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Trump amenaza con aranceles a los países que no respalden sus planes para Groenlandia

Movido por su ambición colonizadora, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este viernes con imponer aranceles a los países que no apoyen sus planes de hacerse con Groenlandia, territorio semiautónomo de soberanía danesa.«Podría imponer un arancel a … los países si no aceptan lo de Groenlandia, porque necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional», ha afirmado Trump en una mesa redonda sobre salud en la Casa Blanca y recoge la agencia de noticias AFP.

Trump ha hecho estas declaraciones el mismo día en que una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos ha iniciado en Copenhague una visita de apoyo a Dinamarca y Groenlandia, con el objetivo de expresar su solidaridad frente a las presiones de Trump para hacerse con el control de la isla ártica.

Trump ha amenazado en múltiples ocasiones con anexionar Groenlandia, para lo que alega que es vital para la seguridad de su país. En este sentido, la Casa Blanca afirma que está considerando comprar la isla, sin descartar una intervención militar.

El hijo del sah se postula como líder de la transición política en Irán, pese a las dudas de Trump

Reza Pahlavi, el hijo del último sah de Irán, defendió este viernes en Washington que el régimen de los ayatolás «está a punto de caer» y que él ha sido llamado a liderar la transición política hacia un sistema democrático. La determinación del … considerado príncipe heredero de Irán contrasta con las dudas de Donald Trump sobre su capacidad de tomar el mando del país y conducirlo hacia la democracia. «Parece muy simpático, pero no sé cómo le tomarán en su propio país», aseguró en la víspera el presidente de EE.UU. en una entrevista con Reuters.
Pahlavi, cuyo padre fue derrocado en la revolución islámica de 1979, considera a los ayatolás una «fuerza hostil ocupadora» de Irán, que ha cometido «crímenes masivos» contra el pueblo iraní.
El hijo del sah comparecía ante periodistas de todo el mundo en un momento clave para las protestas en Irán, poco después de que Trump celebrara que la represión violenta había parado, igual que las ejecuciones de activistas. Es decir, con el peligro de que las movilizaciones se diluyan.
Pahlavi enfrentó esa narrativa: «La matanza no ha parado, mis valientes compatriotas siguen al frente con sus cuerpos rotos, pero con una voluntad irrompible y necesitan vuestra ayuda ahora mismo», clamó.
Pahlavi se postuló como figura clave para dejar atrás la dictadura fundamentalista de la República Islámica. «La gente no solo rechaza este régimen», defendió. «También exigen un camino hacia delante creíble. Han pedido que sea yo quien lo lidere», añadió Pahlavi, que aseguró que tiene apoyo tanto en las calles como dentro del ejército y de las fuerzas de seguridad y habló de «decenas de miles» que están listos para «desertar».

Ayuda de la comunidad internacional

El hijo del sah insistió en que las protestas masivas y bañadas de sangre necesitan la ayuda de la comunidad internacional para acabar con el régimen islámico. Esa ayuda la articuló en seis peticiones, donde es evidente el papel protagonista que espera que tenga EE.UU.: deteriorar la capacidad represiva del régimen, elevar la presión con sanciones económicas, evitar el bloqueo informativo con sistemas de acceso a internet, expulsar a los diplomáticos de la República Islámica, exigir la liberación de los prisioneros políticos y prepararse para el reconocimiento de la transición democrática.
En su plan, ese proceso estará basado en cuatro principios: respeto a la integridad territorial de Irán, separación de religión y estado, libertades individuales e igualdad para todos los ciudadanos y derecho a elegir una forma de gobierno democrático. Y él será uno de sus grandes protagonistas, como líder del gobierno de transición mientras se conforma ese nuevo régimen democrático.
Pahlavi insistió en que el futuro de Irán no tiene que ser necesariamente una monarquía constitucional con él como rey, sino la forma de Gobierno «que el pueblo elija» de forma democrática.

