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Espriella y las elecciones más reñidas de Colombia: los antecedentes de un país con el voto dividido

Con el 99,99% de los votos escrutados, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella se convertirá, previsiblemente, en el presidente de Colombia tras vencer en la segunda vuelta electoral a Iván Cepeda por apenas 250.830 votos o, lo que es lo mismo, … 0,96 puntos porcentuales. El candidato derechista solo ha alcanzado el 49,66%, frente al 48,69% de Cepeda, lo que supone el resultado más ajustado de una elecciones en la historia reciente del país y la primera vez que un candidato gana con menos de la mitad de los sufragios gracias al papel del voto en blanco.
Sin embargo, desde que en 1991 se modificara la Constitución para implementar el sistema de segunda vuelta en el caso de que un candidato no lograra una mayoría absoluta, las elecciones han estado marcadas por unos resultados muy reñidos. Tanto que de las nueve citas electorales que ha vivido Colombia en estas tres décadas, cinco de ellas se han resuelto con menos de un millón de votos de diferencia.

Solo 156.585 votos decidieron las elecciones de 1994

En 1994 se puso en práctica el nuevo sistema de segunda vuelta, también denominado balotaje, al no haber un ganador por mayoría absoluta en la primera convocatoria. Así, el estreno de la segunda vuelta electoral otorgó la presidenta a Ernesto Sámper, del Partido Liberal, por solo 156.585 votos de diferencia sobre Andrés Pastrana, del Partido Conservador.

La revancha de Pastrana en 1998

Solo cuatro años más tarde, Andrés Pastrana se tomó la revancha de sus elecciones anteriores y venció a Horacio Serpa en segunda vuelta con una diferencia más holgada, pero muy por debajo del millón de sufragios de distancia. Pastrana logró remontar tras haber perdido en primera vuelta, alcanzando el 50,3% contra el 46,5% de Serpa y 465.000 votos.

En 2014 volvieron las elecciones ajustadas

Después de varios comicios entre medias con amplios márgenes de victoria, en 2014 volvieron los resultados reñidos. En una campaña marcada por el debate sobre el proceso de paz, Juan Manuel Santos reescribió los pronósticos de la primera vuelta y ganó su reelección con el 50,9% de los votos frente al 45% de Óscar Iván Zuluaga y una diferencia de 922.341 sufragios.

Un balotaje de alta tensión en 2022

En la cita más cercana en el tiempo, Gustavo Petro se hizo con la presidencia de Colombia con un total de 11.291.986 votos (50,44%) contra los 10.580.412 (47,31%) de Rodolfo Hernández, una diferencia de 711.574 sufragios.

Las dos victorias de Uribe en primera vuelta

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En 2002 y 2006 Álvaro Uribe ganó directamente en primera vuelta con el 54,51% y el 62,63%, respectivamente, mientras que en 2010 y 2018 sí hubo una segunda, pero en ambos casos con holgadas victorias. Juan Manuel Santos venció en 2010 a Antanas Mockus por más de 3,5 millones de votos e Iván Duque hizo lo propio ocho años después con una ventaja sobre Gustavo Petro de algo más de 2,3 millones de votos.

Las elecciones de 1970, las más polémicas que dieron lugar a la guerrilla M-19

Antes de que la Asamblea Constituyente estableciera el sistema de balotaje en 1991, Colombia ha tenido antecedentes en los que el presidente electo llegó al poder por estrechísimas diferencias. Lo hizo Juio César Turbay en 1978 imponiéndose a Belisario Betancur por 143.000 papeletas, y lo hizo Misael Pastrana con un margen de solo 63.557 votos sobre Gustavo Rojas Pinilla en las elecciones más polémicas que ha vivido Colombia y que derivaron incluso en el nacimiento de grupo guerrillero M-19.
En las últimas elecciones que se celebraban bajo el Frente Nacional, el candidato oficialista y líder del Partido Conservador venció entonces entre múltiples irregularidades que dieron lugar a denuncias por fraude electoral. La agitación social que se vivió en torno a esta cita electoral llevó a que se declarara turbado el orden y el estado de sitio en todo el territorio nacional y al nacimiento, cuatro años más tarde, del Movimiento 19 de Abril (M-19).

