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Por qué se dispara la AfD: se granjea el apoyo de los jóvenes, los «cabreados con la política» y los habitantes de la Alemania excomunista

El crecimiento sin retorno de AfD ha convertido a Alemania en un laboratorio perfecto para analizar el auge de la ultraderecha en Europa; los expertos sitúan esta especificidad en que, precisamente, es probablemente el país que más ha insistido en no olvidar el pasado, en las huellas de la Segunda Guerra Mundial y en el dolor que causo el nazismo. Pero las cosas ya no se ven desde ese prisma, sobre todo en el este del país: la sensación de declive, la crisis económica o la brecha entre lo urbano y lo rural, unido a la falta de oportunidades para los jóvenes son el caldo de cultivo para que Alternativa por Alemania haya encontrado un campo infinito en el que impulsarse.La realidad es que, con los datos en la mano, la ultraderecha crece más en los territorios de la antigua RDA respaldada por quienes votan por primera vez y por antiguos abstencionistas, pero el fenómeno, avisan los expertos, es transversal. El caladero principal, en general, es el votante de la derecha tradicional que se siente decepcionado con el bipartidismo clásico. Además, ya no hay fotos distintas por género, ni siquiera por grupos de edad. AfD ha llegado para quedarse.Un mapa de El Orden Mundial muestra la dinámica de AfD en las distintas zonas de Alemania, con el foco especialmente en el este. Su 44% de los votos en Sajonia-Anhalt es el gran éxito hasta la fecha, pero en realidad se trata de la confirmación de una dinámica que empezó hace más de diez años, aunque con algún altibajo. Lo cierto es que la trayectoria de la formación comenzó con un tropiezo en 2013, cuando sus más de dos millones de votos no bastaron para alcanzar el umbral del 5% necesario para entrar al parlamento. Su primer gran avance nacional llegó en 2017, tras la crisis de refugiados de 2015, al convertirse en la tercera fuerza del país con el 12,6% de los sufragios y liderar la oposición, destacando su fortaleza en el estado de Sajonia con más del 25% del voto en casi todos los distritos electoralmente disputados. A pesar de sufrir un repliegue en las elecciones de 2021 -coincidiendo con la salida de Angela Merkel y la vuelta del SPD al liderazgo del Gobierno, con Olaf Scholz como canciller- donde obtuvo un 10,3% sosteniendo su presencia en el antiguo territorio oriental, el grupo recobró impulso en los comicios europeos de 2024.La consolidación definitiva de la fuerza política se consumó en las elecciones generales de 2025 en medio de un nuevo contexto de crisis. En dicho proceso electoral, el partido dio el gran salto hasta convertirse en la segunda fuerza política de Alemania. Con más de diez millones de apoyos, equivalentes al 20,5% de los votos, este resultado refleja cómo el trasfondo histórico del este y el descontento en el entorno rural han provocado la imagen de un respaldo masivo a nivel federal: el partido, de hecho, ya lidera las encuestas desde hace meses con bastante claridad.En general, el avance del apoyo a AfD responde en gran medida a factores sociales e históricos específicos del este del país y, sobre todo, de sus áreas rurales. Cuatro décadas de régimen socialista autoritario en la antigua República Democrática Alemana (RDA) generaron una cultura política proclive al autoritarismo y escéptica ante la democracia liberal, la Unión Europea y el bloque occidental. Además, en el este —paradójicamente teniendo en cuenta el discurso antinmiigración de AfD— sigue habiendo por ejemplo una proporción relativamente baja de migrantes. Y hay un elemento de voto ‘desconectado’ o voto protesta: eso se ve especialmente en las zonas rurales menos pobladas y con economías deprimidas, el envejecimiento demográfico, la falta de mano de obra, las tendencias conservadoras del campo o el rechazo por ejemplo a las políticas climáticas dan cierta ventaja a la derecha radical.El este de Alemania ha sufrido un golpe enorme a su prestigio y a su dignidadJavier Carbonell, analista de política europea en el European Policy Centre (EPC) en Bruselas, y experto en las dinámicas del voto joven, explica a 20minutos que contra lo que pueda parecer «la mediana edad es la que sostiene» a AfD, y no tanto los jóvenes, porque estos, dice, de momento «no cuentan tanto electoralmente». Eso sí, hay matices. «Entre los jóvenes lo que vemos una y otra vez es siempre el mismo comportamiento electoral, que es un comportamiento que va mucho más a los partidos antiestablishment de izquierda y de derecha, y en Alemania AfD representa eso», añade Carbonell, aunque sostiene que ese voto joven también puede ir a La Izquierda (Die Linke) o a los Verdes.El analista cree que hay que centrarse más «en la memoria reciente» y no tanto en la memoria histórica para entender el auge de AfD. «Es decir, no se trata tanto la memoria histórica de Alemania de la Segunda Guerra Mundial, sino la memoria histórica de la Alemania del este. Y sabemos que todos estos sitios lo que han sufrido es un golpe enorme a su prestigio y a su dignidad», comenta Carbonell, que pide tener en cuenta también elementos como «la pérdida de población» en los últimos años, algo que ha pasado de forma clara en Sajonia-Anhalt. «Es una región que económicamente va mal y que se está vaciando».»La revuelta de los lugares que no importan»Eso es lo que Andrés Rodríguez-Pose llama «la revuelta de los lugares que no importan». En ese punto, dice Carbonell, se da «una respuesta en clave de estatus»: la gente quiere volver a lo que tenía antes porque considera que era mejor. «Eso da potencia a AfD en este caso y a los partidos de ultraderecha en general. No quiere decir que la memoria histórica o el recuerdo del nazismo no importen, pero pesa mucho más ese sentimiento de declive», esgrime; «se produce, por tanto, un cabreo con la política y eso se ve en los jóvenes, sí, pero es un sentimiento generalizado».»Claro, en el caso de los jóvenes es especialmente sangrante, puesto que son los que más afectados están porque no hay buenas oportunidades; a eso se suma que la gente de mediana edad, los boomers, ven precisamente cómo los jóvenes se van a otras partes del país y les genera ese desasosiego», argumenta en este sentido Carbonell. Y es que el auge de AfD, además, es transversal. «Las mujeres jóvenes no se están alejando de la extrema derecha, simplemente están acercándose a la extrema derecha a un ritmo un poco más lento que los hombres jóvenes. Pero el partido más votado entre las mujeres jóvenes es también la extrema derecha, que ha arrasado en todos los grupos de edad. Entonces, en realidad, las razones son las mismas: el cabreo con el sistema y la búsqueda de soluciones fáciles», expone.Por último, el analista añade un elemento puramente político, que tiene que ver en cómo el voto se va de la derecha a la ultraderecha: el principal caladero de AfD, en general, es el votante de la CDU. «La CDU tiene una estrategia pésima que se basa en virar sus políticas hacia lo que propone AfD», comenta Carbonell. «Pero al mismo tiempo te dice que no va a pactar con la extrema derecha. Por tanto hay una especie de esquizofrenia entre el votante de derechas alemán porque le están diciendo que las ideas de la extrema derecha son buenas pero al mismo tiempo que la extrema derecha, como partido, es mala», sentencia.Más en general, Alemania -y Sajonia-Anhalt- se han convertido en una foto sobre el futuro de Europa, tal como explica la exministra Arancha González Laya, actual decana de Science Po París. Ha cambiado el esquema. «El eje izquierda-derecha ya no explica la organización de los espacios políticos; el nuevo eje es integración europea contra un nuevo nacionalismo. Europa como protección o como peligro, es decir, la voluntad de construir un futuro frente a la nostalgia del pasado».