Canadá anuncia un «acuerdo preliminar» con China para reducir los aranceles

16/01/2026

Actualizado a las 13:32h.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha anunciado este viernes un acuerdo con el presidente chino, Xi Jinping, para reducir los aranceles en los productos procedentes de cada uno de estos países.
«Canadá y China han llegado a un acuerdo … comercial preliminar pero histórico para eliminar las barreras comerciales y reducir los aranceles», ha expresado Carney en una rueda de prensa desde la capital china. Así, ha afirmado que su país espera que «para el 1 de marzo» el gigante asiático «reduzca los aranceles sobre la semilla de canola canadiense. La tasa combinada de aproximadamente el 15 %». «Este cambio representa una reducción significativa con respecto a los niveles arancelarios combinados actuales del 84 %», ha añadido.

Así, Carney ha afirmado en su visita en China –la primera de un jefe de gobierno canadiense en ocho años– que las relaciones bilaterales con el país asiático son «más predecibles» que las que tienen con Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Las partes han apostado por mantener unos lazos «estables» de cara al futuro y han destacado que el encuentro supone un «punto de inflexión», según han explicado en un comunicado conjunto. Además, han descrito las conversaciones como «francas» y han aventurado que esto podría llevar a una relación «más efectiva» entre las partes.

La pugna entre Delcy y María Corina para conquistar a Trump

La visita de María Corina Machado a la Casa Blanca, confirmada para este jueves por fuentes en la Casa Blanca, no es solo un gesto político ni una fotografía simbólica. Es un movimiento claro de apoyo de Donald Trump que ha terminado por acelerar una … maniobra paralela, discreta y arriesgada de Delcy Rodríguez para no quedar fuera del tablero en el momento más delicado de la transición venezolana. Mientras Washington confirma el encuentro entre Trump y la líder opositora, el entorno de la presidenta encargada ha tratado de abrirse paso por vías informales, al margen de los cauces oficiales y, según fuentes estadounidenses, al límite de la legalidad.
La confirmación llegó el lunes desde la Casa Blanca: Trump recibirá a Machado en un momento en el que la Administración estadounidense redibuja su estrategia hacia Venezuela, con el control del petróleo como eje central y la transición política como horizonte inmediato. Para Delcy, esa imagen suponía un riesgo evidente: quedar relegada a un segundo plano justo cuando intenta presentarse ante Washington como la gestora imprescindible del proceso, capaz y eficiente entre otros jerarcas chavistas.
La respuesta en Caracas fue acelerar. En los días previos, una delegación vinculada al poder interino venezolano viajó a Washington con visados de turista, pese a que su agenda incluía contactos de carácter político y diplomático. Fuentes conocedoras de esos movimientos explican que la comitiva pretendía sondear la posición de EE.UU. sobre un eventual acuerdo energético y, al mismo tiempo, preparar el terreno para una visita formal de Rodríguez. El problema no fue solo político, sino jurídico: la legislación migratoria estadounidense prohíbe expresamente ese tipo de actividades bajo visados de turista, y más aún cuando se trata de representantes de un poder aún sometido a sanciones.

Diplomacia en la sombra

El movimiento no fue improvisado. Delcy Rodríguez lleva años cultivando una diplomacia en la sombra, fuera de los canales tradicionales, con contactos indirectos en escenarios como México o Doha y con la implicación constante de su hermano Jorge Rodríguez. Tras la caída de Nicolás Maduro, esa red se activó con un objetivo claro: mantenerse en el centro de la interlocución internacional y desplazar a otros pesos pesados del chavismo, como Diosdado Cabello, en una pugna interna que ahora se proyecta en Washington.

La urgencia de estas gestiones se explica por el calendario: en cuanto Rodríguez tuvo constancia de que Trump planeaba recibir a Machado, activó todos los resortes para no quedar fuera de la conversación

Según informaciones publicadas en medios estadounidenses, la delegación estuvo encabezada por Félix Plasencia, exministro de Exteriores de Maduro y uno de los hombres de mayor confianza de Delcy. Su perfil no pasa desapercibido ni en Washington ni en Madrid. Plasencia fue una figura clave del llamado ‘Delcygate’ en enero de 2020, cuando acompañó a Rodríguez en su polémico viaje a Barajas y estuvo presente en el encuentro nocturno con José Luis Ábalos. Desde entonces, su nombre se asocia a gestiones opacas y a la proyección internacional del círculo más cercano a la presidenta encargada.
Fuentes estadounidenses señalan que la misión de Plasencia iba más allá de escuchar una propuesta energética. También trabajó en la preparación de una eventual visita de Delcy Rodríguez y en movimientos para ganar control efectivo sobre la representación diplomática venezolana en EE.UU., un paso de enorme carga simbólica en plena redefinición del poder. La urgencia de estas gestiones se explica por el calendario: en cuanto Rodríguez tuvo constancia de que Trump planeaba recibir a Machado, activó todos los resortes para no quedar fuera de la conversación.

