Publicado: junio 5, 2026, 4:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/reacciones-regimen-cubano-salida-empresas-extranjeras-20260605200115-nt.html
El viejo eslogan propagandÃstico que definÃa al turismo como el «motor impulsor» de la economÃa cubana se desmorona a la misma velocidad con la que se retiran los letreros de las principales cadenas hoteleras en la isla tras el anuncio del cese parcial o … total de sus operaciones debido al aumento de las sanciones estadounidenses. Se trata de las cuatro operadoras extranjeras con mayor presencia en el sector turÃstico de la isla: Blue Diamond, Meliá, Iberostar y Archipelago International.
En el caso de la canadiense Blue Diamond, que gestionaba 62 establecimientos en enclaves estratégicos como La Habana, Varadero, Cayo Santa MarÃa y HolguÃn, la retirada de la marca ya es visible en fachadas de la capital y en el famoso balneario de Matanzas. Según fuentes del sector, varios de estos inmuebles han pasado a ser administrados directamente por Gaviota S.A., la empresa turÃstica de Gaesa, el opaco conglomerado militar sancionado por Washington.
Por su parte, la mallorquina Iberostar ha dejado de operar y comercializar doce de sus establecimientos, reduciendo su catálogo a apenas seis hoteles activos. El repliegue afecta igualmente a 15 de los 33 hoteles de Meliá Hotels International y a otros seis de la marca Aston (perteneciente a la indonesia Archipelago International).
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La salida de estos gigantes supone un tiro de gracia para la ya débil economÃa cubana y el turismo internacional, que ha sido la segunda fuente de financiación de la dictadura durante décadas. Las compañÃas alegaron, además, la imposibilidad material de sostener los estándares mÃnimos en la isla. Cuba, que antes de la pandemia recibÃa más de cuatro millones de turistas, apenas rozó los dos millones el año pasado, quedando rezagada frente al alza de competidores regionales como la República Dominicana o Cancún (México). El desplome actual ha sido propiciado igualmente por los apagones, la escasez de combustible, problemas de abastecimiento, deterioro de la infraestructura y la cancelación masiva de vuelos comerciales por la escasez de carburante para aviones.
El impacto social de este cierre es sÃsmico. Más de 200.000 trabajadores del sector se encuentran en el limbo del desempleo. «Nos están mandando para nuestras casas sin trabajo, y a algunos los ubican en empresas estatales de manera temporal con mÃseros salarios», confiesa a ABC un empleado afectado.
Un «reconocimiento»
La retirada de cerca de un centenar de hoteles en Cuba coincide con el vencimiento del ultimátum de la Administración estadounidense, que fijó el 5 de junio como fecha lÃmite para que empresas extranjeras cortaran vÃnculos con Gaesa, el conglomerado militar que controla el sector turÃstico y la mayor parte de la economÃa de la isla. En mayo, Washington extendió las sanciones a este emporio y a su presidenta ejecutiva, la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera.
A la asfixia económica, los estadounidenses suman golpes directos a la cúpula. El Departamento del Tesoro de EE.UU. divulgó este jueves un nuevo paquete de sanciones que incluyen al gobernante cubano, Miguel DÃaz-Canel Bermúdez, a su esposa, Lis Cuesta Peraza, a su hijastro, Manuel Anido Cuesta, asà como a Alejandro Castro EspÃn y a Raúl Alejandro Castro Calis, hijo y nieto, respectivamente, de Raúl Castro Ruz.
La respuesta de La Habana ha sido el habitual atrincheramiento ideológico, el victimismo y el desafÃo. DÃaz-Canel calificó las sanciones de «ilegÃtimas» y acusó a Washington de buscar «un escenario de conflicto diseñado para dañar al pueblo cubano». «La agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentarnos a los peores escenarios y resistir la arremetida imperial», concluyó su mensaje. Por su parte, su esposa, Lis Cuesta, reaccionó con ironÃa para restar trascendencia a la medida: «Es casi un honor estar en esa lista. No se cansan del ridÃculo y la estupidez polÃtica», escribió en su cuenta de X.
En los medios de prensa oficiales, el aparato de propaganda ha intentado proyectar la visión de que se tratarÃa de un «reconocimiento» a la «valentÃa» de los dirigentes cubanos y sus familiares.
Incluso, tras años de opacidad, el régimen emitió esta semana un insólito comunicado en defensa de Gaesa, asegurando que la entidad se creó para financiar programas sociales. El texto eludió mencionar que se trata de una sociedad anónima, que no rinde cuentas a nadie ni es auditable por el Estado y que ha seguido levantando hoteles de lujo vacÃos mientras los hospitales y los servicios básicos de la ciudadanÃa colapsaban por completo.
Una «tortura silenciosa»
Frente a la retórica de la «resistencia creativa» del régimen, la imagen en las calles cubanas es desgarradora. La vida de los cubanos se mide en las escasas horas de luz eléctrica disponibles. En las provincias orientales, millones de ciudadanos padecen cortes de dos o tres horas consecutivas para recibir apenas una de corriente. En La Habana, el mayor centro poblacional, los apagones suelen extenderse hasta 40 horas o más.
«Llevamos varios dÃas en los que solo nos ponen la corriente 45 minutos o una hora al dÃa o cada 48 horas. La comida se está echando a perder, ya ni siquiera podemos recargar los ventiladores o baterÃas. Esto es insostenible, es una tortura silenciosa», declaró a ABC un residente en uno de los barrios periféricos de la capital.
«Entre los mosquitos y el calor es imposible dormir», relató una joven del municipio de Regla. «Me paso la noche entera abanicando a mis niños con un pedazo de cartón».
Gaesa: el opaco entramado que devoró a la isla
Detrás del colapso emerge una empresa clave: Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.). Este opaco entramado, controlado por la cúpula de los militares y un grupo de familias de la élite –con los Castro a la cabeza–, funciona como un Estado dentro del Estado. La sociedad militar gestiona más del 70% de la economÃa y el 95% de las finanzas del paÃs, incluyendo sectores clave como el turismo y las remesas. Se estima que acumula una fortuna de más de 18.000 millones de dólares (15.600 millones de euros), operando como una sociedad anónima y sin transparencia pública. Los ingresos se desvÃan a cuentas opacas mientras los servicios públicos colapsan. Al forzar la salida de las cadenas extranjeras, Washington busca asfixiar el pulmón financiero que sostiene el aparato represivo y los lujos de la mafia Castro-Canel.
El miedo a la represión choca con la desesperación y el instinto de supervivencia. Cada noche, la oscuridad se rompe con el sonido de las cacerolas y los gritos de libertad de los ciudadanos, a quienes la PolicÃa polÃtica llama despectivamente «los músicos». En otras zonas, se cierran avenidas y se quema basura en las calles para llamar la atención y exponer el malestar social. Los rostros al frente de estas protestas suelen ser los de madres desesperadas junto a sus hijos.
La única respuesta de las autoridades, más allá de pedir una «comprensión» agotada hace años, es activar la maquinaria represiva. Cuando el régimen no logra disolver las concentraciones por las buenas, recurre a la fuerza: las jornadas de protesta se saldan invariablemente con oleadas de arrestos selectivos en los dÃas posteriores.
A oscuras, sin dólares, sin turistas, con el régimen cercado y la ciudadanÃa cada vez más acorralada, Cuba se desmorona.
