«Sufrieron un bloqueo mental»: la explicación de los instructores de puenting que lanzaron a una joven sin cuerda en Brasil - Colombia
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«Sufrieron un bloqueo mental»: la explicación de los instructores de puenting que lanzaron a una joven sin cuerda en Brasil

María Eduarda pagó 180 reales brasileños, el equivalente a unos 30 euros, para saltar desde el Ponte do Esqueleto, una ruta de senderismo y turismo de aventura muy conocida en el interior del estado de São Paulo. Pero lo que iba a ser un … ejercicio más de ‘rope jumping’, una variante de puenting donde se utiliza una cuerda más rígida, acabó en tragedia después de que los instructores de la actividad la lanzaran al vacío olvidándose de colocar la cuerda de seguridad. La joven, de 21 años, murió tras caer de una altura de 40 metros tras un episodio que ha dado la vuelta al mundo.
El entierro de María Eduarda se celebró el pasado domingo en Jandira, pero la investigación sobre lo ocurrido continúa. Los tres operarios que la cogieron en volandas para hacer el conocido como «salto del avión» ya han entrado en prisión acusados de homicidio involuntario con dolo, mientras otros tres trabajadores fueron puestos en libertad pero siguen investigados.

En sus declaraciones a la Policía, Luis Felipe Feliciano Egoroff, Vitor de Freitas Gonçalves y Maicon Fernandes Cintra, como se les ha identificado, al menos dos de ellos alegaron haber sufrido un «bloqueo» durante los preparativos del salto y no fueron capaces de explicar cuándo dejaron de asegurar las cuerdas.

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Y Ahora Sonsoles

Maria Sánchez Palomo

«Dos de ellos dijeron que eran responsables de atar las cuerdas, pero que sufrieron un bloqueo mental en ese momento. Afirmaron no recordar dónde ni cuándo ocurrió el fallo. Había dos cuerdas que debían haberse colocado, y ninguna lo estaba. En un deporte de riesgo como este, deberían haber revisado al menos tres veces», explicó la delegada Andréa Dantas Levy al diario Globo.
La empresa encargada de los saltos, Entre Cordas, operaba sin licencia en un país donde este tipo de actividades de turismo de aventura están estrictamente reguladas por normas técnicas.

La cámara desaparecida de María Eduarda, objeto de investigación

Uno de los elementos en los que se centra la investigación es la cámara 360º que portaba la víctima en el momento del salto para capturar la experiencia y que, tras el accidente, no ha podido ser encontrada.

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Un testigo que también estaba en la fila para saltar declaró ante la Policía haber visto a uno de los empleados detenidos retirar la cámara inmediatamente después de la caída de María Eduarda, pero su paradero aún se desconoce.

Aún tenía signos vitales cuando cayó

A sus 21 años, María Eduarda estaba licenciada en Educación Física y trabajaba en un gimnasio. Justo antes de saltar, quiso bromear en sus redes sociales sobre el riesgo de la actividad que estaba a punto de realizar.
Pese al horror que vivieron en directo los demás saltadores, corrieron inmediatamente a socorrerla. Entre ellos, una enfermera que también estaba en la fila y que constató que aún tenía signos vitales pese al gravísimo accidente. Fue ella quien inició las maniobras de reanimación hasta que llegaron los servicios de emergencias, que solo pudieron constatar su fallecimiento por la gravedad de las lesiones.

Publicado: junio 16, 2026, 4:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/sufrieron-bloqueo-mental-explicacion-instructores-puenting-lanzaron-20260616103021-nt.html

María Eduarda pagó 180 reales brasileños, el equivalente a unos 30 euros, para saltar desde el Ponte do Esqueleto, una ruta de senderismo y turismo de aventura muy conocida en el interior del estado de São Paulo. Pero lo que iba a ser un ejercicio más de ‘rope jumping’, una variante de puenting donde se utiliza una cuerda más rígida, acabó en tragedia después de que los instructores de la actividad la lanzaran al vacío olvidándose de colocar la cuerda de seguridad. La joven, de 21 años, murió tras caer de una altura de 40 metros tras un episodio que ha dado la vuelta al mundo.

El entierro de María Eduarda se celebró el pasado domingo en Jandira, pero la investigación sobre lo ocurrido continúa. Los tres operarios que la cogieron en volandas para hacer el conocido como «salto del avión» ya han entrado en prisión acusados de homicidio involuntario con dolo, mientras otros tres trabajadores fueron puestos en libertad pero siguen investigados.

En sus declaraciones a la Policía, Luis Felipe Feliciano Egoroff, Vitor de Freitas Gonçalves y Maicon Fernandes Cintra, como se les ha identificado, al menos dos de ellos alegaron haber sufrido un «bloqueo» durante los preparativos del salto y no fueron capaces de explicar cuándo dejaron de asegurar las cuerdas.

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  • Y Ahora Sonsoles


    Maria Sánchez Palomo

«Dos de ellos dijeron que eran responsables de atar las cuerdas, pero que sufrieron un bloqueo mental en ese momento. Afirmaron no recordar dónde ni cuándo ocurrió el fallo. Había dos cuerdas que debían haberse colocado, y ninguna lo estaba. En un deporte de riesgo como este, deberían haber revisado al menos tres veces», explicó la delegada Andréa Dantas Levy al diario Globo.

La empresa encargada de los saltos, Entre Cordas, operaba sin licencia en un país donde este tipo de actividades de turismo de aventura están estrictamente reguladas por normas técnicas.

La cámara desaparecida de María Eduarda, objeto de investigación

Uno de los elementos en los que se centra la investigación es la cámara 360º que portaba la víctima en el momento del salto para capturar la experiencia y que, tras el accidente, no ha podido ser encontrada.

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Un testigo que también estaba en la fila para saltar declaró ante la Policía haber visto a uno de los empleados detenidos retirar la cámara inmediatamente después de la caída de María Eduarda, pero su paradero aún se desconoce.

Aún tenía signos vitales cuando cayó

A sus 21 años, María Eduarda estaba licenciada en Educación Física y trabajaba en un gimnasio. Justo antes de saltar, quiso bromear en sus redes sociales sobre el riesgo de la actividad que estaba a punto de realizar.

Pese al horror que vivieron en directo los demás saltadores, corrieron inmediatamente a socorrerla. Entre ellos, una enfermera que también estaba en la fila y que constató que aún tenía signos vitales pese al gravísimo accidente. Fue ella quien inició las maniobras de reanimación hasta que llegaron los servicios de emergencias, que solo pudieron constatar su fallecimiento por la gravedad de las lesiones.

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