Petro, un visitante incómodo en México para la relación de Sheinbaum con Trump

El expresidente colombiano Gustavo Petro explora diversos planes para su vida después del poder. Después de que su partido de izquierdas perdiera las elecciones el pasado 21 de junio a manos del ‘outsider’ Abelardo De la Espriella, el exmandatario asumió un perfil crítico hacia … el incipiente gobierno y eligió la Ciudad de México como su primer viaje al exterior ya una vez abandonada la Casa Nariño, a finales de agosto.
Petro fue bien recibido en el país gobernado por Claudia Sheinbaum, uno de los últimos reductos de la izquierda latinoamericana frente al avance de los gobiernos de derecha.

A lo largo de cinco días, el exguerrillero fue recibido por la presidenta mexicana en el Palacio Nacional, ofreció una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), concedió entrevistas a la prensa y hasta tuvo tiempo para irse de compras a la tienda de lujo Palacio de Hierro, en el exclusivo barrio de Polanco.

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Según mencionaron en condición de anonimato a ABC desde el entorno del expresidente, Petro tiene previstos nuevos viajes a México, de hecho, tendría la posibilidad de ofrecer una nueva conferencia hacia fin de año en Guadalajara con motivo de la Feria del Libro. Al mismo tiempo, exploraría nuevas opciones del mundo académico como la investigación o estudios de tinte histórico, una faceta que le llevaría a pasar más tiempo en el país norteamericano.

Sancionado por EE.UU.

Esta presencia del exmandatario en México pone al Gobierno de Sheinbaum en una situación compleja. Petro está sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, producto de las fricciones que tuvo como presidente con Donald Trump y por supuestas sospechas de no haber combatido al narcotráfico en Colombia. Al pertenecer a la llamada ‘Lista Clinton’, el expresidente tiene fuertes limitaciones en el plano bancario y financiero y, lo más delicado, cualquier empresa, gobierno o entidad asociada con Petro queda expuesta a ser sancionada por el Tesoro.
Esto fue exactamente lo que pasó en su primera visita a México: Petro habría organizado su viaje a través de la aerolínea colombiana Avianca, pero la empresa, atemorizada por la posibilidad de recibir alguna sanción de EE.UU, decidió cancelarle los vuelos y reembolsarle el dinero. Finalmente, viajó con Aeroméxico.

