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Brasil vota por la mano dura de Bolsonaro frente a la defensa de la soberanía de Lula

El mercado financiero despertó eufórico con un alza … de casi 10% en la bolsa, tras la sorprendente ventaja de Flávio Bolsonaro, el candidato del Partido Liberal (PL), en la primera vuelta de las presidenciales. «Estoy muy feliz con el resultado; son casi 56 millones de brasileños que me dieron este voto de confianza para el cambio. La palabra es cambio», declaraba el derechista tras conocer los resultados. La victoria del bolsonarismo este domingo parece ratificar que los brasileños prefieren la promesa de seguridad a la retórica de soberanía, en sintonía con la ola conservadora que recorre Iberoamérica, donde la lucha contra el crimen organizado es un tema central en el que la derecha radical cuenta con el respaldo explícito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para enfrentar a estas facciones criminales.

El discurso punitivista y de mano dura de Flávio Bolsonaro ha calado hondo en un electorado hastiado que busca opciones antisistema frente a Luiz Inácio Lula da Silva, a quien identifican con el poder tradicional y el ‘establishment’ desde hace más de dos décadas. Durante los mandatos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en el Palacio del Planalto, las facciones carcelarias como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) siguieron creciendo por el territorio nacional y cruzaron fronteras. Frente a esa realidad, el lema ‘Brasil sin miedo’ del candidato conservador promete una guerra frontal e implacable contra el narcotráfico, que Fábio y Trump llaman «narcoterrorismo«, un término del que Lula se distancia en nombre de la soberanía.

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CLAVES DE LATINOAMÉRICA

Emili J. Blasco

El programa de gobierno del senador propone catalogar formalmente a las facciones y a las milicias como «organizaciones narcoterroristas», autorizar el derribo o abatimiento de criminales armados con fusiles y rebajar la mayoría penal a los 16 años, alcanzando incluso los 14 años para delitos graves. Flávio proyecta abrir 500.000 plazas penitenciarias y construir cinco prisiones federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo carcelario de Bukele en El Salvador, bautizadas como ‘TREVA’, que quiere decir ‘tinieblas’ en portugués. Flávio propone además la castración química de violadores.

Durante los mandatos del PT, las facciones carcelarias como el PCC y el Comando Vermelho crecieron en el país y cruzaron fronteras

«Voy a declarar, a partir de enero del año que viene, la guerra al narcotráfico. Voy a clasificar al PCC, al Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones narcoterroristas. El criminal va a quedarse preso mucho más tiempo, va a quedar aislado en una de las cinco nuevas cárceles federales que voy a construir, que se llamarán TREVA. Es para que tenga miedo. Miedo de volver a andar por la calle, miedo de llevar violencia a tanta gente», afirmó el candidato.

Impunidad

Sin embargo, criminólogos y centros de estudios de violencia, alertan sobre la ineficacia estructural de este recetario meramente represivo. Diversos informes técnicos recuerdan que el gigante suramericano apenas esclarece el 37% de los homicidios, lo que demuestra que la impunidad tiene más relación con el fracaso de las investigaciones policiales que con la benevolencia del código penal. Especialistas en derechos humanos advierten de que saturar el sistema penitenciario con jóvenes de periferia sin golpear las redes de blanqueo de fondos convierte a las cárceles en semilleros de captación financiados con recursos públicos. «Es preciso dirigir las inversiones y fortalecer la capacidad de las policías, especialmente de la Policía Civil, y de las pericias técnico-científicas. En el país, la tasa de impunidad es muy alta y necesitamos valorar ese tema», advierte Cristina Neme, coordinadora de proyectos del Instituto Sou da Paz en un estudio sobre seguridad.

Flávio Bolsonaro habla a sus seguidores tras conocer su victoria.

(AFP)

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El auge de esta doctrina de mano dura encontró su reflejo más nítido en el nuevo Congreso electo este domingo, donde la bancada bolsonarista ganó en peso. La gran prueba de ello ha sido el triunfo del capitán retirado de la Policía Militar, Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad de São Paulo, ahora el más votado en la historia de Brasil con más de 13,2 millones de sufragios. Su estilo implacable frente al crimen barrió electoralmente a las candidatas oficiales de Lula, las ministras Marina Silva y Simone Tebet.
En su primera declaración como senador electo, Derrite renovó sus ataques contra el Tribunal Supremo Federal, prometiendo promover el juicio político contra el poderoso magistrado Alexandre de Moraes. El excapitán y nuevo líder legislativo considera que la sociedad clama por una depuración en el Poder Judicial. Su histórico arrastre en São Paulo, sumado a la reelección en primera vuelta del gobernador Tarcísio de Freitas, consolidó al estado de São Paulo, el mayor colegio electoral del país como el gran bastión del bolsonarismo.
El triunfo legislativo del PL abarcó a otras figuras emergentes que batieron récords en la Cámara de Diputados en torno a temas como la cultura y la seguridad. En Minas Gerais, el diputado Nikolas Ferreira casi triplicó su elección en 2022, al superar los 3,1 millones de votos, la cifra más alta jamás obtenida por un congresista en la historia republicana. En São Paulo, el joven evangélico Lucas Pavanato sobrepasó también los tres millones de votos gracias a un discurso centrado en el endurecimiento penal, el activismo provida, las universidades públicas y la ofensiva contra los colectivos trans.
Este resultado expone una gran distancia entre la agenda del Gobierno y las urgencias cotidianas de la mitad de los electores. Durante meses, Lula articuló su campaña en torno a la «defensa de la soberanía nacional», buscando transformar el Día de la Independencia, en septiembre, en un rechazo contra los aranceles de Trump y las intromisiones extranjeras. Pero la soberanía abstracta o el control estatal de las tierras raras pierde peso ante familias cuya principal preocupación son las extorsiones del narcotráfico y el asalto callejero.

