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Vladimir Putin se lleva un enorme beneficio inesperado gracias a la guerra de Irán

Entre el 22 y el 26 de febrero, el Sarah, un petrolero de 20 años de antigüedad con bandera de Hong Kong, apagó temporalmente sus transpondedores para recoger tres cargamentos de petróleo ruso de buques más pequeños frente a la costa de Omán. A continuación, … puso rumbo a Singapur, donde probablemente tenía previsto traspasar el cargamento a otro buque «fantasma», con destino a China. Sin embargo, el 6 de marzo, al día siguiente de que Estados Unidos aprobara una exención a las sanciones de 30 días que permitía a las refinerías indias comprar crudo ruso, el Sarah cambió bruscamente de rumbo. Ahora tiene previsto llegar a una refinería del oeste de la India el 14 de marzo.
El giro de 180 grados del buque es una metáfora del drástico cambio de suerte que ha sufrido la industria energética rusa desde el inicio de la guerra de Irán. El cierre de facto del estrecho de Ormuz ha dejado atrapado en el Golfo alrededor del 15% del petróleo mundial. En diciembre, el crudo Brent, el índice de referencia mundial del precio del petróleo, tocó su nivel más bajo en cinco años, de 59 dólares el barril, y la industria pronosticó un «superexceso de oferta»; ahora ronda los 100 dólares. Esta evolución ha hecho que el petróleo ruso sea más difícil de rechazar. El 12 de marzo, la administración Trump amplió su exención para permitir que todos los países compraran el petróleo ruso ya cargado en petroleros.

El respiro no podía llegar en mejor momento para Vladimir Putin. Antes de la guerra de Irán, parecía que los ingresos petroleros de Rusia –y su economía– finalmente estaban hundiéndose. Muchas refinerías de la India y China, los mayores clientes del país, dejaron de comprar en torno a noviembre, antes de que entraran en vigor las sanciones estadounidenses contra Rosneft y Lukoil, sus dos mayores productores. En febrero, los volúmenes de exportación se habían desplomado en una quinta parte; dicha evolución, junto con unos precios más bajos, llevó a que los ingresos del Kremlin por petróleo y gas fueran un 44 % inferiores a los de un año antes. En solo dos meses, su déficit presupuestario alcanzó los 3,4 billones de rublos, nueve décimas partes del objetivo para todo el año 2026. Ahora el Brent ha vuelto al nivel medio que registraba el año de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia. Si el estrecho de Ormuz permaneciera cerrado durante mucho más tiempo, Rusia podría cosechar otra «ganancia inesperada al estilo de 2022», suficiente para compensar los 300.000 millones de dólares en reservas del banco central congeladas por Occidente ese año, calcula Robin Brooks, del think tank Brookings Institution.

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Agustín Pery

El beneficio más inmediato de la crisis del Golfo para Rusia es la oportunidad de liquidar el enorme retraso en los envíos que, a falta de compradores, se había acumulado en el mar. La India ya ha incrementado sus compras en aproximadamente un 50%, lo cual ha contribuido a reducir las existencias de Rusia en el mar en más de un 10%, hasta 122 millones de barriles. Las importaciones de China también han aumentado. Este extremo beneficia a los comerciantes más que a las finanzas de Rusia, pues los envíos ya se han vendido. Sin embargo, parece probable que la administración Trump, oficialmente o no, adopte también una actitud permisiva hacia los nuevos barriles de Rusia. Rusia se beneficiaría en tres frentes: precios más altos para sus productos, suavización de las sanciones occidentales y posible respaldo chino para nuevos proyectos.

¿Por qué es tan atractivo el crudo ruso?