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Petro fue sancionado en octubre del 2025 después de que el gobierno de EE.UU entendiera que, como presidente de Colombia, no hacía lo necesario para frenar la producción de cocaína que se exportaba a Norteamérica. Las sanciones también se aplicaron a los miembros de su familia y al ministro del Interior, Armando Benedetti.
Para México es un dilema. Petro fue aliado de Sheinbaum y el país tiene una larga tradición de dar asilo por cuestiones políticas. Sin embargo, expone a la presidenta a una mayor tensión con Trump, con el que ya tiene abiertos varios frentes en materia comercial, de seguridad y de migración.
Si EE.UU, que ha demostrado una sintonía absoluta con el Gobierno de De la Espriella, decidiera arrestar a Petro en México, Sheinbaum afrontaría una situación delicada tal y cómo aseguran fuentes del Palacio Nacional.
Petro ha adelantado que está escribiendo un libro sobre la derecha internacional y de qué forma esta influye en las redes sociales y procesos electorales, un tema con el que previsiblemente arremeterá contra Trump.
El presidente estadounidense ha acusado a Petro públicamente de estar relacionado con el crimen organizado, unas acusaciones que el exmandatario ha aprovechado para esgrimir un discurso soberanista.

Otros antecedentes

México ya vivió un antecedente similar durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). En 2019, el entonces presidente boliviano Evo Morales, tras unas elecciones fraudulentas, escapó hacia México en un avión militar despachado por el que fuera su homólogo mexicano. El gobierno que sucedió a Morales se alineó de inmediato con EE.UU, donde gobernaba Trump.
Morales tenía previsto una estancia larga en México, según dijo a la prensa, pero la presión desde la Casa Blanca hizo que López Obrador lo destinara a Cuba, donde pasó unas semanas antes de poner rumbo a Buenos Aires. Morales dijo que la intención era estar más cerca de Bolivia. 
Este no es un caso único, el mismo gobierno también aceptó dar asilo en la Embajada de México en Lima, en 2022, al presidente izquierdista Pedro Castillo tras fracasar un autogolpe de Estado, pero este fue detenido antes de llegar a la legación. Más recientemente, recibió asilo en el país norteamericano la ex primera ministra de Perú, Betssy Chavez.

Regreso a la política colombiana el próximo año

Petro, además de estar señalado por la Casa Blanca, también cuenta con acusaciones en Colombia, desde supuesto uso indebido de información confidencial hasta presuntos pactos irregulares con organizaciones delictivas o presuntas irregularidades en los gastos de sus campañas electorales. En su paso por Ciudad de México, Petro aseguró de forma privada que tampoco descarta su regreso a la política el año que viene con motivo de las elecciones a la alcaldía de Bogotá, cargo que ya ocupó en el pasado.El diario ‘El Tiempo’ aseguró que el expresidente podría competir en sintonía con el senador de su espacio, Gustavo Bolívar, quien sería el candidato a Cundinamarca, el departamento que rodea la capital colombiana.

Pero quizá el caso más mediático, y que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Ecuador, fue el asilo concedido al vicepresidente correísta Jorge Glas, con varios casos abiertos con la justicia ecuatoriana cuando buscó refugio, en 2023, en la embajada mexicana en Lima. En abril de 2024, el gobierno de López Obrador le concedió asilo y poco después entraron agentes policiales en el edificio para detener a Glas, lo que provocó una crisis entre ambos países que aún no se ha cerrado.

Guantánamo: los años que la Justicia perdió

En Guantánamo, lo provisional dura ya un cuarto de siglo. Entre colinas resecas y el aire caliente y salobre del mar Caribe, dentro de la base estadounidense en la costa de Cuba, las primeras jaulas dieron paso a edificios que iban a ser temporales y … ya son permanentes. Quedó aquella imagen que estremeció al mundo: cuerpos de mono naranja, arrodillados, con los ojos y los oídos tapados. Barack Obama y Joe Biden ordenaron cerrarla. Donald Trump ordenó mantenerla abierta. Y mientras, allí siguen los quince presos más importantes de la guerra contra el terrorismo. Veinticinco años después del 11-S, la justicia tiene otra cita en el calendario: junio de 2028. Para entonces, los familiares de las víctimas habrán esperado casi veintisiete años. Y si esta vez se cumple el plazo, lo que llegará será apenas el comienzo del juicio.

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El último revés para las familias de los muertos que aún no encuentran el consuelo de la Justicia llegó cuando el juicio acababa de encontrar otra fecha, una más. Este 28 de agosto de 2026, el juez militar Michael Schrama excluyó la confesión que Khalid Sheikh Mohammed, alias ‘KSM’, acusado de ser el ideólogo del atentado de 2001, hizo al FBI en esta misma prisión en 2007. La coacción, concluyó el juez, venía de largo: detrás estaban los años de aislamiento y tortura en las prisiones secretas de la CIA, incluidas 183 sesiones de ahogamiento simulado, el temido ‘waterboarding’. La Fiscalía había defendido durante años que aquella declaración era voluntaria. Pero el 4 de septiembre anunció que no recurriría: intentar recuperar una de sus principales pruebas podía costarle otro aplazamiento. Para conservar la fecha de 2028, decidió continuar sin ella.