Reinterpretación de la soberanía

«El hecho de que la soberanía haya entrado en discusión y se haya convertido en un tema importante, tanto en el plan de Flávio Bolsonaro como en el de Lula, es algo muy relevante. Esta es nuestra primera elección, desde la redemocratización, en que ese tema aparece con esa fuerza y destaque», analizaba en campaña Maurício Santoro, politólogo y colaborador del Centro de Estudios Político-Estratégicos de la Marina, en una entrevista al portal jurídico JOTA. Sin embargo, en las urnas se impuso la reinterpretación bolsonarista del término, vinculada estrictamente al blindaje de fronteras y al aniquilamiento del crimen común.
Con un Congreso dominado por el bloque de la derecha radical y los partidos tradicionales del llamado ‘Centrão’, la victoria de Flávio Bolsonaro en primera vuelta sitúa al clan Bolsonaro en una posición de fuerza y ventaja para la segunda vuelta del 25 de octubre. La dinastía familiar no solo ha superado la condena judicial a Eduardo Bolsonaro y los procesos contra el patriarca Jair, sino que ha sabido canalizar el resentimiento contra los escándalos de corrupción judicial. Brasil encara ahora una segunda vuelta decisiva, las encuestas le dan la victoria a Flávio Bolsonaro, donde el temor a la violencia armada amenaza con desalojar definitivamente a Lula del poder. El presidente, sin embargo, no da la batalla por perdida. «Les confieso que estaba convencido que ganarías las elecciones en primera vuelta«, admitía Lula tras conocer los resultados, pero sin aceptar la derrota final. »El partido está en juego. Vamos a ganar estas elecciones», ha asegurado.

Publicado: octubre 5, 2026, 2:45 pm

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/mano-dura-crimen-organizado-voto-protesta-lula-20261005201903-nt.html

El mercado financiero despertó eufórico con un alza … de casi 10% en la bolsa, tras la sorprendente ventaja de Flávio Bolsonaro, el candidato del Partido Liberal (PL), en la primera vuelta de las presidenciales. «Estoy muy feliz con el resultado; son casi 56 millones de brasileños que me dieron este voto de confianza para el cambio. La palabra es cambio», declaraba el derechista tras conocer los resultados. La victoria del bolsonarismo este domingo parece ratificar que los brasileños prefieren la promesa de seguridad a la retórica de soberanía, en sintonía con la ola conservadora que recorre Iberoamérica, donde la lucha contra el crimen organizado es un tema central en el que la derecha radical cuenta con el respaldo explícito del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para enfrentar a estas facciones criminales.

El discurso punitivista y de mano dura de Flávio Bolsonaro ha calado hondo en un electorado hastiado que busca opciones antisistema frente a Luiz Inácio Lula da Silva, a quien identifican con el poder tradicional y el ‘establishment’ desde hace más de dos décadas. Durante los mandatos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) en el Palacio del Planalto, las facciones carcelarias como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) siguieron creciendo por el territorio nacional y cruzaron fronteras. Frente a esa realidad, el lema ‘Brasil sin miedo’ del candidato conservador promete una guerra frontal e implacable contra el narcotráfico, que Fábio y Trump llaman «narcoterrorismo«, un término del que Lula se distancia en nombre de la soberanía.

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    Emili J. Blasco

El programa de gobierno del senador propone catalogar formalmente a las facciones y a las milicias como «organizaciones narcoterroristas», autorizar el derribo o abatimiento de criminales armados con fusiles y rebajar la mayoría penal a los 16 años, alcanzando incluso los 14 años para delitos graves. Flávio proyecta abrir 500.000 plazas penitenciarias y construir cinco prisiones federales de máxima seguridad inspiradas en el modelo carcelario de Bukele en El Salvador, bautizadas como ‘TREVA’, que quiere decir ‘tinieblas’ en portugués. Flávio propone además la castración química de violadores.

Durante los mandatos del PT, las facciones carcelarias como el PCC y el Comando Vermelho crecieron en el país y cruzaron fronteras

«Voy a declarar, a partir de enero del año que viene, la guerra al narcotráfico. Voy a clasificar al PCC, al Comando Vermelho y a las milicias como organizaciones narcoterroristas. El criminal va a quedarse preso mucho más tiempo, va a quedar aislado en una de las cinco nuevas cárceles federales que voy a construir, que se llamarán TREVA. Es para que tenga miedo. Miedo de volver a andar por la calle, miedo de llevar violencia a tanta gente», afirmó el candidato.

