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Despidos masivos por Zoom, ¿Una cruel tendencia?

En la ‘nueva normalidad’, algunas compañías están aplicando una insensibilidad sin límites al despedir a sus empleados de forma masiva y virtual. Todos con los micrófonos apagados.

Twitter @zoom_us

Despedir por video llamada se está convirtiendo en un triste símbolo de la nueva normalidad. Una era en donde el distanciamiento social está provocando fracturas en la forma como se informa a los empleados que se les ha terminado su contrato laboral.

A nivel mundial, los casos de despidos masivos son tantos que a veces es complicado contarlos. A principios de este mes The Wall Street Journal informó que aproximadamente 22.000 trabajadores fueron despedidos de 430 gimnasios de la cadena 24 Hour Fitness.

La mala noticia llegó de forma electrónica. Un email le pidió a los trabajadores que participaran de una llamada para discutir supuestamente “actualizaciones importantes de la empresa”, indicándoles que se les pagaría por el tiempo invertido en la llamada.

Las tales ‘actualizaciones’ resultaron ser un anuncio de despido masivo que dejaron fríos a todos los que se conectaron a la llamada.

En los tiempos difíciles que vivimos, es comprensible que las organizaciones enfrenten problemas financieros. Aquí, se echa mano de una práctica habitual en crisis: la despedida masiva de empleados, algo que se conoce en el argot empresarial como ‘reestructuración’.

Sin embargo, esas reestructuraciones llegaban acompañadas de paquetes de indemnización, opciones de reubicación o cualquier otro beneficio. Hoy, el anuncio se hace por una llamada vía Zoom o WhatsApp y los planes de retiro se discuten posiblemente por email.

ASÍ SON LOS DESPIDOS VIRTUALES

Joanne Gallop, periodista se CBC en Canadá pone un ejemplo de lo que puede ser una historia “sin final feliz”:

Miércoles. 9 am. Recibes invitación a una reunión a las 11 a. M. Se titula ‘Actualización del equipo’. Este tipo de reunión nunca es buena.

 

9:15 am. Empiezas a recibir mensajes en el canal de Slack de tu equipo. ¿De qué se trata esta reunión? ¡Espera! Algunas personas están invitadas. Algunas otras no. Empieza la sensación de hundimiento. Te das cuenta de que, en un futuro muy cercano, es probable que te despidan.

 

09:30 am. Reunión diaria del equipo. Todos están discutiendo la invitación, tratando de discernir qué grupo está siendo despedido. ¿Tengo suerte de estar en la llamada? ¿O soy un desafortunado?

 

10 am. Todos fingen que las cosas son normales. Lo que nadie se da cuenta es que cada uno ha sido invitado a su propia reunión de «actualización de equipo». Este es un evento masivo.

 

11 am. Te unes vía Zoom. Hay 92 personas más en la llamada. Recursos Humanos es el anfitrión. Cualquier pequeña astilla de esperanza que tengas se ha ido.

 

Sopesas tus opciones: ¿Dejas la cámara encendida? Si vas a ser despedido a través de Zoom, lo menos que puedes hacer es mirarte la cara mientras ellos lo hacen.

 

El anfitrión apaga los micrófonos y las cámaras. Aparentemente, no desean mirarte a los ojos mientras te muestran la puerta.

 

El jefe comienza a hablar de manera decepcionante, claramente leyendo un guión. «A partir de hoy, ya no tendremos un papel para usted en esta empresa», dice.

 

Solo toma 50 segundos, luego nada. Los nombres en pantalla de sus ahora ex colegas comienzan a desaparecer.

 

Luego de la llamada, la gente de Tecnología corta de forma remota tu correo electrónico.

 

Los demás compañeros comparten frenéticamente información de contacto personal en Slack hasta que también se corta, terminando la triste cadena de despedidas y «ustedes son los mejores», mezclados con algunos confundidos «¿Qué acaba de pasar?»

 

Finalmente, la pantalla del computador se apaga por completo.

“En los días siguientes, atraviesas períodos de tristeza, enojo y escribes correos electrónicos desagradables que luego borras”, prosigue Gallop.

Son cosas de la nueva normalidad, dicen algunos. Sin embargo, el impacto sicológico puede ser abrumador, máxime cuando a los empleados se les apaga el micrófono para que no puedan hacer preguntas.

En un foro de The Layoff creado luego del despido masivo de 4.000 empleados de Weight Watchers (WW), un programa de pérdida de peso y bienestar basado en Estados Unidos, muchos ex trabajadores se quejaron del trato recibido.

«Lloré por aproximadamente 24 horas porque una compañía que respetaba y valoraba, a la que dediqué mi vida, ¡sentí que yo y muchos otros merecían ser despedidos permanentemente con un guión en masa!», puede leerse.

Mientras tanto, otro trabajador enfadado argumentó: «¿Qué fue eso? Se supone que esta es una compañía de bienestar. El bienestar es tanto mental como físico, y esto fue cruel».

Para describir esta situación, el colaborador de Forbes.com, Bruce Weinstein comenta que “para ser claros, no es necesariamente poco ético que una empresa reduzca su fuerza laboral. El problema ético no es lo que hizo WW, sino como lo hicieron.”

Por su parte, Nora Burns, CEO de The Leadership Experts, Inc., dijo en Forbes que “el despido de empleados con una llamada Zoom «tendrá un impacto negativo en su capacidad para atraer, contratar y retener a los mejores talentos en el futuro»

Parece ser que solo hace falta un paso en falso, una video llamada de despido, para dañar la reputación de una empresa y socavar la confianza de los próximos empleados. “Al menos ahora, por el momento, estás liberado de Zoom. El anfitrión ha abandonado la reunión”, finaliza Joanne Gallop.

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