Publicado: noviembre 6, 2026, 1:46 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/leon-xiv-dudas-sobre-viajar-20261106203928-nt.html
A diez mil metros de altura, León XIV se ha mostrado pletórico por su primer viaje a América Latina. Ha ironizado con los periodistas sobre cuántos dudaban de que pudiera hacer este viaje, habla de cómo le ha cambiado su cáncer y también de su voto en las elecciones americanas. … «Estoy orgulloso de ser americano y de ejercer mi derecho a votar», ha asegurado.
Ha entrado en la zona reservada a los periodistas a las 8:42 de la mañana, después de una hora y media de vuelo y de terminar el desayuno. «Estoy muy contento de hacer este viaje, sé que algunos tenían dudas sobre si este viaje llegaría a realizarse. Sin embargo, desde el primer día, yo estuve plenamente convencido de que debía llevarse a cabo. Gracias a Dios y gracias a la estupenda asistencia médica con la que cuento hoy, me encuentro en bastante buen estado».
Lo cierto es que se le ve con buen aspecto, se mueve con soltura y responde rápido a las preguntas. Está un poco pálido, también porque desde que se operó el 13 de octubre no ha pasado tiempo libre en espacio abierto en Castel Gandolfo.
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Javier Martínez-Brocal
A continuación, durante tres cuartos de hora ha caminado entre los asientos de la zona posterior del avión para saludar uno a uno a los 80 periodistas. No se le veía cómodo contestando a preguntas de actualidad, y sus portavoces habían avisado de que era mejor no plantearlas. Sin embargo, en los comentarios informales no han faltado respuestas a cuestiones relevantes.
«Se le ve muy bien, ¿está tan bien como se le ve?», le ha preguntado un periodista. «Estoy quizá aún mejor de como me ven», ha respondido veloz. Ha explicado que hasta que en la operación confirmaron que tenía un adenocarcinoma, no sabía que el nódulo era grave. Ha asegurado que, en el hospital, mientras se recuperaba, leyó el breviario, un libro de oraciones y periódicos, y que, aunque está retomando la normalidad, aún no ha vuelto a jugar al tenis y espera hacerlo pronto.
Cuando le han preguntado si el cáncer le ha provocado cierto sentido de urgencia, ha dicho que «más que urgencia, percibo un sentido de compromiso, de querer continuar cerca de los enfermos. También de decir a las personas, como haré en el primer discurso en Uruguay, que la atención sanitaria debería ser un derecho para todos, creo que es importante».
Ha aconsejado a los enfermos de cáncer «que se cuiden» y que «no tengan miedo». «El diagnóstico temprano es obviamente lo mejor que puede pasar con esta enfermedad, y por eso, las revisiones habituales son una bendición», ha añadido.
Contento de regresar a Perú, su segundo hogar
Sobre los temas del viaje que acaba de comenzar, ha reconocido que está «muy contento de regresar a Perú, un lugar que para mí es un segundo hogar». Ha dicho que quiere volver a ver «algunas cosas del pasado, las cosas nuevas, y sobre todo a la gente». «¿Qué echa de menos de la vida del padre Robert Francis Prevost?» «Tanto, tanto, pues era otra vida», ha comentado.
Le han regalado una biografía de sor Irene McCormack, una religiosa australiana a la que Sendero Luminoso ejecutó en los Andes 1991. León XIV ha murmurado que «quizá» la conoció, pero no estaba seguro. Y ha comentado con pena que fuera ejecutada por una joven guerrillera. «Es triste que sucediera», ha dicho.
En 1985, Sendero Luminoso amenazó con asesinar a la comunidad de agustinos de Chulucanas, donde estaba entonces el joven Robert Francis Prevost si no abandonaban inmediatamente el país. La comunidad tomó la decisión, juntos, de quedarse en la misión a pesar del peligro para ayudar a las personas.
Por otro lado, ha destacado que «el viaje es a tres países» y que la razón principal del viaje «es continuar la misión del obispo de Roma, compartir la alegría del Evangelio, expresar cercanía, estar cerca en momentos de alegría y de pena».
Homenaje al Papa Francisco
El corresponsal de ABC le preguntó si su estancia en Buenos Aires es también un homenaje al Papa Francisco. «Sí, en el sentido de visitar su país, donde él no pudo ir, voy con mucha alegría». «El propósito del viaje es hablar de Dios. Habrá muchas conexiones importantes (con Francisco), pero (el homenaje) no es la principal cuestión del viaje», ha añadido más tarde en otra respuesta.
Sobre las recientes elecciones americanas de medio mandato, ha declinado comentar los resultados. Le han pedido que aclare cómo debe entenderse el hecho de que haya votado en esas elecciones y ha contestado que «estoy orgulloso de ser americano y de ejercer mi derecho a votar». «¿Pero ha votado también en las elecciones (presidenciales) peruanas?». «No he votado, porque no es posible, pero lo habría hecho, es algo bueno», ha dicho en referencia a que no se contemplaba el voto por correo.
El Papa ha regresado a su asiento con muchos recuerdos y regalos, desde libros hasta alfajores y mate o pastelillos peruanos King kong. También una camiseta con la portada del periódico argentino La Nación del día en el que fue elegido. Se ha reído cuando le han explicado que es «para que se la ponga en Castel Gandolfo, cada vez que juegue a tenis».
Sobre España
La última pregunta ha sido sobre España. Primero ha recibido una matrícula del Camino de Santiago porque «el año que viene es Xacobeo». «¿Le gustaría venir?» «Querer quiero», ha respondido. «Pero una cosa es que quiera y otra que se pueda», se ha despedido.
El Papa ha atravesado el Atlántico a bordo de un Airbus 330neo, que ha despegado desde Fiumicino a las 7 de la mañana. Según ha informado la compañía, la aeronave permite ahorrar combustible y reduce las emisiones de CO₂ hasta un 20 % en comparación con los modelos de la generación anterior.
El Papa estará casi 48 horas en Uruguay, hasta el domingo a primera hora de la tarde. Este viernes mantendrá encuentros institucionales con el presidente Yamandú Orsi y con la clase política, y participará en un rezo en la catedral de Montevideo. El sábado a primera hora se trasladará a Paysandú, en la frontera con Argentina, para celebrar una misa y por la tarde visitará Casavalle, el barrio más pobre y peligroso del país, y el que tiene mayor presencia de obras sociales católicas.
