Publicado: junio 4, 2026, 12:45 pm
La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/continuan-ataques-israel-sur-libano-pese-acuerdo-20260604190630-nt.html
Mientras la perspectiva de un alto el fuego entre Israel y el Líbano acapara titulares internacionales, el sur del país y el valle de la Becá siguen sufriendo la violencia de los combates entre el Ejército hebreo y Hizbolá, la guerrilla chií aliada de Irán. … En Beirut, un dron de vigilancia israelí patrulla los cielos a muy baja altura. Y la Unifil lamenta la muerte de uno de sus soldados y las heridas sufridas por otros dos de sus cascos azules en un ataque del que Israel se ha desvinculado. Sobre el terreno, por lo tanto, la situación es paradójica, ya que el Ejército israelí inicia su retirada del distrito de Marjayoun y las tropas libanesas están despejando escombros y reabriendo algunas carreteras. Pero Hizbolá rechazó de nuevo el acuerdo. Su líder, Naim Qassem, lo calificó de «humillación y capitulación».
Según explicaba a ABC Fouad Abou Nader, ex comandante en jefe de las Fuerzas Libanesas, mientras tenía lugar la reunión en Washington, «los estadounidenses han propuesto desarrollar proyectos piloto, es decir, tomar una región libanesa de la que los israelíes se retirarían, permitiendo que el Ejército libanés ocupe su lugar. Esto constituiría una prueba para comprobar si el Ejército es capaz de mantener el control de la región de forma efectiva. De ser así, los israelíes se retirarán gradualmente del Líbano y cederán sus posiciones al Ejército. Si libaneses e israelíes aceptan esta propuesta, se emitirá una declaración».
Unas horas más tarde, durante la madrugada del jueves, un comunicado oficial lo confirmaba. Sin embargo, el resultado no fue fácil de alcanzar. Según comenta Abou Nader, «las negociaciones se desarrollaron bajo tensión debido a las posiciones divergentes. Los estadounidenses presionaron tanto a los libaneses como a los israelíes».
Este jueves al mediodía, el presidente Joseph Aoun reconocía que «las negociaciones de ayer fueron muy difíciles». Además, detalló que se habían reanudado tras la intervención del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Si bien expresó optimismo, creyendo que el alto el fuego con Israel «podría implementarse dentro de las 24 horas posteriores a su aprobación final», Joseph Aoun admitió que «estamos a la espera de respuestas de todas las partes involucradas, así como de garantías de compromiso con el alto el fuego y su implementación».
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Por su parte, Abou Nader explica que «sin restar importancia a estas negociaciones, hay que tener en cuenta que, por parte libanesa, quien empuña el arma y aprieta el gatillo no está en la mesa de negociaciones». En efecto, todas estas decisiones dependen de la buena voluntad de los distintos beligerantes, en particular de Hizbolá, y por lo tanto de su aliado, Irán.
Una fuente militar bien informada afirma: «Tras mi reunión con el general Haykal, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Libanesas, los estadounidenses lograron una ambiciosa declaración tripartita, llena de buenas intenciones, orientada a un alto el fuego genuino. Pero esta es muy frágil, porque todo depende de Hizbolá, sobre el cual el Gobierno libanés tiene un control limitado». Según el comandante, «cada parte pudo expresar públicamente sus demandas fundamentales, pero no hay acuerdo sobre el método. Todo esto se pospone para la próxima ronda de conversaciones entre libaneses e israelíes».
Mientras todos observan la reacción de la milicia chií, también se escuchan críticas desde el lado israelí. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, declaró: «El alto el fuego con el Líbano es un grave error, dictado por las ilusiones de ciertos asesores que están llevando al primer ministro a tomar malas decisiones». Añadió que a veces es necesario oponerse al presidente de Estados Unidos, considerando que «el Estado libanés es socio de Hizbolá. Ministros de su Gobierno representan a Hizbolá, mientras que familiares de miembros del movimiento sirven en el Ejército libanés». Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que su país conserva «la libertad de efectuar ataques, incluso en Beirut, en respuesta a cualquier ataque».
Zonas piloto y negociaciones
El presidente libanés mencionó las zonas de Zaoutar el Gharbiyé y Zaoutar el Charkiyé, así como el Castillo de Beaufort, como zonas piloto. Pero el ministro israelí anunció que «mantendremos nuestra presencia en Chqif (Beaufort) y continuamos el desmantelamiento de la infraestructura de Hizbolá». Los próximos días serán cruciales, en particular la semana del 22 de junio, cuando se espera una nueva ronda de negociaciones entre israelíes y libaneses con el objetivo de alcanzar un «acuerdo integral».
Abou Nader concluye: «O el proceso iniciado en Washington tiene éxito y da frutos, o nos enfrentaremos a dos problemas: el primero será una guerra devastadora con Israel; el segundo serán las repercusiones que esto tendrá en el ámbito interno, concretamente conflictos y enfrentamientos entre libaneses. Así pues, o el proceso funciona, o acabaremos enfrentándonos a dos guerras».
