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A 50 años del último Golpe de Estado, los argentinos salen a la calle y preguntan por los desaparecidos: «Que digan dónde están»

«¡Son 30.000! Fue y es un genocidio. No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos», sentenció el documento leído este martes en la Plaza de Mayo. Este 24 de marzo, en ocasión del 50 aniversario del último Golpe de Estado militar en … Argentina, decenas de miles de personas se dieron cita en la histórica plaza para reivindicar la memoria y pedir información sobre los restos de los desaparecidos por la dictadura iniciada en 1976. En el acto, que tuvo réplicas en todas las provincias del país, también hubo críticas a las políticas del Gobierno del presidente Javier Milei.

Mantener viva la memoria

Este martes, en una soleada tarde otoñal en Buenos Aires, decenas de miles de argentinos se dieron cita frente a la Casa Rosada con un objetivo común: mantener vivo el recuerdo de la época más oscura de la historia argentina. Medio siglo ha pasado ya de la última dictadura instalada por los militares en Argentina. Sin embargo, al día de hoy muchas personas siguen sin conocer donde se encuentran los restos de sus familiares desaparecidos.

Si bien el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es oficialmente el 24 –festivo en el país-, desde la noche anterior hubo actividades a lo largo de todo el territorio nacional. Incluso comenzó una vigilia en la Plaza de Mayo a la espera de la multitudinaria manifestación que tendría lugar al día siguiente.

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Guadalupe Piñeiro Michel

Desde muy temprano en la mañana del martes, la plaza comenzó a llenarse de gente con distintos símbolos y carteles en alusión a la fecha. Además de los pañuelos blancos, en referencia a las Madres de Plaza de Mayo, también se repetían las banderas con la consigna «Nunca más», que apelaban al informe final de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Uno de los gritos que más se escuchó en la tarde del martes tuvo que ver con los restos de las personas desaparecidas. «Que digan dónde están», exigieron los manifestantes, varios de los cuales caminaban con una foto de alguno de los 30.000 desaparecidos entre sus manos.

Contra el Gobierno

En la antesala de la movilización, el Gobierno argentino difundió un vídeo en el que acusaba al kirchnerismo de promover una «visión sesgada y revanchista» de la última dictadura militar y en el que insistía en el concepto de «memoria completa». Días atrás, la Casa Rosada había anunciado la desclasificación de los archivos vinculados al accionar de los servicios de inteligencia durante esa época.
En la tarde del martes en Plaza de Mayo muchos manifestantes sostenían carteles con críticas al actual Gobierno, considerado por los organismos de defensa de Derechos Humanos como «negacionista». Este discurso se repitió en el acto central que tuvo lugar al fin de la jornada, cuando estos organismos leyeron un documento alusivo a la fecha.
«Hoy hay un Gobierno que no solo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de Estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos», señalaba el texto, además de denunciar que los «hijos y sobrevivientes reciben pensiones mínimas y no tienen obra social».

Pedido de liberación de Cristina Kirchner

Si bien el acto central por el aniversario de la dictadura se llevó a cabo, como es tradición, en la mítica plaza argentina donde décadas atrás un grupo de madres preguntaban por el paradero de sus hijos, algunos manifestantes kirchneristas se dieron cita esta tarde frente al balcón de la casa de la expresidenta Cristina Kirchner.
La ex jefa de Estado, que cumple allí su prisión domiciliaria, salió a saludarlos con un pañuelo en el que se leía la consigna ‘Memoria, verdad y justicia’. Los militantes, que luego se dirigieron a la Plaza para sumarse a la manifestación, asistieron con pancartas en las que pedían «Cristina libre».

El fracaso del referéndum pasa factura al Gobierno de Meloni

La primera ministra italiana estuvo analizando este martes con dirigentes de su partido Fratelli di Italia las causas y consecuencias de la derrota en el referéndum de este lunes. Mientras que rechaza convocar una «moción de confianza» en el Parlamento, que sería simbólica pues sigue … teniendo una amplia mayoría, sí que concede la cabeza de dos altos cargos del ministerio encargado de redactar la reforma.
La primera dimisión es la de Giusi Bartolozzi, jefa de gabinete del ministro de Justicia, a quien atribuyen el inicio de la debacle, pues cambió el tono de la discusión cuando aseguró en una televisión local siciliana que «si gana el ‘Sí’, nos libraremos de los jueces. Son un pelotón de ejecución».

