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Una nueva vacuna abre la vía para frenar la epidemia de herpes, clamidia y otras ETS

Las alarmas llevan meses encendidas en los despachos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Los últimos datos de la agencia revelan que las infecciones de transmisión sexual (ETS) han alcanzado su nivel más alto en más de una década … dentro del continente. El balance es desolador: los diagnósticos de gonorrea se han disparado un 303% desde 2015 y los de sífilis se han más que duplicado en el mismo periodo. La clamidia se consolida como la infección más frecuente con más de 213.000 casos anuales.
«Las infecciones de transmisión sexual llevan diez años al alza. Si no se tratan, pueden causar complicaciones graves, como dolor crónico e infertilidad», advirtió el mes pasado Bruno Ciancio, jefe de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Directa y Prevenibles por Vacunación del ECDC.

Este repunte, avivado por la falta de un acceso homogéneo a las pruebas de diagnóstico y por cambios conductuales tras la pandemia, golpea con especial dureza a las mujeres en edad reproductiva. De hecho, los casos de sífilis congénita, transmitida directamente de la madre al feto, prácticamente se han duplicado desde el año pasado.

Noticia relacionada

Elena Calvo

Ante este escenario, la búsqueda de soluciones se ha convertido en una tarea acuciante.

El búnker del tracto reproductivo

La respuesta podría estar en la inmunización de las mucosas, una frontera que hasta ahora se había mostrado sumamente esquiva para los investigadores. Durante décadas, el diseño de una vacuna eficaz contra enfermedades como el herpes genital ha sido uno de los mayores retos para la virología. El virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2) se atrinchera en el tracto reproductivo, una zona de difícil acceso inmunológico, dado que el propio organismo tiende a frenar de forma natural sus defensas para evitar daños colaterales e inflamaciones lesivas en el tejido.
Ahora, un equipo de investigadores estadounidenses parece haber dado con la llave para saltarse este bloqueo biológico. Según un estudio publicado este viernes en la revista ‘Science Immunology’, han desarrollado unas nanopartículas diseñadas a medida que actúan como un «faro» molecular, atrayendo de forma masiva a las células defensoras a la mucosa vaginal sin desatar una peligrosa tormenta inflamatoria local.

El enigma del adyuvante

Intentos previos de espolear las defensas en esta zona mediante potentes estimuladores sintéticos conseguían reducir la carga del virus, pero a costa de provocar una respuesta inflamatoria tan agresiva que resultaba inviable para su aplicación en humanos. El nuevo enfoque camufla y potencia estos estímulos mediante una combinación bioquímica de alta precisión en modelos animales.
Para resolver el rompecabezas, el ingeniero Sachin Bhagchandani y sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Yale desarrollaron un adyuvante —el componente de las vacunas encargado de «despertar» al sistema inmune— bautizado con las siglas BEACON (nanopartículas de oligonucleótidos de quimiocinas mejoradas bioactivamente). El sistema combina las moléculas de ADN CpG con la CXCL9, una proteína de señalización celular que actúa como un agente de reclutamiento forzoso para los linfocitos.

Un acuartelamiento permanente

La estrategia se ensayó en ratones mediante un sistema mixto de dos fases. En primer lugar, los animales recibieron una dosis de preparación convencional por vía intramuscular para presentarle al organismo las glucoproteínas del virus. Posteriormente, se les aplicó un refuerzo directamente por vía intravaginal que combinaba las mismas proteínas con el adyuvante BEACON.
Los resultados mostraron que estas nanopartículas mejoraron drásticamente la captura del enemigo por parte de las células presentadoras de antígenos. Gracias a este «faro», los linfocitos T CD8 acudieron en masa a la mucosa vaginal y se quedaron allí de forma permanente como células de memoria residentes. Esta retención local de las defensas marcó la diferencia fundamental.
Al comparar a los ratones protegidos con el adyuvante frente al grupo de control que solo recibió los refuerzos vacunales clásicos, los animales tratados con la nueva plataforma multiplicaron sus anticuerpos locales y mantuvieron una reducción de la carga viral mucho más profunda y prolongada en el tiempo.

Blindaje contra otras ETS

Las implicaciones de este avance van mucho más allá del herpes y ofrecen una ventana de esperanza para frenar la crisis sanitaria que detalla el ECDC, y que por supuesto afecta también a nuestro país. Al haber demostrado que es posible educar al sistema inmunitario para que vigile de forma estricta una mucosa sin romper nada en el proceso, los autores confían en que el mecanismo sirva como una suerte de molde aplicable a otras ETS que carecen de vacunas eficaces.

«Nuestros hallazgos ofrecen una estrategia contra otros patógenos: VIH-1, el virus del papiloma humano o la clamidia»

Sachin Bhagchandani
MIT

«Nuestros hallazgos ofrecen una estrategia generalizable para dirigir la respuesta contra otros patógenos de transmisión sexual, incluidos el VIH-1, el virus del papiloma humano o la clamidia, en los que la inmunidad de las mucosas es esencial pero apenas se induce mediante otros tipos de vacunas», detallan Bhagchandani y el resto de autores en las conclusiones del artículo.
El salto de los ratones a los primeros ensayos clínicos determinará si la ciencia está, por fin, ante el principio del fin de una de las familias de infecciones crónicas más escurridizas del planeta.