Empecemos por los precios. La ausencia de petróleo del Golfo ha desencadenado una carrera por el crudo alternativo. El petróleo de Rusia es más atractivo que el de la mayoría: es similar en calidad a la mayor parte del petróleo de Oriente Medio y, por tanto, más barato y más fácil de procesar para las refinerías asiáticas –los principales clientes del Golfo–. El suministro es ahora tan codiciado que el crudo Urals entregado a la India, que antes tenía un fuerte descuento, se vende con una prima con respecto al Brent.
También esto podría subestimar los beneficios que los vendedores de crudo ruso pueden esperar obtener hoy en día. Las refinerías independientes chinas, que compran grandes cantidades, utilizan un «precio de activación» para pagar las importaciones. Los proveedores pueden darles hasta dos meses tras la entrega para fijar el precio, indexado al Brent, lo cual permite a los compradores obtener liquidez mediante la venta de productos. Mientras tanto, las refinerías deben aportar un margen basado en el valor al contado del cargamento. El Brent está subiendo ahora tan rápido que muchas pequeñas refinerías independientes han tenido dificultades para hacer frente a los requerimientos de margen, afirma Tom Reed, de Argus Media, una agencia de información sobre precios. Esta circunstancia brinda a los proveedores la opción de forzar acuerdos a precios máximos.
Sergey Vakulenko, antiguo empleado de Gazprom Neft, compañía petrolera rusa, estima que cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares, de los cuales unos 1.600 millones de dólares van a parar al Kremlin. El encarecimiento del gas aporta unos pequeños ingresos –la mayor parte del GNL de Rusia lo vende una empresa privada, y las exportaciones por gasoducto están muy por debajo de los volúmenes de 2022–. Esto ayudará a reforzar el presupuesto de Rusia para 2026, que había previsto un precio del petróleo de 59 dólares por barril, extremo que le dará más tiempo para librar la guerra. También impulsará mecánicamente el PIB.
Mientras tanto, la crisis energética está dificultando que los países occidentales endurezcan las sanciones, lo cual supone una segunda ventaja para Putin. Con anterioridad, la administración Trump parecía dispuesta a endurecer ligeramente su postura frente a Rusia mediante la imposición de «aranceles secundarios» y la persecución de su flota fantasma. Sin embargo, con la última flexibilización, la credibilidad de Estados Unidos se ve debilitada, afirma Rachel Ziemba, del think tank Centre for a New American Security. Además, aumenta la brecha con la Comisión Europea, que había propuesto una prohibición total de los servicios marítimos para las exportaciones de petróleo ruso, que debía coordinarse con Estados Unidos y otros miembros del G7. Ese paquete de sanciones, al que se han opuesto Hungría y Eslovaquia, parece ahora aún menos probable que se apruebe.

Cada aumento de 10 dólares en el precio del Brent a lo largo de un mes impulsa las exportaciones energéticas de Rusia en 2.800 millones de dólares

Aún más alarmante es que una inminente crisis del gas pueda convencer a los países europeos de incumplir sus compromisos de dejar de comprar GNL ruso a partir del año que viene. Hungría y Eslovaquia, que también deben dejar de recibir gas por gasoducto de Rusia en 2027, podrían oponerse también. «No podemos permitirnos librar dos guerras al mismo tiempo», afirma un alto cargo europeo.
La guerra en el Golfo también preocupa a China, que suele recibir una tercera parte de su GNL de la región. Tal evolución podría acercarla aún más a Rusia –tercera ventaja–. La crisis ha hecho que China sea muy consciente de su vulnerabilidad ante los cuellos de botella marítimos. El país cuenta con vastas reservas de crudo –1.300 millones de barriles, equivalentes a casi cuatro meses de importaciones–, pero sus reservas de gas, que son más difíciles de almacenar, solo cubren 40 días. Recurrir a esas reservas ahora obligará a reponerlas durante el verano, cuando China podría tener que competir ferozmente con Europa, Japón y otros compradores por los cargamentos de GNL al contado.
Eso hace que las opciones de suministro de gas por tierra resulten atractivas, y Rusia ofrece una. En los últimos años, el Kremlin ha presionado intensamente para que China respalde «Power of Siberia 2», un gasoducto de 2.600 km que podría duplicar con creces las exportaciones de gas de Rusia al país. Los dos gobiernos firmaron un memorando de entendimiento el año pasado, pero las negociaciones sobre el precio, los compromisos de volumen y las condiciones de «take-or-pay» se han estancado, ya que China se ha mostrado inflexible. Es posible que China ofrezca ahora un precio ligeramente mejor, lo que aumentaría las posibilidades del proyecto. Con el tiempo, también podría comprar más a los gigantescos proyectos de GNL de Rusia en el Ártico.