También ha dimitido el secretario Estado de Justicia, Andrea Delmastro, de Fratelli di Italia, más a causa de un escándalo que por la derrota. Él lo califica como «una imprudencia»: ocultó compartir la propiedad de un restaurante con la hija de 18 años de un condenado por lavado de dinero de la camorra. «Siempre he luchado contra la delincuencia. Aunque no he hecho nada incorrecto, cometí un descuido del que me hice cargo tan pronto como me di cuenta. Ahora asumo la responsabilidad, en interés de la nación», ha asegurado Delmastro en una nota.

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Javier Martínez-Brocal

Aquí podrían terminar las responsabilidades políticas. Giorgia Meloni ha filtrado a la prensa este martes que no solicitará una moción de confianza. También ha asegurado a sus socios de gobierno, Forza Italia y la Lega per Salvini, que «no cambia nada» y les ha pedido que «aprieten los tornillos de la máquina hasta las próximas elecciones», que si no hay sorpresas no serán antes de mayo de 2027. Además, ha estado preparando la visita de este miércoles a Argelia donde ampliará el acuerdo de suministro de gas a Italia, en crisis tras el bloqueo del combustible procedente de Qatar a causa del bloqueo del estrecho de Ormuz.

Los motivos de la derrota

La derrota de la coalición conservadora es fruto de una suma de factores. Formalmente, los sondeos dicen que un 61% los votantes del «No» lo hicieron como un gesto en defensa de la Constitución, vigente desde 1948 y que muchos perciben como un referente de estabilidad en un contexto político que suele ser agitado.
Sin embargo, de tanto repetir que el referéndum no era sobre Giorgia Meloni sino sobre una reforma de la Justicia que era difícil de explicar y que muy pocos votantes conseguían explicar, se convirtió efectivamente en un voto sobre su gestión de Gobierno en el actual contexto mundial marcado por la incertidumbre. Meloni ha construido su imagen sobre la estabilidad, pero con su insistencia en la «relación especial» que mantiene con Trump, personificación de la inestabilidad, ha pasado a ser considerada un factor de riesgo.
En enero las encuestas daban por segura su victoria en el referéndum, con una diferencia de al menos diez puntos, un 55% a favor y un 45% en contra. En febrero comenzó el cambio de tendencia, azuzada por las consecuencias del ataque de EE.UU. e Israel a Irán: el aumento del precio del combustible y la movilización de un sector que tradicionalmente no vota, que ha visto en este referéndum la oportunidad de alzar la voz.

Meloni ha construido su imagen sobre la estabilidad, pero con la «relación especial» que mantiene con Trump, ha pasado a ser considerada un factor de riesgo

El referéndum se celebró en el peor momento de imagen para Giorgia Meloni, que se ha presentado en Europa como interlocutora con Donald Trump y que ha presumido de mantener una relación especial con el inquilino de la Casa Blanca. Esa relación le ha pasado factura tras meses de incerteza para Europa entre los amagos de Trump de invadir Groenlandia, hacer daño a la OTAN o aumentar los aranceles. La intervención en Gaza, que provocó la salida de miles de personas a las calles de este país para apoyar a la «flotilla», la operación en Venezuela para capturar a Maduro y el ataque a Irán han sido decisivos. Meloni ha vivido en propia piel el efecto «No a la guerra», aunque ella tampoco apoya a Trump en esta operación.

Giorgia Meloni quiere agotar su legislatura, que no concluye hasta septiembre de 2027

Su ruidosa entrada en los últimos días de la campaña electoral, con entrevistas en primera persona y frases efectistas, confirmó a los indecisos que el referéndum tenía un valor político aparte del técnico. Dio la impresión de que si ganaba recibiría un cheque en blanco para nuevas reformas, y un amplio sector de la población temió darle demasiado poder. La legislatura termina en septiembre de 2027, y aunque el referéndum no cambia su mayoría parlamentaria, sí que deberá armarse de cautela política y mostrar moderación y búsqueda de consenso para atraer el voto de quienes en esta elección han mirado hacia la izquierda.

