Publicado: junio 15, 2026, 10:45 am
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/frustracion-libano-tras-preacuerdo-eeuu-iran-hipocresia-20260615171301-nt.html
… Una fuente militar autorizada comenta: «En mi opinión, desde hace tiempo, estadounidenses e israelíes no coinciden en sus objetivos estratégicos. Pero esto se hace más evidente hoy. Trump necesita que termine el conflicto en Irán porque su impacto en el consumidor estadounidense es demasiado significativo. Además, no le importa lo que pueda ocurrir en el Líbano. En cuanto a Benjamin Netanyahu, necesita que este conflicto continúe porque sigue viendo a Irán como una amenaza existencial para su país. Algunos piensan a veces que los desacuerdos entre el presidente estadounidense y el primer ministro israelí son una especie de juego del policía bueno y el policía malo. Personalmente, no creo que sea así: cada parte juega su propio juego según sus propios intereses. Hoy, las discrepancias sobre la estrategia a seguir superan los puntos de acuerdo entre estos dos aliados».
Si bien no creen que la guerra en el Líbano haya terminado, algunos desplazados del sur han regresado a sus aldeas, más para comprobar el estado de sus hogares, cuando esos no han quedado completamente destruidos, que para reasentarse. Las autoridades libanesas, sin embargo, han pedido a la población que espere antes de regresar a sus casas. Por su parte, los municipios intentaban evaluar los daños o despejar ciertas carreteras para facilitar la circulación, mientras que el Ejército israelí cerraba algunas vías en función de los combates y de las demoliciones que continuaba a lo largo del día.
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Javier Ansorena
Desde el anuncio de este acuerdo entre EE.UU. e Irán, que se espera pronto, las reacciones en las calles de la capital han sido similares a las que se expresaron tras cada nuevo alto el fuego. Nawal está indignada: «¿En serio? Tres meses de guerra, de destrucciones en todo el sur del país que se queda devastado, miles de muertos y heridos. Y ahora, con toda tranquilidad, anuncian que la guerra ha terminado». Lejos de alegrarse o sentirse aliviada, Nawal continúa: «¡Esta hipocresía tiene que acabar! Todo es una farsa. Todo el mundo sabía que Trump quería que este conflicto terminara para su cumpleaños, para el 250 aniversario de EE.UU. y para el Mundial». Sin ser una experta en geopolítica, la joven analiza: «Él empieza una guerra y luego la detiene, sin que se hayan logrado los objetivos que la motivaron. ¿Tiene sentido eso? ¿Acaso el objetivo inicial no era derrocar al régimen iraní y reducir la amenaza nuclear? Hoy, estos dos temas polémicos ya no importan. ¡La única preocupación es la apertura del estrecho de Ormuz y el precio del petróleo!»
Otra mujer, Marie, añade: «Si el régimen iraní se mantiene en el poder y nada cambia en general, el pulpo que tenemos aquí con Hizbolá y que estrangula al país con sus tentáculos, se encontrará fortalecido. En cualquier caso, el hecho de que el régimen se mantenga en el poder con la Guardia Revolucionaria Islámica significa que han ganado».
Abou Nader, excomandante en jefe de las Fuerzas Libanesas y presidente de una ONG particularmente activa en el apoyo al sur, concluye: «Este no es un buen día para el Líbano, porque Irán lo está utilizando como moneda de cambio o medio de presión en sus negociaciones con EE.UU. El momento es crítico para mi país. Para evitar lo peor, es imperativo que nuestros líderes completen las negociaciones directas con Israel que ya han comenzado y que restablezcan el monopolio estatal de las armas desarmando a Hizbolá»
