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TECNOLOGÍA

Probamos el TCL Nxtpaper: el móvil ideal para la lectura que reduce la fatiga visual

Antes de dejarnos llevar por el nombre del móvil, lo más importante es dejar claro que el nuevo ‘smartphone’ de TCL, que acaba de ser presentado en el Mobile World Congress de Barcelona, no utiliza pantallas de tinta electrónica en el sentido tradicional. … En su lugar Nxtpaper 70 Pro monta una pantalla LCD convencional de 6.9 pulgadas tratada con siete capas de tecnología para imitar el comportamiento de la luz natural y reducir al máximo la fatiga visual. Lo que consigue con ello es imitar perfectamente la pantalla de tinta electrónica a la perfección. Su objetivo: reducir la fatiga visual y ofrecer un móvil ideal para la lectura.
Hemos probado otros teléfonos, como los Boox Phone, con pantalla de tinta real, y la experiencia siempre es la misma: mala, pantalla lenta, interfaz complicada y una usabilidad espantosa. En el 70 Pro, gracias a su modo ‘Max Ink’, la pantalla va fluida, perfecta, se comporta como la de un teléfono normal, pero muestra la apariencia monocroma de un libro normal impreso en papel. Para quien quiera eliminar el color y la luz azul por completo al anochecer y no comprometer la producción de melatonina, este teléfono tiene una respuesta práctica como muy pocos dispositivos del mercado.

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TCL ha incorporado un botón físico dedicado al móvil que alterna entre los modos de pantalla ‘normal’, ‘Max Ink’, ‘Tinta’ y ‘Tinta de color’. Tras una pequeña animación, la pantalla cambia rápidamente, todo un acierto al ser la principal característica de este teléfono. La litografía nano-matrix que la marca aplica sobre el panel elimina los reflejos con una eficacia que se nota especialmente en exteriores con sol directo.
Obviamente la pantalla en modo normal no es tan vívida como en un panel AMOLED. La imagen tiene un resultado más mate, pero el punto fuerte de este teléfono es el que es. Durante el MWC hemos podido ver un prototipo de Nxtpaper con pantalla AMOLED, y se nota mucho la diferencia, pero todavía no tiene fecha de lanzamiento.

Días de autonomía

La batería es uno de los grandes beneficiados de este tipo de panel; TCL habla de hasta siete días de lectura en modo Max Ink. En mi experiencia con el dispositivo, con un 70% de batería el teléfono ofrece estimaciones de hasta 160 horas de uso. Si se emplea para leer y para hacer las cosas habituales para las que está pensado un móvil (llamadas, redes, correos y alguna foto y vídeo) la batería llega cómodamente a dos días.
En caso de que el usuario utilice mucho la pantalla de tinta, la autonomía puede alcanzar varios días. Recordemos, además, que aunque estemos usando ‘Max Ink’, el correo, el calendario o WhatsApp funcionan exactamente igual, no estamos restando funcionalidad, sólo cambiando el formato de la pantalla.
El móvil llega con el chip Dimensity 7300 de MediaTek. Se trata de un procesador que encaja bien con la propuesta del teléfono. No es un tope de gama ni pretende serlo, pero para las tareas del día a día es más que suficiente. No estemos ante un teléfono ‘gaming’, ni mucho menos.
Respecto a las cámaras, el móvil llega con un sensor de 50 MP con OIS, un gran angular de 8 MP y una frontal, para los autorretratos, de 32 MP. Los resultados que ofrecen están por encima de lo habitual en este segmento de precio. La estabilización óptica y el modo nocturno hacen su trabajo. No son las cámaras de un gama alta, pero tampoco decepcionan si no buscas resultados extraordinarios.

¿Merece la pena?