Una suerte que puede no durar

El notable giro de la fortuna de Rusia podría acabar siendo un «subidón de azúcar» que apenas contribuye en gran medida a resolver sus problemas más profundos, afirma Thane Gustafson, de la Universidad de Georgetown. Los implacables ataques de Ucrania contra las instalaciones petroleras rusas han obligado a las empresas energéticas a reorientar hacia las reparaciones el escaso capital destinado a nuevas perforaciones. Las sanciones, la caída de los precios y la rapacidad fiscal han degradado aún más la capacidad del sector para invertir en nueva producción. Los analistas calculan que Rusia solo tiene una capacidad excedentaria de 300.000 barriles diarios, lo que hace poco probable que pueda reemplazar gran parte de los 10-15 millones de barriles diarios que faltan en el Golfo a corto plazo. «Ucrania tiene todos los incentivos para redoblar sus ataques y garantizar que la producción rusa siga en peligro», afirma John Kennedy, un antiguo cargo comercial británico en Rusia. Tampoco puede producir mucho más GNL.
¿Podrían los altos precios brindar a las petroleras rusas la capacidad necesaria para aumentar la producción a largo plazo? Quizás, pero el sector se enfrenta a un dilema. Las empresas solo realizan grandes inversiones si se espera que los precios se mantengan lo bastante altos durante el tiempo suficiente, lo que significa que la guerra del Golfo se prolongue mucho más allá de marzo. Sin embargo, una crisis prolongada podría empujar el Brent por encima de los 150 dólares el barril, destruyendo demanda y acelerando el abandono del petróleo, lo cual anularía las ganancias derivadas de unos precios más altos. En cualquier caso, el Kremlin podría apropiarse de los ingresos para rearmarse, dejando poco margen para un aumento de la producción. Mientras tanto, el caos en el Golfo podría provocar la implosión de la OPEP, convirtiendo a Rusia y a sus antiguos aliados, entre los que destaca Arabia Saudí, en competidores.
La guerra de Irán no supone, por tanto, un cambio de rumbo para Rusia. Estaba mucho mejor antes de 2022, cuando podía vender hidrocarburos a todo el mundo, sus empresas petroleras podían asociarse con las grandes occidentales y su infraestructura energética no se había visto degradada por ataques y sanciones. El encarecimiento del petróleo y un poco más de influencia repararán quizás el 20% de ese daño, calcula Vakulenko. Sin embargo, afirma, no evitarán que la producción petrolera de Rusia disminuya un 3% al año. A medida que se han invertido dinero y mano de obra en la maquinaria bélica, la economía civil se ha visto desangrada. Tampoco más dinero se traducirá en éxito militar en el campo de batalla: la falta de avances de Rusia no se debe a que carezca de poderío financiero, sino a que no puede proyectar su fuerza militar. Ormuz le ha dado a Rusia un subidón de azúcar, pero no puede solucionar todos sus problemas.
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El Gobierno de Kast anuncia un alza histórica de los combustibles que golpea el bolsillo de los chilenos

Desde que asumió el pasado 11 de marzo el cargo de ministro de Hacienda de Chile, el economista Jorge Quiroz, adelantó ante distintas audiencias que en su rol no iba a ser ni simpático ni popular y la noche de este lunes dio la … primera señal que actuará en consecuencia.
Pasadas las 21 horas, el gobierno de José Anotnio Kast anunció un alza histórica de los combustibles que golpea duramente los bolsillos de los chilenos. La medida busca enfrentar los efectos que tiene en la economía mundial la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, cuestión que en las últimas semanas ha llevado el precio del barril de petróleo por sobre los US$100.

Pese a que en Chile existe un mecanismo de estabilización de precio de los combustibles (petróleo, diésel y parafina) conocido como Mepco, lo cierto es que el escenario externo orilló al titular de Hacienda a modificar la fórmula con que se calcula su aplicación para evitar desembolsar casi US$140 millones semanales para mantener el combustible estable.

