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Trump afirma que Irán quiere negociar tras lanzar una amenaza militar

Donald Trump afirmó el domingo que las autoridades iraníes quieren «negociar», luego de que el presidente estadounidense amenazara con acciones militares en respuesta a la mortal represión de las protestas en la República Islámica.Las manifestaciones comenzaron hace dos semanas. Al principio … eran en contra del aumento del costo de vida, pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.

Según la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, al menos 192 manifestantes han muerto en las protestas antigubernamentales más multitudinarias en Irán desde hace tres años.

La oenegé no descarta que sean muchos más porque el corte de internet les impide verificarlo. El saldo anterior era de 51 decesos.

Chris Wright: «Trump ya controla toda la venta de petróleo de Venezuela»

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, asegura que mantiene un contacto directo y fluido con su homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, que además desde la captura de Nicolás Maduro es presidenta encargada de Venezuela. Wright dijo a ABC que la … cooperación entre ambos gobiernos en materia energética es «total» y que la relación bilateral atraviesa un punto de inflexión sin precedentes, apenas una semana después de que Estados Unidos activara una intervención decisiva sobre el sector petrolero venezolano. El secretario insistió en que Washington busca estabilizar y reactivar el mercado petrolero venezolano, y que el diálogo con las autoridades de Caracas forma parte «de ese esfuerzo conjunto».
Wright, en el cargo desde febrero de 2025, atendió a un reducido grupo de medios a las puertas del Ala Oeste de la Casa Blanca, poco después de participar en una reunión encabezada por Donald Trump con 23 representantes de las principales compañías petroleras con intereses en Venezuela, incluida la española Repsol. El encuentro se produjo en un contexto de vértigo diplomático y económico: la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses, el anuncio de que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, la liberación parcial de presos políticos y el inicio de contactos para reabrir la Embajada estadounidense en Caracas. Rodríguez era ministra de Petróleo desde agosto de 2024, además de vicepresidenta de Maduro.
Según el secretario, el cambio de ritmo ha sido tan brusco como profundo. «Nunca he visto un país en el que las condiciones y las relaciones cambien tan rápido», afirmó a ABC. En su relato, las autoridades interinas venezolanas han asumido que «el juego ha cambiado» y que el modelo anterior, marcado por corrupción estructural, criminalidad y la influencia de potencias adversarias a Estados Unidos, ya no es viable. Washington, sostuvo, se encuentra ahora en una posición de fuerza al controlar la comercialización del petróleo venezolano, pero insiste en que ese control se está ejerciendo «masivamente en beneficio de Venezuela». «Estados Unidos está ahora en una posición muy fuerte, porque controlamos ya la venta de su petróleo», añade.

Wright explicó que el crudo se vende ya a precios cercanos al mercado, que los ingresos se canalizan a cuentas controladas por Estados Unidos y que parte de esos fondos se transfieren a las autoridades interinas venezolanas. A cambio, Caracas se compromete a cooperar para mejorar la seguridad interna, reducir la criminalidad y normalizar progresivamente las relaciones bilaterales. «Eso va a llevar tiempo», reconoció, «pero en una sola semana ya hemos visto avances que cambian por completo la trayectoria del país».
Uno de los ejes centrales de la conversación fue Chevron, la compañía estadounidense con mayor presencia histórica en Venezuela y actualmente el mayor productor de crudo del país. Wright subrayó que las decisiones adoptadas por la Administración Trump en los últimos días, junto con «algunas cosas adicionales que podemos hacer», abren a la empresa un camino claro para aumentar su producción en torno a un 50% en un plazo de entre 18 y 24 meses. Insistió en que no se trata de garantías financieras ni de transferencias de dinero público, sino simplemente de autorizaciones regulatorias. «No dinero, no garantías, nada de eso. Solo aprobaciones», recalcó.
Ese aumento de producción implicaría, no obstante, inversiones relevantes en infraestructura. «Cuando creces, tienes que construir instalaciones, invertir en equipos», señaló. En ese contexto, defendió la cifra de 100.000 millones de dólares en inversiones potenciales que Trump ha mencionado para el sector petrolero venezolano. Según Wright, no se trata de un compromiso inmediato ni de una promesa cerrada, sino de una estimación razonable si se proyecta una recuperación sostenida de la industria a lo largo de la próxima década, siempre que Venezuela evolucione hacia un entorno más estable, pacífico y regido por el Estado de derecho.