Al menos 54 heridos y 18 desaparecidos tras una explosión en una planta de gas natural en Qatar

Al menos 54 personas han resultado heridas y otras 18 permanecen desaparecidas tras una explosión «interna» ocurrida en una fábrica de la zona industrial de Ras Laffan, al norte de la capital qatarí, Doha.Así lo ha detallado el Ministerio del Interior qatarí en … la madrugada de este lunes, horas después de informar de una explosión «interna» ocurrida en la citada área de Ras Laffan por causa de un «incidente técnico».

Tras apuntar entonces a «varios heridos», sin precisar cifras ni gravedad, la cartera ha cifrado el total en 54 afectados, subrayando a la vez que los equipos de Búsqueda y Rescate, en colaboración con los de Protección Civil, «están llevando a cabo operaciones de búsqueda de 18 personas desaparecidas».

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Rosalía Sánchez

El Ministerio ha indicado que el incidente se produjo mientras se llevaban a cabo «operaciones» en la fábrica y ha señalado que «no se han registrado fugas que representen un riesgo para la seguridad pública», si bien «las autoridades competentes siguen investigando el incidente».
Ras Laffan es uno de los centros de producción de gas natural licuado más importantes de la región y ya fue atacado durante el conflicto abierto entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán por el otro. Qatar señaló a Irán por el ataque, pero Teherán argumentó que su objetivo eran activos vinculados a Estados Unidos.

Muere Ramiro Valdés, uno de los más temibles artífices de la dictadura cubana, conocido como el «Charco de sangre»

«Héroe de la República de Cuba y del Trabajo, quien atesora una brillante y extraordinaria hoja de servicios a la Patria. Asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del Granma, combatiente del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, segundo jefe de la columna invasora No. 8 ‘ … Ciro Redondo’ y protagonista junto al Che en la Batalla de Santa Clara, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez es merecedor del respecto y la admiración del pueblo de Cuba por su entrega y probada lealtad a la causa revolucionaria». Esto fue el mensaje del Partido Comunista de Cuba (PCC) reproducido por el diario oficial Cubadebate.
Valdés Menéndez fue una figura clave desde antes del triunfo de la revolución. Tras la llegada al poder de los Castro, su papel resultó fundamental en el diseño, construcción y ejecución del aparato represivo y de control social en Cuba.

Su fidelidad ciega a Fidel y Raúl Castro le garantizó la permanencia en la cúpula del poder político y militar de la isla durante casi siete décadas. Ocupó cargos como viceprimer ministro, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ministro del Interior (MININT), viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y jefe de la Seguridad del Estado. Asimismo, se desempeñó como viceprimer ministro de la República desde octubre de 2019 hasta los últimos años de su vida.

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Camila Acosta

También, fue el responsable de transformar los antiguos órganos de inteligencia en una estructura masiva de contrainteligencia y persecución política, fuertemente influenciada por los métodos de la ‘KGB’ soviética y la ‘Stasi’ de Alemania Oriental.

«Charco de sangre»

Ramiro Valdés diseño estrategias de infiltración, hostigamiento, detenciones arbitrarias, represión y desarticulación de cualquier grupo opositor o de la sociedad civil que cuestionara al PCC, asegurando de este modo el control político y social en la isla. Así fue su temible reputación al frente del MININT y de la Seguridad del Estado, que recibió el apodo de «Charco de sangre».
Uno de los episodios más conocidos de sus apariciones públicas recientes ocurrió durante las masivas protestas del 11 de julio de 2021. Teniendo en cuenta que su rango y reputación serviría para intimidar a los manifestantes, ese día se presentó en Palma Soriano, provincia de Santiago de Cuba, uno de los focos más intensos del estallido social. Su intento por tranquilizar la manifestación falló cuando se vio obligado a replegarse ante el rechazo de la población, quienes le gritaban «¡Asesino!», «¡Descarado!», «¡Oveja!» y «¡Díaz-Canel, singao! (infame)». Ese momento se convirtió en uno de los símbolos más potentes del 11J.

