Publicado: mayo 31, 2026, 3:00 am
La fuente de la noticia es https://www.20minutos.es/tecnologia/review-roborock-saros-20-analisis-opinion-precio-robot-aspirador_6977144_0.html
Durante el último mes he estado conviviendo con el Roborock Saros 20 en casa. Y digo conviviendo porque, cuando un robot aspirador está bien resuelto, deja de ser un gadget para convertirse en parte del día a día. En este caso, la sensación ha sido clara desde el principio: no es que haga cosas radicalmente distintas a otros robots de gama alta, es que las hace con menos fricción.
Enchufar, mapear y limpiar
La puesta en marcha es un buen ejemplo. Roborock lleva tiempo afinando este punto y se nota. Sacarlo de la caja, conectarlo y tenerlo funcionando es cuestión de minutos. La app guía bien, el mapeo es rápido y no hay esa sensación de estar peleándote con la tecnología. Es, en esencia, lo que debería ser cualquier producto doméstico: que funcione sin tener que pensar demasiado en él.
El robot utiliza el sistema de navegación StarSight Autonomous System 2.0, basado en sensores 3D ToF y cámara RGB, y es capaz de reconocer más de 300 tipos de obstáculos, según los datos oficiales de la marca.
A partir de ahí, lo esperable: aspira, friega o combina ambas cosas. Aquí mantengo mi mantra habitual y es que es mejor separar tareas. Primero aspirar, luego fregar. El resultado es más limpio y, sobre todo, más higiénico. No es una limitación del robot, es simplemente cómo mejor funcionan este tipo de dispositivos.
El mantenimiento importa más que la potencia
Donde sí empieza a marcar diferencias es en algo menos visible pero mucho más importante: el mantenimiento. Porque no, todavía no existe el robot aspirador completamente autónomo. Todos requieren cierta atención. Pero este Saros 20 consigue que esa atención sea menor que en la mayoría de modelos que he probado.
Los depósitos no son enormes, lo que ayuda a que la base no se convierta en un mueble imposible, pero están bien dimensionados. Por ponerle nombre y apellidos: la base RockDock integra un depósito de agua limpia de 4 litros, otro de agua sucia de 3,5 litros y una bolsa de polvo de 2,5 litros.
En mi caso, usándolo unos cinco días a la semana, no tengo que estar pendiente constantemente: relleno y vacío una o dos veces por semana. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Es justo ese tipo de cosas lo que determina si acabas usando el robot o dejándolo olvidado. Y luego está la parte menos glamourosa: limpiarlo. Porque sí, el robot que limpia también necesita que alguien lo limpie. En este modelo, eso se traduce en un mantenimiento más espaciado. En mi rutina, una limpieza a fondo al mes y revisiones puntuales si veo que algo lo necesita. También ayuda que el sistema antienredos funcione bastante bien: hay menos pelos acumulados y menos tiempo invertido en desmontar rodillos. Aquí entran en juego el cepillo principal DuoDivide y el cepillo lateral FlexiArm Arc, dos elementos pensados específicamente para reducir enredos de pelo.
Aspirado y fregado: potente, rápido y bastante equilibrado
En cuanto a la limpieza en sí, el comportamiento es sólido. Es rápido, bastante silencioso y eficiente. Sobre el papel, Roborock presume de una potencia máxima de 36.000 Pa gracias a su motor HyperForce, una cifra muy alta incluso dentro de la gama premium.
En una casa con vida real –mascotas, niños, polvo que aparece donde no debería– cumple muy bien. No es perfecto, pero sí lo suficientemente bueno como para olvidarte de pasar la aspiradora cada día, que al final es lo importante.
El fregado está a buen nivel, aunque aquí sí hay margen de mejora si lo comparas con lo más puntero del mercado. Limpia bien, mantiene el suelo en condiciones, pero no llega a ese punto de profundidad que empiezan a ofrecer algunos sistemas más avanzados. El Saros 20 utiliza dos mopas giratorias, que pueden elevarse 15 milímetros, y aplica una presión de entre 8 y 13N según el nivel de suciedad detectado.
