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COLUMNA | “Llego la hora de otro tiempo para las fusiones y las adquisiciones de empresas”

Literalmente la situación política, económica y social en la que se encuentra el mundo y especialmente Colombia, está abriendo posibilidades para aquellos empresarios que desean salir del país porque no quieren vivir esta situación y aquellos empresarios especialmente internacionales que apuestan por la estabilidad a largo plazo, y pueden obtener buenas empresas a costos muy razonables.

Publicado: agosto 1, 2022, 11:15 pm

Por: Gonzalo Gómez Betancourt**

Literalmente la situación política, económica y social en la que se encuentra el mundo y especialmente Colombia, está abriendo posibilidades para aquellos empresarios que desean salir del país porque no quieren vivir esta situación y aquellos empresarios especialmente internacionales que apuestan por la estabilidad a largo plazo, y pueden obtener buenas empresas a costos muy razonables.

Subió la izquierda y con ello la especulación de qué va a hacer el gobierno de turno con el rol de los empresarios. La mayoría de los empresarios con los que he podido conversar, están apostando porque no van a pasar grandes cambios, ya que las propuestas que tiene el gobierno entrante deben ser tratadas al interior del congreso de la república, donde para muchos, allí se desvanecerán las iniciativas que tienen poco sentido económico. No obstante, hay otro grupo de empresarios que ven con gran apremio que esas iniciativas podrán ser respaldadas por el congreso actual, que al final no parece que vaya a tener una oposición fuerte. Las apuestas están echadas, y con ello vienen las oportunidades que genera todo cambio abrupto, muchas compañías están a la venta y otras especialmente internacionales que ven en Colombia algo muy diferente de lo que vemos al interior, están de compras. Lo peor es que esta incertidumbre local, viene acompañada de una tormenta adicional, que es la posibilidad casi certera, de una recesión a nivel mundial empezando por Estados Unidos, cuestión que hará pensar a las empresas en la forma de cómo organizarse en modo “Supervivencia”, y en este caso las fusiones de empresas similares, aprovechando una estructura liviana podrán dar respuesta a una posible caída de precios y márgenes, que Colombia también recibirá.

Por eso en este artículo busco, resaltar lo básico del tema de fusiones y adquisiciones para los empresarios que quieren utilizar este mecanismo, ya sea para reducir costos con las fusiones o adquirir empresas de colombianos que desean marcharse, estrategias legítimas, dependiendo del nivel de riesgo que cada cual quiera correr. Una fusión consiste en el acuerdo de dos o más sociedades, jurídicamente independientes, por el que se comprometen a juntar sus patrimonios y formar una nueva sociedad. Si una de las sociedades absorbe los patrimonios de los demás, se dice que ha ocurrido una fusión por absorción. Pero no hace falta hacerse al control de una empresa a base de fusiones o absorciones, dado que también se le puede controlar sin necesidad de mezclar los patrimonios de la vendedora y de la compradora, bastaría con hacerse de la mayoría de las acciones de ésta, a lo que se le denomina adquisición.

Existen unas razones básicas por las cuáles la fusión de empresas tiene mucho sentido económico, la principal es la de compartir sinergias, que se traducen en un mayor valor de mercado de la compañía o la posibilidad de aguantar una crisis económica de una manera más viable. Sin embargo, la palabra sinergia, se ha usado a veces alegremente en el mundo empresarial, y en realidad cuando se hace con conocimiento técnico, una fusión adecuada es aquella que genera mayor valor que la suma de las partes de manera individual, por lo tanto, obteniendo el tan anhelado efecto sinérgico. En el caso de una adquisición, el flujo de caja libre se ve mejorado por alguna ventaja competitiva, ya sea operativa o de estructura, que tiene la empresa compradora, que hace que la empresa en manos de los compradores tenga un mayor valor. Aunque existan discusiones de si ese valor se debe compartir con el vendedor, existe una base de discusión donde usualmente se tiende a compartir parte de ese posible valor generado.

Cuando una empresa decide adquirir a otra, no solo deberá pagar el precio de mercado de sus acciones, sino, además, una prima sobre aquél, debido a que en el momento de hacer una oferta pública de adquisición el precio de las acciones de la empresa objetivo subirá. Esta subida se debe a que el mercado exige el pago de una cantidad adicional, la prima, por la pretensión de hacerse con el control de la sociedad. Es decir, si usted adquiere un pequeño número de acciones de una empresa, ello en sí mismo, no debería producir ninguna oscilación de su cotización; pero otra cosa ocurre cuando el tamaño del paquete es suficientemente grande como para influir en las decisiones de la empresa. El mercado exige un mayor precio por dicha toma de control. Otra razón por la exigencia de la prima es el reparto de parte de las sinergias esperadas por motivo de la operación entre accionistas de la empresa adquirida. De tal manera, que el adquiriente deberá tener presente que, al pagar la prima, ya está entregando parte de las sinergias que espera obtener, pero que aún no tiene. Por lo tanto, debe estar muy seguro de su existencia o estará cometiendo un grave error. Es decir, para crear valor con las fusiones y adquisiciones, la sinergia esperada debe ser superior a la prima pagada más los costos de llevar a cabo la operación. Pero qué pasa cuando las expectativas de crecimiento por “efecto Petro” son negativas, pues allí está la apuesta, unos tenderán a ser pesimistas y otros más optimistas, sin embargo, se abren oportunidades para ambos. Ahora bien, para aquellas empresas del mercado nacional que no tienen compradores de ningún tipo, se abre la posibilidad de hacer fusiones reales que les generen sinergias por varias vías: Una sinergia operativa a través de una integración de tipo horizontal (que son aquellas que implican a empresas del mismo sector industrial o de negocios); vertical (Con empresas clientes o proveedores); o de conglomerado (entre empresas de sectores diferentes). Lo anterior hace que en la fusión o se aumenten las ventas o se reduzcan los costos, y gastos.

Recuerdo hace unos años en pandemia tuvimos que hacer una fusión de tipo horizontal, donde varias empresas del mismo sector se juntaron, bajo una estructura organizativa única y la empresa logró sobrevivir. Después, se vio como una oportunidad hacer una fusión con un proveedor, porque la materia prima tenía fallos de mercado, haciendo un grupo realmente fuerte que podía superar cualquier crisis. El reto tradicional en ese caso fue obtener las sinergias esperadas, pero lo más importante fue un buen gobierno corporativo, ya que muchos accionistas venían de empresas familiares y que, por defensa de su patrimonio, cedieron la gestión de la empresa a los más capaces y así protegieron su inversión. Señor empresario, sea usted o no, optimista de lo que pueda suceder en el país, por los temas del nuevo gobierno o el mundo, llego el momento de volver a apostar por las fusiones y las adquisiciones, dependiendo de la propensión o aversión del riesgo que se tenga, tema absolutamente legítimo, sin apasionamientos de ninguna clase.

 

** Ph.D. – CEO Legacy and Management Consulting Group.

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