Publicado: junio 28, 2026, 11:00 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/tecnologia/profecia-viral-imagina-europa-subyugada-ia-eeuu-20260626020420-nt.html
Caroline está lavándose la cara y tratando de controlar el tembleque de sus manos en uno de los aseos del Edificio de oficinas ejecutivas Eisenhower, en Washington. Es 2031, y la francesa ha viajado a la capital estadounidense como parte de una delegación de la … UE que intenta arreglar la crisis que atraviesa el continente. La economía está en una situación calamitosa, los estados miembros sufren ciberataques constantes y dependen casi por completo de la inteligencia artificial estadounidense y china.
Ninguna de las opciones que tienen sobre la mesa -alinearse con Estados Unidos, optar por China o permanecer neutrales- promete un buen desenlace. Y no lo tiene. Tres años después de la reunión, Caroline ha cambiado Bruselas por el estado de Nuevo México. Europa ha pasado a un segundo plano en el escenario internacional, depende de la tecnología desarrollada por las dos superpotencias y comienzan a surgir disturbios en las calles. La francesa ahora trabaja para la empresa de IA más potente del mundo, con una valoración superior a la de todas las compañías europeas juntas.
Este futuro es hipotético, pero también el que espera un pequeño grupo de investigadores, analistas e inversores europeos. Hace apenas unas semanas publicaron Europe 2031, un proyecto en el que narran la historia de Caroline y alertan sobre lo que creen que ocurrirá en Europa si no se reacciona a tiempo y se recupera competitividad en el terreno de la inteligencia artificial. Sus planteamientos, compartidos en su web, han logrado captar en un par de semanas la atención de millones de usuarios y de varios políticos europeos.
«He hablado con la oficina de un parlamentario europeo y la respuesta fue muy positiva. Me sorprenden lo pocas críticas que estamos recibiendo», explica en conversación con ABC el alemán Maximilian Negele, coautor del proyecto e investigador en la Oxford Martin AI Governance Initiative. El experto destaca que en Europa «la gente sigue sin tomarse en serio la velocidad a la que avanza la IA y los cambios que traerá». Cree que «a menos que haya una corrección de rumbo y un movimiento de reforma muy sólido», «algunas de las partes» de su historia se harán realidad.
De DeepSeek a Mythos
Europe 2031 no es el primer proyecto que recurre a la ficción para alertar sobre la inteligencia artificial. Antes ya habían aparecido iniciativas como AI 2027, que baraja la posibilidad de que las máquinas aniquilen a la humanidad. La principal diferencia es que aquí se desplaza el foco de los riesgos existenciales hacia otro debate mucho más cercano y plausible que afecta directamente a Europa.
En el texto, los autores juegan a predecir el futuro basándose en los acontecimientos que han marcado la carrera de la IA en los dos últimos años. Arranca con el lanzamiento de DeepSeek, el modelo de IA chino que fue capaz de desafiar a las grandes herramientas estadounidenses con menos recursos disponibles para su desarrollo. Su llegada a la red hace que en la UE se llegue a la conclusión errónea «de que ponerse al día en IA es barato».
También se comparan las inversiones de cientos de miles de millones de dólares que realizan las tecnológicas norteamericanas con los 200.000 millones de euros anunciados por la UE durante la Cumbre de Acción para la IA celebrada en París el año pasado, una cifra que los autores tachan de «insignificante en comparación». Las diferencias se vuelven todavía más notables en abril con el anuncio de Mythos, de Anthropic: un modelo de IA capaz de localizar agujeros de seguridad mejor que casi cualquier experto humano. La tecnología estuvo disponible para unas pocas empresas e instituciones hasta que el Gobierno de Estados Unidos obligó a la startup a bloquear el acceso a cualquier usuario extranjero por temor a que el modelo pudiera representar una amenaza para la seguridad nacional.
Negele considera que este escenario puede repetirse en el futuro. «El Gobierno de Estados Unidos tiene una capacidad enorme para condicionar nuestras políticas aprovechando su control sobre el acceso a la IA. Creo que Europa cada vez se encontrará con más problemas para acceder a las herramientas más potentes y, en el mejor de los casos, tendrá que conformarse con utilizarlas con retraso. Eso representa un riesgo económico y un riesgo para la seguridad», dice.
Centros de datos
El alemán reconoce que la solución al problema «no es sencilla», aunque todavía hay cosas que Europa puede hacer. Para empezar, habría que aumentar la capacidad de computación, es decir, la potencia informática disponible para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Actualmente, Europa concentra alrededor del 5% de la capacidad de cómputo mundial frente al 80% de Estados Unidos.
«Es el principal recurso para desarrollar y utilizar la IA. Cuanta más capacidad tengas, más podrás extender esta tecnología al conjunto de la economía. Es un recurso parecido a la energía», dice el investigador. Llegados a este punto, la UE tendría dos alternativas: favorecer el surgimiento de empresas comunitarias capaces de competir, o atraer inversión internacional para que construyan aquí centros de datos: infraestructuras que concentran la potencia informática necesaria para entrenar y ejecutar los modelos de IA más avanzados.
Los autores consideran que Europa debe aumentar su capacidad de cómputo y facilitar la construcción de centros de datos
El experto reconoce que los centros de datos son impopulares debido a su elevado consumo de energía y agua. Pero considera que «los necesitamos para mantener nuestra prosperidad e independencia»: «Tenemos que explicar a la ciudadanía que son tan básicos como los ferrocarriles».
Ulises Cortés, director del grupo de Inteligencia Artificial de Alto Rendimiento del Barcelona Supercomputing Center, coincide con Negele en muchas de sus preocupaciones. Como este, destaca la importancia de que Europa aumente su capacidad de cómputo. También reconoce que hacen falta más centros de datos, aunque con una peculiaridad: deberían estar promovidos y controlados solo por empresas europeas. «Las infraestructuras de compañías europeas contaminarán y gastarán agua también, pero aumentarán la soberanía y la protección de los datos de los ciudadanos, que no estarán en manos de compañías extranjeras», explica a este periódico.