Aun así, dentro del conjunto, encaja: es un robot equilibrado, no uno que destaque en una sola cosa.
Navegación: donde más se nota el salto
Donde sí sorprende de verdad es en cómo se mueve. Hace años los robots aspirador eran casi un espectáculo: golpes contra muebles, cables enredados, rescates constantes, paredes invisibles. Eso ya quedó atrás en la gama alta, pero aquí se da un paso más. Navega con precisión, evita objetos pequeños y, sobre todo, transmite la sensación de que sabe lo que está haciendo. El sistema StarSight 2.0 trabaja con más de 21.600 puntos de detección y una frecuencia de muestreo de 38.400 Hz, 21 veces superior a la de un sistema LDS convencional, según Roborock.
Hay un momento clave en cualquier prueba: cuando lo dejas solo y te vas. Con muchos robots sigues teniendo ese punto de duda. Con este, no tanto. Y eso es probablemente lo más valioso que puede ofrecer.
Diseño elegante, pero con pegas
El diseño, sin embargo, tiene su cara y su cruz. Por un lado, el acabado en negro brillante es poco agradecido. Huellas, polvo… aparece todo en cuestión de minutos. En un producto de este precio, sorprende que no se haya apostado por algo más práctico.
Pero por otro lado, ese mismo diseño tiene un propósito claro. Al prescindir de la típica torreta superior, el robot es más bajo y eso cambia completamente su capacidad para moverse por la casa. Mide 35 x 35,3 x 7,98 centímetros, una altura que le permite entrar bajo muebles donde otros modelos con torreta LiDAR directamente no caben.
En mi caso ha entrado en zonas donde otros directamente no podían o se quedaban atascados. Es ahí donde entiendes que la estética pasa a un segundo plano: lo importante es llegar donde otros no llegan.
La base sigue siendo grande, como en todos estos modelos, pero no llega a ser exagerada (sus dimensiones son de 38,1 x 47,5 x 48,8 centímetros). Está bien resuelta, no desentona demasiado y, sobre todo, funciona. No tienes que estar pendiente constantemente de ella, que es justo lo que se espera en este tipo de dispositivos. Además, lava las mopas con agua a 100 ºC, las seca con aire caliente a 55 ºC, vacía el polvo automáticamente y dosifica detergente.
También conviene tener claro que su batería es de 6.400 mAh, ofrece hasta 200 minutos de autonomía y puede cubrir hasta 224 metros cuadrados de aspirado en una sesión, siempre según las condiciones de prueba de la marca.
¿Lo recomiendo?
El precio es de alrededor de los 1.500 euros. No es un robot accesible, ni lo pretende. ¿Merece la pena? Depende de lo que busques. Si quieres simplemente un robot que aspire, hay opciones mucho más baratas. Si lo que quieres es reducir al mínimo tu implicación en la limpieza diaria, entonces empieza a tener sentido.
Después de un mes, la conclusión es bastante sencilla: es un robot muy funcional, práctico y completo. No es perfecto, pero hace muy bien lo que tiene que hacer y, sobre todo, consigue que te olvides de él sin preocuparte. Porque al final de eso va tener este tipo de aparatos en casa, de que hagan el trabajo sucio por ti.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
- Requiere menos mantenimiento que otros robots aspirador de gama alta.
- Navegación muy precisa: se mueve bien, esquiva obstáculos y da confianza al dejarlo solo.
- Buena potencia de aspirado, especialmente útil en casas con mascotas, niños y suciedad diaria.
- Sistema antienredos eficaz: los pelos se acumulan menos en los cepillos.
- Base bastante completa: autovaciado, lavado de mopas a 100 ºC, secado y dosificación de detergente.
- Diseño muy bajo, capaz de entrar bajo muebles donde otros robots no llegan.
Lo peor
- El acabado negro brillante acumula polvo y huellas con demasiada facilidad.
- El precio: 1.489 euros lo colocan en una gama muy poco accesible.
- El fregado es bueno, pero no el más profundo que he probado.
- Sigue necesitando mantenimiento manual, aunque menos que otros modelos.
- La base ocupa espacio y no es fácil esconderla.