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David Alandete

Es así como a partir de este jueves el diésel subirá $370 (0,41 dólar) y el petróleo $580 (0,64 dólar), convirtiéndose en la mayor alza desde la pandemia en 2020. En la actualidad, la gasolina de 93 octanos tiene un valor cercano a $1.165 (1,2 dólar) y con el ajuste llegará a casi $1.500 en la capital.
Consciente de lo impopular de la medida y ante la eventualidad de que diversos sectores sociales protesten, Quiroz aseguró que «no voy a retroceder en esta convicción». «No estoy para ser popular, no estoy aquí para ganar, después, una candidatura. Estoy para cuidar la hacienda pública, el dinero de todos los chilenos», dijo en una de las tantas entrevistas televisivas que ofreció anoche para explicar la medida.
El secretario reconoció que el alza anunciada es efectivamente «mucho» y por lo mismo anunció una serie de medidas paliativas para compensar el impacto que esto tendrá en las familias chilenas.
Es así como el transporte público en el Gran Santiago, conocido como sistema Red, registrará un congelamiento de tarifas hasta el 31 de diciembre de 2026. Cabe recordar que un alza de $30 en este sistema, en octubre de 2019, detonó las protestas estudiantiles que derivaron en el estallido social. En el caso de las demás regiones del país se dispondrá de recursos para contener el alza.
Asimismo, Hacienda resolvió bajar el precio actual de la parafina, que ya había registrado un aumento en las últimas semanas, al nivel en que se encontraba en febrero de este año y se mantendrá así durante todo el otoño e invierno.
Además, se entregará una subvención de $100.000 (110 dólares) mensuales a taxis y colectivos por hasta seis meses y se buscará promover la electromovilidad, para lo cual el Banco Estado abrirá una línea de financiamiento que permita a este transporte reconvertirse y renovar la flota.
Quiroz también informó que se enviará al Congreso un proyecto de ley de discusión inmediata para reponer el Fondo de Estabilización del Precio del Petróleo desde US$5 millones actuales a US$60 millones.
«Espero que el país nos comprenda, que entienda la situación que heredamos, es una situación históricamente frágil», dijo el ministro de Hacienda, quien en sus primeros días en el cargo instruyó un recorte del 3% en cada uno de los 25 ministerios para alcanzar un ahorro de US$3.000 millones.

Fotografía que muestra precios de combustible en una estación de gasolina este lunes, en Santiago de Chile.

(EFE)

Insistió en que «enfrentado a esta crisis histórica, con una estrechez económica también muy aguda, heredada de las administraciones anteriores, tenemos que tomar decisiones duras, difíciles».
El ministro entregó señales la semana pasada de que tomaría medidas impopulares y diversos gremios como los camioneros elevaron la voz para adelantar que el alza en los combustibles lo deberán traspasar a los consumidores, lo que adelanta un incremento de la inflación de hasta 1 punto en el mes de abril.
Por lo mismo, si bien el presidente Kast mantenía hasta el viernes pasado un apoyo popular de un 57%, este domingo algunas encuestas ya registraban una caída de 6 a 7 puntos.
Consciente del impacto social de las medidas, el mandatario se reunió este lunes con los máximos dirigentes de los partidos oficialistas y el comité político de ministros en La Moneda, para ordenar a su sector ante los anuncios que se harían y pedirles que presenten un frente común ante los cuestionamientos que surgirán.

¿Por qué Trump no podrá acabar a base de mentiras con la guerra de Irán?

La desesperación, como el miedo, puede resultar muy contagiosa. Y la angustia que los ayatolás de Teherán empezaron a sentir hace cuatro semanas ha terminado por ser compartida por los trumpistas de Washington. Pero del lado de EE.UU., toda esta frustración no debería ser … una sorpresa. Esto es lo que pasa cuando se empieza una guerra sin aliados, sin legitimidad, sin planificación y sin credibilidad alguna.
El viernes pasado, el presidente Trump descartaba categóricamente la posibilidad de una tregua en las hostilidades iniciadas bajo la fantasía de cambio de régimen y sin pensar en las consecuencias. Desde el fortalecimiento de los rivales de EE.UU. al riesgo de una grave recesión global, pasando por la destrucción del atractivo populista-aislacionista de Trump entre sus seguidores. Hasta que finalmente este lunes ha aceptado un alto el fuego de cinco días en virtud de unas conversaciones «muy fuertes» que el régimen iraní desmiente.

A partir del más que previsible cierre del estrecho de Ormuz, la Casa Blanca no ha hecho más que demostrar su creciente desesperación. Desde el levantamiento de sanciones no solamente a Rusia sino también al petróleo iraní ya embarcado. Hasta la humillación de pedir ayuda en plan «Los santos inocentes» ni más ni menos que a China para reabrir Ormuz: «Señorito Xi Jinping, por favor, una ayuda para enterrar a los ayatolás».