Queda claro que no se trata de un teléfono para todo el mundo, pero sí es claramente mejor de lo que esperábamos para su precio, de unos 310 euros. TCL ha conseguido que el modo tinta sea una opción real y cómoda para el uso diario. Se trata de un dispositivo pensado para alguien que valora la salud de sus ojos, el sueño y la autonomía por encima de tener el panel más brillante del mercado. A nosotros nos ha encantado. Por fin contamos con una propuesta de teléfono con pantalla de tinta electrónica usable.

OpenAI intenta evitar que el Pentágono use su IA para espiar a los estadounidenses

OpenAI no quiere que su inteligencia artificial sea explotada por el Gobierno de Estados Unidos para la vigilancia masiva de sus ciudadanos. La empresa detrás del robot conversacional ChatGPT ha anunciado un nuevo acuerdo con el Departamento de Defensa con el que busca … evitar que su tecnología sea utilizada «de forma intencional» con dicho fin.
«Es fundamental proteger las libertades civiles de los estadounidenses, y se prestó tanta atención a esto que queríamos dejar este punto especialmente claro», declaró el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, en una publicación en redes sociales en la que anunciaba los cambios en el acuerdo. Entre estos también figura el compromiso por parte del Departamento de Defensa de que la IA de la firma no estará disponible para los servicios de inteligencia.

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El anuncio llega apenas unos días después de que la tecnológica que puso patas arriba el mundo con sus herramientas de IA generativa anunciase que había autorizado al Pentágono a utilizar sus herramientas para cualquier fin siempre que fuera legal. El acuerdo original, por el que la empresa se embolsará 200 millones de dólares, fue duramente criticado incluso dentro de la compañía, ya que abriría la puerta a que el Gobierno utilice sus herramientas para la fabricación de armamento autónomo y para el uso de sistemas de vigilar los movimientos de los ciudadanos.
«Creo que hice algo mal: no deberíamos habernos apresurado a publicar el anuncio el viernes. Los problemas son sumamente complejos y exigen una comunicación clara», destacó Altman en su publicación.
El anuncio original del acuerdo alcanzado entre OpenAI y el Pentágono se produjo apenas unas horas después de que la empresa de IA, Anthropic, fuera declarada por el Departamento de Defensa como «una amenaza para la seguridad nacional». La razón: la negativa de esta compañía a aceptar que su tecnología pudiera ser, efectivamente, empleada para el Gobierno para espiar a la población y fabricar armas capaces de disparar sin control humano.
En el comunicado de Altman no se hace ninguna referencia a la realización de cambios en el acuerdo que prohíban al Pentágono usar su tecnología para la fabricación de armamento autónomo.

El único gigante de la IA que se ha atrevido a desafiar a Donald Trump

Imagina un mundo en el que una máquina, sin necesidad de que una persona de la orden, es capaz de tomar la decisión de disparar a matar contra objetivos humanos. Uno en el que la tecnología, además, puede ser explotada por el gobierno de turno … para vigilar de forma masiva a los ciudadanos. Durante los últimos años, un buen puñado de potencias han estado estudiando cómo pueden utilizar la inteligencia artificial con fines militares. Entre ellos, Estados Unidos. Recientemente, el Pentágono consiguió cerrar un contrato con OpenAI, la firma detrás del popular robot conversacional ChatGPT, para que su tecnología pudiera ser empleada «para cualquier propósito legal».
El anuncio se produjo apenas unas horas después de que otra empresa se negase a plegarse a una solicitud similar de Washington. Su nombre: Anthropic. La razón: el temor a que el Gobierno use su IA para la vigilancia masiva y la construcción de armamento autónomo. Ese que es capaz de disparar por su cuenta sin necesidad de intervención humana. Y a la empresa puede costarle caro. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, anunció que las herramientas de la firma pasan a ser consideradas «un riesgo para la cadena de suministro y la seguridad nacional». Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha ordenado a las agencias federales que dejen de emplear su tecnología. Algo que tendrán que hacer en los próximos seis meses.

