Publicado: septiembre 29, 2026, 9:00 am
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Cada vez que entramos en una web para comprar, consultar nuestra cuenta bancaria o introducir una contraseña, hay una parte de la seguridad que funciona sin que la veamos. Los certificados digitales permiten comprobar que estamos conectándonos con la página que dice ser y ayudan a establecer una conexión protegida. Pero ese sistema también tendrá que prepararse para la llegada de los ordenadores cuánticos.
No porque las páginas web hayan dejado de ser seguras ahora ni porque exista ya un ordenador cuántico capaz de romper de forma generalizada estas protecciones. El problema está en el futuro: una máquina cuántica suficientemente potente podría poner en riesgo algunos de los sistemas criptográficos sobre los que se ha construido durante años la seguridad de internet.
Por eso, una parte de la infraestructura de la red ya está empezando a cambiar. Cloudflare ha anunciado este martes que quiere convertirse en una autoridad de certificación pública, una de las entidades encargadas de emitir los certificados digitales que utilizan las páginas web para acreditar su identidad. La novedad es que esta nueva infraestructura se está diseñando pensando también en la era poscuántica. Y, para los usuarios, el objetivo es precisamente que todo ese cambio ocurra prácticamente sin que tengan que hacer nada.
Qué tiene que ver el candado de una web con todo esto
Aunque normalmente lo resumimos hablando del ‘candado’ de una página, detrás de una conexión HTTPS existe un sistema bastante más complejo. Cuando un navegador accede a una web, necesita poder comprobar, entre otras cosas, que el sitio al que se está conectando es realmente el que afirma ser. Para ello se utilizan certificados digitales emitidos por entidades en las que navegadores y sistemas operativos confían.
Es una infraestructura que lleva años funcionando en segundo plano y que permite que millones de personas puedan comprar, iniciar sesión o enviar información a través de internet sin tener que verificar manualmente la identidad de cada página que visitan.
El problema es que parte de la criptografía utilizada actualmente fue creada mucho antes de que los ordenadores cuánticos se convirtieran en una posibilidad tecnológica que hubiera que tener en cuenta. La amenaza no es inmediata, pero sí lo suficientemente seria como para que empresas y organismos de estandarización estén preparando ya sistemas capaces de resistirla.
El cambio debería ser invisible para el usuario
Una de las claves de esta transición es evitar que proteger internet frente a esa futura amenaza implique sustituir dispositivos o que algunas páginas dejen de funcionar en móviles y ordenadores antiguos. El plan anunciado por Cloudflare pasa por utilizar tanto los certificados actuales como una nueva generación preparada para la criptografía poscuántica dentro de un mismo sistema. La compañía también pretende adquirir un certificado raíz que ya sea reconocido por los dispositivos existentes y ha solicitado su incorporación a los programas de confianza de Chrome, Apple, Microsoft y Mozilla.
Esto es especialmente importante para dispositivos antiguos. Cloudflare quiere que sus nuevos certificados sean reconocidos también por móviles, ordenadores y sistemas que ya no reciben actualizaciones, para evitar que el cambio deje fuera a esos equipos o obligue a sus usuarios a hacer ajustes.
Es decir, si la transición funciona como está previsto, para una persona que navegue por internet prácticamente nada debería cambiar. Seguirá entrando en una web, iniciando sesión o realizando una compra de la misma forma que ahora, mientras la tecnología encargada de comprobar la identidad de esa página habrá cambiado por debajo.
Preparar ahora internet para un problema que todavía no existe
Uno de los retos está en conseguir esa protección sin hacer que navegar sea más lento. Las firmas criptográficas diseñadas para resistir a los ordenadores cuánticos pueden ocupar considerablemente más espacio que las utilizadas actualmente. En conexiones que se realizan constantemente mientras navegamos, aumentar demasiado el tamaño de los certificados puede traducirse en más datos transmitidos y más tiempo necesario para establecer la conexión.
Una de las soluciones que se están desarrollando son los llamados certificados de árbol de Merkle (MTC), que buscan reducir esa carga y facilitar la utilización de tecnologías poscuánticas sin penalizar de forma importante la velocidad de las páginas. Cloudflare prevé comenzar a emitir estos nuevos certificados en producción durante el primer trimestre de 2027. Antes deberá completar también los procesos necesarios para que su nueva autoridad de certificación sea reconocida por los principales navegadores y sistemas operativos.
No significa, por tanto, que el HTTPS que utilizamos hoy vaya a desaparecer de repente ni que las conexiones actuales hayan dejado de ser seguras. Es una transición preventiva: modificar una parte de la infraestructura de internet antes de que aparezcan ordenadores cuánticos con capacidad suficiente para convertir el problema teórico en uno real.