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Mikel Ayestaran

Esta guerra ha terminado por convertirse en la mejor, y más costosa, expresión del liderazgo caótico, egocéntrico y destructivo de Trump. Rodeado de un círculo de palmeros sicofantes, el presidente no ha dejado de hacer declaraciones públicas tan ridículas como contradictorias. Vestido de fantoche, ha recibido a los primeros militares caídos en combate y ha intentado engañar al mundo sobre las trágicas muertes de decenas de escolares iraníes, causadas por un misil que falló en su objetivo. Lo único que ha conseguido Trump en Irán es demostrar su inclinación hacia la mentira, el sectarismo y la vileza; pero también su terrible incapacidad para decidir sobre las cuestiones más trascendentales del gobierno de Estados Unidos.

Mueren dos presuntos anarquistas mientras manipulaban un explosivo a las afueras de Roma

21/03/2026 a las 17:03h.

La Fiscalía de Roma ha informado este sábado de la apertura de una investigación por la muerte de dos presuntos militantes anarquistas, Alessandro Mercogliano y Sara Ardizzone, que estarían manipulando un explosivo de alta potencia cuando detonó por accidente.
El incidente ocurrió el viernes … en un edificio abandonado situado en una granja de las afueras de Roma, concretamente al sureste de la ciudad, cerca del Parque de los Acueductos, según ha informado la Fiscalía y recoge la prensa italiana.

Los fallecidos serían miembros del grupo Federación Anarquista Informal-Frente Revolucionario Internacional (FAI-FRI) del preso anarquista Alfredo Cospito, condenado a 23 años de prisión por un atentado sin víctimas. La identificación ha sido difícil por los daños sufridos por ambos cuerpos, en especial el del hombre, que habría perdido una mano. Los tatuajes habrían dado la pista para su identificación.

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Javier Martínez-Brocal

Mercogliano, de 53, y originario de Nola, en la provincia de Nápoles, y ya fue condenado en el macrojuicio antiterrorista de anarquistas de 2019. Ardizzone, de 36 años y originaria de Roma, también fue investigada pero finalmente absuelta durante un juicio en Perugia el año pasado.
La investigación está a cargo del fiscal adjunto Giovanni Conzo y de jueces instructores antiterroristas que han ordenado varios registros en las últimas horas en Roma y otros lugares.

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Italia transforma un referéndum sobre la Justicia en un voto sobre Meloni

Giorgia Meloni afronta una importante prueba de fuego. Los italianos podrán pronunciarse hasta el lunes a mediodía sobre su proyecto de reforma de la Justicia. Lo hacen con un referéndum que la oposición ha transformado en un voto sobre la primera ministra. El resultado es … una incógnita y a un año de las elecciones generales, lo que suceda no condicionará solo el futuro de la Justicia sino la solidez de la coalición al mando de este país. Desde que está al frente del gobierno, Meloni no ha perdido ninguna elección y si pierde este referéndum podría significar el fin de su racha.
Los primeros ministros italianos saben que estos referéndum los carga el diablo. En diciembre de 2016, el entonces primer ministro Matteo Renzi dimitió cuando vio rechazada por referéndum su propuesta de reformar el Senado y agilizar la aprobación de leyes. Asegura que allí aprendió la lección de que «un referéndum ofrece a quienes detestan al gobierno la oportunidad perfecta para golpearlo», independientemente de lo que se vote.

En su caso, Giorgia Meloni ya ha avisado de que si pierde no piensa dimitir «porque mi intención es cumplir mi mandato». Con ironía proclama que «si votas «No» solo para echarme, corres el riesgo de quedarte tanto con Meloni como con un sistema judicial que no funciona. No me parece que sea un buen negocio».

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A los 84 años

Javier Martínez-Brocal

Tras los procesos a Berlusconi, es habitual que los partidos de la derecha en Italia critiquen la politización de la magistratura, pues consideran que está escorada hacia la izquierda. Por eso, en este referéndum, la oposición ve con suspicacia que Meloni intente reformar la Justicia, y la derecha considera que quienes se oponen lo hacen para no perder influencia entre los jueces.