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A pesar de las amenazas y del riesgo de perder los 200 millones de dólares que cobra del Gobierno, Anthropic se ha negado a dar su brazo a torcer. Y explica las razones para ello. «Hoy en día, los sistemas de IA de vanguardia no son lo suficientemente fiables como para impulsar armas totalmente autónomas. No proporcionaremos, a sabiendas, un producto que ponga en riesgo a los combatientes y civiles estadounidenses», afirmó en un comunicado el CEO de Anthropic, Dario Amodei.
El ejecutivo también destacó que su empresa «apoya el uso de IA para misiones legales de inteligencia y contrainteligencia extranjeras». Sin embargo, considera que «usar estos sistemas para la vigilancia doméstica masiva es incompatible con los valores democráticos».
La decisión de Anthropic de rechazar el acuerdo con el Gobierno estadounidense es extraña: un verso libre en Silicon Valley. Especialmente durante el último año, cuando la mayoría de las grandes tecnológicas han hecho todo lo posible por mantener una relación estrecha con la Casa Blanca. Eso incluye al resto de empresas punteras en IA, como Google o xAI, que, junto con OpenAI, ya han cerrado un acuerdo para que el Pentágono pueda utilizar su tecnología, según recoge ‘The Washington Post’. Un acuerdo que Anthropic se ha negado a suscribir.

Su IA se utiliza en Irán

Desde su nacimiento en 2021, la firma ha estado dirigida por Dario Amodei, que ocupa el cargo de CEO, y por su hermana Daniela, que hace las veces de presidenta. Ambos trabajaron para OpenAI, pero decidieron abandonar la empresa por el nuevo plan de la ejecutiva, con Sam Altman a la cabeza, de comenzar a centrarse en hacer negocio con la tecnología y abandonar el espíritu benéfico con el que fue fundada. Algo que, al final, la propia Anthropic también acabó haciendo.
Actualmente, la empresa de los Amodei tiene una valoración que ronda los 380.000 millones de dólares y controla uno de los chatbots más populares del momento. Su nombre es Claude y cuenta, además, con un asistente llamado Code, pensado para la creación de código y que se ha convertido en una de las herramientas de IA mejor valoradas por los desarrolladores.
A pesar del enfrentamiento actual, la tecnológica ha colaborado activamente con el Pentágono. Claude es utilizado por varias firmas relacionadas con la seguridad nacional estadounidense así como por el Departamento de Defensa. De acuerdo con ‘The Wall Street Journal’, su tecnología incluso ha sido utilizada en los recientes bombardeos que se han llevado a cabo en Irán.
«Fuimos la primera empresa de IA de vanguardia en implementar nuestros modelos en las redes clasificadas del gobierno estadounidense, la primera en implementarlos en los Laboratorios Nacionales y la primera en proporcionar modelos personalizados para clientes de seguridad nacional», señaló Dario Amodei sobre la colaboración que, hasta el momento, había mantenido su compañía con el Departamento de Defensa.
La empresa también ha tomado medidas para que su tecnología no sea accesible para gobiernos antagonistas, como el de China, renunciando por el camino a «cientos de millones de dólares». Sin embargo, no está dispuesta a ceder ante Washington para que pueda hacer con su tecnología lo que considere oportuno.

Los criptógrafos que crearon la fórmula que protege tus datos: «Si necesitas un sistema seguro no utilizaría WhatsApp»