La izquierda, exultante

La izquierda italiana ha exultado por el resultado definitivo, que no se esperaba ni en sus mejores previsiones: el 53,74% de los votantes ha rechazado la reforma, mientras el 46,26% la habría aprobado. Pero de puertas adentro reconocen que estos votantes no pretendían respaldarles sino frenar a la primera ministra. Es el caso de los votantes de entre 18 y 35 años, que votaron en masa «No» (un 61% contra un 39%) aunque muchos se consideran de derechas. «Esos 14.461.573 votantes que apostaron por el «No» superan por mucho el techo de la izquierda, y proceden de un electorado no politizado», explican a ABC.
A pesar del golpe, Meloni sigue en pie. Las encuestas de ‘YouTrend’ realizadas el mismo día del voto le dan un respaldo del 54% entre los italianos, y ni Elly Schlein ni Giuseppe Conte se han atrevido a pedir su dimisión, pues si hoy hubiera elecciones el resultado estaría abierto. La primera ministra viajó este miércoles a Argelia con la moral baja, pero con estas encuestas en la mano y la mayoría parlamentaria intacta.

La flotilla a Cuba intenta lavar la imagen del régimen en medio de su peor crisis

El barco Convoy Nuestra América, uno de los integrantes de la flotilla humanitaria que partió el viernes desde Puerto Progreso, en Yucatán, México, ha llegado este martes Cuba, según ha informado la prensa oficial cubana. Han atracado en la terminal de cruceros del puerto … de La Habana con un cargamento de 30 toneladas de alimentos, medicamentos, productos de higiene, bicicletas y paneles solares.
Lo han bautizado Granma 2.0, evocando el yate en el que Fidel Castro y unos 80 expedicionarios desembarcaran en Cuba en 1956 para desarrollar la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista. Los miembros de la embarcación han sido recibidos por funcionarios del Partido Comunista y del Gobierno. Además, las autoridades han informado que la carga será entregada a instituciones públicas de la capital.

Uno de los integrantes de la flotilla es Thiago de Ávila e Silva Oliveira, ​un activista climático brasileño reconocido por haber sido uno de los participantes de la Flotilla de Gaza en junio de 2025, así como por sus conexiones con el régimen de Irán.

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A bordo de ‘Nuestra América’

Patricia Donohoe

En una entrevista con la prensa local, Thiago de Ávila ha agradecido tanto al gobierno de Cuba como al de México. Según ha señalado, en Cuba la recepción fue diferente a la de Gaza, «solo porque desde 1959 Cuba se mantiene como un ejemplo de soberanía y dignidad».
«Cuba es el país y el pueblo más solidario en todo el planeta», ha dicho en alusión a las brigadas médicas cubanas enviadas a decenas de países, las mismas que han sido calificadas y denunciadas como mano de obra esclava.
Por su parte, Yanet Hernández Pérez, Gobernadora de La Habana, ha afirmado en el acto de bienvenida que los integrantes de la flotilla han demostrado «que Cuba no está sola». Hernández Pérez fue durante varios años directora provincial de Educación en La Habana; durante su mandato, decenas de niños fueron empleados en actos de repudio (escraches) contra opositores pacíficos.
En cambio, a los cubanos en el exilio el régimen les ha imposibilitado enviar ayudas humanitarias a la Isla, también le ha impedido la entrada al país a opositores pacíficos, considerados «contrarrevolucionarios», y bajo amenazas de enviarlos a prisión.

Espectáculo político

La ayuda humanitaria es ínfima si se tiene en cuenta la gravedad de la crisis en la Isla: personas mueren por falta de antibióticos, millones cocinan con leña o carbón a falta de gas licuado, el transporte casi está paralizado por escasez de combustibles, y la mayoría de la población permanece la mayor parte del día sin electricidad, incluso más de 24 horas continuas sin servicio eléctrico. Ni siquiera los buques con ayuda humanitaria enviados por México han sido representativos, además de la denuncia de que el régimen cubano estaría vendiendo esos donativos en las tiendas en dólares.
Por eso, es inevitable cuestionarse qué hay detrás de estas flotillas, sería muy ingenuo pensar que se trata solo de una iniciativa humanitaria espontánea teniendo en cuenta, además, la cantidad de activistas reconocidos de la izquierda internacional que desfilan por estos días por La Habana. La narrativa dominante de los activistas y las organizaciones es culpar al supuesto bloqueo norteamericano y a Donald Trump de todos los males de Cuba, así como extender la narrativa de que la crisis actual comenzó en enero con la captura de Nicolás Maduro y la pérdida del petróleo venezolano.
Ninguno de esos activistas se ha reunido con los cubanos de a pie. La mayoría de ellos estaban bailando en el concierto del grupo irlandés Kneecap (acusado de apoyar a Hamas), vacacionando en hoteles de lujo y tomando mojitos, mientras casi la totalidad del país sufría el segundo colapso energético en menos de una semana, cientos de cubanos protestaban a golpe de cacerolas y gritando «abajo el comunismo» y «libertad».
La flotilla que partió de México ha recorrido el mismo espacio marítimo -aunque a la inversa- en el que miles de cubanos han muerto o desaparecido intentando huir de la dictadura hacia tierras de libertad.
Nada más conveniente para la dictadura, en medio del peor momento de su historia y del posible colapso definitivo del sistema, que movilizar a agentes de opinión que veneran a la Revolución de los Castro y el Che, que venden la idea de Cuba como el «paraíso tropical socialista» desde la comodidad del capitalismo «cruel y brutal».
Los medios de propaganda les han dado una aparatosa cobertura. Mientras, en las calles de la Isla persiste la pobreza extrema y una esperanza en el progreso que solo sería posible, y el cubano así lo entiende, con la libertad definitiva y el fin de la era del castro-comunismo.