La propuesta de reforma

La reforma que plantea Meloni tiene tres elementos. El primero consiste en separar la carrera judicial de magistrados y de fiscales, como ocurre en España y en muchos otros países europeos. Hasta ahora, los magistrados y fiscales siguen las mismas oposiciones y son autogobernados por el mismo órgano. El Gobierno opina que si comparten carrera, se compromete la imparcialidad del juicio.
Otro cambio supone modificar el mecanismo de elección de miembros del «Consiglio Superiore della Magistratura» (CSM), equivalente al Consejo Superior del Poder Judicial que se ocupa de la asignación de plazas, traslados y sanciones internas. Está integrado por 33 personas de las cuales 20 nombradas con una votación interna entre sus miles de miembros, 10 elegidas por el Parlamento italiano y 3 cargos permanentes. La reforma sustituye la votación interna con un sorteo para evitar que las asociaciones de jueces ligadas a la política estén sobrerrepresentadas ya que, según partidarios de la reforma, se reparten los cargos y las plazas relevantes entre ellas. Los detractores de la reforma avisan que así se pierde la meritocracia, pues los responsables serán elegidos independientemente de su carrera, experiencia o especialización.
El tercer cambio relevante consiste en retirar la función disciplinaria al Consiglio Superiore della Magistratura y formar una nueva ‘Alta Corte Disciplinaria’ que actúe autónomamente para juzgar y sancionar errores profesionales de magistrados y fiscales.
El constitucionalista de la Universidad de la Sapienza Stefano Ceccanti está de acuerdo con la reforma pues opina que la separación de carreras entre magistrados y fiscales garantiza «que el juez sea imparcial, y que no esté del lado del fiscal».
El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Roma Tre, Massimo Siclari, es contrario pues opina que la elección por sorteo de los componentes del CSM «elimina un elemento esencial de independencia, que es la posibilidad de elegir a quienes te representan». «Es como abandonar el sistema de partidos para formar el Parlamento. La elección nominal responsabiliza a los elegidos y se basa en la idoneidad para una función, en la meritocracia», explica a ABC. Además, en su opinión «una reforma de este calibre merecía un debate más profundo y más tiempo».

Como casi toda la izquierda italiana se ha unido para pedir que se vote «No» a la reforma propuesta por Meloni, el referéndum medirá la fuerza de la oposición

Para sacarla adelante sin retrasos en la Cámara de diputados y en el Senado, el Gobierno la ha vinculado a una «moción de confianza», de modo que si perdían, caía el ejecutivo. De esta forma, la coalición de Gobierno la ha apoyado sin fisuras en las dos votaciones que ha necesitado en cada cámara. Como se trata de modificar varios artículos de la Constitución italiana y el gobierno no tiene quorum suficiente en el Parlamento para hacerlo -allí necesitaría una amplia mayoría de dos tercios-, la propuesta debe ser ratificada con un referéndum.
Como el resultado está bastante abierto, los tres partidos de la coalición de gobierno no han convocado eventos de masas ni ningún mitin juntos. Giorgia Meloni piensa que le beneficiaría la alta participación y estos últimos días se ha volcado personalmente con entrevistas, por ejemplo para el podcast del rapero Fedez, crítico con su Gobierno y muy escuchado entre el público joven. En contraste, los líderes de casi todos los partidos de izquierdas participaron juntos en un mitin en el centro de Roma para solicitar el «No», un gesto con el que ligan su futuro al resultado incierto de esta votación.
El resultado del referéndum se conocerá este lunes por la tarde y aunque afectará al futuro de la Justicia, tendrá un impacto aún mayor en los equilibrios de la política en Italia.

