Publicado: septiembre 10, 2026, 6:00 am
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Sabemos que los drones son de mucha utilidad para diferentes servicios y compañías, pero también se han convertido en un problema de seguridad para lugares como aeropuertos, infraestructuras críticas o grandes eventos. Esto ocurre cuando uno de ellos entra en una zona restringida y las empresas encargadas de protegerla no siempre pueden utilizar las herramientas para detenerlos.
De hecho, muchos sistemas antidrones están reservados a las fuerzas de seguridad y otras autoridades con competencias específicas. Por ello, para afrontar este tipo de situaciones aparece ATOMZA, un nuevo sistema desarrollado por VANEA Defence que busca ofrecer una alternativa que también puedan utilizar operadores civiles.
ATOMZA, el nuevo y diferente sistema antidrones
Como explican desde la propia compañía, este sistema funciona de forma muy diferente a los sistemas anteriores más conocidos: no bloquea las comunicaciones del dron, no utiliza GPS para desviarlo y tampoco intenta derribarlo, sino que su funcionamiento se basa en la llamada disrupción óptica. Para explicarlo de forma sencilla, básicamente intenta cegar al dron (a sus sensores ópticos) para que no pueda utilizar sus cámaras y otros sensores para orientarse sin necesidad de destruir el aparato.
Que actúe de esta manera es una de las claves para el mercado civil, ya que la compañía sostiene que utilizar ópticamente los sensores no es el mismo tipo de intervención que intentar emplear herramientas cuyo uso está mucho más limitado legalmente, como un inhibidor de frecuencia o un dron interceptor. Eso sí, hay que tener en cuenta que esta interpretación procede de la propia empresa y todavía debe comprobarse frente a los reguladores y las normas de cada país.
Además, el hecho de no destruir el dron puede tener una ventaja importante en lugares donde hay personas, dado que si ha sido destruido en el aire, sus restos pueden acabar cayendo sobre ellas y también sobre edificios o instalaciones. De ahí que busquen evitar precisamente este riesgo al actuar sobre sus sensores en lugar de destruirlo. El sistema pesa 195 kg y afirman que tiene una vida operativa de hasta 20.000 horas.
Ya se encuentra en producción, puede adquirirse comercialmente y está siendo probado en condiciones operativas por autoridades de seguridad y operaciones de infraestructuras críticas en Alemania mientras preparan nuevas pruebas con los socios militares. A pesar de que ATOMZA dependerá de que su planteamiento tecnológico y su interpretación legal sean aceptados por los reguladores, deja claro que con él se quiere abrir una nueva vía para proteger instalaciones civiles frente a drones.