KSM no es, desde luego, un preso cualquiera, está acusado de haberle llevado a Osama bin Laden la idea de convertir aviones de pasajeros en armas y de haber dirigido desde la distancia su ejecución. Ante agentes del FBI, en esa confesión de enero de 2007, admitió su participación en la trama. Dos meses después, en otro procedimiento en Guantánamo, se atribuyó abiertamente la operación «de la A a la Z». Ciudadano paquistaní, fue capturado el 1 de marzo de 2003 en Rawalpindi, cerca de Islamabad, en una operación de las autoridades de ese país y estadounidenses. Pasó más de tres años en las prisiones secretas de la CIA antes de ser trasladado a Guantánamo en septiembre de 2006. Lleva veintitrés años y medio detenido, veinte de ellos en la base de Cuba, sin que haya comenzado el juicio por los atentados.

En la cárcel de Campo Delta

Ya no hay visitas, pero varios corresponsales pudimos recorrer la cárcel de Campo Delta, en esa base, y entrar brevemente en sus recintos de máxima seguridad. Dentro, la mirada se iba de las celdas al techo, donde había heces pegadas. Puertas de acero, un camastro, un inodoro y un lavabo metálicos, una ventana estrecha y opaca que dejaba pasar la luz, pero impedía mirar afuera. Los guardias a los que vimos llevaban los nombres tapados con cinta negra y pantallas transparentes ante la cara para protegerse de los orines y el semen que les arrojaban. Veintitrés horas de aislamiento y una de patio: esa era la medida de los días en el régimen que conocimos. Recuerdo también una sala con un televisor y, enfrente, un sillón con grilletes. La televisión era un premio por buena conducta.

Desde 2002 y los primeros 20 hombres, la presión creció hasta los 780 reos, incluidos algunos menores. El más conocido es ‘KSM’, quien llevó a Bin Laden la idea de usar aviones como armas

Khalid Sheikh Mohammed, ‘KSM’
Foto de AP, de 2003

La cárcel abrió el 11 de enero de 2002, cuatro meses después de los atentados, por decisión del entonces presidente George W. Bush, para encerrar e interrogar a los sospechosos capturados en la guerra contra Al Qaeda y los talibanes. Aquel primer día llegaron veinte hombres y pasarían en total unos 780, incluidos algunos menores. El recinto fue creciendo hasta tener siete campos numerados y los anexos de aislamiento. Hoy los quince presos restantes caben en un solo edificio, mucho más reducido. Junto a KSM permanecen los otros cuatro acusados del caso del 11-S (Walid bin Attash, Mustafa al-Hawsawi, Ammar al-Baluchi y Ramzi bin al-Shibh) y también Abd al-Rahim al-Nashiri, acusado de organizar el atentado contra el destructor USS Cole en 1999. Hay también seis hombres sin cargos, tres de ellos con traslado autorizado porque se los considera que ya no son una amenaza, ahora hace falta un país que los reciba.

Primera imagen: se observa a un prisionero ejercitarse en la cárcel de la base naval de Guantánamo (Cuba). Segunda imagen: Esta foto de archivo del 30 de marzo de 2010 muestra a guardias militares estadounidenses trasladando a un detenido al interior del Campamento VI en la base de Guantánamo. Tercera, de 2010: los pies de un detenido de Guantánamo encadenados y con grilletes mientras asiste a una clase de «habilidades para la vida» dentro del centro de detención de alta seguridad Camp 6, en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo..

(Efe/Afp/Reuters)

La base de Guantánamo, donde está la prisión, está en el sureste de Cuba, en una bahía que Estados Unidos domina desde 1903, cuando logró el arrendamiento para una base naval como parte de las condiciones impuestas a la independencia cubana tras la guerra que perdió España. La soberanía sigue siendo de Cuba, pero dentro manda Washington. Esa es la clave para que Bush enviara allí a los presos, a sabiendas de que habría condiciones de encarcelamiento muy duras. Lo cierto es que disponía de un recinto militar aislado, bajo su control total, pero fuera del territorio soberano estadounidense, donde sostenía que los presos extranjeros no podían recurrir a sus tribunales para impugnar el encierro. El Supremo rechazó esa pretensión en 2004. Pero la prisión siguió allí, dentro de una base cuya devolución a Cuba nunca formó parte de la orden de cierre de Obama. La dictadura castrista reclama la devolución del territorio; Estados Unidos se ampara en los acuerdos que mantienen su presencia mientras no decida abandonarlo o ambos países pacten otra cosa.

Torturas

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Según una investigación oficial del Senado estadounidense, en esta prisión se privó a detenidos del sueño, se los sometió a desnudez forzada y posturas dolorosas y se emplearon perros para intimidarlos. Se buscaba quebrar su resistencia, hacerles desfallecer para sacarles información. Parte de aquellas técnicas procedían de los manuales que preparaban a los soldados estadounidenses para soportar torturas si caían en manos del enemigo. Aquel informe concluyó que la autorización de métodos agresivos de interrogatorio por Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Bush, fue una causa directa de los abusos en Guantánamo.
Con aquellas sombras recientes, Obama decretó el cierre el 22 de enero de 2009, dos días después de llegar a la Casa Blanca. Dio en total un año de plazo. Pero vaciar la cárcel exigía resolver el problema del destino de los presos y, sobre todo, dónde juzgar a los acusados del 11-S. El entonces fiscal general, Eric Holder, anunció que llevaría a KSM y a los otros cuatro a un tribunal civil de Manhattan, cerca de donde habían caído las Torres Gemelas. El plan desató una batalla política y el Capitolio terminó bloqueando el traslado de detenidos a Estados Unidos para juzgarlos.