Recuperar la producción

Preguntado por la posibilidad de que Venezuela recupere los niveles de producción de los años noventa, en torno a los tres millones de barriles diarios, Wright se mostró cauto pero optimista. Admitió que se trata de un crecimiento «enorme», pero consideró que es técnicamente posible «en un horizonte de entre ocho y doce años si se mantienen las condiciones adecuadas». «Venezuela fue durante décadas una democracia próspera, pacífica y aliada de Estados Unidos. Puede volver a serlo», afirmó.
El secretario dedicó también un apartado específico a Repsol, a la que describió con «grandes perspectivas» en el nuevo escenario. Recordó que la compañía española es el mayor productor de gas natural en Venezuela, un recurso clave para sostener el sistema eléctrico del país y, de forma indirecta, para impulsar la producción petrolera. Según Wright, con simples aprobaciones de inversión y sin cambios drásticos en el marco operativo, Repsol podría aumentar de forma significativa su producción de gas, lo que a su vez permitiría elevar la extracción de crudo a nivel nacional y reforzar su propia posición en el país. «Vimos un enorme potencial», resumió, «con mucho optimismo».

Garantías

La cuestión del riesgo fue recurrente entre los ejecutivos presentes. Wright reconoció que, pese a la magnitud de la oportunidad, las compañías necesitan garantías básicas para operar en Venezuela. A su juicio, la principal herramienta de Estados Unidos para reducir ese riesgo no pasa por blindajes contractuales complejos, sino por forzar un cambio real en el comportamiento del Gobierno venezolano. «Lo más importante que podemos hacer es mejorar las condiciones de negocio y la seguridad social en Venezuela», dijo. Ese cambio, añadió, tendría efectos directos también para Estados Unidos: más inversión de empresas estadounidenses, precios energéticos más bajos y una reducción del flujo de drogas y bandas criminales hacia territorio norteamericano.
En su diagnóstico, la intervención de Trump persigue un equilibrio entre presión y colaboración. Washington conserva la capacidad de endurecer las condiciones si Caracas incumple, pero por ahora apuesta por consolidar un proceso gradual que transforme la gobernanza del país. Wright dejó claro que el objetivo final va más allá del petróleo. «No es algo que vaya a pasar la semana que viene ni el mes que viene», advirtió. «Pero la trayectoria es devolver a Venezuela a una democracia de libre mercado y aliada de Estados Unidos».

«La trayectoria es devolver a Venezuela a una democracia de libre mercado y aliada de Estados Unidos»

El secretario asumió que la reconstrucción de infraestructuras y la normalización institucional exigirán años y que cualquier acuerdo deberá sobrevivir a cambios de administración tanto en Washington como en Caracas. Aun así, defendió que las decisiones que se adopten en las próximas semanas pueden fijar un rumbo difícil de revertir. «Hay cambios que se van a hacer muy pronto que alterarán de forma duradera la trayectoria de la producción petrolera», afirmó.
En un momento en el que la oposición democrática venezolana observa con inquietud la aparente sintonía entre Estados Unidos y las autoridades interinas, Wright insistió en que la colaboración actual no implica una renuncia a los objetivos políticos de fondo. «Queremos transformar la gobernanza de Venezuela», dijo. «Y si lo hacemos bien, los beneficios serán mutuos». Con apenas una semana de movimientos, el mensaje que transmitió desde la Casa Blanca fue claro: la apuesta estadounidense en Venezuela ya está en marcha y su alcance va mucho más allá del crudo.

