Publicado: octubre 27, 2026, 8:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/hungria-republica-checa-eslovaquia-suman-bulgaria-rechazan-20261027140729-nt.html
Bulgaria adelantó la semana pasada que su rechazo a participar en la nueva ayuda financiera a Ucrania. Ahora son Hungría, República Checa y Eslovaquia los países que han dejado claro en Bruselas que no quieren asegurar el nuevo préstamo de la UE para … Ucrania y están sometiendo a gran presión las negociaciones presupuestarias.
Además de una ruptura en la unidad de la postura europea hacia Ucrania, esta oposición está generando malestar entre los vecinos de la región, más comprometidos con Kiev. La viceministra de Defensa polaca, Magdalena Sobkowiak-Czarnecka, ha hablado de «divergencia crítica», en medio de un intenso trabajo diplomático para propiciar que las empresas de armamento polacas puedan beneficiarse de las compras financiadas mediante el préstamo europeo.
Sofía, Budapest, Praga y Bratislava, al excluirse del paquete europeo, están apoyando indirectamente a Moscú, de cara a las inminentes conversaciones de paz para Ucrania, en la medida en que debilitan el apoyo occidental a Kiev a medio y largo plazo. Lukasz Maslanka, del Centro de Estudios Orientales de Varsovia, sugiere que esta resistencia se viene trabajando desde diciembre del año pasado y destaca que, de momento, ya ha obligado a la UE a adaptar su mecanismo financiero para adaptarlo a las diferencias políticas internas.
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The Economist
Las consecuencias pueden ser especialmente delicadas para Hungría, a la espera de fondos europeos de convergencia y agrícolas para los próximos siete años. Berlín ha filtrado a ‘Politico’ que no se debería proporcionar más ayuda de convergencia a los países que no participan en la nueva financiación de Kiev. El primer ministro húngaro, Péter Magyar, no ha hecho declaraciones sobre el asunto y Bruselas interpreta su silencio como la intención de utilizar en el último momento su participación en el préstamo ucraniano como moneda de cambio en la batalla presupuestaria.
La cuestión de cómo construir exactamente el nuevo préstamo para Ucrania se discutirá durante la reunión de líderes europeos el 26 de noviembre. Se espera que la Comisión Europea presente diversas opciones y el tamaño del paquete de apoyo probablemente fluctuará dependiendo de cuánta ayuda reciba Ucrania de los aliados de la OTAN, cuántos fondos existentes de la UE puedan movilizarse y cuánta ayuda militar, en particular misiles interceptores, consiga obtener Kiev.
«La opción más probable es aumentar la ayuda financiera actual mediante bonos comunes de la UE. Esto permitiría a los Estados miembros recaudar fondos adicionales en el mercado de capitales, pero esta solución se está volviendo cada vez más cara. La rentabilidad de los bonos de la UE a diez años subió del 2,8% en enero al 3,44% en septiembre. Los tipos de interés más altos encarecen la financiación y agravan la disputa política sobre la deuda conjunta adicional», explican fuentes del Gobierno alemán.
Alemania, como mayor contribuyente neto de la UE, dado que aporta alrededor del 21% de su presupuesto, debería aportar la parte correspondiente de las garantías y costes de financiación, por lo que entiende esta opción como una carga adicional y la rechaza. Otra alternativa serían los activos congelados del banco central ruso. Unos 210.000 millones de euros de fondos estatales rusos están bloqueados en la UE, una gran parte de los cuales está bajo custodia del proveedor belga de servicios financieros Euroclear. Y por este motivo, Bélgica teme posibles contramedidas por parte de Rusia y no quiere transferir los activos sin una garantía viable, con el apoyo de Francia e Italia. Como medida creativa para cubrir el hueco que se genera en la región centroeuropea, Bruselas está buscando un mayor compromiso financiero por parte del Reino Unido y Canadá.
El riesgo de envalentonar a Rusia
En diciembre, la UE acordó conceder un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, que se repartirá a partes iguales entre 2026 y 2027 y que, en un principio, se esperaba que cubriera dos tercios de las necesidades de financiación de Kiev. La República Checa, Hungría y Eslovaquia consiguieron una cláusula de exclusión voluntaria del plan, que está respaldado por el presupuesto a largo plazo de la UE. Europa y sus Estados miembros aportan el 80% de la ayuda exterior proporcionada a Ucrania a pesar de estas reticencias.
«Disminuir el apoyo a Ucrania alentaría a Rusia en lugar de aliviar las tensiones en Europa», reconoció el presidente checo, Petr Pavel, el pasado miércoles, tras reunirse con el canciller alemán Friedrich Merz en Berlín. Pavel rechazó el argumento de que retirar la ayuda podría reducir los ataques híbridos rusos o ayudar a calmar las relaciones y estuvo de acuerdo con Merz en que es necesario continuar apoyando para evitar mayores problemas de seguridad.
El jefe del Gobierno checo, Andrej Babis, también asume la estrategia de seguridad europea, pero se centra en quién debe asumir el riesgo financiero. No quiere que el contribuyente checo respalde con garantías una nueva deuda europea y diferencia el apoyo a Ucrania de la financiación común: prefiere que esa ayuda se financie mediante los mecanismos existentes y sin garantías