Primera imagen, de 2007: Un guardia patrulla la zona de máxima seguridad «Camp V» —parte del complejo Camp Delta en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo. Segunda: los presos, colgando algunas pertenencias. Tercera imagen, de 2017: se observa una puerta de salida por la que se entrega a los detenidos liberados a los países que han aceptado recibirlos. .

(Afp / Reuters)

En abril de 2011, el Gobierno dio marcha atrás y el caso volvió a las llamadas comisiones militares de Guantánamo. Trump revocó en 2018 la orden de cierre y, al regresar a la presidencia en 2025, añadió otra misión a la base: recibir a inmigrantes sin documentos pendientes de expulsión. El 25 de febrero de aquel año, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, recorrió las instalaciones para supervisar la operación.
Hegseth había servido allí como teniente dos décadas antes. Volvía al frente del Pentágono; la cárcel que Obama había dado un año para cerrar seguía abierta, y en la base había nuevos detenidos, por otra guerra, contra la inmigración ilegal.
Las comisiones militares son los tribunales especiales con los que EE.UU. ha decidido juzgar a los extranjeros acusados de crímenes de guerra y terrorismo. Tienen jueces militares y un jurado formado por oficiales, con reglas propias que el Capitolio mismo aprobó en 2006 y reformó en 2009. Las vistas se celebran dentro de la base de Guantánamo, en salas preparadas para manejar información secreta, la mayoría de las veces cerradas a la prensa, aunque hay excepciones. Allí, el procedimiento contra los cinco acusados del 11-S volvió a arrancar en 2012 y lleva más de catorce años sin superar la fase preliminar. Se han sucedido los gobiernos, los jueces, los recursos, las disputas sobre qué pruebas pueden utilizarse después de las torturas de la CIA. Antes de juzgar lo que hicieron los acusados, el tribunal ha tenido que examinar lo que EE.UU. les hizo durante su cautiverio, lo que se ha convertido en el gran problema de todo este proceso.

El gran problema de todo el proceso

Antes de juzgar a los responsables de los atentados del 11-S, el tribunal ha examinado lo que EE.UU. les hizo durante su cautiverio

En julio de 2024 hubo una salida que parecía estar al alcance de la mano. KSM, Attash y al-Hawsawi aceptaron declararse culpables a cambio de que la fiscalía renunciara a pedir su ejecución, que es una posibilidad. El acuerdo permitía avanzar hacia las condenas sin someter toda la acusación a un juicio marcado por las torturas. Pero el 2 de agosto, apenas dos días después de anunciarse el acuerdo, el secretario de Defensa de Biden, Lloyd Austin, lo revocó, desautorizando a los fiscales, por las críticas a que no hubiera juicio. Comenzó entonces otra disputa, esta vez sobre si el Gobierno podía retirar lo que sus propios fiscales habían pactado. En julio de 2025, un tribunal federal de casación de Washington avaló la decisión de la Administración Biden por dos votos contra uno. La pena de muerte sigue sobre la mesa.

2002, el inicio de la cárcel: detenidos de Al-Qaeda y los talibanes, vestidos con monos naranjas.

(Afp)

Sin la confesión de KSM ante el FBI, la Fiscalía pretende reconstruir la trama con otras piezas, como por ejemplo el rastro de las transferencias de dinero, conversaciones entre detenidos grabadas en los patios de la prisión y una entrevista que KSM concedió a la cadena Al Jazeera en 2002, antes de ser capturado. Son pruebas con las que los fiscales esperan sostener la acusación, aunque su uso y su alcance todavía pueden disputarse ante el juez.
Mientras tanto, los acusados envejecen y algunos ya no están en condiciones de someterse el proceso. Ramzi bin al-Shibh, señalado como enlace entre una célula yihadista en Hamburgo y los dirigentes de Al Qaeda, fue declarado mentalmente incapaz de ser juzgado en 2023. Su caso quedó separado del de los otros cuatro: las acusaciones siguen pendientes, por si recupera la capacidad de colaborar en su defensa. Fue capturado el 11 de septiembre de 2002, justo un año después de los atentados. Cuando llegue la fecha prevista para el juicio de sus compañeros, llevará casi veintiséis años detenido y seguirá necesitando una decisión médica antes de poder sentarse acusado en el banquillo ante el tribunal.