Publicado: junio 19, 2026, 2:15 pm

Fuente de la noticia : https://www.abc.es/salud/nueva-vacuna-abre-via-frenar-epidemia-herpes-20260619200002-nt.html

Las alarmas llevan meses encendidas en los despachos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC). Los últimos datos de la agencia revelan que las infecciones de transmisión sexual (ETS) han alcanzado su nivel más alto en más de una década dentro del continente. El balance es desolador: los diagnósticos de gonorrea se han disparado un 303% desde 2015 y los de sífilis se han más que duplicado en el mismo periodo. La clamidia se consolida como la infección más frecuente con más de 213.000 casos anuales.

«Las infecciones de transmisión sexual llevan diez años al alza. Si no se tratan, pueden causar complicaciones graves, como dolor crónico e infertilidad», advirtió el mes pasado Bruno Ciancio, jefe de la Unidad de Enfermedades de Transmisión Directa y Prevenibles por Vacunación del ECDC.

Este repunte, avivado por la falta de un acceso homogéneo a las pruebas de diagnóstico y por cambios conductuales tras la pandemia, golpea con especial dureza a las mujeres en edad reproductiva. De hecho, los casos de sífilis congénita, transmitida directamente de la madre al feto, prácticamente se han duplicado desde el año pasado.

Noticia relacionada


  • Elena Calvo

Ante este escenario, la búsqueda de soluciones se ha convertido en una tarea acuciante.

El búnker del tracto reproductivo

La respuesta podría estar en la inmunización de las mucosas, una frontera que hasta ahora se había mostrado sumamente esquiva para los investigadores. Durante décadas, el diseño de una vacuna eficaz contra enfermedades como el herpes genital ha sido uno de los mayores retos para la virología. El virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2) se atrinchera en el tracto reproductivo, una zona de difícil acceso inmunológico, dado que el propio organismo tiende a frenar de forma natural sus defensas para evitar daños colaterales e inflamaciones lesivas en el tejido.

Ahora, un equipo de investigadores estadounidenses parece haber dado con la llave para saltarse este bloqueo biológico. Según un estudio publicado este viernes en la revista ‘Science Immunology’, han desarrollado unas nanopartículas diseñadas a medida que actúan como un «faro» molecular, atrayendo de forma masiva a las células defensoras a la mucosa vaginal sin desatar una peligrosa tormenta inflamatoria local.

El enigma del adyuvante

Intentos previos de espolear las defensas en esta zona mediante potentes estimuladores sintéticos conseguían reducir la carga del virus, pero a costa de provocar una respuesta inflamatoria tan agresiva que resultaba inviable para su aplicación en humanos. El nuevo enfoque camufla y potencia estos estímulos mediante una combinación bioquímica de alta precisión en modelos animales.

Para resolver el rompecabezas, el ingeniero Sachin Bhagchandani y sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Yale desarrollaron un adyuvante —el componente de las vacunas encargado de «despertar» al sistema inmune— bautizado con las siglas BEACON (nanopartículas de oligonucleótidos de quimiocinas mejoradas bioactivamente). El sistema combina las moléculas de ADN CpG con la CXCL9, una proteína de señalización celular que actúa como un agente de reclutamiento forzoso para los linfocitos.

Un acuartelamiento permanente

La estrategia se ensayó en ratones mediante un sistema mixto de dos fases. En primer lugar, los animales recibieron una dosis de preparación convencional por vía intramuscular para presentarle al organismo las glucoproteínas del virus. Posteriormente, se les aplicó un refuerzo directamente por vía intravaginal que combinaba las mismas proteínas con el adyuvante BEACON.

Los resultados mostraron que estas nanopartículas mejoraron drásticamente la captura del enemigo por parte de las células presentadoras de antígenos. Gracias a este «faro», los linfocitos T CD8 acudieron en masa a la mucosa vaginal y se quedaron allí de forma permanente como células de memoria residentes. Esta retención local de las defensas marcó la diferencia fundamental.

Al comparar a los ratones protegidos con el adyuvante frente al grupo de control que solo recibió los refuerzos vacunales clásicos, los animales tratados con la nueva plataforma multiplicaron sus anticuerpos locales y mantuvieron una reducción de la carga viral mucho más profunda y prolongada en el tiempo.

Blindaje contra otras ETS

Las implicaciones de este avance van mucho más allá del herpes y ofrecen una ventana de esperanza para frenar la crisis sanitaria que detalla el ECDC, y que por supuesto afecta también a nuestro país. Al haber demostrado que es posible educar al sistema inmunitario para que vigile de forma estricta una mucosa sin romper nada en el proceso, los autores confían en que el mecanismo sirva como una suerte de molde aplicable a otras ETS que carecen de vacunas eficaces.

«Nuestros hallazgos ofrecen una estrategia contra otros patógenos: VIH-1, el virus del papiloma humano o la clamidia»

Sachin Bhagchandani

MIT

«Nuestros hallazgos ofrecen una estrategia generalizable para dirigir la respuesta contra otros patógenos de transmisión sexual, incluidos el VIH-1, el virus del papiloma humano o la clamidia, en los que la inmunidad de las mucosas es esencial pero apenas se induce mediante otros tipos de vacunas», detallan Bhagchandani y el resto de autores en las conclusiones del artículo.

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