La tensión entre EEUU y Reino Unido no cesa y Trump carga contra Londres pese a ceder bases militares: «Una respuesta muy tardía»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opinó este viernes que Reino Unido podía actuar «más rápido» en apoyo a su país en la guerra de Irán, una vez que Londres haya autorizado el uso de bases militares británicas para atacar a las fuerzas iraníes que amenazan a los barcos en el estrecho de Ormuz.En declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, el mandatario expresó su sorpresa por la lentitud del Reino Unido en ofrecer apoyo, y afirmó que, en su opinión, por tratarse del país que fue «su primer aliado» esperaba una actuación más efectiva.»Bueno, ha sido una respuesta muy tardía. Una sorpresa, porque la relación es muy buena, pero esto nunca había sucedido antes. Fueron prácticamente nuestros primeros aliados en todo el mundo, nuestros primeros aliados, y no querían que usáramos la isla, la supuesta isla, sobre la cual, por alguna razón, renunciaron a los derechos. Para ser sincero, me sorprendió un poco la actuación del Reino Unido. Deberían haber actuado mucho más rápido», ha dicho Trump en concreto.La reacción del estadounidense llega después de que el primer ministro británico, sir Keir Starmer, autorizara a su país el uso de bases como RAF Fairford y Diego García para operaciones defensivas vinculadas al conflicto con Irán.La medida permite a Washington desplegar y operar desde esas instalaciones para interceptar amenazas, mientras Londres insiste en que no implica una participación directa en la guerra.Previamente esta semana, el republicano mostró su descontento por la negativa de sus aliados europeos de la OTAN para formar un frente unido con el fin de liberar el paso en este estrecho estratégico en el golfo Pérsico, cerrado por Irán desde finales de febrero por la escalada del conflicto.Durante esta última intervención, Trump le dio la razón a los legisladores republicanos que creen que Estados Unidos debería retirarse de las bases en España y otros países de la OTAN, que según el, no están colaborando con la seguridad en Ormuz.Un mes de desencuentrosDesde el inicio de la guerra en Irán, el desencuentro entre Reino Unido y Estados Unidios ha sido más que patente. En los primeros compases del conflicto, el Gobierno británico decidió no participar en las operaciones ofensivas contra Irán ni se comprometió a hacerlo. No obstante, Londres sí permitió la utilización de sus bases para operaciones defensivas y manifestó que un portaaeronaves británico había elevado su nivel de alerta por si fuera necesario enviarlo a Oriente Próximo.Esta exigua colaboración fue merecedora de las burlas de Donald Trump: «Reino Unido, que una vez fue un gran aliado, quizás el más grande de todos, finalmente está pensando en serio enviar dos portaaeronaves a Oriente Próximo», expresó el presidente estadounidense.»Está bien, primer ministro (Keir) Starmer. Ya no los necesitamos, pero lo recordaremos. ¡No necesitamos a gente que se une a las guerras después de que ya las hemos ganado!», dijo Trump con su tono sarcástico habitual.A estas declaraciones, Westminster respondió por medio de la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, quien dijo el pasado domingo que el Reino Unido «no siempre está de acuerdo» con Estados Unidos ni «subcontrata su política exterior».La ministra insistió en una entrevista con la BBC en que la posición del Reino Unido sigue siendo la anunciada el 1 de marzo, cuando autorizó a EEUU a utilizar sus bases de Fairford en Inglaterra y Diego García en el océano Índico para disparar contra posiciones iraníes, pero solo «con fines defensivos».No obstante, poco después, ambos líderes hablaron. El primer ministro Starmer y Trump hablaron de la cooperación militar «mediante el uso de bases de la RAF (Real Fuerza Aérea británica) en apoyo de la autodefensa colectiva de socios en la región», indicó Downing Street en un comunicado.Starmer también transmitió a Trump «sus más sentidas condolencias» por la muerte de seis soldados estadounidenses desde que el 28 de febrero Estados Unidos e Israel empezaron los ataques a Irán.Ya este lunes, Starmer dijo que el Reino Unido mantenía «numerosas conversaciones» para tratar de desescalar la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán así como para mitigar su impacto en la economía.En un acto en Londres, Starmer reconoció que «realmente es necesario hallar una manera de desescalar la situación» y señaló que muchas de las conversaciones con sus aliados tratan de «cómo encontrar una forma de desescalarla y asegurar que no se agrave».Además, el Gobierno británico reconoció este jueves haber derribado «múltiples drones» procedentes de Irán en lo que denomina «operaciones defensivas» en defensa de sus aliados en Oriente Medio, la última de ellas registrada en la noche del miércoles en Erbil, en el Kurdistán iraquí.En su reporte diario, el Ministerio de Defensa del Reino Unido añadió que los pilotos de la fuerza aérea británica han realizado más de 300 horas de vuelo, la mayoría sobre los cielos de Jordania, Catar y Emiratos Árabes Unidos, «en defensa de los intereses y aliados británicos».