EE.UU. revisa la lealtad de España y otros aliados antes de decidir si mantiene tropas

Estados Unidos ha comenzado a someter a sus aliados europeos a un examen de tipo político y militar antes de decidir qué tropas y capacidades mantiene en el continente y si sigue permitiendo la transferencia de armamento. La Administración Trump, inmersa ya en una … revisión de seis meses de todo su despliegue militar en Europa, ha enviado a los países que integran al alinza militar de la OTAN un cuestionario en el que pregunta por su grado de apoyo a la política exterior estadounidense, las restricciones que imponen al uso de las fuerzas norteamericanas y hasta sus compras a empresas de defensa de Estados Unidos.
La existencia del cuestionario fue revelada por Bloomberg y ha sido confirmada este viernes a ABC por una fuente militar conocedora del proceso. La revisión debe concluir en diciembre y servirá para determinar el futuro de parte de la presencia estadounidense en Europa, incluidos efectivos, bases y capacidades que Washington mantiene a disposición de la defensa de la Alianza.

El documento introduce además un elemento especialmente relevante para España. Entre las preguntas figura expresamente si los aliados han impuesto restricciones al uso de sus bases por las Fuerzas Armadas estadounidenses y, en caso afirmativo, si estarían dispuestos a «reducir o eliminar» esas limitaciones. España acaba de protagonizar precisamente uno de los enfrentamientos más graves con Washington por esta cuestión, después de que el Gobierno de Pedro Sánchez negara el uso de Rota y Morón para operaciones relacionadas con la guerra contra Irán.

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El cuestionario, al que ha tenido acceso este diario, pregunta a cada aliado si ha sido «públicamente favorable» a la política exterior de EE.UU. y hace referencia específica a las iniciativas de Washington en Oriente Próximo y en el contienente americano. Son dos escenarios en los que la Administración Trump ha emprendido operaciones militares que han generado importantes diferencias con varios gobiernos europeos: la guerra contra Irán y la operación que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
No significa esto que una respuesta concreta determine automáticamente la retirada de tropas, dice esa fuente militar a ABC. La revisión incluye consideraciones militares, estratégicas y presupuestarias mucho más amplias. Pero el cuestionario incorpora de forma explícita el comportamiento político de los aliados a un proceso que acabará determinando dónde mantiene Washington parte de sus fuerzas, incluidos países como España, Italia o Alemania.
Para España, el examen llega después de meses de deterioro de la relación con la Administración Trump en materia de defensa. El primer gran enfrentamiento se produjo por el gasto militar. Sánchez se resistió a asumir el objetivo reclamado por Trump para que los aliados eleven hasta el 5% del PIB el esfuerzo relacionado con defensa y seguridad.

Tensión por la crisis iraní

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Después llegó la crisis de Irán. El Gobierno español negó en febrero autorización para utilizar Rota y Morón en apoyo de las operaciones estadounidenses contra la República Islámica. El Gobierno español defendió que cualquier utilización de esas instalaciones debe ajustarse al Convenio de Cooperación para la Defensa y a sus obligaciones conforme al derecho internacional.
La decisión provocó una reacción particularmente dura en Washington. El fallecido senador republicano Lindsey Graham, uno de los aliados más próximos de Trump en política exterior, llegó a pedir al presidente que sacara las bases estadounidenses de España. «España, no nos dejáis usar vuestras bases aéreas, nuestras bases en vuestro país. Estoy animando al presidente Donald Trump a trasladar todas nuestras bases fuera de España», afirmó entonces Graham. «Si existe un compromiso bajo el artículo 5 de la OTAN, no deberíamos tener bases en un país que no nos deja utilizarlas». Ese artículo es el de la defensa mutua, que obliga a todos los miembros, incluido EE.UU. a actuar en caso de ataque a cualquiera de los demás.
Trump elevó posteriormente la presión y acusó a España de no comportarse como un socio fiable dentro de la Alianza. El enfrentamiento llevó al Pentágono a estudiar escenarios para reducir parte de la presencia militar en España o trasladar determinadas capacidades a otros países europeos, como ABC adelantó en abril. Entre las posibilidades examinadas figuraba trasladar parte de las funciones de Rota a Grecia, aunque una operación semejante exigiría años, importantes inversiones y la construcción de nuevas infraestructuras.
Ahora, aquellas discusiones encajan dentro de una revisión mucho más amplia de la presencia estadounidense en todo el continente. El cuestionario va más allá de las bases. Washington pide también pruebas de que los aliados están cumpliendo sus nuevos compromisos de gasto militar y pregunta expresamente si ese dinero se utiliza para comprar material a empresas estadounidenses.
La Administración Trump quiere saber asimismo sii los gobiernos aliados se han opuesto públicamente a las iniciativas europeas destinadas a favorecer la compra de armamento fabricado dentro de Europa. Y, cuando no lo han hecho, plantea una pregunta directa: si estarían dispuestos a hacerlo.
Ese punto introduce en la revisión militar una disputa comercial que lleva meses creciendo a ambos lados del Atlántico. Europa pretende que una parte importante del enorme incremento de sus presupuestos militares fortalezca su propia industria de defensa. Washington quiere evitar que ese proceso cierre oportunidades a compañías estadounidenses, y quiere que se mantenga la importación y la dependencia.

