Publicado: junio 5, 2026, 2:46 pm
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«Irán usa al Líbano como moneda de cambio en la negociación», fueron las palabras de un impotente Joseph Aoun, presidente del Líbano, para explicar los motivos del fracaso de acuerdo de alto el fuego alcanzado con Israel. El Gobierno de Beirut siente que … el país está secuestrado por una república islámica que controla Hizbolá y apuesta por incluir el frente libanés en su negociación con Donald Trump.
Con el paso de los días, libaneses e israelíes comprueban que cualquier acuerdo que excluya al Partido de Dios en la mesa de negociación está destinado al fracaso y meter a la milicia chií en la ecuación es meter a los iraníes. Sin haber solucionado la reapertura de Ormuz o el programa nuclear iraní, el Líbano es el nuevo punto desestabilizador del proceso negociador entre Washington y Teherán.
Aunque en un primer momento el presidente del Parlamento, Nabih Berri, ejerció de intermediario entre Washington y Hizbolá, en los últimos días Trump se ha referido a «contactos directos» con el grupo proiraní, lo que deja en una posición delicada a Berri, una de las figuras más influyentes del país.
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Mikel Ayestaran
El acuerdo alcanzado en Washington entre libaneses e israelíes tiene como punto de partida el desarme de Hizbolá y la retirada de sus milicianos al norte del río Litani, pero no dice nada sobre la ocupación del 10 por ciento del país por parte de las tropas israelíes. El Partido de Dios rechazó un pacto que considera «una rendición» y «una farsa», en palabras de su líder, Naim Qassem. La Guardia Revolucionaria iraní adelantó el jueves que Hizbolá sólo aceptaría una retirada del sur a cambio de que Israel saque sus tropas hasta los límites anteriores a la reciente guerra de 40 días.
La diputada libanesa Najat Aoun Saliba denunció en la cadena Al Yasira que «Hizbolá actúa contra la voluntad de los libaneses siguiendo órdenes iraníes». También afirmó que Teherán constituye «una amenaza para la soberanía libanesa», y recordó que «Irán hizo pública su opinión sobre el acuerdo y las negociaciones directas incluso antes de que Hizbolá expresara la suya, y eso es muy peligroso». Saliba lamentó que «lo que estamos viendo es a Hizbolá, como representante de Irán, trasladando la guerra entre Estados Unidos e Irán desde territorio iraní a suelo libanés y actuando contra la voluntad del Gobierno y del pueblo libanés».
Enfado en Israel
Los ataques israelíes mataron al menos a cuatro personas en las pasadas 24 horas, el Éjército volvió a dictar órdenes de evacuación a varias localidades del sur y Hizbolá lanzó drones y cohetes. El analista Yaakov Katz escribió en ‘The Jerusalem Post’ que, pese a los duros golpes sufridos, «Hizbolá ha ganado la guerra (…) lo ocurrido esta semana, con la vinculación con Irán legitimada por Trump y el alto el fuego impuesto por el presidente a Israel, significa que Hizbolá no solo ha sobrevivido conservando capacidades importantes que siguen matando soldados israelíes casi a diario, sino que ahora Irán vuelve a decidir lo que ocurre en el Líbano».
Netanyahu recibe fuertes críticas de aliados de gobierno y oposición, que consideran que Israel ha llegado a una situación en el Líbano en la que ya no determina plenamente su propio destino y depende de Trump. Cuando el primer ministro anunció hace unos días la vuelta de los bombardeos al sur de Beirut, bastión de Hizbolá, Trump le llamó «jodido loco» y le obligó a dar marcha atrás porque los iraníes amenazaron con suspender la negociación. Aunque Trump defiende en público que Irán y el Líbano son «frentes distintos», en la práctica ha permitido que Teherán imponga su visión y vincule ambos escenarios.
El enfado en el seno del Ejecutivo, reveló el portal Ynet, hizo que varios ministros exigieran que el acuerdo fuera sometido a votación antes de que Israel aceptara oficialmente sus términos. Sin embargo, Netanyahu se negó a convocar esa votación y dijo a los ministros que «Hizbolá se opone y, por lo tanto, no estoy tomando ninguna decisión (…) si lo acepta, lo someteré a vuestra aprobación». El uso de una estrategia como la de Gaza al sur del Líbano no ha sido suficiente para devolver la seguridad al norte de Israel, el Ejército que ocupa el Líbano sufre un goteo de bajas diario y los sectores ultranacionalistas piden a Netanyahu que arrase el sur de Beirut, pero Trump no se lo permite.