Cuando alguien le habla de malas formas o se encuentra en una situación difícil, al criptógrafo y catedrático Vincent Rijmen le ronda por la cabeza una idea que suele ayudarle a calmarse. «Pienso: ‘sí, pero en tu teléfono hay algo que yo creé… y … tú ni siquiera lo sabes’», explica a ABC con una sonrisa en la cara. Su colega Joan Daemen asiente y añade que «no es mala solución» y que quizá él debería empezar a hacer lo mismo, porque lo cierto es que no le gusta pensar mucho en el pasado: «Siempre estoy centrado en las cosas que estoy haciendo en el momento. Para ser sincero, nunca pienso en el efecto de lo que ya he hecho». Aunque sea impresionante y capital.
Los dos investigadores se conocen desde los noventa, cuando preparaban el doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Allí comprendieron que el sistema de cifrado utilizado para proteger la información digital tenía «muchas limitaciones» y era «bastante inseguro». En 1997 desarrollaron el algoritmo que lo terminó sustituyendo y que, todavía hoy, protege buena parte de nuestra vida digital. Su nombre es Rijndael, y es la fórmula que dio origen al estándar que se utiliza en todo el mundo para cifrar y proteger páginas web, teléfonos móviles, redes wifi, tarjetas bancarias y datos en la nube. Si el ingenio fallase, toda su información podría ser descifrada; incluso la más sensible, como la bancaria o la sanitaria. Aunque no parece que eso vaya a ocurrir próximamente.

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«Nuestro sistema puede compararse con lo que vemos en las películas de espías, en las que utilizan libros de códigos para sustituir palabras y enviar mensajes secretos. El problema es que, si se hace con un libro físico, el número de combinaciones posibles es limitado y alguien con conocimientos puede descifrarlo», dice Rijmen. Pero, claro, el funcionamiento de Rijndael es mucho más sofisticado: en lugar de depender de un libro de códigos, utiliza funciones matemáticas que transforman el mensaje en una secuencia de números sin sentido. Solo quien posee la clave puede deshacer el entuerto y acceder a la información.
La creación de este sistema les ha valido a los investigadores, recientemente, el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Un sistema invulnerable

Efectivamente, a mediados de los noventa el sistema que se utilizaba para el cifrado de la información digital ya estaba prácticamente obsoleto y resultaba muy inseguro. Para buscar una alternativa mejor, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, organismo que regula la ciberserguridad en EE.UU., lanzó un concurso en 1997 para buscar un algoritmo más rápido y seguro que lo sustituyese. Rijndael fue seleccionado como ganador en 2000, superando soluciones ofrecidas por gigantes tecnológicos como IBM.
¿La razón? «Rijndael tenía la ventaja de ser versátil y eficiente en muchas plataformas. Algunos competidores funcionaban bien en un ordenador convencional, pero resultaban demasiado pesados para dispositivos como una tarjeta de crédito inteligente», dice Daemen. «Nosotros, en cambio, ofrecíamos un diseño más elegante. Aunque hubo ciertas sospechas: algunos pensaron que Rijndael era demasiado sencillo para funcionar bien o ser realmente seguro», prosigue. Pero se equivocaron.

Joan Daemen es catedrático en la Universidad de Radboud (Países Bajos) desde 2015.

(Fundación BBVA)

Rijndael lleva funcionando como el estándar mundial desde hace ya más de 25 años, y en el transcurso de ese tiempo nadie ha conseguido romperlo. Actualmente, la tecnología no está ni cerca de conseguirlo, y sus creadores tampoco tienen claro que esto llegue a ser posible en algún momento. Desde luego, no a corto plazo. «No creo que nuestro algoritmo vaya a necesitar cambios. Aunque, claro, se trata solo de una intuición», explica Daemen.

«No creo que nuestro algoritmo vaya a necesitar cambios, pero se trata solo de una intuición»

Joan Daemen

A este respecto, Rijmen señala que «el problema es que tampoco se puede demostrar que el algoritmo sea irrompible. No hay evidencia, a diferencia de lo que ocurre cuando se consigue romper algo»: «No se puede predecir qué avances harán los ingenieros en computación en los próximos 20 años».

Desconfianza

El hecho de que Rijndael siga siendo un sistema seguro a pesar del paso de los años no implica que toda la información digital del usuario esté tan protegida como, en principio, pueda parecer. Los dos investigadores, por ejemplo, ponen en duda que sistemas como WhatsApp sean tan privados como las grandes tecnológicas pretenden hacernos creer. Estas afirman que, gracias al cifrado, ni siquiera la compañía detrás de la plataforma puede acceder a los mensajes.

