Publicado: junio 15, 2026, 6:00 am
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El agua es fundamental para la transición energética, para producir una energía renovable más barata que favorezca la competitividad de la industria. Al mismo tiempo, España tiene una historia de escasez, agravada cada vez más por el cambio climático, que hace necesaria una buena gestión y planificación de este recurso e innovación tecnológica para aprovecharlo de la mejor manera. Todos estos elementos componen una cadena que tiene al agua como protagonista en la «transición azul» que es necesaria para que sea posible hacer la «verde».
Este planteamiento lo compartió la directora de Seguridad, Medio Ambiente y Calidad en Moeve, Mar Perrote, en la IV Jornada del Clima de La Información y 20minutos que se celebró hace unos días en Madrid en colaboración con Endesa y Moeve, cuya primera mesa presentó Héctor M. Garrido, redactor jefe del diario. Según explicó Perrote, muchas de las tecnologías que van a permitir el salto hacia la descarbonización, como el hidrógeno renovable, tienen en el agua «su materia prima fundamental». «No solo estamos en una transición verde sino también en una azul», dijo, de modo que «el agua tiene que estar en el centro». Moeve ya aplica este binomio agua-energía en el valle andaluz del hidrógeno. Para ello, su planta en Cádiz colabora con la empresa pública Agua y Residuos del Campo de Gibraltar.
«No es que actúe como palanca, es que si no opera en condiciones de garantía de calidad, sanidad y seguridad absoluta no hay palanca ni nada», aseveró el presidente de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (Daquas), Jesús Maza, sobre la importancia que tiene el líquido, no solo para la producción de energía, sino también para grandes consumidores como la agricultura y la industria.
«El gran desarrollo de nuestro país va muy ligado a cómo gestionamos el agua desde hace mucho tiempo», añadió Maza. También por lo que respecta a proyectos industriales y a la generación de energía renovable. En este sentido, Moeve ha reducido un 21% el consumo de agua y espera que llegue al 25% en 2030, además de utilizar en instalaciones como su planta de biocombustible agua regeneradra de sus propios parques energéticos. «La resiliencia hídrica es fundamental», afirmó Perrote sobre la circularidad que aplica la compañía.
El presidene de Daqua consideró que el nivel de gestión del agua en España es «bastante óptimo», en un país donde los episodios de sequía han existido desde hace décadas, aunque ahora están exacerbados por efecto del cambio climático que trae también inundaciones, otra fuente de tensión para los responsables de que haya agua disponible para el consumo y otros usos. Estas son las confederaciones hidrográficas de los distintos ríos, que cuentan con «menos recursos» que en otros países de Europa en los que llueve más y que les obliga a ser más eficientes» en el uso del agua, para lo que España se dota de planes hidrológicos en cada cuenca, planes especiales de sequía y de gestión de riesgos que le convierten en «un país puntero» en planificación.
Demanda, buen estado ambiental y territorio
Así lo asegura el presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, Antonio Yáñez, que explicó en el foro que el objetivo de estos organismos es que las masas de agua estén un buen estado ambiental, gestionar las distintas demandas y equilibrar el desarrollo territorial. También la gestión de «acontecimientos extremos» como consecuencia del cambio climático y asegurar la participación de todas las administraciones y los usuarios.
Según Yáñez, en unas cosas se consiguen mejores resultados que en otras. «Somos muy buenos atendiendo demandas en cualquier situación y no lo somos tanto en lograr los objetivos medioambientales» del estado de los ríos y puntualizó que estos dos elementos no son interdependientes, porque mantener el caudal ecológico «queda fuera» de la gestión de las demandas. La mayor es para uso de agricultura, aunque el prioritario sea el consumo humano. Por detrás va la industria. Moeve calcula que tiene un peso del 4% del consumo total de agua. Sin embargo, a ello hay que añadir el consumo de sectores industriales específicos, como el turismo, tal y como señaló el consejero del departamento de Público y Regulatorio de Gómez Acebo&Pombo, Eduardo Orteu. Aún así, apuntó que la industria es «más exigente» en términos de eficiencia en el consumo de agua que la agricultura, lo que tiene también que ver con el elemento fundamental que es para el desarrollo económico. Así, destacó «el interés que ahora tiene la industria de tener garantizado el suministro en determinadas localizaciones».