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Su fallecimiento marca el cierre definitivo de la vida de uno de los últimos integrantes de la «vieja guardia» del régimen cubano.

Tres estudiantes muertos y cinco heridos en un tiroteo dentro de una escuela de Filipinas

Tres estudiantes murieron y otros cinco resultaron heridos en Filipinas en un tiroteo ocurrido este lunes dentro de una escuela de secundaria en la ciudad de Tacloban, en la isla central de Leyte, según informaron las autoridades.En un comunicado, la Policía confirmó que el incidente ocurrió cerca de las 9.00 hora local (3.00 h en España) en la Escuela Secundaria Nacional de San José y dejó un saldo de tres fallecidos y cinco heridos, quienes fueron trasladados a hospitales.La policía informó de que dos sospechosos fueron detenidos, uno de los cuales es un estudiante de 15 años de la Escuela Secundaria Nacional San José, en la ciudad de Tacloban, donde ocurrió el tiroteo. Ambos son varones y estaban armados con pistolas. Los investigadores policiales aún intentan determinar qué desencadenó el tiroteo en la escuela pública, que tiene más de 1.500 estudiantes.Asimismo, la PNA asegura que los fallecidos y heridos son estudiantes de secundaria. A través de redes sociales, internautas y medios locales de Filipinas han difundido vídeos que presuntamente muestran el momento del tiroteo dentro de un aula, en los que se escuchan varios disparos y gritos.Además, la PNA mostró imágenes del segundo sospechoso, el cual fue detenido por un grupo de vecinos de la zona, según indicó el medio público.En julio de 2022, tres personas murieron, entre ellas una exalcaldesa de un municipio en la isla de Basilan, sureste del país, y dos resultaron heridas durante un tiroteo registrado en la Universidad Ateneo de Manila, por el que una persona fue detenida. 

Una guerra comercial entre la UE y China parece inevitable

Tucídides pensaba que las potencias emergentes tienden a provocar conflictos. Si hubiera sido economista y hubiera observado el auge de las exportaciones chinas hacia Europa, quizá habría previsto una guerra comercial. Muchos analistas comparten hoy esa visión. La cuestión ya no es si Europa levantará … algunos puentes levadizos, sino cuántos y con qué rapidez lo hará, y cómo afrontará las consecuencias.
Lo que está en juego es evidente. Las quiebras empresariales en la Unión Europea han alcanzado niveles no vistos desde 2015, Alemania perdió 143 000 puestos de trabajo en el sector industrial en 2025 y, en gran parte de Europa, el crecimiento es lento y la producción industrial está en retroceso. En Francia y Alemania, los partidos de extrema derecha lideran las encuestas. En una cumbre que se celebrará el 18 de junio, los líderes de la UE debatirán cómo afrontar el desafío que plantea China en un contexto económico mundial cada vez más sombrío.

¿Es realmente China la responsable de los problemas económicos de Europa? En 2025, el déficit comercial de la UE en bienes con China ascendió a unos 1000 millones de euros (1160 millones de dólares) diarios, aproximadamente el doble que antes de la pandemia. Alemania, en particular, ha experimentado un aumento constante de las importaciones procedentes de China y un acusado descenso de sus exportaciones a ese país. Algunos ven en ello indicios de competencia desleal. La OCDE, integrada principalmente por países desarrollados, constató que entre 2005 y 2024 las empresas chinas recibieron entre tres y ocho veces más subvenciones que sus competidoras de los países miembros. Algunas ni siquiera sobrevivirían sin ese apoyo: el 32 % de las empresas industriales chinas registran pérdidas.

