Javier Gil Guerrero: «Israel no puede decir que no a Trump, aunque para Tel Aviv el acuerdo entre Irán y EE.UU. sea duro de tragar» - Colombia
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Javier Gil Guerrero: «Israel no puede decir que no a Trump, aunque para Tel Aviv el acuerdo entre Irán y EE.UU. sea duro de tragar»

Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo marco, que está previsto sea firmado el próximo viernes 19 de junio en Suiza- sobre el que trabajar. Sin embargo, Israel, que está al margen, tiene la capacidad de decidir si dinamita el pacto o sucumbe a … las presiones de Trump. Javier Gil Guerrero, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá’ (Ciudadela Libros), analiza a vuelapluma para a ABC el fondo y forma de un documento del que apenas han trascendido detalles.
—¿Cómo ve el memorando?

—Todavía no tenemos una imagen clara de qué es exactamente lo que han acordado. Se trata de un memorando de entendimiento para solucionar los problemas más urgentes, que son los relativos al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y al bloqueo estadounidense de las costas de Irán, y para alcanzar un alto el fuego en toda la región, e incluir al Líbano, que era un asunto que Israel quería mantener al margen. Pero no hay una idea muy clara con respecto a las sanciones económicas, los fondos iraníes congelados en el extranjero, la retirada o no de las tropas israelíes del sur del Líbano y el programa nuclear iraní. Se abre un plazo de unos 60 días para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear, el uranio que ya está enriquecido, la capacidad o no de Irán de enriquecer uranio, en qué cantidades podrá enriquecer uranio y a qué porcentaje. También se habla de que Trump habría accedido a suspender las sanciones económicas con respecto a la exportación de petróleo y gas iraní durante 60 días hasta alcanzar un acuerdo nuclear. Pero no hemos podido ver ningún documento e Israel tampoco tiene muy claros los términos.
—¿Es el definitivo?
—Desde Estados Unidos transmiten que es definitivo. Desde Irán se muestran más cautelosos e indecisos. Si se levanta el bloqueo del estrecho de Ormuz y el bloqueo naval estadounidense sería un paso importante, pero luego quedaría lo más difícil: si Irán va a poder enriquecer uranio o no, de cuánto tiempo estamos hablando, si va a ser diez, 15 o 20 años, si Estados Unidos va a levantar las sanciones económicas o no, en qué condiciones va a levantarlas, si descongelará estos fondos bloqueados en el extranjero y en qué condiciones y en qué plazos se haría. Volvemos a la casilla de salida. Pero el tema más urgente para la economía global y para los intereses tanto de Irán como de Estados Unidos más inmediatos, para la economía iraní y para la presión política de Trump por esta inflación y por las elecciones de mitad de mandato en noviembre, era el bloqueo del estrecho de Ormuz.

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Javier Ansorena

—¿Respetará Israel el acuerdo?

Newsletter

—Ahí hay un problema: Israel no ha formado parte de las negociaciones, por lo que está en una posición muy difícil. Por una parte, Israel no puede decir que no a Trump, pero para ellos es duro de tragar la imposición de un acuerdo del que ellos no han formado parte. Y aquí han tratado de marcar una línea roja durante todas las negociaciones, que es separar la cuestión del Líbano de la problemática del programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz. Para Israel es un precedente muy peligroso el establecer una conexión entre sus operaciones en el Líbano y los acuerdos con Irán, porque eso ata de manos a Tel Aviv y limita su libertad de movimiento y de actuación en el Líbano. A lo que aspiraba Israel en el Líbano es a crear una situación sobre el terreno similar a la de Siria antes de la caída de Bashar al Assad. En ese momento, operaba libremente y con impunidad, bombardeando a Hizbolá y las posiciones iraníes en Siria. Era lo que llamaban la ‘guerra entre las guerras’, y estos ataques no provocaban una respuesta directa de Hizbolá, ni desde el Líbano ni desde territorio iraní. Teherán, en cambio, quiere evitar la creación de un escenario en el que Israel tenga cierta impunidad para bombardear el Líbano. Pero Israel no puede permitirse un Hizbolá fuerte que pueda amenazar su frontera norte con una operación como la que llevó a cabo Hamás el 7 de octubre de 2023.
—¿Cómo quedan Irán y EE.UU. tras cuatro meses de guerra?
—Hay que esperar a ver cómo se resuelve todo. Con base en ese memorando de entendimiento y con base en ese acuerdo nuclear al que se pueda llegar en 60 días, ahí ya podremos juzgar si esta guerra, que empezó el 28 de febrero, ha merecido la pena desde el punto de vista de los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel. Y si ha sido una guerra en la que la República Islámica pueda afirmar que ha salido airosa. Todo esto depende de si las sanciones económicas se mantienen, de si Irán entrega el uranio enriquecido, de qué condiciones se ponen a su programa nuclear y qué nueva realidad de posguerra se impone.