Impunidad

Sin embargo, criminólogos y centros de estudios de violencia, alertan sobre la ineficacia estructural de este recetario meramente represivo. Diversos informes técnicos recuerdan que el gigante suramericano apenas esclarece el 37% de los homicidios, lo que demuestra que la impunidad tiene más relación con el fracaso de las investigaciones policiales que con la benevolencia del código penal. Especialistas en derechos humanos advierten de que saturar el sistema penitenciario con jóvenes de periferia sin golpear las redes de blanqueo de fondos convierte a las cárceles en semilleros de captación financiados con recursos públicos. «Es preciso dirigir las inversiones y fortalecer la capacidad de las policías, especialmente de la Policía Civil, y de las pericias técnico-científicas. En el país, la tasa de impunidad es muy alta y necesitamos valorar ese tema», advierte Cristina Neme, coordinadora de proyectos del Instituto Sou da Paz en un estudio sobre seguridad.


Flávio Bolsonaro habla a sus seguidores tras conocer su victoria.


(AFP)

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El auge de esta doctrina de mano dura encontró su reflejo más nítido en el nuevo Congreso electo este domingo, donde la bancada bolsonarista ganó en peso. La gran prueba de ello ha sido el triunfo del capitán retirado de la Policía Militar, Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad de São Paulo, ahora el más votado en la historia de Brasil con más de 13,2 millones de sufragios. Su estilo implacable frente al crimen barrió electoralmente a las candidatas oficiales de Lula, las ministras Marina Silva y Simone Tebet.

En su primera declaración como senador electo, Derrite renovó sus ataques contra el Tribunal Supremo Federal, prometiendo promover el juicio político contra el poderoso magistrado Alexandre de Moraes. El excapitán y nuevo líder legislativo considera que la sociedad clama por una depuración en el Poder Judicial. Su histórico arrastre en São Paulo, sumado a la reelección en primera vuelta del gobernador Tarcísio de Freitas, consolidó al estado de São Paulo, el mayor colegio electoral del país como el gran bastión del bolsonarismo.

El triunfo legislativo del PL abarcó a otras figuras emergentes que batieron récords en la Cámara de Diputados en torno a temas como la cultura y la seguridad. En Minas Gerais, el diputado Nikolas Ferreira casi triplicó su elección en 2022, al superar los 3,1 millones de votos, la cifra más alta jamás obtenida por un congresista en la historia republicana. En São Paulo, el joven evangélico Lucas Pavanato sobrepasó también los tres millones de votos gracias a un discurso centrado en el endurecimiento penal, el activismo provida, las universidades públicas y la ofensiva contra los colectivos trans.

Este resultado expone una gran distancia entre la agenda del Gobierno y las urgencias cotidianas de la mitad de los electores. Durante meses, Lula articuló su campaña en torno a la «defensa de la soberanía nacional», buscando transformar el Día de la Independencia, en septiembre, en un rechazo contra los aranceles de Trump y las intromisiones extranjeras. Pero la soberanía abstracta o el control estatal de las tierras raras pierde peso ante familias cuya principal preocupación son las extorsiones del narcotráfico y el asalto callejero.

Reinterpretación de la soberanía

«El hecho de que la soberanía haya entrado en discusión y se haya convertido en un tema importante, tanto en el plan de Flávio Bolsonaro como en el de Lula, es algo muy relevante. Esta es nuestra primera elección, desde la redemocratización, en que ese tema aparece con esa fuerza y destaque», analizaba en campaña Maurício Santoro, politólogo y colaborador del Centro de Estudios Político-Estratégicos de la Marina, en una entrevista al portal jurídico JOTA. Sin embargo, en las urnas se impuso la reinterpretación bolsonarista del término, vinculada estrictamente al blindaje de fronteras y al aniquilamiento del crimen común.

Con un Congreso dominado por el bloque de la derecha radical y los partidos tradicionales del llamado ‘Centrão’, la victoria de Flávio Bolsonaro en primera vuelta sitúa al clan Bolsonaro en una posición de fuerza y ventaja para la segunda vuelta del 25 de octubre. La dinastía familiar no solo ha superado la condena judicial a Eduardo Bolsonaro y los procesos contra el patriarca Jair, sino que ha sabido canalizar el resentimiento contra los escándalos de corrupción judicial. Brasil encara ahora una segunda vuelta decisiva, las encuestas le dan la victoria a Flávio Bolsonaro, donde el temor a la violencia armada amenaza con desalojar definitivamente a Lula del poder. El presidente, sin embargo, no da la batalla por perdida. «Les confieso que estaba convencido que ganarías las elecciones en primera vuelta«, admitía Lula tras conocer los resultados, pero sin aceptar la derrota final. »El partido está en juego. Vamos a ganar estas elecciones», ha asegurado.

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