Presos políticos venezolanos liberados de El Helicoide: «Sientes que caes al abismo y a ellos solo les interesa que no mueras dentro»

«Mentiría si dijera que ese día pensaba que había llegado mi hora, pero sabía que un día sería un rehén de este sistema. Lo he descrito como la muerte, porque sabes que algún día llegará, pero no cuándo». Así se manifiesta la exdiputada venezolana Dignora Hernández en conversación telefónica con 20minutos al ser preguntada por el 20 de marzo de 2024. Ese día fue arrestada por el régimen chavista y trasladada a El Helicoide, la cárcel más temida del país, y en la que pasaría los siguientes 690 días de su vida. «En las primeras horas sientes que caes a un abismo, que no tienes piso, que vas cayendo profundamente», afirma al recordar algunos de los momentos más difíciles de su cautiverio.Cuando fue detenida, Hernández ya era miembro del comando de campaña de la líder opositora María Corina Machado, a quien el chavismo le impidió participar en las elecciones presidenciales de julio de 2024. Su arresto fue tan solo uno de los cientos que llevó a cabo el régimen contra miembros de la oposición en el contexto de los comicios en los que resultó ganador Edmundo González Urrutia. Hoy en día, ella forma parte de los 690 presos políticos que han sido excarcelados desde que el Gobierno de Delcy Rodríguez anunciara la liberación de un «número importante» de personas. A pesar de ello y de la ley de amnistía, 508 ciudadanos siguen privados de libertad por motivos políticos, según el último balance de la organización Foro Penal.Aquel 20 de marzo Hernández le dijo a su sobrina que saldría un momento de casa. «Al hacerlo, una veintena de hombres se abalanzaron sobre mí. Por instinto hui, pero lamentablemente me estaban esperando en los cuatro puntos cardinales», recuerda la también profesora de historia. Ninguno de ellos se identificó. Nadie le leyó sus derechos ni tampoco le dijeron de qué la acusaban a pesar de que ella lo preguntó en repetidas ocasiones. Más tarde se enteraría de que había sido imputaba por los delitos de conspiración, asociación para delinquir y legitimación de capitales. «Me sentía escindida de la realidad, la estaba viendo pasar».El momento de su detención fue grabado y difundido por redes sociales. «¡Auxilio! ¡Auxilio, por favor, por favor, no!», gritó desesperadamente esta mujer de 57 años en una calle de Caracas mientras la subían al vehículo que la trasladaría a El Helicoide. Ella no fue consciente de la grabación ni del impacto que generó hasta mucho después. «Cuando salí [de la cárcel] muchas personas me hicieron referencia al vídeo del grito. Al verlo, lloré y lo entendí. Era de pánico», rememora Hernández, quien considera que los funcionarios del régimen la tenían ‘fichada’ desde hacía días. Además, destaca que la llevaron directamente a la temida prisión, algo que no suele suceder con el resto de presos políticos. «¿Te diste cuenta de que gritaste y nadie vino a defenderte?», le echaban en cara los funcionarios mientras le gritaban y la llevaban a El Helicoide, donde fue amenazada con su familia. «Yo no tengo hijos, pero mi sobrina es como mi hija. Me la nombraban muchísimas veces y yo entraba en crisis. Me decían que me la iban a traer para que me hiciera compañía», relata Hernández, a quien también le decían que le traerían a dos amigas. Cuatro meses después cumplieron su amenaza y arrestaron a su compañera María Oropeza, quien grabó su detención en redes sociales.Yo no tengo hijos, pero mi sobrina es como mi hija. Me decían que me la iban a traer para que me hiciera compañíaHernández compartía un espacio de 4×3 metros junto a cuatro mujeres. Allí no había ventanas, solo una luz blanca, y durante el primer año llegó a estar unos 45 o 50 días seguidos sin ver el sol. «El área era lo más parecido a un búnker y allí el único ruido que podíamos escuchar era el de nuestra propia voz», continúa antes de recordar que las cucarachas y los ratones se metían por las puertas. También les colocaron un aire acondicionado sobre el cual no tenían control. «Lo ponían en 17 grados y pasamos frío un año entero», añade antes de confesar que «la gente se mantiene a punta de psicotrópicos» para poder conciliar el sueño. Afortunadamente, ese no fue su caso.Mientras tanto, Hernández seguía sufriendo los efectos de la urticaria de origen desconocido que padece. «No se sabe a qué reacciono y tuve más de 20 emergencias médicas con riesgo de edema de glotis [inflamación súbita de laringe que obstruye las vías respiratorias]», sostiene la profesora, a quien se le hinchaban la cara, las manos, la boca y los ojos. A esto se sumaban dos tumoraciones: una en el riñón y otra en la glándula suprarrenal, de las cuales nunca fue atendida durante su cautiverio. La exdiputada manifiesta que sí recibió atención médica para su alergia y que le administraron un medicamento para frenarla, pero solo hasta después de los comicios electorales. «Cuando pregunté por qué no me lo daban me dijeron que era porque venían las elecciones, que no me la podían inyectar porque no sabían como iba a reaccionar, porque si me moría, la oposición iba a usarlo como una bandera política. A ellos lo único que le interesaba era que no te murieras en El Helicoide», sentencia antes de recordar que cuando le dijeron que iba a salir de la cárcel aseguró estar «perfectamente bien». «No quería que por ninguna razón dijeran que no saldría hasta que no