«Irán ha jugado fuerte: ha buscado hacer daño a la economía global porque sabía que no podía ganar militarmente a Israel y a Estados Unidos»

Javier Gil
Analista político

—¿Y cómo queda la economía global?
—Los que más han sufrido esta guerra, más allá de Irán que ha sido bombardeado, han sido las monarquías árabes del golfo Pérsico y las economías europeas y asiáticas. Europa y Asia se han mostrado mucho más vulnerables a todo lo que ha ocurrido en el estrecho de Ormuz que Estados Unidos. Irán ha jugado fuerte: ha buscado hacer daño a la economía global porque sabía que no podía ganar militarmente a Israel y a Estados Unidos. La única forma que tenía de sobrevivir a esta guerra era haciendo el mayor daño posible a la economía global para que esto forzara a Estados Unidos a parar la guerra. Y han tenido éxito. Mientras, Estados Unidos, tras 40 días, decidió parar la ofensiva militar por la presión inflacionaria, por la presión en los mercados internacionales y en la economía global, no porque Irán estuviera matando a un número ingente de soldados estadounidenses o estuviera destruyendo un montón de cazas y de barcos.

Publicado: junio 16, 2026, 12:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/javier-gil-guerrero-israel-puede-decir-trump-20260615021351-nt.html

Estados Unidos e Irán han alcanzado un acuerdo marco, que está previsto sea firmado el próximo viernes 19 de junio en Suiza- sobre el que trabajar. Sin embargo, Israel, que está al margen, tiene la capacidad de decidir si dinamita el pacto o sucumbe a las presiones de Trump. Javier Gil Guerrero, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Navarra y autor de ‘La sombra del Ayatolá’ (Ciudadela Libros), analiza a vuelapluma para a ABC el fondo y forma de un documento del que apenas han trascendido detalles.

—¿Cómo ve el memorando?

—Todavía no tenemos una imagen clara de qué es exactamente lo que han acordado. Se trata de un memorando de entendimiento para solucionar los problemas más urgentes, que son los relativos al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y al bloqueo estadounidense de las costas de Irán, y para alcanzar un alto el fuego en toda la región, e incluir al Líbano, que era un asunto que Israel quería mantener al margen. Pero no hay una idea muy clara con respecto a las sanciones económicas, los fondos iraníes congelados en el extranjero, la retirada o no de las tropas israelíes del sur del Líbano y el programa nuclear iraní. Se abre un plazo de unos 60 días para llegar a un acuerdo sobre el programa nuclear, el uranio que ya está enriquecido, la capacidad o no de Irán de enriquecer uranio, en qué cantidades podrá enriquecer uranio y a qué porcentaje. También se habla de que Trump habría accedido a suspender las sanciones económicas con respecto a la exportación de petróleo y gas iraní durante 60 días hasta alcanzar un acuerdo nuclear. Pero no hemos podido ver ningún documento e Israel tampoco tiene muy claros los términos.

—¿Es el definitivo?

