Publicado: junio 14, 2026, 8:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/atencion-psicologica-aumenta-zona-vecina-gaza-20260614024655-nt.html
Además de sufrir el impacto directo del brutal atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó 1.200 muertos y 250 secuestrados, la zona vecina a Gaza arrastra todavía sus secuelas físicas y mentales. Desde entonces, la atención psicológica se ha … disparado un 46% en esta región, que constituye el distrito sanitario sur de Israel y donde viven 736.000 habitantes repartidos por nueve ciudades y 26 consejos locales y regionales. Así, se ha pasado de 54.036 pacientes atendidos en 2023 a 67.323 en 2024 y 78.881 en 2025.
«Por el trauma sufrido, la proporción de pacientes mentales es mayor aquí que en el resto del país», explica el doctor Tzachi Ben Zion, psiquiatra jefe de la fundación médica Clalit, que gestiona 32 clínicas a menos de siete kilómetros con la franja de Gaza.
Mientras los índices nacionales de pacientes de salud mental fueron de 3,9% de 2023, 4,2% en 2024 y 4,5% en 2025, en el sur de Israel se situaron muy por encima: 5,2 en 2023, 5,8% en 2024 y 5,9% en 2025.
Noticia relacionada
-
Nathalie Duplan
En Sederot, una ciudad a menos de un kilómetro de Gaza que fue evacuada tras la incursión de Hamás, la clínica de Clalit atiende a cerca de 22.000 pacientes, de los que el 62% son adultos y el 38% menores de edad. Según detalla el doctor Ben Zion, «esta cifra es más alta de lo habitual en niños, que en circunstancias normales suele ser del 10%. Pero aquí aumenta el número porque el trauma ha sido muy fuerte entre los menores».
«Por el trauma sufrido, la proporción de pacientes mentales es mayor aquí que en el resto del país»
Doctor Tzachi Ben Zion
Psiquiatra jefe de Clalit en Sederot
En su opinión, «el mayor problema que he visto es con los niños, que ni hablan ni lloran. Cuando son atendidos por los psicólogos, los niños les preguntan si pueden llorar ya. Precisamente, eso es también lo que preguntaban los supervivientes de los campos de extermino nazis». Como descendiente de víctimas del Holocausto, el doctor Ben Zion se emociona al recordar que, al igual que en la Segunda Guerra Mundial, «la diferencia entre la vida y la muerte fue un revólver que se encasquilló o alguien que llamaba al terrorista».
Por ese motivo, aboga por reforzar la atención psicológica en la zona. Pero el trauma es tan grande que le hace dudar sobre la recuperación de sus habitantes: «¿Se puede volver a una vida normal? No estoy seguro».