me curara», agrega.La ansiada noticia —que Hernández recibió con escepticismo y euforia—llegó el 8 de febrero de este año, días antes de que fuera aprobada en la Asamblea Nacional la ley de amnistía, la cual califica como un «mecanismo imperfecto» al que tuvo que acogerse para conquistar la libertad. «Esa es una ley con la que ellos [el régimen] quieren que les pidamos perdón por unos delitos que nunca cometimos. Y que, además, nos comprometamos a no hacer lo que nunca hicimos», zanja.De la misma manera opina Víctor Castillo, quien fue detenido por el régimen cuando era director del comando de campaña del partido de Machado en el estado Portuguesa. «Es una norma fuera de todo rango constitucional, una ley que mantiene vigentes la ley contra el odio y la ley Simón Bolívar», afirma este ingeniero de sistemas dedicado al sector agrícola en referencia a las leyes promulgadas para castigar severamente a quienes publiquen mensajes en redes sociales en contra del régimen y a los que apoyen sanciones internacionales contra el mismo. «Encarcelar a 2.000 venezolanos inocentes fue una decisión política, por lo que no se necesita una ley de amnistía, sino que den una orden política y terminen de liberar a los presos políticos», sostiene.Una persecución de películaPara este padre de familia de 40 años la pesadilla comenzó el 28 de abril de 2024, día en que tres funcionarios del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) se presentaron en su casa, ubicada en el estado Portuguesa, con una orden de arresto. Castillo se subió al vehículo de los agentes y en ese momento sucedió lo impensable: su mujer se subió a su coche y decidió perseguir al vehículo para averiguar a dónde llevaban a su marido. «Íbamos a 140 km/h y mi esposa venía detrás. Pero poco después aparecieron más funcionarios en una patrulla del SEBIN y empezaron a tirarle el vehículo, a maniobrar para que ella se saliera de la vía», afirma.A diferencia de Hernández, Castillo no fue trasladado a El Helicoide desde el minuto uno ni en solitario. Tanto él como otros dos compañeros de su mismo estado fueron enviados primero a las dependencias del SEBIN y después en avioneta hasta Caracas. «Nos trasladaron como si fuéramos delincuentes, narcotraficantes. Y finalmente llegamos al centro de tortura más grande de Latinoamérica, a las mazmorras del régimen», dice. Al llegar al centro, el comisario le pidió que leyera un texto que le habían redactado mientras lo grababan. «Querían que involucrara a más personas, pero siempre me negué. Durante 13 días me interrogaron y me preguntaron si conocía a una determinada persona. Pero yo siempre les dije que no involucraría a personas inocentes», asegura.Mi hija me dijo: ‘Papá te vine a buscar’. Eso me desgarró el alma y el corazónDespués de esos 13 días lo llevaron a él y a sus compañeros ante un juez. «Nos dijeron que teníamos que firmar la defensa pública. Nunca nos dieron derecho a tener un abogado privado», relata Castillo tras afirmar que lo acusaron de los delitos de conspiración y asociación para delinquir. Castillo estuvo 21 meses en El Helicoide y asegura que una de las cosas más terribles fue no poder ver a sus seres queridos. «Pasé dos meses sin tener contacto con mi familia. Mi esposa, mi madre y mis hijos estaban desesperados. Eso fue terrible para mí y hay que estar mentalmente preparado para poder soportarlo», indica este ingeniero de sistemas que ni siquiera se atrevía a pedirle a su mujer que le llevara comida.»Yo sabía la situación por la que estaba pasando mi familia. No le iba a quitar comida de la boca a mi esposa y a mis hijos para que me lo llevaran para allá», confiesa Castillo antes de recordar la primera vez que su hija de seis años —a quien su madre le dijo desde el principio que su padre estaba detenido por motivos políticos— pudo visitarlo. «Me dijo: ‘Papá te vine a buscar. Nos vamos por la puerta por donde entré’. Eso me desgarró el alma y el corazón», afirma emocionado antes de describir las condiciones en las que se encontraba en El Helicoide. En su caso, estaba en un espacio aún más pequeño que Hernández.Castillo fue puesto en libertad el 1 de febrero de este año, aunque tanto él como Hernández tienen prohibido salir del país y deben presentarse cada 30 días ante el tribunal. A ninguno se le permitió tener un abogado privado mientras estuvieron dentro. «A Maduro el primer día le designaron a su abogado de confianza y a los presos políticos se les ha vulnerado ese derecho», asegura antes de lamentar en lo que se ha convertido el sistema judicial. «Es lamentable que el Ministerio Público, la institución que te investigue, te cree un falso expediente», manifiesta. Y también se pronuncia sobre el anuncio del régimen de cerrar el centro de detención: «El cierre de El Helicoide no borrará los crímenes que han cometido. No podrán borrar la historia».»El cierre de El Helicoide no borrará los crímenes que han cometido. No podrán borrar la historia».A pesar del sufrimiento vivido, este padre de familia asegura que seguirá luchando. «Salí a las ocho y media de la mañana de las mazmorras del régimen y a las seis de la tarde estaba a las afueras de El Helicoide acompañando a todas esas madres que sufren por sus hijos detenidos. No vamos a descansar hasta que se libere al último preso político que hay en este país», sentencia tras poner en valor el trabajo de María Corina Machado para lograr una transición en Venezuela.

