Publicado: julio 3, 2026, 2:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/eeuu-retira-tropas-desplegadas-nigeria-combatir-estado-20260703205159-nt.html
Estados Unidos ha retirado a la mayor parte de sus tropas desplegadas en Nigeria para combatir al grupo yihadista Daesh. Los soldados se encontraban en el país desde el pasado mes de mayo para una misión especial contra grupos terroristas islamistas. Previamente, otros 200 … militares estadounidenses habían sido movilizados en febrero para apoyar y entrenar al Ejército nigeriano en su lucha antiyihadista. Ahora la colaboración entre ambos continuará, ya que EE.UU va a seguir compartiendo inteligencia con las autoridades nigerianas, pero sin tanta presencia sobre el terreno.
El comandante de las Fuerzas Aéreas estadounidenses en África (AFRICOM), Dagvin Anderson, confirmó la retirada este jueves y calificó la operación de «éxito». Las tropas de EE.UU. lanzaron un ataque coordinado con las fuerzas armadas nigerianas que abatió a unos 200 yihadistas de la Provincia de África Occidental del Estado Islámico (ISWAP, por sus siglas en inglés), una filial de Daesh que atenta en la cuenca del Chad. Entre los muertos, se encontraba Abu Bilal al Minuki, el número dos del grupo yihadista y considerado uno de los terroristas «más activos del mundo».
Según Anderson, las capacidades de Daesh en Nigeria han quedado «significativamente debilitadas». También explicó que habían logrado interrumpir las comunicaciones entre el grupo yihadista y su filial regional, dificultando sus actuaciones. Sin embargo, estas afirmaciones contrastan con la realidad de los nigerianos, que siguen siendo víctimas de continuos ataques de terroristas armados, que asaltan casas, escuelas y hospitales indiscriminadamente. Además de ISWAP, otros grupos como Boko Haram amenazan a la población desde hace más de una década.
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Marina Martínez
Este lunes, al menos 39 personas, la mayoría estudiantes, fueron secuestradas de una escuela de educación secundaria de la localidad de Lassa, en el estado de Borno, según informó Efe. Aunque ningún grupo ha reclamado la autoría, las autoridades nigerianas han señalado a las organizaciones yihadistas. Esta práctica de secuestros se repite constantemente en el país y los civiles no tienen forma de protegerse de estos asaltos. Ya en 2014, el secuestro de 276 niñas de la escuela de Chibok atrajo la atención internacional con la campaña «Bring Back our Girls» (Traer de vuelta a nuestras niñas, en castellano). Desde entonces, la situación apenas ha mejorado.
Estos no han sido los únicos atentados recientes. ISWAP y combatientes colaboradores han intensificado su actividad en los últimos meses como respuesta por el asesinato de su dirigente, al Minuki. Estas represalias también han afectado al Ejército nigeriano. En junio, ocho soldados fueron asesinados por incursiones yihadistas, según informó la agencia Afp.
Trump acusó a los yihadistas de «genocidio cristiano»
La violencia en Nigeria ya estaba en el punto de mira de Estados Unidos desde hace tiempo. El presidente Donald Trump acusó en noviembre del año pasado al Gobierno nigeriano de no combatir la insurgencia y amenazó con una intervención militar en el país. Apenas un mes después, el 25 de diciembre, y coincidiendo con el día de Navidad, EE.UU en coordinación con el Ejército nigeriano lanzó bombardeos contra lo que denominó la «escoria terrorista». En un mensaje publicado en la red social Truth Social, Trump calificó de «regalo de Navidad» el ataque. Asimismo, el presidente explicó que la ofensiva estaba dirigida a los terroristas responsables de asesinatos a cristianos nigerianos y llegó a calificar de «genocidio cristiano» la situación en Nigeria.
Estas declaraciones de Trump provocaron la reacción de sus colaboradores en el país africano, que negaron la persecución sistemática de cristianos. Las autoridades del país esclarecieron que los bombardeos conjuntos con EE.UU. tenían el objetivo de abatir yihadistas que atacan tanto a musulmanes como a cristianos.
La población de Nigeria está dividida entre quienes profesan el cristianismo y el islam. Organizaciones como Amnistía Internacional también rechazan las acusaciones de que exista una estrategia para eliminar a los cristianos. Y apuntan a que la violencia generalizada en el país no está motivada por causas religiosas, sino a disputas por recursos naturales entre comunidades.
