminales se organizan».

El libro, publicado por Capitán Swing el 20 de abril, habla precisamente de que el Estado y las grandes estructuras de poder no pueden comprenderse sin observar simultáneamente la historia paralela de contrabandistas, mafias, redes de corrupción y economías clandestinas.

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Pedro García Cuartango

Durante la entrevista, el autor, experto en Rusia, habla sobre este país y su presidente, Vladímir Putin. Cuando se le pregunta si el presidente ruso encarna la figura del «bandido estacionario», concepto utilizado para describir a quienes monopolizan la violencia a cambio de ofrecer cierto orden y protección, responde que más que Putin, ese es el Estado que él ha creado. «El Estado ruso moderno funciona de esa manera. Es una cleptocracia».
Esta es una sociedad que Galeotti conoce muy bien. Recuerda la Moscú de los años 90 como una ciudad marcada por coches bomba y tiroteos nocturnos, una «época salvaje» de colapso institucional en la que las mafias ocuparon los espacios abandonados por el Estado. En ese contexto, sostiene, Putin ofreció a millones de rusos un pacto tácito: estabilidad a cambio de desmovilización política.
«Manteneos al margen de la política y dejad que yo y mis amigos lo gestionemos todo, pero a cambio os garantizo que vuestra calidad de vida mejorará poco a poco cada año, y además tendréis seguridad y estabilidad», resume Galeotti sobre aquel contrato social «que muchos rusos aceptaron».

«Putin dijo a los rusos: manteneos al margen de la política y dejad que yo y mis amigos lo gestionemos todo, pero a cambio os garantizo que vuestra calidad de vida mejorará poco a poco cada año, y además tendréis seguridad y estabilidad»

Galeotti advierte de que muchas veces Europa aplica estándares distintos a Moscú que a otros regímenes. «Rusia es un régimen autoritario, una cleptocracia, no es un buen gobierno. Pero tratamos con gobiernos desagradables todo el tiempo, como Arabia Saudí o China. En Rusia hay cientos de presos políticos, lo cual es grave. Pero Turquía tiene muchos más y es miembro de la OTAN. El problema es que Rusia ha sido históricamente antagonista de Occidente, y además lo que está haciendo en Ucrania es horrendo. Eso condiciona nuestra percepción», asegura.
El historiador considera que el sistema ruso atraviesa una fase de agotamiento gradual. Aun así, descarta escenarios inmediatos de rebelión abierta. «La mayoría de la gente no es heroica», dice. «Yo, desde luego, no me tumbaría delante de un tanque como en Tiananmen».

Homo criminalis

Mark Galeotti

En su análisis, las formas de protesta en Rusia tienden a manifestarse de otras formas, como absentismo laboral, huelgas encubiertas, protestas medioambientales o pequeños actos de resistencia cotidiana que permiten expresar descontento sin desafíos frontales. Desde 2022, explica, las movilizaciones ecologistas han aumentado no porque la situación ambiental haya empeorado súbitamente, sino porque representan uno de los pocos espacios aún tolerados para canalizar oposición social. «No puedes decir ‘abajo Putin’. Pero sí puedes salir y criticar que van a talar un bosque para construir un proyecto industrial».
A esto se suma que «para la mayoría de los rusos la vida sigue siendo bastante decente. 2023 y 2024 fueron años de crecimiento económico, impulsado por el gasto militar. Para mucha gente, su nivel de vida ha mejorado. Y sí, saben que no viven en una democracia real, pero si la vida es aceptable, la gente no se arriesga».
Pero «es un país en transición. Putin representa el final de una generación formada en la Unión Soviética. La siguiente generación es distinta, menos ideológica. Debemos pensar a largo plazo y mantener puentes con la sociedad rusa».

Resignación colectiva

Existe en su discurso una llamada a comprender las condiciones históricas y sociales que permiten la consolidación de sistemas profundamente corruptos sin necesidad de recurrir exclusivamente al terror masivo. Para Galeotti, el elemento decisivo no siempre es el miedo, sino la resignación colectiva. «La apatía es la mejor amiga de los criminales», afirma. «Muchos rusos piensan sobre la corrupción como si fuera el tiempo: no puedes hacer nada al respecto, solo soportarlo».
Y en su opinión, «la brecha entre lo ilegal y lo inmoral, entre lo que el Estado dice que es un delito y lo que la sociedad piensa que está mal… Ese es el espacio que el crimen organizado llega a colonizar, Y en teoría, en las democracias, ese espacio debería ser bastante estrecho».

«Muchos rusos piensan sobre la corrupción como si fuera el tiempo: no puedes hacer nada al respecto, solo soportarlo»

El argumento adquiere especial interés cuando se traslada a democracias europeas, como la española, donde la corrupción política rara vez adopta formas abiertamente violentas, pero donde las redes de influencia, el tráfico de favores o la financiación irregular continúan ocupando periódicamente los tribunales y los titulares. Galeotti rechaza la idea de que ese fenómeno represente una perversión reciente. «Lo único que realmente es diferente es que cada vez más hemos decidido que enriquecerse personalmente a partir de un cargo público es algo malo», explica. «La práctica no ha cambiado realmente».
El historiador británico observa además una diferencia importante entre países como Italia, donde históricamente la corrupción política permitió el ascenso de grandes estructuras mafiosas, y España. «No tenéis ese mismo tipo de crimen organizado. Hay un submundo, claramente, pero está mucho más basado en pequeños grupos locales».
No existen grandes conglomerados como la mafia o la Camorra», aunque sí una progresiva sofisticación de las conexiones entre crimen financiero, estructuras empresariales y poder político, porque la criminalidad no se limita a organizaciones visibles y violentas, sino que se integra en los circuitos aparentemente legítimos de la economía global. «No es fácil convertirse en gánster sin contactos ni conexiones. Pero el punto del libro es que incluso los sectores legítimos están sustentados en parte por actividad criminal. Puedes ser completamente legal y aun así beneficiarte indirectamente de dinero o servicios vinculados al crimen organizado. Así es como la mayoría de la gente entra en contacto con ello sin darse cuenta», sostiene Galeotti.

«No es fácil convertirse en gánster sin contactos ni conexiones. Incluso los sectores legítimos están sustentados en parte por actividad criminal»

Para el autor, «las democracias europeas tienen menos corrupción que Rusia o Ucrania. Hay controles, periodistas, tribunales. Pero eso también nos vuelve complacientes. Vemos los mapas de corrupción y pensamos que estamos bien». Así, «en cierto modo, externalizamos nuestra corrupción: permitimos que nuestras empresas paguen sobornos en otros países o blanqueamos dinero. Mientras no sea obviamente ilegal, lo aceptamos. Y poder hablar de ello actúa como válvula de escape, nos permite mantenerlo a distancia, como algo controlable».