Publicado: junio 21, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/norte-israel-vida-misiles-constantes-hizbola-20260621021537-nt.html
Los cañonazos retumban entre los montes de la Alta Galilea nada más llegar a Tefen, un pequeño polígono industrial a solo nueve kilómetros de la frontera entre Israel y el Líbano. Aunque todo el mundo mira al estrecho de Ormuz como el frente … más importante de la guerra entre Estados Unidos e Irán porque por allí circula el 20% del petróleo que se consume en el planeta, el futuro de su frágil acuerdo de paz pasa por lo que sucede a ambos lados de esta línea divisoria no reconocida oficialmente. De 120 kilómetros de largo, se trata de la denominada Línea Azul, trazada por la ONU tras la retirada israelí del sur del Líbano en el año 2000.
Desde entonces, Hizbolá, la guerrilla chií financiada y armada por Irán, se ha hecho fuerte en dicha zona y amenaza constantemente con sus misiles, cohetes y drones al norte de Israel. Para acabar con ese peligro, el Ejército hebreo ha vuelto a entrar en el Líbano con el fin de eliminar a Hizbolá, pero Irán quiere blindar a su aliado en el proceso de paz que negocia con la Casa Blanca. Haciendo valer su posición de fuerza, el régimen teocrático de Teherán incluso ha anunciado el nuevo cierre de Ormuz para presionar a Trump y que detenga al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en su ofensiva contra Hizbolá en el sur del Líbano. Por ese motivo, el futuro de las conversaciones en Suiza dependerá de lo que ocurra en este convulso frente.
«Aquí, la guerra empezó el 8 de octubre de 2023 (un día después de los salvajes atentados de Hamás que dejaron 1.200 muertos y 250 secuestrados), y no ha parado desde entonces», se lamenta la teniente coronel retirada Sarit Zehavi, fundadora y presidenta del centro de investigación militar Alma, cuya sede está en Tefen. Con sus prismáticos, otea el horizonte y señala los pueblos esparcidos por las colinas, entre los que sobresalen el alminar y la cúpula dorada de una mezquita. En un huerto cercano, entre el marrón de la tierra y el verde de sus cultivos resalta la bandera de colores de los drusos, una comunidad árabe que supone el 1,5% de la población de Israel y profesa una religión propia originada en el islam. «Aquí convivimos judíos, musulmanes, cristianos y drusos y no hay ningún problema», explica Zehavi ante un grupo de medios internacionales, entre ellos ABC, en un viaje organizado por la Asociación de Prensa Europa-Israel (EIPA, en sus siglas en inglés).
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Nathalie Duplan
Conviven, sí. Pero lo cierto es que apenas viven aquí porque, desde el estallido de la guerra de Gaza hace casi tres años, 60.000 personas han sido evacuadas del norte de Israel por seguridad. «Además del número de bajas, aquí en el norte de Israel no tenemos vida», detalla Zehavi, cuya hija «no ha podido asistir a clase desde el 7-O».
«Aquí convivimos judíos, musulmanes, cristianos y drusos y no hay ningún problema. Pero mi hija no ha podido asistir a clase desde el 7-O»
Sarit Zehavi
Presidenta del centro de investigación militar Alma
«Hay un problema enorme con los drones tácticos que lanza Hizbolá, ya que interfieren en la vida cotidiana y la hacen imposible, Especialmente con los drones de fibra óptica, que son más difíciles de interceptar», cuenta Zehavi. Aunque asegura que «hemos conseguido grandes logros contra Hizbolá en los tres últimos años porque el Ejército ha destruido el 80% de sus cohetes», alerta de que «todavía le quedan 15.000 disponibles».
Cuando lanza sus misiles Fateh, que tienen un alcance de hasta 350 kilómetros, y suenan las alarmas aéreas, los vecinos de esta zona solo tienen 15 segundos para ponerse a salvo en un refugio. En otros lugares más alejados de Israel, el tiempo de reacción oscila entre un minuto y un minuto y medio, lo que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La frontera entre Israel y el Líbano es una zona de guerra por la ofensiva del Ejército hebreo para destruir las posiciones de Hizbolá. En el pueblo libanés de Taybeh, una bandera gigante israelí cubre un edificio derruido (primera foto). En esta zona, los tanques Merkava atraviesan las ruinas de las aldeas bombardeadas, de donde la población ha huido al norte (segunda foto). En la última imagen, un soldado israelí vigila la línea divisoria..