«Si cuando pierdes tu teléfono puedes recuperar los whatsapps, Meta también podría dárselos a otro si quisiera»

Vincent Rijmen

«Si tienes WhatsApp, pero pierdes tu teléfono, compras uno nuevo y aun así puedes recuperar tus mensajes, cabe preguntarse de dónde salen», señala Rijmen. «Eso es porque alguien los ha guardado por ti. Y esa misma persona que te los da para que puedas leerlos podría entregárselos a otro si quisiera».
Daemen añade que «WhatsApp pertenece a Meta« y »nunca puedes estar seguro de lo que hace esta empresa». Además, cree que hay mejores opciones en las tiendas de aplicaciones, «como Signal, que es de código abierto»: »Puedes tener un mayor grado de confianza ahí que en sitios hechos por Meta, Google o cualquier gran corporación«.
Rijmen va más allá: «No recomendaría fiarse demasiado de las grandes tecnológicas. La mayoría de la gente no tiene nada especialmente interesante que esconder, y no hay suficientes espías como para leer los mensajes de todo el mundo. Pero si vas a enfrentarte al presidente de algún país grande o necesitas un sistema realmente seguro, yo no utilizaría WhatsApp».

Control de chats

Si los expertos no tienen claro que WhatsApp sea la herramienta de comunicación más segura, tampoco están muy convencidos con algunos de los planes que están intentando impulsar las instituciones para frenar el crimen online. Ahí entra el conocido como control de chats, un sistema que tratan de impulsar varios países de la UE y que pretende obligar a las tecnológicas a escanear los mensajes de los usuarios para buscar contenido pedófilo. Numerosos científicos y expertos alertan de que el plan, si llega a buen puerto, puede poner en riesgo la seguridad de las comunicaciones.
«Es una cuestión delicada. Si existiera una organización que estuviera por encima de toda sospecha, que fuera verdaderamente ética y transparente, entonces no habría nada en contra. Y se podrían establecer todas las medidas necesarias para evitar abusos», dice Daemen. A continuación, remarca que actualmente no tiene «mucha confianza en muchos de los gobiernos» que encuentra a su alrededor.
Rijmen añade que, tradicionalmente, la comunidad científica ha tenido la sensación de que los políticos no entienden bien los problemas tecnológicos: «Creo que es una sensación que muchos ingenieros comparten. Y no se trata solo del cifrado o de la seguridad. Recuerdo también casos en Bélgica relacionados con la construcción de puentes, carreteras o la planificación de ciudades. Los ingenieros hacen lo que los políticos les piden, pero a veces se preguntan si realmente saben lo que quieren».

Apple presenta el nuevo iPhone SE, su móvil más asequible

Apple no está en el Mobile, pero ha aprovechado esta semana de anuncios tecnológicos, para la nueva versión de su línea de ‘smartphones’ más económica: el iPhone 17e. El dispositivo, que hace concesiones en diseño y en las cámaras, llega con el procesador … A19 de última generación, lo que lo habilita para hacer uso de las funciones de inteligencia artificial de la marca a través de Apple Intelligence.
Este nuevo ‘smartphone’ integra el módem de datos móviles C1X, diseñado por Apple, que ofrece el doble de velocidad que el módem C1 presente en el iPhone 16e. Al mismo tiempo consume un 30 por ciento menos de energía que el módem del iPhone 16 Pro, según ha detallado Apple en una nota de prensa.

