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Los empresarios alemanes regresan al Foro Económico de Putin

Debido a las sanciones europeas, el comercio bilateral de Alemania con Rusia ha caído a mínimos históricos de 10.000 millones de euros el año pasado. A pesar de ello, se ha mantenido un hilo comercial que en el mes de enero de este año, por ejemplo, ascendió a 455 millones de euros de exportaciones y 109 millones de importaciones, con un superávit para Alemania de 346 millones. Estos intercambios se llevan a cabo con la mayor discreción y han permitido a las empresas alemanas mantener abiertos puentes que, tarde o temprano, estaban seguras de volver a utilizar para relanzar la economía.

La discreción, sin embargo, parece estar llegando a su fin y las empresas alemanas asumen un papel de avanzadilla que el Gobierno de Berlín no podría permitirse sin, como mínimo, desautorizar consignas de Bruselas». «Por el momento y tras un alto el fuego, nosotros, como otros grandes países occidentales, queremos mantener el puente económico con Rusia y proteger los más de 100.000 millones de activos alemanes en Rusia«, defiende Matthias Schepp, presidente del Consejo de Administración de la Cámara de Comercio Germano-Rusa en el Extranjero.

Noticia relacionada

Mientras la política europea mantiene al Gobierno ruso al margen de cualquier contacto oficial, las economías occidentales no le niegan la palabra a Putin. Empresas estadounidenses y francesas ya estuvieron presentes en un diálogo empresarial el año pasado y este paso de empresas alemanas eleva ahora el nivel de contacto. «Occidente no debe dejar a Rusia, su gran mercado y sus materias primas, exclusivamente en manos de Asia a largo plazo», argumenta Schepp, que recuerda que solo los chinos abrieron más de 1.400 nuevas empresas en Rusia en el primer trimestre de este año.
El SPIEF es una especie de Davos ruso. Se celebra desde 1997 en el Centro de Congresos y Exposiciones Expoforum de San Petersburgo. Sus objetivos, además de captar inversión extranjera, son abrir canales comerciales o energéticos y proyectar influencia geopolítica rusa. Este año asistirán el presidente chino, Xi Jinping, el primer ministro de India, Narendra Modi, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, entre muchos otros. Los empresarios alemanes consideran necesario volver a hacerse visibles en este conjunto.

Empresarios, editores, figuras culturales y AfD

Según el programa del SPIEF, el productor de leche Stefan Dürr, que trabaja en Rusia con el Grupo EkoNiva, y el veterano director general del distribuidor minorista Globus Holding, Thomas Bruch, participarán personalmente en paneles de diálogo empresarial. La cadena Globus, con unas 1.600 terminales y una facturación total de alrededor de 20.000 millones de euros el año pasado, sigue activa en Rusia.
También participarán el editor del periódico Berliner Zeitung Holger Friedrich, el periodista Hubert Seipel, que en 2023 recibió pagos de un oligarca ruso mientras realizaba documentales televisivos sobre Putin, y el director de orquesta Justus Frantz en el panel «La cultura como puente en tiempos de crisis».
La única figura política que acompaña a estos empresarios y figuras de poder blando es el presidente de Sajonia del partido Alternativa para Alemania (AfD), de perfil nacionalista, antieuropeo y prorruso, Jörg Urban. Sumando todos los nombres, al Kremlin no le resultará difícil utilizar estas participaciones para demostrar que Alemania no está completamente ausente del espacio económico y cultural de Rusia.
Hasta el inicio de la invasión de Ucrania, Alemania era el mayor socio comercial europeo de Rusia, con un volumen de 59.700 millones de euros en 2021 y 80.000 millones de euros en su máximo en 2012. Según la última encuesta de la Cámara de Comercio Germano-Rusa a sus 750 miembros, casi todas las empresas planean quedarse en Rusia porque consideran que el mercado es importante. El 75% de los 265 participantes en la encuesta asegura estar satisfecho con el desarrollo de su negocio ruso, a pesar de millones en pérdidas debido a las sanciones.
El 49% están convencidos de que las sanciones «afectarán fuertemente» a la economía rusa y el 18% prefiere «muy fuertemente». Un tercio cree que las sanciones occidentales están perjudicando más a Alemania que a Rusia y más de la mitad que perjudican a Alemania y Rusia por igual. A la pregunta «¿Debería Alemania volver a comprar gas y petróleo a Rusia?», el 65% responde «sí, cuanto antes mejor» y el 31% «sí, pero solo después del alto el fuego en Ucrania».