(AFP)
Por ese motivo, Sarit Zehavi cree que «Israel no puede renunciar a las zonas que ha tomado en el sur del Líbano, salvo que Hizbolá sea desmantelado». Tal y como recuerda, «teníamos zonas de seguridad allí, pero nos fuimos del Líbano en mayo de 2000, sin concesiones, y Hizbolá ha tomado y militarizado el sur del país para atacar a Israel».
«El Ejército ha destruido el 80% de los cohetes de Hizbolá, pero le quedan 15.000 disponibles»
Sarit Zehavi
Presidenta del centro de investigación militar Alma
En este sentido, avisa de que «los soldados israelíes han encontrado armas en cada casa que han registrado cerca de la frontera del Líbano», y advierte de un riesgo todavía mayor. «En abril de 2023, un vídeo de la propaganda de Hizbolá muestra entrenamientos militares, que además se ven cerca de un puesto de la misión de la ONU (Finul), para llevar a cabo secuestros cerca de la frontera», detalla esta experta en seguridad.
De hecho, sospecha que la matanza perpetrada por Hamás el 7-O en la frontera con Gaza era lo que Irán y Hizbolá querían hacer también en esta región. En su opinión, la prueba de ello es que «hemos encontrado armas escondidas en zulos y en infraestructuras civiles como cementerios, ambulancias e iglesias, además de seis túneles que llevan hasta nuestra frontera y cuyas entradas son todas desde lugares cubiertos, como casas y fábricas, que son difíciles de captar con imágenes por satélite».
Según Zehavi, «en el verano de 2023 hubo reuniones en el Líbano entre Hamás, Hizbolá e Irán para llevar a cabo este ataque, que pretendía una invasión a gran escala desde distintos frentes para tomar Jerusalén. Aunque el plan fracasó en su ejecución, consiguió romper la normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudí e impulsó el programa nuclear de Teherán». A pesar de este peligro, se queja de que «las fuerzas de la ONU han sido incapaces de cumplir su misión» contra Hizbolá.
8.000 exiliados del Líbano
Tras la salida de las tropas hebreas del país del cedro el 23 de mayo de 2000, 8.000 libaneses se exiliaron, la mayoría en Francia y muchos otros en Israel, donde obtuvieron la nacionalidad cuatro años más tarde. Uno de ellos es Jonathan Elkhoury, un joven cristiano cuyo padre había ayudado al Ejército israelí y jamás olvidará aquel día. «Yo era un niño y mi padre había tenido que marcharse primero, pero recuerdo que Hizbolá tomó el sur del Líbano en pocas horas y nos obligaron a asistir a su desfile de la liberación, que en realidad era una ocupación ‘de facto’ porque tomaron las bases militares y se hicieron con el control. Nuestra vida cambió como del día a la noche», cuenta emocionado.
Aunque afirma que «Hizbolá ha controlado la narrativa de la sociedad desde entonces», aprecia cambios en el Líbano porque «la gente se atreve a hablar más» desde la eliminación de su líder, Hasán Nasralá, en septiembre de 2024. Según explica, «en el Líbano es ilegal hablar con un israelí. Pero, recientemente, el ministro de Justicia ha anunciado que no va a perseguir a nadie por eso y hay una creciente presión en la sociedad para abolir dicha normativa. Hay un cambio en los libaneses sobre Israel y Hizbolá. Hasta un joven pidió recientemente en un programa de televisión la apertura de la Embajada de Israel en Beirut, algo impensable antes».
«Cuando Israel dejó el sur del Líbano el 23 de mayo de 2000, Hizbolá tomó el control en pocas horas y nuestra vida cambió como del día a la noche»
Jonathan Elkhoury
Libanés cristiano exiliado en Israel
En su opinión, «mucha gente se ha dado cuenta de que Hizbolá no lucha por el Líbano, sino por Irán. Así quedó claro cuando, después de 15 meses sin responder por los bombardeos hebreos sobre el sur del Líbano, volvió a atacar a Israel en marzo en venganza por la muerte del líder supremo Alí Jamenei». Para él, los últimos misiles que Teherán disparó contra Israel a principios de junio, los primeros desde la tregua acordada en abril, «eran más bien un mensaje al Gobierno libanés, para recordarle que puede decidir sobre el destino de su país». Para Jonathan Elkhoury, que además de cristiano es gay, es imposible vivir hoy en el Líbano de Hizbolá, pero también muy difícil sobrevivir en el Israel al alcance de sus misiles.