Las «esposas trofeo» han pasado de moda

LA ESPOSA TROFEO es un elemento básico de la cultura popular estadounidense. Desde los «dueños del universo» de «La hoguera de las vanidades» hasta Roger Sterling en «Mad Men», los escritores suelen emparejar a hombres ricos y mayores con mujeres jóvenes y glamurosas.Este tipo … de parejas también eran habituales en el mundo real. Un artículo publicado en 2013 por un grupo de científicos sociales holandeses examinó la lista Forbes 400 de las personas más ricas de Estados Unidos. Los autores descubrieron que los hombres de la lista eran, de media, siete años mayores que sus esposas, en comparación con una diferencia de edad de solo dos o tres años en el conjunto de la población. Los que se habían vuelto a casar tenían esposas más de 22 años más jóvenes que ellos. Ahora, sin embargo, nuestro análisis revela que este fenómeno está desapareciendo.

Tras recopilar varios años de datos censales del Centro de Población de la Universidad de Minnesota, filtramos la muestra para incluir únicamente a parejas heterosexuales casadas en las que el marido declaraba ingresos. A continuación, clasificamos a las parejas en grupos según los ingresos del marido, de los más pobres a los más ricos, y calculamos la diferencia de edad media en cada grupo.
Los resultados muestran que, en 1980, uno de cada 12 maridos con ingresos en el 1% más alto estaba casado con alguien al menos diez años más joven, en comparación con uno de cada 17 de la muestra total. En los últimos años, sin embargo, las cosas han cambiado. En 2024, el grupo más rico ya no se diferenciaba de la media.
Los «maridos trofeo» parecen ser menos habituales de lo que a veces sugieren los sensacionalistas informes de los medios de comunicación. Nuestros datos muestran que, a medida que las mujeres ganan más, tienden a elegir parejas más cercanas a su propia edad. Solo una de cada cinco mujeres con ingresos elevados busca un «juguete sexual», el mismo porcentaje que entre las que tienen ingresos más bajos. De hecho, hasta hace poco, las mujeres que se encontraban en el 10% con mayores ingresos solían casarse con maridos ligeramente mayores.
Las personas con ingresos más bajos son ahora las que tienen más probabilidades de casarse con alguien de edad diferente. Casi el 8% de los hombres casados del extremo inferior de la escala de ingresos son al menos diez años mayores que sus esposas, en comparación con el 5% de los que se encuentran en el nivel medio. Una de las razones puede ser la formación. Las personas que pasan más tiempo estudiando –y que, a menudo, ganan salarios más altos como resultado de ello– también pasan sus mejores años de citas socializando con compañeros de clase más cercanos a su propia edad. Hoy en día, las diferencias de edad son menos un indicador de riqueza y más un reflejo de la formación, las redes sociales y el dinamismo de las normas.
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Marsella, atrapada entre el narcotráfico y el auge de la extrema derecha

