Publicado: julio 3, 2026, 2:46 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/trump-prepara-choque-otan-ante-temor-provocacion-20260702184434-nt.html
Donald Trump ha vuelto a poner en duda el compromiso de Estados Unidos con la OTAN a pocos días de la cumbre de Turquía, que se celebrará el martes y miércoles de la próxima semana (7 y 8 de julio) en Ankara. El presidente calificó … de «ridículo» que Washington siga sosteniendo una relación «unilateral» con la Alianza y reprochó a los socios europeos no haber respaldado a EE.UU. en la guerra de Irán.
«No es algo recíproco», escribió Trump en su red Truth Social, junto a un gráfico sobre el gasto militar de los países aliados. «Ellos no estuvieron ahí para nosotros», añadió, en referencia a las restricciones impuestas por varios gobiernos europeos al uso de bases o instalaciones para operaciones estadounidenses durante el conflicto en Oriente Próximo.
El mensaje no es una ruptura formal ni contiene una decisión concreta sobre tropas, financiación o garantías de seguridad, con duros ataques a España e Italia. Pero se interpreta en las capitales europeas como una nueva advertencia antes de una cumbre que puede estar marcada por la acritud y el debate sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Washington en la defensa del continente.
Noticia relacionada
-
Carlota Pérez
Trump lleva meses insistiendo en que Europa debe asumir la parte principal de su propia protección. Bajo su presión, los aliados, menos Pedro Sánchez, acordaron elevar el gasto vinculado a defensa hasta el 5% del PIB antes de 2035. El presidente considera insuficiente ese compromiso y ha convertido la respuesta europea a la guerra de Irán en una prueba política de lealtad.
La crítica llega en un momento especialmente delicado para la Alianza. Fuentes de seguridad estadounidenses han advertido a medios como ‘The Telegraph’ de que Rusia podría preparar una provocación armada en territorio polaco para medir la capacidad de reacción de la OTAN. Entre los escenarios que se manejan figuran ataques contra infraestructuras críticas con drones o misiles, operaciones de sabotaje o incluso una incursión limitada desde Kaliningrado o Bielorrusia.
No se trata necesariamente de una invasión a gran escala. El temor es más bien que Moscú busque una acción limitada, ambigua o difícil de atribuir con rapidez para comprobar si los aliados responden de forma unida. Una operación de ese tipo pondría bajo presión el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que establece que un ataque contra un miembro es un ataque a todos.
El temor es que Moscú busque una acción limitada, ambigua o difícil de atribuir con rapidez para comprobar si los aliados responden de forma unida
Polonia es uno de los países que más ha reforzado su defensa desde la invasión rusa de Ucrania y uno de los socios europeos más cercanos a Washington en materia militar. Su frontera oriental, próxima a Bielorrusia y al enclave ruso de Kaliningrado, es considerada una de las zonas más sensibles del flanco oriental de la Alianza.
La posibilidad de una provocación rusa coincide, además, con un debate interno en Estados Unidos sobre el alcance de sus compromisos en Europa. Trump no ha anunciado una retirada de la OTAN, pero sí ha defendido repetidamente una reducción del papel estadounidense y una transferencia de responsabilidades a los europeos, con salidas de tropas. Su Administración ya ha comenzado a revisar despliegues, gastos y compromisos militares en el continente.
El secretario de Estado, Marco Rubio, había anticipado que las tensiones por Irán estarían presentes en Ankara. En una reunión con ministros de Exteriores de la OTAN celebrada en mayo, sostuvo que Trump estaba decepcionado por la falta de implicación de varios aliados en las operaciones estadounidenses en Oriente Próximo y advirtió de que esa cuestión tendría que abordarse en la próxima cumbre.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ya ha advertido de que las tensiones por Irán estarán presentes en Ankara
La reunión de Ankara reunirá a los 32 miembros de la Alianza en un momento en el que Europa trata de demostrar que puede aumentar su capacidad militar sin depender por completo de EE.UU. El problema para los gobiernos europeos no es solo financiero. También afecta al mando, la inteligencia, la defensa aérea, el transporte estratégico y los sistemas de vigilancia, ámbitos en los que Washington mantiene una posición decisiva.
Para el Kremlin, cualquier señal de división puede ser una oportunidad dorada. Para los aliados europeos, el desafío será llegar a Ankara con compromisos concretos de gasto, producción militar y refuerzo del flanco oriental que permitan evitar una confrontación pública con Trump. Y en ese bloque, el aliado más señalado, por su falta de compromiso con los demás en gasto de defensa, en Sánchez, a quien la Casa Blanca ha acusado varias veces de desleal.