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Además, el terminal llega con carga rápida por cable mediante USB-C, iPhone 17e también es compatible con la carga inalámbrica magnética MagSafe y el estándar Qi2, que ofrece carga inalámbrica rápida de hasta 15W.
Apple asegura que ha diseñado este dispositivo para que dure, y por ello ha sido fabricado en aluminio de calidad aeroespacial y cuenta con la calificación IP68 que resiste las salpicaduras, el agua y el polvo. La pantalla está reforzada con el cristal Ceramic Shield 2, el mismo que protege toda la familia iPhone 17.
Emplea una pantalla Super Retina XDR con panel OLED 6,1 pulgadas, que es compatible con la tecnología Dolby Vision y ofrece un pico de brillo máximo de 1.200 nits para que pueda verse en el exterior.
En lo que respecta a la fotografía, el móvil llega con un solo ojo. Una cámara Fusion de 48 megapíxeles que integra un teleobjetivo de dos aumentos de calidad óptica. Este permite sacar fotos en esta resolución para obtener un mayor detalle o en 24 megapíxeles, con un tamaño de archivo menor para compartir en alta calidad.

Disponible desde el miércoles

Apple destaca la capacidad del móvil en fotografía nocturna y el modo retrato. Este último utiliza un avanzado tratamiento de imágenes, con una profundidad natural y un efecto bokeh que difumina el fondo manteniendo la nitidez del sujeto.
Asimismo, iPhone 17e permite grabar hasta en 4K a 60 f/s con Dolby Vision y vídeos con audio espacial para una experiencia inmersiva con los AirPods o el Apple Vision Pro.
Este dispositivo incluye Face ID para el desbloqueo, la autorización de compras y el inicio de sesión en aplicaciones; un botón Acción que actúa como atajo a prestaciones como la linterna o la inteligencia visual; y Mensajes vía satélite, para conectar con los servicios de emergencias cuando no hay cobertura móvil ni WiFi.
iPhone 17e estará disponible en los negro, blanco y rosa palo con 256 GB o 512 GB de capacidad desde 709 euros. Se pondrá a la venta el próximo 11 de marzo -también en España-, aunque podrá reservarse ya desde el 4 de marzo.

Chad Hurley, cofundador de YouTube, tras los últimos avances de la IA: «Espero que todos disfruten de su último año de trabajo significativo»

La inteligencia artificial avanza a paso acelerado y, a diferencia de lo que muchos vaticinaron años atrás, no solo no se está frenando, sino que cada vez penetra en más ámbitos del mundo laboral, lo que ha encendido todas las alarmas ante una posible ‘destrucción … masiva’ de empleo a medio o largo plazo. Pero, ¿Tienen estos temores fundamento?
Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), cerca del 40% del empleo mundial está expuesto en mayor o menor medida a la IA, con un impacto especialmente intenso en las economías avanzadas, donde la proporción de tareas susceptibles de automatización o asistencia tecnológica es mayor.

El debate, sin embargo, no gira tanto en torno a cuántos empleos desaparecerán, sino a qué tipo de empleos y a quién afectará más la transformación. El World Economic Forum lleva tiempo señalando que el proceso será más una «gran reconfiguración» que una destrucción neta masiva, aunque esta versión es cada vez más discutida por algunos expertos, que aseguran que esta revolución tecnológica no se parece a las anteriores y que pronto será imposible competir contra agentes diseñados para superarnos en todo.

La IA amenaza puestos junior

Desde luego, donde la situación se está volviendo más fea es en los puestos junior, el eslabón más débil de la escalera profesional. Un análisis reciente del FMI advierte de que precisamente estos puestos más básicos son especialmente vulnerables ya que sus tareas pueden ser automatizadas o asistidas por modelos avanzados. En otras palabras: siempre será mejor un senior con acceso a herramientas de inteligencia artificial que varios juniors a los que hay queformar y pagar la nómina.