Las calles de Irán estallan a la espera de la intervención de Trump

Irán vivió su tercera noche de manifestaciones y choques con las fuerzas de seguridad en medio del apagón general de las comunicaciones por parte del régimen. La república islámica confía en la mano dura de la Guardia Revolucionaria para contener unas protestas que estallaron … el 28 de diciembre en el bazar de Teherán a causa de la crisis económica y que se han ido extendiendo a todo el país y se han convertido en un nuevo pulso contra el sistema islámico impuesto por los ayatolás en 1979. La gran partida se juega en las calles de Teherán, que reviven en 2026 lo que ya vivieron en 2009 con la llamada ‘Revolución verde’, tras el fraude electoral a favor del ultraconservador Mahmoud Ahmadineyad, y en 2022, tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral.
Entre 2009 y hoy ha habido más episodios de levantamientos sociales. La gran diferencia del momento actual con todos los anteriores es la amenaza de intervención de Donald Trump, unida al desgaste de un régimen que ha quedado obsoleto ante las demandas de cambio de una parte importante de la sociedad que no cree en el sistema.
La agenda del presidente de Estados Unidos en Oriente Próximo va de la mano de un Benjamín Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico, al que considera una «amenaza existencial» para Israel. En junio, en mitad del diálogo nuclear entre estadounidenses e iraníes, Netanyahu lanzó una guerra por sorpresa que duró doce días y en la que contó con el apoyo de Trump. Todo acabó con un alto el fuego oficioso que, según los iraníes, Israel rompe estos días con su apoyo directo al sector violento de las movilizaciones. Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre de peso en el régimen, calificó a los manifestantes violentos de «terroristas urbanos» y alertó del riesgo de «guerra civil» en el país.

«La principal diferencia entre las tres grandes revueltas es que el régimen está mucho más acorralado hoy que entonces. Ha perdido a sus aliados regionales, se encuentra asediado y con pocas cartas que jugar, y sus estructuras internas son más frágiles que nunca», opina Arash Azizi, historiador iraní y autor de libros como ‘What Iranians Want’ (Qué quieren los iraníes). Esa soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria. La estrategia de formar y armar grupos aliados en la región ha sido aplastada por Israel y solo los hutíes, en Yemen, se mantienen como amenaza lejana al Estado judío, muy lejana.

La agenda de Trump en Oriente Próximo va de la mano de un Netanyahu cuya aspiración es derrocar al régimen islámico

«¿Dónde está mi voto?»

Hace 17 años las calles de Irán estallaron al conocer la victoria de Mahmoud Ahmadineyad en la segunda vuelta de las presidenciales. El líder ultraconservador se impuso, según el recuento oficial, al reformista Mir Husein Musavi y fue reelegido presidente en un momento marcado por el inicio del pulso nuclear con Occidente. Teherán fue el epicentro de un movimiento que usó el verde de la campaña electoral de Mousavi como símbolo y popularizó el eslogan «¿Dónde está mi voto?» La gente se levantó para pedir cambios internos, cambios dentro del sistema y apertura, y la respuesta fue represión con decenas de muertos y miles de detenidos.
Barack Obama condenó la represión y dijo que las protestas eran «una expresión del deseo del pueblo iraní por debatir su futuro y que esas voces debían ser escuchadas», pero dejó claro que no era una cuestión sobre Estados Unidos u Occidente, sino sobre «los propios iraníes y el futuro que ellos decidieran para su país». Ahmadineyad gobernó durante cuatro años más y los iraníes tuvieron muy claro que los cambios en su país no iban a llegar a través de las urnas.

La soledad de Irán se ha acelerado tras los golpes sufridos por Hizbolá, en Líbano, y Bashar al Assad, en Siria

«Mujer, vida, libertad»

Después de 8 años de ultraconservadurismo, Irán giró a un sistema moderado con el clérigo Hasán Rohani y en 2015 se selló el histórico pacto nuclear con Estados Unidos. La república islámica y el ‘Gran Satán’ (tal y como llama el sector radical a Estados Unidos) iniciaron una fase de deshielo y comenzaron a levantarse algunas sanciones a cambio de una limitación en el grado de enriquecimiento de uranio. Las calles de Irán veían el final de un túnel de sanciones económicas y amenazas de guerra, pero el sueño se desvaneció con el triunfo de Trump, que rompió el pacto de forma unilateral en 2018 y reimpuso los castigos pese a que los iraníes cumplían lo acordado, según todos los informes emitidos por la Agencia Internacional de Energía Atómica.
El peso de los castigos asfixió a la economía iraní y el país volvió a girar al ultraconservadurismo en 2021 con Ibrahim Raisi. En lugar de priorizar la situación económica, Raisi aplicó una política para intentar reislamizar a una sociedad cada vez más alejadas de los eslóganes de la revolución islámica, reforzó a la policía de la moral y puso el foco en la vestimenta de las mujeres. Un año después de su llegada al poder, la joven Mahsa Amini murió a manos de esa policía de la moral y las calles explotaron al grito de «Mujer, vida, libertad».