Publicado: junio 1, 2026, 6:45 am

La fuente de la noticia es https://www.abc.es/internacional/empresarios-alemanes-regresan-foro-economico-putin-20260601113012-nt.html

Debido a las sanciones europeas, el comercio bilateral de Alemania con Rusia ha caído a mínimos históricos de 10.000 millones de euros el año pasado. A pesar de ello, se ha mantenido un hilo comercial que en el mes de enero de este año, por ejemplo, ascendió a 455 millones de euros de exportaciones y 109 millones de importaciones, con un superávit para Alemania de 346 millones. Estos intercambios se llevan a cabo con la mayor discreción y han permitido a las empresas alemanas mantener abiertos puentes que, tarde o temprano, estaban seguras de volver a utilizar para relanzar la economía.

La discreción, sin embargo, parece estar llegando a su fin y las empresas alemanas asumen un papel de avanzadilla que el Gobierno de Berlín no podría permitirse sin, como mínimo, desautorizar consignas de Bruselas». «Por el momento y tras un alto el fuego, nosotros, como otros grandes países occidentales, queremos mantener el puente económico con Rusia y proteger los más de 100.000 millones de activos alemanes en Rusia«, defiende Matthias Schepp, presidente del Consejo de Administración de la Cámara de Comercio Germano-Rusa en el Extranjero.

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Mientras la política europea mantiene al Gobierno ruso al margen de cualquier contacto oficial, las economías occidentales no le niegan la palabra a Putin. Empresas estadounidenses y francesas ya estuvieron presentes en un diálogo empresarial el año pasado y este paso de empresas alemanas eleva ahora el nivel de contacto. «Occidente no debe dejar a Rusia, su gran mercado y sus materias primas, exclusivamente en manos de Asia a largo plazo», argumenta Schepp, que recuerda que solo los chinos abrieron más de 1.400 nuevas empresas en Rusia en el primer trimestre de este año.

El SPIEF es una especie de Davos ruso. Se celebra desde 1997 en el Centro de Congresos y Exposiciones Expoforum de San Petersburgo. Sus objetivos, además de captar inversión extranjera, son abrir canales comerciales o energéticos y proyectar influencia geopolítica rusa. Este año asistirán el presidente chino, Xi Jinping, el primer ministro de India, Narendra Modi, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, entre muchos otros. Los empresarios alemanes consideran necesario volver a hacerse visibles en este conjunto.

Empresarios, editores, figuras culturales y AfD

Según el programa del SPIEF, el productor de leche Stefan Dürr, que trabaja en Rusia con el Grupo EkoNiva, y el veterano director general del distribuidor minorista Globus Holding, Thomas Bruch, participarán personalmente en paneles de diálogo empresarial. La cadena Globus, con unas 1.600 terminales y una facturación total de alrededor de 20.000 millones de euros el año pasado, sigue activa en Rusia.

También participarán el editor del periódico Berliner Zeitung Holger Friedrich, el periodista Hubert Seipel, que en 2023 recibió pagos de un oligarca ruso mientras realizaba documentales televisivos sobre Putin, y el director de orquesta Justus Frantz en el panel «La cultura como puente en tiempos de crisis».

La única figura política que acompaña a estos empresarios y figuras de poder blando es el presidente de Sajonia del partido Alternativa para Alemania (AfD), de perfil nacionalista, antieuropeo y prorruso, Jörg Urban. Sumando todos los nombres, al Kremlin no le resultará difícil utilizar estas participaciones para demostrar que Alemania no está completamente ausente del espacio económico y cultural de Rusia.

Hasta el inicio de la invasión de Ucrania, Alemania era el mayor socio comercial europeo de Rusia, con un volumen de 59.700 millones de euros en 2021 y 80.000 millones de euros en su máximo en 2012. Según la última encuesta de la Cámara de Comercio Germano-Rusa a sus 750 miembros, casi todas las empresas planean quedarse en Rusia porque consideran que el mercado es importante. El 75% de los 265 participantes en la encuesta asegura estar satisfecho con el desarrollo de su negocio ruso, a pesar de millones en pérdidas debido a las sanciones.

El 49% están convencidos de que las sanciones «afectarán fuertemente» a la economía rusa y el 18% prefiere «muy fuertemente». Un tercio cree que las sanciones occidentales están perjudicando más a Alemania que a Rusia y más de la mitad que perjudican a Alemania y Rusia por igual. A la pregunta «¿Debería Alemania volver a comprar gas y petróleo a Rusia?», el 65% responde «sí, cuanto antes mejor» y el 31% «sí, pero solo después del alto el fuego en Ucrania».

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