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El intercambio de ataques en Yemen complica el pulso por el Estrecho de Ormuz, pero podría beneficia a Trump

El movimiento rebelde chií de Yemen, que controla gran parte del país, confirmó el lanzamiento de misiles contra un aeropuerto de la vecina Arabia Saudí que pone fin a casi cuatro años de tregua entre los dos países. Los hutíes (seguidores del islam chií) afirmaron … que el ataque fue una represalia por el bombardeo previo del aeropuerto de Saná, la capital yemení que está en poder de los rebeldes.
Del ataque previo contra el aeródromo de Saná se hizo responsable el gobierno internacionalmente reconocido del Yemen, que ocupa sólo parte del norte del país y cuenta con la protección de Riad. Entre otras razones porque pertenece a la mayoría musulmana suní, frente a la corriente chií de los rebeldes hutíes.

El pretexto para atacar Saná fue «impedir el aterrizaje de un avión iraní», una operación rutinaria dado que el poder hutí está sostenido en su totalidad por Teherán. El aparato iraní aterrizó finalmente en otro aeródromo vecino bajo control rebelde.

Noticia relacionada

Marina Martínez

Los misiles hutíes lanzados a continuación tuvieron como objetivo el aeropuerto saudí de Abha, capital de una región montañosa limítrofe donde en el verano muchos saudíes buscan refugio frente al calor. Según han afirmado a Reuters fuentes de Riad, los cohetes chiíes fueron interceptados por la defensa saudí.
Según los primeros análisis, el intercambio de misiles pone fin a la tregua informal alcanzada entre Arabia Saudí y el movimiento rebelde del Yemen en marzo de 2022. Y llega en un momento especialmente difícil para el régimen de los Saud. Irán ha vuelto a bombardear ‘intereses norteamericanos’ en la zona norte de la península arábiga, en plena falsa tregua con la Administración Trump. Y ahora Riad se ve obligada a plantar cara al conflicto en el sur con Yemen, el belicoso aliado de Irán que necesita pocos argumentos para echarse el rifle a la cara.
 

Operación ‘pinza’

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Son difíciles momentos en lo geoestratégico, dada la operación ‘pinza’ de los dos regímenes chiíes de la región contra Arabia Saudí. Y en lo económico. Por sus grandes dimensiones, el régimen de Riad no sufre tanto el chantaje del estrecho de Ormuz para sacar su petróleo como el resto de petromonarquías del Golfo, porque también puede hacerlo por el sur, desde el Mar Rojo. El reinicio de las hostilidades con los hutíes del Yemen pone en peligro esa vía alternativa.
Irán gana apoyos en esta partida. Y quizá también Donald Trump, si en algún momento ha pensado en convertir alguna de sus baladronadas hacia el régimen de los ayatolás en hechos. Aunque no está oficialmente confirmado por ninguno de los dos gobiernos, se da por cierto que cuando la Casa Blanca quiso atacar a gran escala Irán -antes de la tregua- Arabia Saudí se lo negó, con el simple gesto de negar su vital espacio aéreo a las fuerzas norteamericanas. En un escenario nuevo, con ataques por el norte y por el sur, Riad podría cambiar de opinión.

Publicado: julio 14, 2026, 8:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/intercambio-ataques-yemen-complica-pulso-estrecho-ormuz-20260714143333-nt.html

El movimiento rebelde chií de Yemen, que controla gran parte del país, confirmó el lanzamiento de misiles contra un aeropuerto de la vecina Arabia Saudí que pone fin a casi cuatro años de tregua entre los dos países. Los hutíes (seguidores del islam chií) afirmaron que el ataque fue una represalia por el bombardeo previo del aeropuerto de Saná, la capital yemení que está en poder de los rebeldes.

Del ataque previo contra el aeródromo de Saná se hizo responsable el gobierno internacionalmente reconocido del Yemen, que ocupa sólo parte del norte del país y cuenta con la protección de Riad. Entre otras razones porque pertenece a la mayoría musulmana suní, frente a la corriente chií de los rebeldes hutíes.

El pretexto para atacar Saná fue «impedir el aterrizaje de un avión iraní», una operación rutinaria dado que el poder hutí está sostenido en su totalidad por Teherán. El aparato iraní aterrizó finalmente en otro aeródromo vecino bajo control rebelde.

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  • Marina Martínez

Los misiles hutíes lanzados a continuación tuvieron como objetivo el aeropuerto saudí de Abha, capital de una región montañosa limítrofe donde en el verano muchos saudíes buscan refugio frente al calor. Según han afirmado a Reuters fuentes de Riad, los cohetes chiíes fueron interceptados por la defensa saudí.

Según los primeros análisis, el intercambio de misiles pone fin a la tregua informal alcanzada entre Arabia Saudí y el movimiento rebelde del Yemen en marzo de 2022. Y llega en un momento especialmente difícil para el régimen de los Saud. Irán ha vuelto a bombardear ‘intereses norteamericanos’ en la zona norte de la península arábiga, en plena falsa tregua con la Administración Trump. Y ahora Riad se ve obligada a plantar cara al conflicto en el sur con Yemen, el belicoso aliado de Irán que necesita pocos argumentos para echarse el rifle a la cara.

 

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Irán gana apoyos en esta partida. Y quizá también Donald Trump, si en algún momento ha pensado en convertir alguna de sus baladronadas hacia el régimen de los ayatolás en hechos. Aunque no está oficialmente confirmado por ninguno de los dos gobiernos, se da por cierto que cuando la Casa Blanca quiso atacar a gran escala Irán -antes de la tregua- Arabia Saudí se lo negó, con el simple gesto de negar su vital espacio aéreo a las fuerzas norteamericanas. En un escenario nuevo, con ataques por el norte y por el sur, Riad podría cambiar de opinión.

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