Los iraníes superaron el miedo tras la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo

Los iraníes superaron la barrera del miedo levantada por la brutal represión de 2009 y fueron las mujeres y las minorías, como los kurdos, quienes lideraron la batalla para pedir libertad y el fin del uso obligatorio del pañuelo para las mujeres. Las movilizaciones se mantuvieron durante un año, con diferente nivel de intensidad, y organizaciones de derechos humanos como Iran Human Rights (ONG con sede fuera de Irán), elevaron al menos a 551 el número de fallecidos a manos de las fuerzas de seguridad.
Joe Biden mostró su apoyo a las mujeres de Irán, aseguró que las protestas «despertaron algo que no creo que vaya a poder ser silenciado por mucho, mucho tiempo», e impuso nuevas sanciones al régimen como medida de presión.

Más protestas y más violentas

Tres años después, los ayatolás vuelven a enfrentarse a un levantamiento popular, que esta vez estalló por el hundimiento del rial respecto al dólar. Cada vez discurre menos tiempo entre protesta y protesta. Cada vez las protestas son más violentas y piden más claramente un cambio de régimen, no solo reformas, pero en un país de 93 millones de habitantes el sistema cuenta con su núcleo duro de seguidores.
«La situación es compleja. La economía está en declive y la credibilidad del sistema de gobierno en la gestión económica ha disminuido notablemente. Sin embargo, la realidad es diferente a la que reflejan los medios y las redes sociales. Los conservadores y seguidores del sistema y del Líder Supremo (que a menudo se solapan, pero no siempre son iguales) no son muy visibles ni escuchados, pero permanecen presentes y en número», considera Raffaele Mauriello, profesor adjunto en la Facultad de Literatura Persa y Lenguas Extranjeras de la Universidad Allameh Tabatabai de Teherán.
Mauriello estaba en Teherán durante la guerra de junio y, después de lo que se ha vivido en las últimas dos semanas, considera que «ahora hay que tomar en cuenta más que antes las posibilidades de un conflicto armado, que tras el ataque verano es una realidad». Trump, con el asesoramiento de Netanyahu, tiene la palabra.

¿Habrá transición? La llegada del General López Contreras al poder nos deja algunas lecciones

