Publicado: septiembre 13, 2026, 10:15 pm
Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/enfermedades/mochila-sonar-igual-demas-ninos-20260913014115-nt.html
El primer día de cole de este nuevo curso, la pequeña Scarlett Noemí, 7 años, como tantos niños, estrena mochila. Es azul, roja y blanca. Parece una mochila cualquiera pero no lo es. Va llena pero no pesa, sino que, al contrario, la hace más … fuerte, aunque ella no lo sabe. Igual que confunde nervios con ilusión: qué lata tener que volver a memorizar y recitar las tablas de multiplicar, pero qué ganas de volver a pasar horas y horas con sus amigas. De jugar en el recreo, de contarse lo que han hecho en verano.
Marcia, su madre, 45 años, también lleva algo de nervios. Al fin y al cabo, es el primer día de cole de su pequeña. Qué mayor se está haciendo. Bien sabe ella lo rápido que pasa el tiempo con los críos: tiene tres mayores. Su nerviosismo se entremezcla también con la ilusión, que en su caso es seguridad, de recordar que la niña estará bien cuidada mientras ella trabaja. Como a Scarlett, la nueva mochila también le da energía: le recuerda que hay más gente cuidando de su hija, ayudando a la conciliación familiar, encargándose de su educación. Porque la mochila de Scarlett es una gran mochila, no porque por su tamaño le sobresale por la espalda, sino por todo lo que contiene dentro. No son sólo un par de lápices, rotuladores de colores, goma, sacapuntas, cuadernos… También todo lo que no puede guardarse en la cajonera de un pupitre y pesa tanto, o más, en la educación y la formación de un niño: la seguridad de contar con una red que sostenga su infancia.
Scarlett es uno de los niños del programa CaixaProinfancia de la Asociación Educativa Ítaca en L’Hospitalet de Llobregat. El programa, de la Fundación La Caixa, ofrece apoyo socioeducativo y ayudas a familias en situación de vulnerabilidad para favorecer, recuerdan desde la entidad, «la igualdad de oportunidades desde la infancia». En Ítaca, sociedad colaboradora del programa, son 150 niños. En toda España, recuerdan desde La Caixa, un total de 67.000 para este curso 2026-2027 incluyendo adolescentes.
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La mochila no es más que la parte material del apoyo que reciben, como una forma de aliviar el gasto escolar a las familias más vulnerables. También, a quién lo necesita, se ayuda con gastos de higiene, alimentación y gafas y audífonos.
A Scarlett, el personal de Ítaca la recoge a la salida del cole para realizar después actividades extraescolares y acompañamiento con los deberes o refuerzo con las materias si hace falta. De origen dominicano, Marcia lleva 26 años en España. Sus tres hijos mayores también han participado en el programa CaixaProinfancia. Son Roberto Carlos, de 20 años; Maicol, de 16 y Mark Jael de 14. De hecho, nos cuenta Marcia, su hijo mayor siente pena por no poder participar como monitor en la Fundación Ítaca. Estudia y trabaja, así que no le da el día. Que el horario de los hermanos mayores no sea compatible con el de los pequeños quizá también tiene algo de no conciliación. Clarísimo con los padres: Marcia es camarera de piso, acaba a las 18.00. Si no fuera por Ítaca, no sabe cómo podría mantener su trabajo. Su marido es mozo de almacén, con horario rotativo y en ocasiones, desplazamientos.
En Ítaca, las tardes son un bullir de niños. La entidad se encarga, en total, de 300. La mitad de ellos, como Scarlett, becados por la Fundación La Caixa. Pero también se incluyen pequeños provenientes de Servicios Sociales y otros que pagan una parte del servicio. Recogen a niños de siete colegios del barrio y enseguida, a merendar. Cada niño, cada familia, recuerda la directora, necesita un tipo de apoyo diferente. A veces no es sólo lo económico, sino que las necesidades de apoyo van mucho más allá. Alimentación saludable, ayuda con el idioma, una simple mesa para sentarse…
Romper el círculo
Cómo no preguntar estos días a entidades cómo Ítaca que se les pasa por la cabeza al ver los datos del Informe Pisa. ¿Les parecen problemas de ricos?: «En nuestros territorios vamos siempre por debajo de la media. Faltan recursos y equidad. En nuestro barrio, en menos de un metro cuadrado hay censados 56.000 habitantes de 123 nacionalidades. Aparte, los que no estén en el censo porque su situación no está regularizada… Aquí los colegios tienen un complejidad mayor. Tenemos mucha problemática con el tema de la vivienda, muchas familias viven en pisos sobreocupados…», contesta Lidia, trabajadora social y directora de la Asociación Educativa Ítaca. Algo que afecta directamente a los niños: «Los hay que no tienen un espacio donde estudiar, hacer deberes, no tienen acceso ordenador ni acceso a internet». Ítaca intenta suplir esas carencias, explica su directora: «A veces falta el espacio, pero también el dominio del lenguaje por parte de los padres. Puede haber falta de tiempo, porque al final son familias que trabajan muchísimas horas y pueden acompañar a sus hijos».
«En nuestro barrio, en menos de un metro cuadrado hay censados 56.000 habitantes de 123 nacionalidades»
Lidia
Trabajadora social y directora de la Asociación Educativa Ítaca
Con todo, a pesar de las dificultades, tanto Lidia, la directora, 18 años en Ítaca, como Lucía González, integradora social, que trabaja directamente con la familia de Scarlett y Marcia, están más que satisfechas con su labor: «En muchos casos vemos cómo se rompe el círculo. Tenemos casos de niños que han ido a la universidad y hoy son administrativos, pilotos, azafatas…».
Romper el círculo o librarse de la mochila de la vulnerabilidad y la pobreza. Con siete años, quizá es muy pronto para preguntarle a Scarlett qué quiere ser de mayor. Pero de momento, de sus hombros cuelga una mochila que le permite soñar igual que los demás niños.
