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Colombia avanza en la producción de energías renovables no convencionales

Se prevé que la energía hidráulica reduzca su participación de 68% actual a 60% en 2023, al tiempo que otras alternativas como la energía solar y la eólica avanzan. EPM, un jugador clave en las energías no convencionales.

La instalación de paneles solares es la solución de energía no convencional más utilizada en el país. Foto: Unsplash

Según un informe de Corficolombiana, la matriz o la fuente de generación de energía colombiana es mayoritariamente hídrica ya que aporta 68% de los 17,5 GW de capacidad actual. El país tiene un potencial en Fuentes No Convencionales de Energía Renovable, FNCER, especialmente eólico y solar, con velocidades de viento promedio de nueve metros por segundo y una irradiación solar promedio de 4,5 kilovatio hora por metro cuadrado anual, que es superior a la media mundial de 3,9 kWh/m2.

El Ministerio de Minas y Energía hará a finales de este año una subasta de Contratos de Largo Plazo para incentivar la reactivación económica del país en la que podrán participar proyectos de FNCER que tengan una capacidad igual o mayor a 5 MW.

De acuerdo con el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, en este gobierno ha crecido ocho veces la capacidad instalada para la generación de energías renovables, aportando a la reducción de emisiones de dióxido de carbono.

Esa capacidad instalada es de 248 megavatios que equivalen al consumo de más de 200.000 hogares. La meta de este año es llegar a 1.000 megavatios.

Se espera entonces que la fuente futura en 2023, reduzca la participación de la generación hidráulica del 68% al 60%, que la generación térmica aporte 30%, la eólica 7%, la solar 2%, y el restante 1% provenga de otras fuentes de generación.

El problema de la alta dependencia de la energía hidráulica según Corficolombiana, más allá del impacto ambiental es el riesgo de desabastecimiento. En abril de 2020, los embalses llegaron a mínimos históricos en 20 años de -32%.

Las energías renovables no convencionales contribuyen a la reducción de gases de efectos de invernadero y además diversifican las opciones de generación de energía.

Hoy hay menos estímulos para nuevos proyectos de energía hidráulica, empezando por el tiempo de ejecución de estos proyectos que pueden tardar entre cinco y siete años, mientras que los de energías renovables no convencionales pueden empezar incluso a los seis meses.

Además hay una deducción de la renta de hasta el 50% del valor total de la inversión en proyectos renovables.

Más opciones

María Fernanda Suárez, ex ministra de Minas y Energía, aseguró que Colombia emite apenas 2 toneladas de CO2 per cápita frente a 12 de Estados Unidos. De ese modo cuando se habla de impuestos al carbono no se puede partir de la misma base de países más industrializados porque se está comprometiendo la competitividad de la industria que es demandante de energía.

Incluso los países asiáticos no se hacen exigencias a sí mismos tan altas justamente porque saben que se puede afectar su competitividad. Hay una oportunidad enorme de instalar una planta de turbinas eólicas en Colombia para que este sistema despegue, asegura. Colombia debería pensar en la reforestación y restauración.

Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo de Energía de Bogotá, dice que vendrán cada vez más presiones internacionales por el uso del gas y regímenes sancionatorios para países que tengan alta contaminación.

Las movidas de EPM

Fabio Andrés Rivera Barrera, gerente de Ofertas Comerciales (E) de Empresas Públicas de Medellín, EPM, explica que dentro de las energías renovables no convencionales que provienen de fuentes amigables con el medio ambiente y no de embalses, está también la geotérmica de gases derivados del suelo. Ese tipo se está desarrollando en Irlanda y Canadá. También existe la energía activada desde el mar donde hay buena fuente de oleaje.

En Colombia las opciones más exploradas son la eólica y la solar. La eólica que proviene del viento tiene una limitante y es que se requieren grandes espacios planos como por ejemplo en el estado de California donde los vientos son más fluidos y constantes ya que se necesitan velocidades específicas de los vientos. En Colombia funciona en algunas regiones como La Guajira o los Llanos Orientales, EPM por ejemplo cuenta con el parque eólico Jepirachi. De esta manera, la que más predomina en Colombia es la energía solar que se puede instalar en los techos o en el piso.

EPM ofrece varias soluciones con esta tecnología:

1. Solución solar integral:

Se puede instalar en hogares o en empresas pequeñas en el suelo o en el techo según sea el espacio. Los usuarios adquieren un kit que se financia con las facturas de energía y cuesta entre 4 y 20 millones de pesos según el tamaño de la solución y de la cantidad de energía que se vaya a generar.

En el kit vienen los paneles, el diseño de la solución a la medida, el mantenimiento anual de la infraestructura, los trámites ante el operador de red y un sistema de monitoreo para que el cliente haga seguimiento a la generación solar en una aplicación móvil. Hay una garantía de 10 años de la infraestructura. El único pago que se hace es el de la instalación y después vienen los ahorros en el consumo de energía donde el usuario va a notar una disminución de consumo gracias a la sustitución de energía eléctrica por solar. Si antes el cliente consumía 100 kilovatios, ahora podrá consumir 80 en promedio.

Hay que entender que la energía solar es una tecnología que funciona con la luz diurna por lo que será necesario seguir utilizando la energía convencional para la noche. El costo -beneficio para cubrir el consumo nocturno todavía no es posible ya que no se ha desarrollado una tecnología eficiente de almacenamiento de energía solar para ser utilizada de reserva en la noche. Y no es un tema solo de Colombia, en el mundo ese modelo de negocio no se ha masificado.

EPM tiene más de 60 soluciones integrales instaladas en hogares y pequeñas empresas que han contribuido a que no se emitan 184 toneladas de CO2 y son el equivalente a la siembra de 9.800 árboles. La meta es cerrar el año con más de 200 soluciones solares instaladas.

2. Venta de energía a largo plazo:

La segunda solución está orientada a las empresas grandes consumidoras de energía. Se trata de negocios a largo plazo donde el cliente contrata con EPM la compra de energía y no paga por el diseño ni la instalación de la infraestructura de paneles solares sino que estos los instala la compañía paisa, además los precios de la energía son estables en el tiempo.

El Parque Comercial El Tesoro en Medellín, Fuerza Aérea Colombiana, Centro de Convenciones Plaza Mayor, Universidad Eafit e Hino Motors, entre otros, son algunos de los clientes con esta solución con contratos entre 10 y 25 años. Hoy hay más de 15 soluciones de este tipo y se está negociando con 30 clientes más.

El impacto ambiental de esa producción de energía solar de las más de 15 soluciones ya negociadas, significa un ahorro de 1.200 toneladas de dióxido de carbono CO2 y equivale a la siembra de 80.000 árboles y al consumo de energía de 4.000 hogares al año.

EPM avanza en el piloto de un proyecto de paneles solares flotantes en el municipio de Guatapé. Existe una hipótesis que muestra que en el agua la radiación solar mejora entre 10% y 12%. La intención es dinamizar ese tipo de alternativas en otras zonas del país, dice Rivera.

También de parte de EPM se están construyendo parques solares que pretenden generar e inyectar energía solar al sistema interconectado nacional y que de esta manera muchos hogares y empresas se vean beneficiados.

Y para dar ejemplo desde casa, en el edificio inteligente central, EPM instaló el año pasado una solución solar que genera entre 20 y 25% de la energía que se consume allí.

Este tipo de energía representa hoy un % bajo del total de la energía que produce EPM, pero Rivera considera que EPM y el país van por buen camino para que al cabo de 5 a 10 años ya sea una opción más masiva y relevante.

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