Hace unas semanas me preguntaba si Nicolás Maduro era un Juan Vicente Gómez 2.0, aquel otro dictador que sostuvo el poder en Venezuela por casi tres décadas a inicios del siglo XX. Ya sabemos que no fue así. Gómez, desde el primer momento, … ejerció el terror dentro del país, pero tejió una alianza con las compañías petroleras estadounidenses que le permitió perpetuar el régimen hasta su muerte hace 90 años. Maduro practicó también ese terror, pero falló en cohesionar todos los apoyos internos y externos que necesitaba. Cuando quiso entregarse completamente a los Estados Unidos, el tablero ya había cambiado. Como se diría en el refranero popular, «tarde piaste, pajarito».
En la conclusión de aquel otro artículo me preguntaba si Venezuela estaría a las puertas de un nuevo 1936, el año en que el país inauguró una etapa distinta tras la muerte del dictador. Fue entonces cuando las masas populares irrumpieron en el debate público, surgieron partidos políticos modernos, se organizaron sindicatos y comenzaron a discutirse soluciones ante los graves problemas nacionales. Hoy, tras las acciones militares estadounidenses y la captura de Maduro el pasado 3 de enero de 2026, la historia vuelve a escribirse minuto a minuto.
Ahora, al iniciar este año, la situación se nos presenta al menos en tres niveles.
Primero, están las celebraciones. Los venezolanos en el exterior lo celebran con euforia, mientras que dentro del país la reacción es más silenciosa y privada. Se ha ido el dictador, pero la dictadura aún persiste. Los torturadores siguen en el gobierno. Pero ver caer a un tirano que se burló del país con una brutalidad irónica es una justicia poética que muchos esperábamos, y queda la esperanza de que igualmente sea juzgado por sus crímenes de lesa humanidad, un prontuario que va desde ejecuciones extrajudiciales y el terrorismo de Estado hasta la destrucción material y anímica de todo un país.
Maduro, quizás, nunca imaginó este final, confiando en que el derecho internacional del siglo pasado protegería su tiranía. Pero son otros tiempos; cada potencia custodia lo que considera su patio particular y ha vuelto, sin eufemismos, la ley del más fuerte. Aquí entra el segundo nivel. Está bien cuestionar toda intervención extranjera y su legalidad, pero tras el megafraude del 28 de julio de 2024 la diplomacia regional resultó insuficiente y demasiados se hicieron de la vista gorda. Los intentos diplomáticos poco comprometidos de Brasil, Colombia o México resultaron inútiles para lograr la transición.
La región es también responsable de este desenlace. Tampoco podemos olvidar que fue en la era de Hugo Chávez cuando caímos en esta trampa geopolítica, perdiendo la independencia y soberanía que habíamos logrado durante los años democráticos. Las parcelas ideológicas, las vocaciones autoritarias y una rebeldía internacional contraria al interés nacional nos pusieron en una posición vulnerable en un juego mucho más grande que no es el nuestro.
Y el tercer nivel es la posibilidad, en medio de las contradicciones evidentes, de reconstruir la democracia venezolana. Hay muchos escenarios posibles, y sabemos que ahora estamos a merced de decisiones externas donde, para Estados Unidos, la prioridad no es tanto restablecer la democracia como asegurar sus intereses. Con un juego de sillas dentro del chavismo-madurismo, ahora Delcy Rodríguez se convierte en la nueva figura en la silla de Miraflores. Como presidenta intentará prolongar su mandato interino y aferrarse al poder, continuando ese lobby en el que ya llevaba un tiempo, de una aliada confiable para los Estados Unidos y que puede ser la procónsul que necesitan más allá de un interinato. El país se enfrenta igualmente a las estructuras feudales que deja el chavismo, donde facciones militares, regionales y de intereses económicos que siguen controlando todo pueden entrar en una pugna de golpes y contragolpes.
Sin embargo, también existe la posibilidad de que la sociedad democrática venezolana (que lleva en su ADN las luchas del pasado y del presente) comience a reconstituirse. Para ello, resulta indispensable exigir la liberación de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados, el fin de la censura y un cambio institucional profundo y pacífico que permita el desmantelamiento del régimen desde dentro, por parte de sus propias figuras. Se trata de una dinámica ya observada en otros procesos de transición, capaz de sentar las bases de transformaciones sociales duraderas, con reconciliación, pero también con justicia.
En esta fase del proceso se reconoce el liderazgo principal de María Corina Machado y la legitimidad de Edmundo González Urrutia, pero es igualmente el momento de convocar al conjunto de la dirigencia democrática para construir los pactos que hagan posible la gobernabilidad futura. Los próximos meses constituyen una auténtica ruta crítica, un puente frágil en el que pueden materializarse tanto los mejores como los peores escenarios.
La historia no se repite, pero existen lógicas y antecedentes que nos ayudan a comprender mejor los procesos de cambio. En 1936, la transformación no se produjo por una intervención extranjera, sino por la muerte de Gómez. El entonces ministro de Guerra y Marina, Eleazar López Contreras, asumió la presidencia encargada. En las últimas semanas de diciembre de 1935 se registraron algunos saqueos y desórdenes, que fueron rápidamente controlados, y el nuevo mandatario logró retener el poder.
El régimen parecía inamovible: los mismos ministros, los mismos diputados, el mismo sistema, sostenido por grupos de poder consolidados que exigían la mera continuidad. Sin embargo, en paralelo, se inició una apertura tímida. El regreso de exiliados, la demolición de la vieja cárcel de La Rotunda (símbolo de la opresión política como es El Helicoide hoy) y unas garantías aún frágiles de participación política generaron nuevas expectativas.
El 14 de febrero de 1936, tras los intentos de restablecer la censura y prolongar la suspensión de garantías constitucionales, el pueblo de Caracas salió a las calles y, en un gesto desafiante, exigió al gobierno avanzar más allá de las concesiones mínimas. Abrumado por la presión de estudiantes, sindicatos y la prensa, López Contreras presentó pocos días después el Plan de Febrero, abandonó las medias tintas e inició lo que sería la verdadera apertura política, a la venezolana.
La situación hoy es más compleja que en 1936. Los actores principales han mostrado menos escrúpulos y la sociedad venezolana sigue herida y maniatada ante la represión acumulada de todos estos años. Pero no se pueden abandonar las exigencias ni dejar el futuro en tutelas externas o en la continuidad de la opresión.
Un nuevo horizonte es posible y, aunque existen factores externos que no controlamos, los venezolanos podemos hacer nuestra parte: exigir cambios paso a paso y transitar con cautela este campo minado, donde todo, una vez más, podría salir muy mal. Ya se ha logrado antes y hoy, con mayor conciencia y determinación (porque algo hemos aprendido), es posible construir y consolidar una visión compartida de país.
Artículo reproducido de ‘Caracas Chronicles’.