«El agua, más que palanca, es una materia prima indispensable«, terció el presidente de la Conferencia Hidrográfica del Ebro, Carlos Arrazola, para quien lo que sí es una palanca es hacer «una mejor gestión del agua», en un contexto en el que «la demanda crece y el recurso disminuye».
Los retos ante los efectos del cambio climático
En este escenario, ¿España está preparada para hacer frente a fenómenos más extremos cada vez más frecuentes, como sequías, lluvias torrenciales o El Niño? «El riesgo cero no existe», advierte el presidente de la Confedereracióóm Hidrológica del Tajo.
La eficiencia en el consumo del agua se logra con una conciencia ciudadana que estos expertos consideran superior que en otros países por el historia de sequías en España y también por la necesidad de reducir su consumo, que es algo que, según Orteu, no se logra adecuadamente. «No somos capaces de reducir la demanda», dijo el abogado, que también introdujo el factor de su coste, puesto que en España «el recurso es gratis y es el servicio lo que se cobra». «La eficiencia en la administración del agua es consumir menos, hacer más con menos» pero lamentó que, en particular en el ámbito de la agricultura, «la eficiencia no se ha traducido en la práctica». Orteu querría ver una armonización de la normativa del agua, que ve como «un balón lleno de parches» y un «auténtico despropósito».
«Ahora mismo hay una extraordinaria necesidad de tecnologías de tratamientos. Estamos en un país donde, en determinadas cuencas, las tecnologías son clave», añadió el experto de Gómez Acebo&Pombo sobre una innovación que es fundamental y en la que están cuencas como el Tajo y el Ebro. Eso sí, lamentó que las medidas que figuran en la planificación y planes de gestión «no siempre están ejecutadas».
«Somos hijos de la sequía de 2023», afirmó Arrazola, sobre un reciente episodio de escasez que llevó a hacer dudar de que el Ebro pudiera atender necesidades en Cataluña y a esta comunidad, a restringir el consumo para regar o para las piscinas. «La reflexión en este contexto es que esos episodios tienen que generar soluciones para lo sucesivo«, aunque también indicó que episodios como el «tren de borrascas» de principios de este año también han demostrado que «estamos protegidos» ante eventos extremos.
«Nosotros ahora estamos trabajado en sistemas de información meteorológica que recopilan información de aforos, pluviómetros, integran las previsiones de la AEMET en los modelos», enumeró el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Sin embargo, añadió también que «es muy difícil detectar con precisión» dónde se van a producir episodios violentos. Para minimizar sorpresas, se está incrementado la densidad de los aparatos para medir algunos incrementos de caudal y poder gestionarlos aguas abajo, donde en caso contrario se termina produciendo la inundación.
En cuanto al Tajo, Yáñez incidió en la mejora de los datos, en planificar con modelos, en digitalizar y en el control de la tecnología. «Estamos trabajando en uno de los puntos donde hay mucho desarrollo por delante, en modelos predictivos ante situaciones extremas, métodos de gestión y conservación de infraestructuras, gemelos digitales», elementos que permiten tener más información para tomar decisiones.
«En el caso de Moeve, la tecnología como habilitadora de la transición energética es fundamental», apuntó Perrote, no solo para conseguir un consumo más eficiente del agua, sino también para tener modos predictivos de anticipar necesidades y la desalación y la reutilización, que son «fundamentales».
«La tecnología nos permite tomar decisiones, utilizar el agua generada no solo para el proceso industrial sino también incluir el consumo humano y doméstico», apuntó Maza, que también advirtió de que debe servir para «mejorar la eficiencia hídrica», en la que no obstante «España está en un nivel bastante avanzado», concluyó.
El director de 20minutos, Jesús Morales, cerró la IV Jornada del Clima con un mensaje sobre la necesidad de enfrentar desafíos «determinantes» como el cambio climático, el agua o la energía a pesar del resto de urgencias que encara un mundo «en el que están pasando muchas cosas relevantes»