Récord de compras en defensa

La paradoja es que España llega a este examen de Washington como uno de los principales compradores europeos de tecnología militar estadounidense. Según datos del Departamento de Defensa facilitados a ABC, las adquisiciones españolas se dispararon desde la invasión rusa de Ucrania: alcanzaron 1.682 millones de dólares en 2023 y el récord de 2.907 millones en 2024, más de 4.500 millones en apenas dos años. Entre las operaciones figuran helicópteros MH-60R Seahawk, sistemas Patriot, munición, radares y otros equipos. A ello se suma la modernización prevista de las cinco fragatas F-100, con sistemas Aegis y otros componentes estadounidenses, en un paquete autorizado por Washington por hasta 1.700 millones de dólares. Es precisamente este tipo de compras el que la Administración Trump pregunta ahora a cada aliado al evaluar su relación militar con Estados Unidos.

El cuestionario fue distribuido inicialmente a las delegaciones de los aliados en Washington y después circuló en la sede de la OTAN en Bruselas

El cuestionario fue distribuido inicialmente a las delegaciones de los países aliados en Washington y posteriormente comenzó a circular en la sede de la OTAN en Bruselas, según afirma Bloomberg. EE.UU. tiene previsto reunirse con sus socios allí a finales de este mes para abordar la revisión.
El Pentágono ya ha anunciado la retirada de 5.000 militares de Alemania y el redespliegue de otras fuerzas sin reemplazarlas. Al mismo tiempo, Trump se ha comprometido a reforzar la presencia estadounidense en Polonia tras la elección del nacionalista Karol Nawrocki.
Washington estudia también reducir algunas de las capacidades que tendría disponibles para responder a una agresión contra territorio aliado. Entre los medios afectados podrían encontrarse bombarderos estratégicos, drones y buques de guerra. La cuestión resulta especialmente sensible porque algunas de esas capacidades, particularmente los bombarderos estratégicos, no tienen un equivalente europeo suficiente.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha intentado presentar la revisión como una consecuencia natural del aumento del gasto europeo en defensa. Según Rutte, una Europa que invierte más puede asumir una proporción mayor de su propia seguridad y permitir que Estados Unidos redistribuya recursos hacia otras prioridades.
Rota y Morón adquieren una importancia especiaI, por ser parte del dispositivo de proteción de la OTAN ante cualquier amenaza procedente de África. En España hay más de 3.800 militares estadounidenses destinados de forma estable, una cifra considerablemente inferior a la de Alemania, Italia o Reino Unido, pero las dos instalaciones ofrecen una posición geográfica difícil de sustituir.
Rota permite a la Armada estadounidense operar simultáneamente hacia el Atlántico, el Mediterráneo, África y Oriente Próximo y alberga destructores equipados con el avanzado sistema Aegis, integrados en la defensa antimisiles de la OTAN. Morón es una plataforma esencial para transporte, repostaje y despliegue rápido de fuerzas hacia África y Oriente Próximo.
Las dos son instalaciones españolas de uso compartido, no bases estadounidenses sobre las que Washington disponga de soberanía. Su utilización está regulada por el Convenio de Cooperación para la Defensa, que permite a Madrid autorizar o limitar determinadas operaciones cuando quedan fuera del marco acordado.
Precisamente esa capacidad de España para decir no es ahora una de las cuestiones que Washington ha decidido incorporar a su examen general de los aliados. Lo que hasta ahora había sido una trifulca bilateral sobre Rota, Morón, Irán y el gasto militar pasa así a formar parte de una revisión mucho más amplia: dónde quiere EEUU. mantener sus fuerzas en Europa y qué espera, política, militar y económicamente, de los países que las acogen.

Hallan muerto a Jason Arday, el exprofesor de Cambridge implicado en un escándalo de plagio

El académico británico negro Jason Arday, que dimitió de la Universidad de Cambridge a principios de este mes en medio de una sonada polémica por plagio que incluía acusaciones de racismo, ha sido hallado muerto este viernes, según han informado medios de comunicación británicos.Arday, … de 41 años, ha fallecido tras ser encontrado inconsciente en una vivienda al sur de Londres el viernes por la tarde, según han informado Sky News y otros medios, citando un comunicado del Servicio de Policía Metropolitana de la capital.

El escándalo estalló después de que algunos académicos y medios de comunicación acusaran a Arday, quien se convirtió en el profesor negro más joven de Cambridge en 2023, de plagiar partes de su tesis doctoral. Los periódicos y comentaristas británicos de derecha se han hecho eco de estas acusaciones, alegando que se benefició injustamente de las políticas de diversidad, igualdad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés).

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Su dimisión se produjo tras anunciar la universidad una investigación sobre las crecientes acusaciones de que plagió partes de su tesis doctoral. En una carta publicada en sus redes, Arday aseguraba que renunciar era «la única manera» de poner fin a lo que calificó como un «período difícil», aunque insistió que esta decisión no debía «confundirse con una aceptación de las narrativas» que le han rodeado.
El máximo responsable administrativo de la universidad calificó el miércoles la supuesta mala conducta de Arday como «una aberración» y prometió una investigación exhaustiva, al tiempo que insistió en que no debería utilizarse «para difamar» a otros académicos de minorías étnicas.
Sus memorias, tituladas ‘Grandes y desafortunadas cosas’, se habían publicado en Estados Unidos el día anterior, antes de su lanzamiento previsto en Gran Bretaña a finales de este mes. El libro también ha suscitado controversia.