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Quienes se muestran escépticos a la hora de responsabilizar a China sostienen que los verdaderos problemas son los elevados costes energéticos en Europa, la lentitud burocrática y la falta de innovación o integración. Peor aún, argumentan que obstaculizar las importaciones de materiales y componentes chinos perjudicaría a las empresas europeas situadas en los eslabones posteriores de la cadena de valor, reduciendo su competitividad en lugar de reforzarla. Además, la lista de sectores considerados «estratégicos» y protegidos ya es extensa.
Francia, anfitriona de una cumbre del G7 el 15 de junio, pone el foco en los desequilibrios macroeconómicos. La moneda china está infravalorada entre un 15 % y un 30 %, lo que abarata sus exportaciones. Sin embargo, la causa más profunda reside en el excedente de ahorro con respecto a la inversión, la otra cara de cualquier superávit exportador, un fenómeno sobre el que el proteccionismo poco puede hacer salvo desviar las exportaciones hacia otros mercados. Curiosamente, este modelo resulta bien conocido para los europeos. Alemania lo perfeccionó durante la década de 2010 y su superávit por cuenta corriente sigue situándose en el 4,5 % del PIB, una cifra comparable a la de China.
Aun así, la UE ha respondido. El 21 de abril autorizó a Lisboa a continuar con un proyecto de tren ligero tras vetar a una empresa contratista china que, según la UE, recibía subvenciones que distorsionaban la libre competencia; la empresa china fue sustituida por otra polaca. Una investigación sobre las subvenciones a los vehículos eléctricos desembocó en la imposición de aranceles en 2024. El 8 de junio se aprobaron también aranceles sobre el acero. El año pasado, además, el bloque prohibió la contratación pública de productos sanitarios procedentes de China en represalia por la exclusión de los productos europeos por parte de Pekín. Y la lista de medidas sigue creciendo.

«Enfrentarse a China va a salir caro»

Para muchos, sin embargo, esto no basta. Se está conformando un consenso en torno a que la amenaza supera los riesgos derivados de posibles represalias. «Enfrentarse a China va a salir caro de cualquier manera, pero cuanto más esperemos, más caro resultará», afirma un representante de la industria alemana. Las medidas de coerción económica adoptadas por China, como su dominio del refinado de tierras raras, han contribuido a aumentar esa percepción.
La primera opción para la UE consiste en utilizar con mayor firmeza las herramientas de defensa comercial existentes. Los instrumentos antisubvenciones y antidumping requieren investigaciones detalladas caso por caso, susceptibles además de ser impugnadas ante los tribunales. Un alto cargo los compara con «utilizar una cucharita para achicar el agua de un barco». La UE estudia aplicarlos a categorías más amplias de productos o incluso invertir la carga de la prueba: si los datos macroeconómicos sugirieran la existencia de subvenciones excesivas, correspondería a las empresas demostrar que no las han recibido. Una segunda posibilidad consiste en desarrollar barreras más sólidas frente a aumentos repentinos de las importaciones. Desde hace tiempo, los altos cargos europeos hablan de crear un «instrumento contra el exceso de capacidad», aplicable cuando un país produzca más de un determinado bien de lo que puede justificarse económicamente. Sin embargo, el concepto resulta difícil de definir y podría acabar siendo inviable. Como alternativa, el bloque podría recurrir con mayor frecuencia a medidas de salvaguardia, similares a las ya aplicadas al acero, aunque estos aranceles deberían aplicarse a todos los países y son de carácter temporal. Por su parte, Sander Tordoir y Brad Setser, en un análisis para el think tank Centre for European Reform, proponen crear una versión europea de la herramienta estadounidense conocida como «Sección 301», que permite imponer aranceles generales para contrarrestar prácticas consideradas perjudiciales para el comercio nacional.
Una tercera opción consistiría en complementar las medidas comerciales defensivas con la política industrial. «La combinación de instrumentos comerciales con políticas de inversión e industriales representa un cambio intelectual significativo», sostiene Shahin Vallée, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. La UE propuso recientemente condicionar determinadas contrataciones públicas al uso de contenido local, mientras que su paquete de soberanía tecnológica impulsa el fortalecimiento de la cadena europea de suministro de semiconductores. En paralelo, los gobiernos nacionales están incorporando sus propios programas de subvenciones.