—Desde Estados Unidos transmiten que es definitivo. Desde Irán se muestran más cautelosos e indecisos. Si se levanta el bloqueo del estrecho de Ormuz y el bloqueo naval estadounidense sería un paso importante, pero luego quedaría lo más difícil: si Irán va a poder enriquecer uranio o no, de cuánto tiempo estamos hablando, si va a ser diez, 15 o 20 años, si Estados Unidos va a levantar las sanciones económicas o no, en qué condiciones va a levantarlas, si descongelará estos fondos bloqueados en el extranjero y en qué condiciones y en qué plazos se haría. Volvemos a la casilla de salida. Pero el tema más urgente para la economía global y para los intereses tanto de Irán como de Estados Unidos más inmediatos, para la economía iraní y para la presión política de Trump por esta inflación y por las elecciones de mitad de mandato en noviembre, era el bloqueo del estrecho de Ormuz.

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  • Javier Ansorena

—¿Respetará Israel el acuerdo?

Newsletter

—Ahí hay un problema: Israel no ha formado parte de las negociaciones, por lo que está en una posición muy difícil. Por una parte, Israel no puede decir que no a Trump, pero para ellos es duro de tragar la imposición de un acuerdo del que ellos no han formado parte. Y aquí han tratado de marcar una línea roja durante todas las negociaciones, que es separar la cuestión del Líbano de la problemática del programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz. Para Israel es un precedente muy peligroso el establecer una conexión entre sus operaciones en el Líbano y los acuerdos con Irán, porque eso ata de manos a Tel Aviv y limita su libertad de movimiento y de actuación en el Líbano. A lo que aspiraba Israel en el Líbano es a crear una situación sobre el terreno similar a la de Siria antes de la caída de Bashar al Assad. En ese momento, operaba libremente y con impunidad, bombardeando a Hizbolá y las posiciones iraníes en Siria. Era lo que llamaban la ‘guerra entre las guerras’, y estos ataques no provocaban una respuesta directa de Hizbolá, ni desde el Líbano ni desde territorio iraní. Teherán, en cambio, quiere evitar la creación de un escenario en el que Israel tenga cierta impunidad para bombardear el Líbano. Pero Israel no puede permitirse un Hizbolá fuerte que pueda amenazar su frontera norte con una operación como la que llevó a cabo Hamás el 7 de octubre de 2023.

—¿Cómo quedan Irán y EE.UU. tras cuatro meses de guerra?

—Hay que esperar a ver cómo se resuelve todo. Con base en ese memorando de entendimiento y con base en ese acuerdo nuclear al que se pueda llegar en 60 días, ahí ya podremos juzgar si esta guerra, que empezó el 28 de febrero, ha merecido la pena desde el punto de vista de los intereses estratégicos de Estados Unidos e Israel. Y si ha sido una guerra en la que la República Islámica pueda afirmar que ha salido airosa. Todo esto depende de si las sanciones económicas se mantienen, de si Irán entrega el uranio enriquecido, de qué condiciones se ponen a su programa nuclear y qué nueva realidad de posguerra se impone.

«Irán ha jugado fuerte: ha buscado hacer daño a la economía global porque sabía que no podía ganar militarmente a Israel y a Estados Unidos»

Javier Gil

Analista político

—¿Y cómo queda la economía global?

—Los que más han sufrido esta guerra, más allá de Irán que ha sido bombardeado, han sido las monarquías árabes del golfo Pérsico y las economías europeas y asiáticas. Europa y Asia se han mostrado mucho más vulnerables a todo lo que ha ocurrido en el estrecho de Ormuz que Estados Unidos. Irán ha jugado fuerte: ha buscado hacer daño a la economía global porque sabía que no podía ganar militarmente a Israel y a Estados Unidos. La única forma que tenía de sobrevivir a esta guerra era haciendo el mayor daño posible a la economía global para que esto forzara a Estados Unidos a parar la guerra. Y han tenido éxito. Mientras, Estados Unidos, tras 40 días, decidió parar la ofensiva militar por la presión inflacionaria, por la presión en los mercados internacionales y en la economía global, no porque Irán estuviera matando a un número ingente de soldados estadounidenses o estuviera destruyendo un montón de cazas y de barcos.

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