Publicado: octubre 28, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/netanyahu-resiste-urnas-oposicion-divide-ante-pacto-20261028182325-nt.html
Con el escrutinio de los votos casi completado, Benjamin Netanyahu y Gadi Eisenkot clamaron victoria este miércoles en las elecciones de Israel y mostraron su intención de liderar el próximo gobierno. Sus palabras contrastan con los resultados que arrojaron las urnas y que dibujan … una cámara en la que ninguno de los bloques alcanza los 61 asientos necesarios para formar gobierno. Netanyahu necesita atraer a diputados de los partidos opositores, algo que ya ha conseguido en el pasado. A Eisenkot solo le salen las cuentas con el apoyo de los partidos árabes, representados por la Lista Conjunta y Raam, de corte islamista, que han logrado un resultado histórico y han pasado de 10 a 19 escaños para convertirse en la tercera fuerza del país. El problema es que este apoyo es todo un tabú que se ha roto en contadas ocasiones en la historia de Israel. La fuerte participación árabe no gustó al Likud, que pidió una «investigación» y acusó a sus partidos de «robar las elecciones».
Con el 85 por ciento de las urnas escrutadas, los resultados parciales publicados por la Comisión Electoral Central atribuyeron 53 escaños al bloque favorable a Netanyahu, que pierde 11 asientos, y 48 al bloque de la oposición liderado por Gadi Eisenkot, cuyo partido Yashar se ha estrenado en la política israelí convirtiéndose en la segunda fuerza. Estas cifras muestran que Eisenkot tiene en su mano acabar con las dos décadas de Netanyahu.
Yousef Jabareen, una de las cabezas de la Lista Conjunta, recordó que «estamos listos y preparados para allanar el camino hacia el derrocamiento del gobierno de Netanyahu. Frente a un gobierno de sangre, frente a una política de supremacía, racismo y exclusión, ofrecemos una alternativa completamente diferente. El cambio pasa por una asociación judía-árabe, una asociación real e igualitaria. No menos que eso, ni más que eso». En la misma línea se pronunció su compañero, Ahmad Tibi, quien aplaudió «el logro histórico» y aseguró que su movilización impidió que Netanyahu consiguiera una mayoría parlamentaria.
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Diego Sáenz Castro
El primer ministro fue el último de los líderes en comparecer en la noche electoral y lo hizo cuando los primeros resultados oficiales llevaron la contraria a las encuestas y mostraron a un Likud fuerte y en cabeza. El 7 de octubre no ha sido suficiente para tumbar a un Netanyahu que compareció ante los suyos para agradecer el apoyo recibido y anunciar que «debemos formar un Gobierno fuerte de derechas». Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor, también se proclamó vencedor y adoptó un tono desafiante ante el primer ministro al declarar que «esta noche hemos recibido la respuesta: los ciudadanos han optado por el cambio».
Para lograr el cambio la oposición debe aceptar el apoyo de los partidos árabes y eso es una línea roja para algunos socios como Avigdor Lieberman, colono y ex ministro de Defensa, o Naftali Bennet, ex primer ministro y ex jefe de los colonos. Bennet aseguró que «haremos todo lo posible, sin egos, para formar un gobierno de fuerzas sionistas que sirven al país» y recalcó el término «fuerzas sionistas».
Condiciones de Eisenkot
El líder de Yashar no ha cerrado la puerta a los árabes, pero en una entrevista que concedió la víspera de las elecciones puso cuatro condiciones para aceptarles. Las exigencias pasan por reconocer a Israel como Estado judío y democrático, aceptar los principios de la Declaración de Independencia de Israel de 1948, comprometerse con el servicio militar, nacional o civil para todos los ciudadanos, incluidos los árabes y los judíos ultraortodoxos, y reconocer a Hamás como organización terrorista y apoyar su desmantelamiento.
El único de los aliados de la oposición que abrió la puerta oficialmente a los partidos árabes fue Yair Golan, líder de Los Demócratas. Golan pidió a los partidos del bloque que lleguen a un acuerdo con los partidos árabes. «La realidad debe enseñarnos una lección contundente: no tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo. Y si no acabamos con el racismo. No podemos seguir aceptando la división racista que hace Netanyahu entre votos judíos y votos árabes», escribió el ex alto cargo del ejército en su perfil de X.
Gobierno de unidad
Otra de las opciones que los analistas israelíes pusieron sobre la mesa fue la formación de un gobierno de unidad nacional. Desde las páginas de ‘The Jerusalem Post’, la columnista Shir Perets reclamó que Netanyahu y Eisenkot «dejen a un lado sus diferencias para formar un verdadero gobierno de unidad» y lamentó que «el único obstáculo es el ego de los políticos». Perets recordó que Eisenkot ya formó parte del Gobierno de emergencia de Netanyahu tras el 7 de octubre y advirtió de que «incluso sin misiles, estamos en una crisis. Hemos votado por la estabilidad. Hemos votado por la paz y la unidad. Ahora les toca a ellos cumplir».
El presidente Isaac Herzog entró en escena para intentar evitar el bloqueo político y señaló que «debemos hacer todo lo posible para evitar otra ronda electoral». Herzog elogió la alta participación del 77,7 por ciento y adelantó que la próxima semana, una vez conocidos los resultados oficiales, abrirá las consultas con los partidos para encargar la formación de gobierno. En ese momento se abrirá un plazo de seis semanas en los que se sabrá si Netanyahu o Eisenkot son capaces de reunir el apoyo de 61 diputados.