El consenso dentro de Europa es frágil

La gran incógnita sigue siendo la respuesta de China: Pekín podría responder con restricciones a las exportaciones que privaran a la industria europea de materiales o componentes esenciales. «China tiene un exceso de confianza, pero eso la convierte en un socio difícil en las negociaciones», sostiene un veterano observador. El país muestra poca paciencia ante las críticas europeas sobre las subvenciones o el exceso de capacidad, que interpreta como una manifestación de debilidad. El 11 de junio, China canceló dos reuniones de alto nivel con la UE. Su enfrentamiento comercial con Estados Unidos parece haber reforzado la confianza de sus dirigentes. Aun así, es probable que opte por respuestas firmes pero adaptadas al contexto europeo, evitando una guerra comercial a gran escala.
El consenso dentro de Europa es frágil y resulta poco probable que se adopten medidas que vayan mucho más allá de ampliar las herramientas existentes y reforzar las políticas de «compre productos europeos». Son pocos quienes creen que el continente esté dispuesto a soportar represalias chinas o a activar su potente instrumento anticoerción como respuesta. Alemania y España desempeñarán un papel decisivo. Alemania, que no ha sido hasta hace poco que ha empezado a endurecer su postura hacia China, teme que las posibles represalias paralicen parte de su industria. España, por su parte, mantiene una posición pragmática: considera que el nuevo orden mundial debe acomodar a una China fuerte y que las medidas solo deberían dirigirse contra prácticas que puedan demostrarse claramente como desleales.
«La prioridad debería ser reducir las dependencias cuanto antes; de lo contrario, las amenazas de recurrir a instrumentos de defensa comercial perderán credibilidad», afirma un alto cargo alemán. Maroš Šefčovič, Comisario de Comercio de la UE, ha propuesto obligar a las empresas a diversificar sus cadenas de suministro, es decir, más allá de China. Los dirigentes chinos se opondrán firmemente a esta idea, según Max Zenglein, del Conference Board, una organización empresarial internacional. Los recientes decretos chinos sobre las cadenas de suministro y las medidas extraterritoriales adoptadas por otros países dejan claro que Pekín pretende mantener al mundo en una posición de dependencia. En materia de política comercial, la UE y China parecen dirigirse hacia una colisión de gran envergadura.

A diez años del Brexit, el Reino Unido vuelve a mirar a Europa

«El pueblo británico ha hablado y la respuesta es: estamos fuera». Esta es la frase que el periodista David Dimbleby pronunció en la BBC en la madrugada del 24 de junio de 2016, una de las noches más trascendentales de la historia política británica … contemporánea. El Reino Unido acababa de votar por abandonar la Unión Europea con un 52% de los sufragios frente al 48% que apostó por permanecer. Diez años después, el país continúa discutiendo qué relación debe mantener con el bloque que decidió abandonar.
La escena resulta especialmente significativa a la luz del balance que el propio Dimbleby ha realizado una década más tarde. En un artículo publicado en ‘The Independent’, el presentador afirma que «han pasado diez años y seguimos esperando» las ventajas económicas y políticas que los partidarios de la salida aseguraban que llegarían tras abandonar la UE.

La reflexión de quien anunció al país el resultado sintetiza buena parte del debate actual. El Brexit se ejecutó formalmente. El Reino Unido abandonó la Unión Europea el 31 de enero de 2020 y culminó su salida efectiva del mercado único y de la unión aduanera el 1 de enero de 2021. Sin embargo, continúa el debate sobre el coste económico, las implicaciones institucionales, la inmigración, la regulación, la cohesión territorial y el lugar que ocupa el Reino Unido en Europa y en el mundo.