Es considerada la «ciudad de corazón» de Emmanuel Macron. Aunque nació y creció en la septentrional Amiens, el presidente francés presume de una particular afección por Marsella. Nunca ha disimulado su pasión futbolística por el Olympique de Marsella. En septiembre de 2021, el dirigente … de centro-derecha había presentado un plan destinado a resolver los problemas de inseguridad, pobreza, transportes o servicios públicos de la segunda localidad más poblada del país vecino. Lo bautizó con el pomposo nombre ‘Marsella en grande’ y prometió que el Estado invertiría 5.000 millones de euros.
Cinco años después, el balance de ese plan no resulta esplendoroso. Macron prometió que rehabilitarían o reconstruirían 188 escuelas marsellesas (de un total de 400) antes de 2030, pero solo han culminado las obras en 27. La Fiscalía abrió el mes pasado una investigación preliminar por un posible delito de favoritismo tras observar irregularidades en la concesión de esas reformas. «Es una iniciativa compleja, que abarca sectores muy diversos y difícil de valorar por los votantes», explica a este medio el sociólogo Nicolas Maisetti. Según el autor del libro ‘Marseille, ville du monde’, «no hay un organismo que controle su ejecución y las inversiones prometidas consisten en una mezcla de ayudas y préstamos».

Aunque el presidente considera que Marsella es la localidad «que más hemos ayudado», la coalición macronista sufrió allí un correctivo en la primera vuelta de las elecciones municipales. Tras obtener el 12,4% de los votos el 15 de marzo, la conservadora Martine Vassal, que encabeza una coalición entre la derecha tradicional y los partidos afines a Macron, tiene un rol prácticamente testimonial en la segunda vuelta. Las miradas en Francia están puestas en la ciudad foceana debido al peso de la extrema derecha. La lista del lepenista Franck Allisio (35%) quedó muy cerca de la coalición de izquierdas liderada por el alcalde, el socialista Benoît Payan (36,7%). Y aspira a dar la sorpresa en los comicios de este domingo.

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Enric Bonet

La inseguridad, tema principal de la campaña

El auge de Agrupación Nacional de Le Pen desde hace 15 años cuenta con un freno evidente: su poca implantación en las ciudades más pobladas, como París, Lyon, Burdeos o Toulouse. Este factor, sin embargo, no se cumple en las principales metrópolis del arco mediterráneo. Aparte de Marsella, el partido de Le Pen cuenta con opciones de victoria en Aviñón, Nîmes, Toulon y Niza, cuya lista la encabeza el diputado Éric Ciotti, que en 2024 dejó la presidencia de la derecha tradicional de Los Republicanos para fundar un partido satélite del lepenismo.
La extrema derecha se ha aprovechado en Marsella, Toulon o Niza «de la pérdida de credibilidad de la derecha tradicional y del envejecimiento de algunos barones locales», sostiene la politóloga Christèle Lagier, profesora en la Universidad de Aviñón y experta del electorado lepenista en el sudeste del territorio galo. A eso se le suma el problema rampante del narcotráfico. La inseguridad, junto con las alianzas de los partidos tradicionales con las formaciones más radicales, ha sido el principal tema de debate de esta campaña, a pesar de que los ayuntamientos franceses casi no tienen competencias en materia policial y judicial.

