Publicado: octubre 14, 2026, 9:00 am
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OpenAI ha comunicado que uno de sus empleados había escondido, supuestamente, una grabadora en una sala de reuniones de sus directivos para espiar las conversaciones privadas. El caso ya está en manos del FBI, que investiga qué pretendía conseguir el trabajador y si llegó a obtener información confidencial. El empleado de la empresa, Abdulrahman Alfozan, que trabajaba como ingeniero desde julio de 2025 y formaba parte del equipo de producto, fue despedido y detenido el 9 de octubre.
Tal y como informan desde TechCrunch y el FBI, la Fiscalía estadounidense le acusa de intentar interceptar conversaciones sin permiso, aunque todavía no se ha demostrado si es culpable, por lo que la investigación continúa. Según la denuncia de la Fiscalía, la compañía de Sam Altman descubrió el dispositivo el 30 de septiembre en una de sus oficinas de San Francisco.
No es una sala cualquiera
En dicha sala, se celebraban reuniones en las que se trataban asuntos como investigaciones, próximos productos, decisiones estratégicas y acuerdos comerciales. Para ser exactos, estaba conectado a un puerto USB situado en la parte trasera de un televisor de una sala de reuniones ejecutivas, oculto con papel higiénico. Desde OpenAI creen que había sido colocado allí unos días antes, sobre el 28 de septiembre.
El aparato tenía varias funciones que llamaron la atención: contaba con cifrado avanzado, capacidad para grabar un audio y un sistema para transferir datos diseñado para no ser detectado. Los dueños de ChatGPT utilizaron sus propios modelos de inteligencia artificial para analizarlo y entender su funcionamiento.
Kash Patel, director del FBI, aseguró que el supuesto objetivo era captar las conversaciones sobre la tecnología de superinteligencia de OpenAI. Según recoge la denuncia, las cámaras de seguridad lo avistaron cerca de la sala en varias ocasiones antes de que se descubriera el dispositivo. De hecho, los investigadores sostienen que el día 5 de octubre volvió a entrar en la sala y miró detrás del televisor donde estaba escondida la grabadora.
Entonces, ¿se han robado datos de OpenAI?
Además, ese mismo día el equipo de seguridad encontró una bolsa sin vigilancia en otra habitación del edificio. En ella se encontraban la cartera, la documentación del empleado y una segunda grabadora similar a la primera. Por si fuera poco, la denuncia también recoge una serie de consultas realizadas con herramientas digitales sobre las oficinas, salas de reuniones, creación de dispositivos capaces de grabar audio.
Estos datos se consideran relevantes para el caso, aunque por sí solos no demuestran que se llegaran a grabar las conversaciones. Por ahora, OpenAI asegura que no tiene indicios de que el empleado accediera o extrajera información y tampoco se ha confirmado públicamente que la grabadora llegara a captar conversaciones. Si es declarado culpable, podría enfrentarse a un máximo de cinco años de prisión, una multa de 250.00 dólares y tres años de libertad vigilada, pero, como decimos, el FBI sigue investigando el caso.