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Ivannia Salazar

Pocas cuestiones generan hoy un consenso tan amplio entre los especialistas como la evaluación económica de la salida. El informe ‘Ten Years On: What Next for UK-EU Relations?’ (‘Diez años después: ¿qué es lo próximo en las relaciones entre el Reino Unido y la UE?’), publicado por el ‘think tank’ UK in a Changing Europe (Reino Unido en una Europa en Cambio) con motivo de este décimo aniversario, concluye que existe un amplio consenso entre economistas e investigadores de que el Brexit ha hecho que la economía británica genere menos riqueza de la que habría producido permaneciendo dentro de la UE.
También un estudio elaborado a partir de datos del Banco de Inglaterra estima que el Brexit ha supuesto una pérdida cercana al 6% de la actividad económica británica. El gobernador de la entidad, Andrew Bailey, ha reconocido que «si se reduce el tamaño de los mercados con los que comerciamos, eso tiende a tener un impacto negativo sobre el crecimiento». También la ministra de Economía, Rachel Reeves, ha citado estimaciones que apuntan a un golpe de hasta el 8% sobre el PIB.

Protagonistas de un día histórico: Farage, a favor del Brexit; Cameron, en contra, y votantes a favor de Europa.

(Afp)

Esos datos se encuentran en el centro de la estrategia de ‘reset’ o reinicio de relaciones que el primer ministro Keir Starmer impulsa con Bruselas desde su llegada a Downing Street. El Gobierno aspira a cerrar acuerdos en materia comercial, energética, educativa, cultural y de seguridad que permitan reducir algunas de las fricciones creadas por el Brexit sin cuestionar formalmente la salida.

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No obstante, las estimaciones recogidas por UK in a Changing Europe indican que los beneficios económicos potenciales de ese acercamiento serían modestos. Incluso si todos los acuerdos previstos llegaran a completarse, el incremento del PIB difícilmente superaría el 0,5% a largo plazo.

Las cuatro grandes alternativas

El informe plantea cuatro grandes alternativas para el futuro de la relación bilateral. La primera sería una unión aduanera. La segunda, un modelo similar al suizo. La tercera, el ingreso en el Espacio Económico Europeo, equivalente en la práctica a participar en el mercado único. La cuarta consistiría en volver a formar parte de la Unión Europea.
El balance no es sencillo. Incluso algunos analistas que consideran que el Brexit ha tenido un coste significativo advierten de que la última década ha estado marcada por otros acontecimientos extraordinarios que dificultan aislar con precisión el impacto del divorcio. La pandemia de Covid-19, la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania y la desaceleración económica global han alterado profundamente las economías occidentales durante los años posteriores al referéndum.
Giles Wilkes, antiguo asesor económico del Gobierno y uno de los autores de la serie ‘Brexit at 10’ (‘Brexit en el 10’) del Institute for Government (Instituto para el Gobierno), sostiene que el análisis debe realizarse con cautela porque «el Brexit está lejos de haber sido el único, o incluso el mayor shock de los últimos diez años».

«El Brexit está lejos de haber sido el único, o incluso el mayor shock de los últimos diez años»

Giles Wilkes
Ex asesor económico del Gobierno

Los defensores de la salida recuerdan además que algunas de las predicciones más alarmistas realizadas durante la campaña de 2016 no llegaron a materializarse. No se produjo una recesión inmediata tras el referéndum, el desempleo continuó descendiendo hasta niveles históricamente bajos antes de la pandemia y la City londinense conservó su posición como gran centro financiero. El propio Bailey ha reconocido que el impacto sobre los servicios financieros fue «mucho menos perjudicial de lo que muchos predijeron en aquel momento», y no se produjo el éxodo masivo que algunos habían anticipado.
Junto a la discusión económica, la inmigración sigue ocupando un lugar central. La promesa de recuperar el control de las fronteras fue uno de los argumentos de la campaña favorable a la salida. Diez años después, los datos muestran una realidad compleja.