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Adrián Espallargas

La evidencia empieza a reflejar ese desplazamiento. Un estudio del Stanford Digital Economy Lab, basado en registros de nóminas de ADP, detecta una caída relativa del 16% en el empleo de trabajadores de entre 22 y 25 años en ocupaciones altamente expuestas a la IA desde finales de 2022, coincidiendo con la irrupción pública de ChatGPT.
También los datos de demanda refuerzan la tendencia. Revelio Labs estima que las ofertas de empleo entry-level en Estados Unidos han caído más de un 35% respecto a enero de 2023, lo que equivale a más de 100.000 anuncios mensuales menos. En los puestos iniciales más expuestos a IA, el retroceso supera el 40%. Y en el sector tecnológico, la firma SignalFire cifra en un 25% el recorte en la contratación de recién graduados por parte de las grandes tecnológicas en 2024 frente al año anterior.
Todo ello se suma a la situación incierta en la que se encuentra el sector del software, que ha dejado en los últimos meses fuertes correcciones en Bolsa y una pérdida de valoración cercana al billón de dólares en algunas de las principales compañías del sector como Microsoft, Adobe o Salesforce. Su posición dominante en determinadas áreas se ha visto amenazada por la irrupción de herramientas de inteligencia artificial, lo que en el peor escenario podría suponer miles de despidos o incluso la quiebra para muchas de ellas.

¿Revolución o destrucción laboral?

A pesar de que la mayoría de organismos internacionales tratan de mostrarse prudentes ante el más que probable reajuste del mercado laboral, algunos líderes del sector tecnológico han sido mucho más contundentes en sus advertencias. Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, ha llegado a señalar que una parte importante de los empleos de oficina de nivel inicial podría verse desplazada en los próximos años si la adopción de la inteligencia artificial se acelera al ritmo actual.
Otro de los que ha dado la voz de alarma es Chad Hurley, cofundador de YouTube, que la semana pasada publicaba en su cuenta de X un mensaje tan críptico como inquietante tras los últimos avances en IA: «Espero que todos disfruten de su último año de trabajo significativo». Muchos interpretaron sus palabras como una exageración, pero el tono encaja con la línea marcada por Amodei.
Hope everyone enjoys their last year of meaningful work!— Chad Hurley (@Chad_Hurley) February 26, 2026
Ante esta situación, la economía mundial podría volverse precisamente en contra de la mano de obra humana, un escenario poco deseable para cualquier sociedad. De hecho, voces tan relevantes como Elon Musk, el hombre más rico del mundo y uno de los principales impulsores en el campo de la robótica y las nuevas tecnologías, han advertido en múltiples ocasiones de que el futuro de la especie podría pasar inevitablemente por fórmulas como una renta básica universal.

Probamos el Xiaomi 17 Ultra: el móvil con la mejor cámara Android de lo que llevamos de año

El Mobile World Congress ya está en marcha. Xiaomi ha usado el marco del evento de Barcelona para presentar su nuevo 17 Ultra en colaboración con Leica, y llega con la que puede ser la mejor cámara en Android de 2026. En … ABC lo hemos probado durante unas semanas, y nos ha dejado gratamente sorprendidos su calidad fotográfica, que no tiene nada que envidiar a una DLSR. De ahí el precio del ‘smartphone’, que ronda los 1.500 euros.
Empezamos, precisamente, por los ‘ojos’ del móvil. El terminal monta un sensor principal de 1 pulgada con 50 megapíxeles, los mismos que tiene el gran angular. El teleobjetivo es de 200 MP con rango óptico 75-100 mm, zoom óptico extendido hasta 400 mm y diseño óptico Leica UltraPure para minimizar aberraciones y artefactos.

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A pesar del ‘look Leica’, que muchos podemos tener en la cabeza, la fotos que consigue el móvil no tienden a la saturación exagerada ni al HDR agresivo. Más bien, encontramos un contraste definido, negros profundos y una reproducción de color que prioriza la atmósfera antes que espectacularidad artificial.
La fotografía nocturna es donde el Xiaomi 17 Ultra sobresale, gracias a su sensor de 1 pulgada, combinado con LOFIC HDR, aumenta la capacidad de captación de carga lumínica y mejora el rango dinámico. Esto significa que las luces de la ciudad no se queman o generan halos blancos como ocurre con otros teléfonos. Por ejemplo, si intentamos tomar una foto de una fogata de noche, lo más probable es que con otros móviles el fuego salga blanco. Sin embargo, gracias a LOFIC, el Xiaomi 17 Ultra consigue sacarlo con detalle.
Nosotros somos más de tele que de noche, y el zoom de 200 MP con rango mecánico 75-100 mm nos ha dejado enamorados. Es el primer objetivo móvil con certificación APO. La fotografía en 90 mm con un teléfono sorprende, pero deja resultados y encuadres de retrato casi profesionales.

