Publicado: septiembre 9, 2026, 4:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/rusia-prepara-ofensiva-otono-dar-golpe-definitivo-20260909200921-nt.html
Moscú quiere el Donbás. Lo ha dicho en muchas ocasiones y su empeño no solo se muestra con palabras: sus tropas avanzan en la actualidad hacia el apodado ‘cinturón de fortalezas’, según reconocen medios militares, que sostienen que los batallones han realizado durante este verano … frecuentes infiltraciones en las líneas ucranianas. Las operaciones les permiten tomar terreno con lentitud y al precio de numerosas vidas, pero han facilitado al Ministerio de Defensa invertir la tendencia registrada desde la primavera, en la que Ucrania ganaba terreno a su enemigo.
El Ejército ruso está a menos de 15 kilómetros alrededor de Sloviansk y Kramatorsk, una ciudad que todavía se mantiene como uno de los últimos bastiones ucranianos en la región. La captura de ambas sería vital para el Kremlin en su objetivo de controlar totalmente el área de Donetsk.
El Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington ha confirmado las maniobras de Rusia y calcula que se ha adentrado unos 124 kilómetros cuadrados en territorio ucraniano solo en agosto. Eso sí, se trata de una tierra bañada en sangre: sus tropas habrían perdido numerosos efectivos entre muertos y heridos.
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Álex Bustos
El ‘cinturón de fotalezas’ lo componen cuatro ciudades: Sloviansk, Kramatorsk, Druzhkivka y Kostyantynivka. Su defensa será este otoño la prioridad de Kiev. Cuenta para ello con Mykhailo Drapatyi, su nuevo jefe general, y un grupo de comandantes de confianza, que estudian la posibilidad de que el Kremlin impulse una movilización forzosa después de las elecciones rusas convocadas entre el 18 y el 20 de septiembre. Las proyecciones de combate tienen en cuenta que es muy posible que Moscú disponga de un nutrido refuerzo de hombres en el frente para la ofensiva de otoño.
Los esfuerzos por controlar Donetsk son parte clave de esta fase del conflicto. El presidente Volodímir Zelenski debe mantener el control de este territorio para proteger la columna vertebral de las defensas orientales ucranianas. Los recientes nombramientos en su Ejército son parte de una reorganización de mandos hecha desde su Gobierno y destinada a detener el lento pero continuo avance de Rusia.
Cada kilómetro que Moscú gana le cuesta cuantiosas bajas a sus fuerzas armadas. Ofrecer información sobre las muertes de soldados rusos que contradiga la oficial es un delito punible por la ley. Las autoridades castrenses llevan sin informar desde octubre de 2022.
Como miembros de la defensa ucraniana, Andrii Biletski, del Tercer Cuerpo de Ejército, y Denys Prokopenko, del Primer Cuerpo Azov (12ª Brigada Azov) de la Guardia Nacional, son los hombres de confianza de Drapatyi, un comandante de 43 años con una buena reputación interna que sustituye a Oleksandr Syrskyi. Este veterano de 60 años ha llevado la voz cantante en las estrategias bélicas de Ucrania durante mucho tiempo, pero ha sido a la vez muy criticado por su estilo ‘soviético’ y un número de muertos en combate que a muchos en el país les parece inaceptable.
Zelenski teme un recrudecimiento de los ataques rusos por la falta de interceptores de misiles Patriot
El nuevo líder militar es un reformista con intenciones de «transformar» el Ejército. Es conocido popularmente, aunque él mantiene un perfil bajo. A sus dos subordinados se les atribuye la creación de fuerzas disciplinadas y tecnológicamente avanzadas que suman decenas de miles de efectivos. Kiev confía en la agilidad y capacidad de adaptación de esta tropa para repeler a sus enemigos en el complejo terreno del ‘cinturón de fortalezas’. Se trata éste de un lugar plagado de elevaciones, carreteras y vías ferroviarias que dificultan cualquier avance militar. Pero, una vez conquistado, permitiría a los soldados rusos ganar todo el Donbás, desplegarse con más celeridad y dirigirse directamente al centro de Ucrania.
Alto valor estratégico
Para Moscú, todo el Donbás tiene una gran relevancia. Es una región fuertemente industrializada y con cuantiosos recursos. Posee cerca del 56% del carbón de Ucrania y yacimientos de metales raros, muy preciados por su uso en la fabricación de baterías. Entre ellos destacan el litio, el uranio, el niobio y el titanio. También tiene la conocida como «tierra negra», un tipo de suelo extremadamente fértil para cultivos a gran escala de maíz, girasol y trigo. Su conquista total es un punto básico de cualquier acuerdo de paz que cuente con el visto bueno de Vladímir Putin. La captura total de la región, que el gigante euroasiático controla en su mayoría, sería una importante victoria política y militar para el jefe del Kremlin.
Más allá de los intereses económicos, el Donbás cobra un simbolismo clave para la propaganda: esta zona rusófona al este de la exrepública soviética constituye un territorio histórico de la época imperial. Es uno de los principales argumentos que Moscú esgrimió para empezar su invasión e incluso usa en su propaganda la expresión ‘Nueva Rusia’ para referirse al enclave.
La región posee cerca del 56% del carbón de Ucrania y yacimientos de metales raros muy preciados, como litio, uranio, niobio y titanio, además de tierras fértiles
El relato del Kremlin señala que el Gobierno de Kiev oprime a los oriundos de esta zona e incluso culpa a sus soldados de haber realizado un genocidio contra los rusoparlantes. Otros argumentos que usó Putin al declarar la guerra en febrero de 2022 fueron la intención de «desarmar» y «desnazificar» a su país vecino e impedir su unión con la OTAN.
La retórica de la propaganda lleva lustros intentando convencer a la sociedad de que el aparato político de Ucrania es un peligro para la existencia rusa, además de tachar a sus autoridades de neonazis y drogadictos.
El territorio que Moscú todavía no controla del área de Donetsk abarca un 15%-20% del total. Kiev rechaza las exigencias de Putin de entregarlo. Zelenski aseguró el pasado 6 de agosto que el destino de la región es «la cuestión central de esta guerra». Más allá de Donetsk, el Donbás ha vivido desde 2014 bajo la amenaza de las armas. Las fuerzas prorrusas han intentado romper desde entonces el vínculo territorial, político y administrativo con Kiev, mientras éste ha defendido su soberanía sobre el lugar. Antes de que la invasión estallara en febrero de 2022, más de 14.000 militares y paramilitares de los dos países ya habían muerto junto a la frontera en el largo y soterrado conflicto.
