Publicado: julio 17, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/partido-democrata-eeuu-gira-velozmente-antisionismo-20260717023614-nt.html
Casi la mitad de los representantes demócratas en la Cámara baja de Estados Unidos votaron esta semana a favor de una propuesta radical, que propone el fin de la ayuda militar norteamericana al Estado de Israel. La proposición fue tumbada sin dificultad porque todos … los representantes republicanos, salvo uno, votaron contra ella. Pero pone de relieve una realidad que los analistas no han tardado en subrayar: la vieja lealtad de la clase política norteamericana, y de modo especial la del partido demócrata, hacia el Estado de Israel, ha dejado de ser masiva e incondicional.
Los defensores de la propuesta de poner fin a los 3.300 millones de dólares (2.890 millones de euros) anuales en ayuda militar a Israel –que figuran en los presupuestos del Pentágono– se limitan a subrayar un hecho contingente: el contribuyente norteamericano no puede financiar guerras como las que lleva a cabo Israel aún en Gaza, Cisjordania y el Líbano, con las que no está de acuerdo.
En realidad, la ayuda militar norteamericana a Israel es aún más elevada. Tras el comienzo de la guerra en Gaza –originada por el ataque brutal de Hamás del 7 de octubre de 2023–, EE.UU. concedió a Israel una ayuda suplementaria de 16.000 millones de dólares (14.000 millones de euros), para contribuir a la defensa de su mayor aliado y única democracia en la región.
Noticia relacionada
-
Francisco de Andrés
La contundente y persistente acción del Ejército israelí contra el movimiento palestino Hamás y el libanés Hizbolá –con sus enormes secuelas entre la población civil, entre la que se ocultan los radicales– ha vuelto cada vez más impopular la causa de Israel en EE.UU. Para los políticos demócratas, este sentimiento entre las bases de votantes jóvenes o más izquierdistas, se ha materializado en varias derrotas seguidas en elecciones internas; los rivales socialistas de los candidatos oficiales demócratas atacaron precisamente su flanco pro-israelí.
El hecho de que la mitad de los parlamentarios demócratas vea que su futuro –y el del partido– exigirá un cambio radical en su percepción de Israel está, por tanto vinculado al voto joven. Ese pragmatismo se impone a la tradición –que sitúa al partido demócrata como más pro-israelí que el republicano– y a la presión del lobby judío norteamericano, más cercano también al partido de la izquierda.
Es evidente que este corrimiento de posiciones dentro del partido demócrata preocupa y desconcierta a la coalición de nacionalistas y ultrarreligiosos que manda en Tel Aviv. El líder conservador israelí Benjamín Natenyahu, que lleva aupado al poder prácticamente desde 1996, tiende a acusar de ‘antisionista’ e incluso de ‘antisemita’ a quienes critican abiertamente su política militar, aunque es una maniobra de distracción que solo engaña a los incautos. Además no sirve para explicar el corrimiento de tierras que se está produciendo en la clase política norteamericana, hasta hoy aliado incondicional.
Niveles de rechazo
Hay tres niveles de rechazo a Israel y, en general, al poder político de los judíos, que aparecen con nitidez en el fenómeno social de EE.UU.: el del antisemitismo, el antisionismo y la actitud anti-Netanyahu. Los críticos dentro del partido demócrata se limitan a subrayar su oposición a la política militar y antipalestina de Netanyahu, y confían en que su tiempo se acabe en las elecciones generales de octubre.
Los jóvenes y más radicales en EE.UU. son cada vez más antisionistas: creen que la raíz del mal está en el concepto de un Estado de raíces teocráticas que considera inviable un acuerdo de convivencia con los árabes. Finalmente está el fenómeno del antisemitismo –la incitación al odio, la discriminación o la violencia contra el pueblo judío–, afortunadamente poco presente en el país norteamericano y muy vivo en el islam político árabe.