Quién es Renee Nicole Good, la mujer muerta a tiros por agentes del ICE: devota, escritora aficionada y nada activista

La víctima de los disparos de agentes de inmigración y aduanas de Estados Unidos (ICE) en Mineápolis (Minnesota) ha sido identificada como Renee Nicole Good, de 37 años y residente en la ciudad. La fallecida, según se puede ver en el vídeo del … incidente, no mostró ningún tipo de resistencia y se encontraba desarmada en el momento en el que el agente le descerrajó los tiros que acabaron con su vida.
Renee Nicole acababa de dejar a su hijo de seis años en el colegio y se dirigía de vuelta a casa cuando se topó con un control del ICE. Pese a que no mostró ningún tipo de resistencia, si bien sí intentó arrancar al ser detenida, uno de los agentes que la detuvo decidió abrir fuego contra ella, disparando por la ventanilla. Acababa así con la vida de una mujer que en ningún momento se había significado como un posible peligro para su comunidad.

Nacida en Colorado Springs, se había mudado apenas unos meses atrás desde Kansas City a Mineápolis, ciudad que, según había expresado en sus redes sociales, le había acogido con cariño. En esas mismas redes se describía como «poeta y escritora y esposa y madre». Tanto en Facebook, como en Instagram y Pinterest, las redes sociales que más usaba, compartía publicaciones sobre su familia y amigos, además de noticias y temas relacionados con tatuajes, peinados y decoración del hogar.

Good tenía tres hijos, dos de 12 y 15 años, fruto de su primer matrimonio, y otro de seis, fruto del segundo. El padre del más pequeño, identificado como Timmy Ray Macklin Jr., murió en 2023 y la mujer mantenía otra relación con un hombre que ha ejercido de portavoz ante los medios. De hecho, en el momento de su tiroteo, la joven se encontraba de camino a la casa de sus suegros después de dejar a su hijo en el colegio.