Imagen con la cámara principal.

(ABC)

En nuestras pruebas, tanto en la ciudad como en el campo, incluso cuando entra en juego el recorte digital y estamos yendo a zooms de 40 aumentos, los resultados siguen siendo muy buenos. Aprovechamos los 400 milímetros ópticos extendidos, que son nada menos que 17,2x, más algo de digital, para lograr imágenes increíbles, con fondos de montañas nevadas en el entorno de Madrid. Es increíble que tengamos un telefoto con lentes en movimiento dentro de un teléfono.

Imagen capturada con 40 aumentos.

(ABC)

No nos podemos olvidar del video. El 17 Ultra graba 4K a 120 fps con Dolby Vision y permite Log hasta 4K 120 fps con estándar ACES. Esto lo convierte en una fantástica herramienta para los creadores y editores de contenido, no sólo para subir ‘stories’ a Instagram, sino para editar el video de forma profesional.
El Xiaomi 17 Ultra tiene un diseño plano, con marco microcurvado de aluminio de alta resistencia y protección Xiaomi Shield Glass 3.0. Un diseño sobrio donde destaca el módulo de cámara que, obviamente, sobresale muchísimo, aunque nos ha parecido que la ergonomía es algo mejor que en los modelos anteriores. Si no tenemos en cuenta este detalle, estamos hablando de 8,29 milímetros de grosor, el Ultra más fino hasta la fecha, nada mal para llevar 6.000 mAh de batería. Aunque es un móvil bastante pesado (218 gramos) resulta cómodo de sujetar.

Buena pantalla, gran ‘motor’

La pantalla HyperRGB de 6,9 pulgadas e HyperRGB alcanza hasta 3.500 nits de pico de brillo. Nosotros lo hemos probado bajo la luz del sol y se ve perfectamente, de lo mejor que veremos en la gama alta. Acorde al precio que estamos pagando.
El procesador es el más potente en Android, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 fabricado en 3 nm que equiparán la mayoría de la gama alta en 2026. La potencia necesaria para que el 17 Ultra pueda procesar las imágenes de la cámara y correr procesos de IA.
La batería, como decíamos, es de 6.000 mAh con carga de 90W y 50W inalámbrica, más que suficiente para que el dispositivo aguante todo un día de sesión fotográfica. Curiosamente, el Ultra, el más caro de la serie 17, es el que peor batería tiene. Las configuraciones que lo podemos encontrar son 12GB o 16GB de RAM y 512GB o 1TB de disco respectivamente.

¿Merece la pena?

El Xiaomi 17 Ultra tiene un público objetivo muy específico, no es para todo el mundo, es la herramienta perfecta para los profesionales de la fotografía y los creadores de contenido. Es prácticamente como llevar una DSLR con tres o cuatro objetivos de tamaño de bolsillo. ¿El resto de características? Obviamente acompañan, y están acorde a la gama alta. Pero aquí estamos pagando una cámara.
No todo en la vida son los Ultra, el Xiaomi 17 y 17 Pro pierden obviamente el componente más fotográfico, pero el resto es exactamente igual menos la batería, que sube a los 6.300mAh, y el tamaño de la pantalla, que baja a 6,3 pulgadas. Mientras los modelos básicos rondan los 1.000 euros, la versión 17 Leica con su logo y sus modos de fotografía, además del objetivo con anillo que cambia la focal al girarlo, llega por 1.999 euros. Un Xiaomi 17 de lujo, para los amantes de la marca alemana.