Después de que la guerra entre la DZ Mafia y los Yoda desembocara en 2023 en un récord de muertos en Marsella (49), esa cifra se redujo a 24 en 2024 y 17 el año pasado

Después de que la guerra entre la DZ Mafia y los Yoda desembocara en 2023 en un récord de muertos en Marsella (49), esa cifra se redujo a 24 en 2024 y 17 el año pasado. A pesar de ello, «los narcos marselleses actúan cada vez más como profesionales», advierte Hassen Hammou, fundador del colectivo ‘Trop jeune pour mourir’. El ‘modus operandi’ de la DZ Mafia se corresponde cada vez más con el nombre de esa banda. No solo extorsiona a comercios locales e intenta corromper a funcionarios judiciales, sino que «también compra la paz social entre los habitantes de los distritos periféricos. Ha organizado partidos de fútbol, financiado fiestas de barrio y pagado alquileres», señala Hammou.

Abstención masiva

«Estoy harta de que me paren y me pidan que me identifique cuando entro en mi barrio», afirma Josette Lecomte, de 62 años, mientras hace la compra en un centro comercial del distrito XII de Marsella, donde el candidato ultraderechista obtuvo más del 44% de los votos. Esta jubilada y votante lepenista reside en los conocidos Barrios Norte, lastrados por los numerosos puntos de venta de estupefacientes. Su población se divide entre una abstención masiva y un creciente apoyo a la extrema derecha —con un fuerte respaldo también en las zonas más adineradas—. En cambio, el alcalde socialista cuenta con su núcleo duro de votantes entre las clases medias del centro y de la zona del Viejo Puerto.
«Mi marido tiene un aspecto magrebí y, cuando va a hacer la compra, hay mujeres mayores que se apartan y esconden el bolso», lamenta Nassira Bena, de 53 años, una marsellesa con raíces argelinas, sobre la desconfianza creciente en esta vasta localidad —es dos veces y media más extensa que París— y coexisten en ella barrios muy ricos con otros de muy pobres. La implantación de la extrema derecha no es algo nuevo en Marsella, donde hubo graves episodios de racismo en el pasado. El contexto local ha contribuido a que el candidato lepenista, el diputado Allisio, haya hecho una campaña sin tapujos. Su medida estrella consiste en crear «zonas especiales para las familias» en las playas y los parques, dando a entender que prohibiría la presencia de jóvenes con aspecto extraeuropeo.

«Mi marido tiene un aspecto magrebí y, cuando va a hacer la compra, hay mujeres mayores que se apartan y esconden el bolso», lamenta Nassira Bena

Desde la candidatura del socialista Payan, también prometen políticas contra el lastre del narcotráfico. El número tres de la coalición progresista Primavera Marsellesa es el joven activista Amine Kessaci, de 22 años, al que asesinaron a un hermano pequeño en noviembre —había perdido a otro en 2020 por el mismo problema— supuestamente en represalia a su militancia en contra de los narcos.

Duelo ajustado entre socialistas y derecha tradicional en París
Los últimos sondeos, que deben cogerse con pinzas, prevén una segunda vuelta muy ajustada en las elecciones municipales en París. El socialista Emmanuel Grégoire vencería este domingo con el 45,5% de los votos y quedaría por delante de la conservadora Rachida Dati (44,5%) y de Sophia Chikirou de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos) con el 10% de las papeletas, según una encuesta del instituto Elabe difundida el viernes por la cadena BFM TV.
La mayoría de los estudios de opinión apunta a una igualdad parecida en la capital, salvo un sondeo del diario digital ‘Politico’ que otorga una mayor ventaja al aspirante progresista (48%), siete puntos por delante de la exministra de Cultura (41%). El sistema electoral premia con un bonus de concejales a la lista más votada en la segunda vuelta. Por este motivo, Dati se convertiría en la nueva alcaldesa de París en el caso de que saque un voto más que Grégoire y a pesar de que la candidatura de los socialistas y la de los insumisos supere el 50% de las papeletas. La coalición entre la derecha tradicional de Los Republicanos y los partidos afines al presidente, Emmanuel Macron, busca acabar con 25 años de hegemonía socialista en la capital.

«Seguiremos aumentando el número de agentes municipales, tras haberlos doblado de 400 a 800 desde 2020», promete la candidata Katia Yakoubi, muy cercana a Kessaci. Según esta asistenta social y militante asociativa de los Barrios Norte, «la lucha contra los narcos también debe tratar la manera de evitar que los adolescentes caigan en sus garras. En política, vale más prevenir que curar. Mi prioridad es que construyamos el primer conservatorio de música en esos distritos». Las urnas dirimirán entre dos proyectos opuestos en una Marsella que simboliza las fracturas sociales en Francia.