La unión entre Groenlandia y Dinamarca muestra sus primeras grietas

Desde que Donald Trump comenzó a hablar en voz alta de sus intenciones de hacerse con Groenlandia, bien comprando la isla o bien por medio de una intervención militar, se produjo un alineamiento de las autoridades danesas y las regionales groenlandesas. Incluso los partidos … groenlandeses que hasta el año pasado coqueteaban con la idea de la independencia, cerraron filas con Copenhague ante la amenaza rubia, de manera que en los últimos meses las declaraciones de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y del presidente regional de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, estaban claramente en el mismo bando, el de la resistencia. En las últimas horas, sin embargo, comienzan a aparecer grietas políticas en esa posición hasta ahora unánime, de cara a la visita que ha anunciado a la isla la próxima semana Marco Rubio.
El presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento danés, Christian Friis Bach, convocó una reunión de crisis de parlamentarios, tanto del Inatsisartut como del Folketinget, con el objetivo era compartir información tras las últimas y preocupantes declaraciones estadounidenses, y la reunión terminó en un enfrentamiento abierto.
Los representantes de Groenlandia acusaron a Dinamarca de neocolonialismo y reprocharon al Gobierno danés el hecho de no haber sido invitados a una reunión importante sobre la relación de Dinamarca con Estados Unidos. Exigieron incluso negociaciones directas con Estados Unidos sin Dinamarca, lo que entraría en conflicto con la Constitución, según ha sabido ABC de fuentes presentes en la reunión.

Los delegados daneses quedaron «atónitos» por tales exigencias y mostraron su sorpresa y rechazo, «en esta situación crítica en la que la unidad es fundamental». La reunión virtual, por otra parte, había sido convocada a través de la plataforma Teams, que muchos participantes consideraron inadecuada para una reunión de contenido tan sensible, por temor a que la inteligencia estadounidense pudiera escuchar las conversaciones en un canal tan desprotegido. Christian Friis Bach declaró posteriormente que no se discutió información confidencial en la reunión, pero el grado de enfrentamiento entre las partes supone en sí mismo una información relevante.
Durante la reunión, Pipaluk Lynge, presidente del Comité de Política Exterior y de Seguridad de Groenlandia, acusó a Dinamarca de adoptar un enfoque neocolonial respecto al asunto groenlandés. Lynge se mostró especialmente molesto porque el Gobierno groenlandés no había sido invitado a una reunión a puerta cerrada en Copenhague, más tarde esa misma noche, para discutir la relación entre el Reino de Dinamarca y Estados Unidos.
El Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento danés y dos diputados groenlandeses han recibido una comunicación del Ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, y del Ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, con la invitación. Varios diputados daneses intentaron tranquilizar a los parlamentarios, recordando que los Gobiernos de Groenlandia y Dinamarca mantienen un estrecho diálogo entre sí.

Posición agresiva

La posición más agresiva fue planteada por el partido de oposición groenlandés Naleraq, concretamente Juno Berthelsen, pero Pipaluk Lynge, que representa al partido gobernante en el Naalakkersuisut IA, apoyó la propuesta. «Podemos hablar fácilmente con otros países nosotros mismos sin tener que tomar la mano de ministros daneses», declaró después Lynge a medios daneses. La reunión, que estaba prevista para una hora, se prolongó y terminó sin un resultado claro. Algunos representantes daneses abandonaron la reunión antes de que terminara, indignados. Christian Friis Bach ha solicitado que se establezca una conexión segura entre los comités de política exterior de Dinamarca, Groenlandia y las Islas Feroe para que puedan mantener discusiones confidenciales.
Varios países europeos, como socios de Dinamarca, están trabajando conjuntamente en un plan para reforzar la posición danesa sobre Groenlandia frente a Estados Unidos. Los equipos diplomáticos están ya manteniendo contactos y los jefes de la diplomacia de Francia, Alemania y Polonia se reunirán en París el miércoles para cerrar una estrategia en el formato de Triángulo de Weimar. «Nos conviene en interés común que los aliados de la OTAN cooperen ante todo y piensen en nuestro interés común, y que no haya escalada. (…) Es de nuestro interés que la OTAN esté unida y que Europa coopere entre sí y con Estados Unidos», ha declarado el portavoz del gobierno polaco, Adam Szłapka, en un comunicado sobre estos contactos.
El jefe de diplomacia de París, Jean-Noel Barrot, ha señalado que «Groenlandia no está en venta, es propiedad de sus habitantes y el futuro de la isla más grande del mundo »se decidirá mediante un acuerdo entre las autoridades de Groenlandia y Dinamarca«, como punto de partida del encuentro. Fuentes de la diplomacia alemana comentan en Berlín que «la decisión política de ayudar al Gobierno danés es de lo más firme, pero el gobierno danés todavía no ha precisado en qué forma espera que se materialice esa ayuda».