Inmigración de países no comunitarios

La inmigración desde la UE se ha desplomado. Los flujos netos han pasado de superar las 200.000 personas anuales antes del referéndum a cifras negativas y sectores como la hostelería, la agricultura o el transporte han perdido buena parte de la mano de obra europea de la que dependían. Al mismo tiempo, se ha producido un aumento de la inmigración procedente de países no comunitarios y el nuevo sistema migratorio de puntos diseñado tras el Brexit facilitó la llegada de trabajadores cualificados en ámbitos como la sanidad o la tecnología.
El Brexit también ha transformado profundamente la política británica. El referéndum provocó la dimisión inmediata de David Cameron, abrió el turbulento mandato de Theresa May, desembocó en las sucesivas crisis parlamentarias de Westminster y terminó impulsando a Boris Johnson al poder con la promesa de «hacer realidad el Brexit».
Desde entonces, el Reino Unido ha tenido seis primeros ministros. El Institute for Government considera que el referéndum inauguró una etapa de inestabilidad política sin precedentes en la historia del país, y las tensiones afectaron igualmente a la arquitectura territorial del Reino Unido. Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la UE y el apoyo a la independencia escocesa se ha mantenido desde entonces cerca del 50%.

Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la UE y el apoyo a la independencia escocesa se ha mantenido desde entonces cerca del 50%

En Irlanda del Norte, la necesidad de evitar una frontera física con la República de Irlanda condujo a la creación de controles comerciales en el mar de Irlanda, una solución que provocó una profunda crisis política.
El Brexit también alteró las relaciones entre Westminster y los gobiernos descentralizados. El Institute for Government sostiene que la salida de la UE puso a prueba los mecanismos de cooperación territorial creados durante la etapa de la integración europea y generó tensiones inéditas entre Londres, Edimburgo, Cardiff y Belfast.
Y, aunque la llegada de Keir Starmer al poder ha mejorado el tono de las relaciones institucionales, las cuestiones de fondo siguen abiertas. En palabras de la experta en Brexit e investigadora Jill Rutter, «es más fácil elevar la retórica que obtener resultados».

Sobre la política exterior

La política exterior tampoco ha permanecido al margen de las consecuencias del Brexit. Quienes defendían la salida imaginaban un Reino Unido más autónomo, más global y menos condicionado por Bruselas. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania, el ascenso de China, la inestabilidad en Oriente Próximo y las dudas crecientes sobre el compromiso estadounidense con la seguridad europea han empujado a Londres a mantener una cooperación muy estrecha con sus socios continentales.
David Lidington, exministro conservador y antiguo responsable de asuntos europeos, sostiene que la principal pérdida no ha sido tanto «la capacidad de actuar» como «la capacidad de influir». Los ministros británicos ya no participan en las reuniones donde se forman los consensos europeos y el Reino Unido ha dejado de ocupar el papel de puente entre Washington y Bruselas que durante años reivindicó.
Paradójicamente, una de las promesas más repetidas por los partidarios del Brexit, la libertad regulatoria, tampoco ha producido una revolución. El Institute for Government concluye que la divergencia regulatoria respecto a la UE ha sido limitada, y muchas empresas continúan aplicando estándares europeos porque necesitan vender en el mercado comunitario y porque mantener dos sistemas regulatorios distintos resulta costoso e ineficiente. El resultado es que el Reino Unido ha ganado autonomía regulatoria formal, pero en muchos ámbitos continúa alineado con normas sobre cuya elaboración ya no participa.
La cuestión que atraviesa todos estos debates es si el Reino Unido está cambiando de opinión sobre el Brexit. Los datos sugieren que sí.
Según el análisis del reconocido profesor John Curtice, el apoyo a volver a la UE alcanza actualmente niveles récord. El promedio de las encuestas realizadas en 2026 sitúa el respaldo al reingreso en torno al 60%, frente al 40% que optaría por seguir fuera. «Por el momento, al menos, una parte significativa de los votantes ha decidido que estar fuera de la Unión Europea no merece la pena», asegura.

Según las encuestas, el 60% es partidario de volver a la UE y el 40% prefiere seguir fuera

Mientras tanto, Reform UK y el ala euroescéptica conservadora rechazan los intentos de aproximación a la UE, los liberaldemócratas defienden una unión aduanera y algunas figuras laboristas hablan abiertamente de una futura reincorporación al mercado único. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, incluso ha pedido que el reingreso en la Unión Europea figure algún día en el programa electoral laborista.