El comunicado de la Policía

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Un comunicado emitido por la Policía Metropolitana de Londres a última hora del viernes no confirmó la identidad del fallecido.
Según el comunicado, los agentes fueron alertados por el Servicio de Ambulancias de Londres «tras recibir un aviso de que un hombre había sido encontrado inconsciente dentro de una propiedad» en el barrio de Battersea.
«Lamentablemente, un hombre de 41 años fue declarado muerto en el lugar de los hechos», ha completado, señalando que sus familiares más cercanos han sido informados. «Por el momento, su muerte se considera inesperada, pero no se cree que sea sospechosa».
Además, han confirmado que el caso está siendo investigado por agentes de la Unidad de Mando Central Sur de la Policía Metropolitana. «Se preparará un informe para el forense», han concluido.

Estados Unidos acusa a Chile de ser parte del 'caballo de Troya' del comercio chino

Se suponía que las relaciones bilaterales entre Chile y Estados Unidos iban a andar como «miel sobre hojuelas» una vez que José Antonio Kast asumiera la presidencia, esto considerando la sintonía ideológica con Donald Trump.Pero la realidad señala que en los últimos meses … el Gobierno de EE.UU. ha dictado resoluciones que van en sentido contrario. La última de ella fue incluir este jueves a Chile dentro de un grupo de 40 naciones que denomina el ‘caballo de Troya’ chino, una suerte de mecanismo de transbordo ilegal de mercancías que le permite al país oriental burlar los aranceles que le han sido impuestos por el tío Sam.

El documento entregado esta semana por el Gobierno de Trump denominado ‘La Gran Estafa del Tráfico de Mercancías’ sostiene que Chile sirve de vehículo para que China eluda los aranceles y otras medidas de comercio correctivas que se le aplican.

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David Alandete

Chile, junto a otras 23 naciones, entre las que se incluye a Argentina, Colombia, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Suiza y otros países de Asia y África, conforman el subgrupo Tier 3 que ofrece ventajas específicas como bajos costes laborales, normas permisivas en las zonas francas, acceso estratégico a puertos, almacenes aduaneros, capacidad aduanera limitada, operaciones de montaje especializadas o acceso preferencial al mercado estadounidense.
Esta acusación se suma a la resolución de EE.UU. de fines de julio de aplicar un arancel del 12,5% a las exportaciones chilenas (y de otras 59 naciones), aunque exceptúa algunos como el cobre, debido a que considera que Chile no ha establecido o aplicado eficazmente prohibiciones contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
Chile y EE.UU. estaban negociando, en el marco del TLC que los vincula, la tasa provisoria del 10% que Trump anunció en abril de 2025 en el dominado ‘Día de la Liberación’. Desde entonces se buscaba excluir del gravamen a productos prioritarios como salmones, uvas, arándanos, vinos, carnes de ave, cerezas y otras frutas, pero sorpresivamente, el 24 de julio se anunció la tasa de 12.5%.

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Esta medida no solo generó controversia dentro de Chile, pues tanto el ministro de Defensa como el de Agricultura la rechazaron, sino que implicó que las patronales como Sofofa, Confederación de la Producción y Comercio (CPC) y la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) pidieran al Gobierno actuar con diligencia.
En diversos círculos políticos se ha manifestado sorpresa frente a las determinaciones de Trump debido a que se esperaba que las relaciones bilaterales fueran muy fluidas y positivas con la asunción de Kast. Algunos dejan entrever que parte del problema radica en que el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, y el embajador de Chile en Washington, Andrés Ergas, ambos empresarios, no tienen experiencia en el mundo diplomático.

Escudo de las Américas

Otra diferencia latente dice relación con la alianza de EEUU y naciones latinoamericanas para combatir el terrorismo, narcotráfico y crimen organizado, idea lanzada en la cumbre de Miami bajo el nombre» Escudo de las Américas». El anuncio lo hizo el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien dio a conocer la conformación de una Fuerza Operativa Conjunta del Hemisferio Occidental (Southcom), que reúne a las fuerzas militares de 19 países de la región.
«La Administración Trump sabe que un patio trasero más seguro significa tener un hogar más seguro», afirmó Hegseth.
Al respecto, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, precisó que Chile aún está evaluando en su mérito su incorporación a dicha fuerza operativa considerando que en este país el combate a esos flagelos lo hacen las fuerzas policiales y no militares. «Estamos disponibles para profundizar esa cooperación siempre dentro de nuestra Constitución y nuestras leyes, del derecho internacional y con pleno respeto a la soberanía de cada Estado», dijo al diario El Mercurio.
Barros precisó que hasta el día de hoy el Gobierno solo ha firmado una «declaración de intenciones» respecto de la idea presentada por EEUU y que la participación en ella debe aún ser evaluada por el comité de seguridad en función del interés nacional.
Barros también abordó en TVN la aplicación de la doctrina Monroe por parte de EEUU en América Latina, afirmando que «desde el punto de vista de Chile no somos el patio trasero de nadie».