Delicado equilibrio

La Casa Blanca ha mantenido un delicado equilibrio. Trump ha confirmado en dos ocasiones recientes que su Administración prepara una reunión «muy pronta» con representantes del poder venezolano, sin precisar fechas ni nombres, al tiempo que valida públicamente el encuentro con la oposición democrática. En Washington se interpreta esa ambigüedad como una estrategia deliberada: mantener abiertas todas las vías mientras EE.UU. consolida el control del petróleo venezolano y utiliza ese activo como palanca política.
Trump ha asegurado que Estados Unidos ha comenzado a apropiarse de cargamentos de crudo venezolano y que los ingresos se canalizan bajo supervisión estadounidense, al margen de Caracas. La energía, la presión económica y la negociación política avanzan en paralelo, y es en ese contexto donde la figura de Delcy intenta consolidarse como interlocutora imprescindible.
En Caracas, la reacción fue defensiva. El régimen negó públicamente cualquier viaje o negociación, una pauta que, según fuentes en Washington, no busca desmentir los hechos sino contener el impacto interno de unas gestiones realizadas a espaldas de otros centros de poder chavista. Esa negación contrasta con las informaciones publicadas y con las propias palabras de Trump, que ha reconocido contactos en curso.
La visita de Machado altera ese equilibrio. Su recepción en la Casa Blanca refuerza la legitimidad internacional de la oposición en un momento crítico, tras haberse visto con el Papa León XIV, y envía una señal clara a todos los actores: Washington no ha cerrado la puerta a una transición liderada fuera del aparato chavista. Para Delcy, la imagen de Machado en el Despacho Oval es una amenaza directa a su estrategia de supervivencia política.

¿Por qué donde termina el imperio de la ley, empieza el imperio de Trump?

El 10 de enero se han cumplido 250 años desde que Thomas Paine publicase en Filadelfia su histórico ensayo titulado ‘Common Sense’. Ese breve panfleto, del que se vendieron decenas de miles de copias a la velocidad del rayo, recurre a la universalidad humanista de … la ley natural y plantea la independencia de las trece colonias inglesas en la costa este de Norteamérica como una evidente cuestión de sentido común.
Publicado seis meses antes de la Declaración de Independencia, el apasionado texto tendrá un papel decisivo en el debate sobre cómo responder al largo memorial de agravios cometidos en nombre del Rey Jorge III a través del Parlamento de Westminster, donde los ingleses de ultramar (a diferencia de los españoles del Nuevo Mundo en las Cortes de Cádiz) carecían por completo de representación política (‘No taxation without representation’). Con el tiempo, ‘Common Sense’ terminó convirtiéndose en una especie de piedra angular compartida por todo el espectro político de Estados Unidos. Hasta Donald Trump habla del «sentido común» como principio rector populista de sus abusos.
La soberanía de la ley por encima del poder absoluto quedó plasmada en el famoso párrafo: «Pero, dirán algunos, ¿dónde está el rey de América? Te lo diré, amigo, reina en las alturas y no causa estragos en la humanidad como el bruto real de Gran Bretaña. […] Que el mundo sepa que, en la medida en que aprobamos la monarquía, en América LA LEY ES EL REY. Porque, al igual que en los gobiernos absolutos el rey es la ley, en los países libres la ley debe ser el rey, y no debe haber otro».
Ante un gobierno que está destronando la ley desde Mineápolis hasta Caracas, por supuesto que Thomas Paine resulta hoy en día más relevante que nunca. De hecho, empiezan a verse pancartas contra la cada vez más brutal destrucción democrática de MAGA con el lema ‘In America, the law is king!’ para recordarnos que donde termina el imperio de la ley, empieza el imperio de Trump.